¿Moderna o Pos-moderna? Bueno, qué importa. Como quiera usté llamarla estamos en una sociedad remezclada, donde el comunismo renovado, el neo futurismo, la economía social de mercado y el revival grunge vienen en el lookbook de avance de temporada primavera-verano. La gente se pone y se saca actitudes y creencias cual ropajes. Tal vez eso caracteriza a la Moderna: al final todas son un poco Modernas, todas y todos combinamos un poquito de acá y un poquito de allá, según necesidad, según conveniencia, o simplemente porque es lo natural en un entorno que más que entorno es una gran juguera.
Much@s no le verán sentido a este post y no entenderán que no respete el formato del Catálogo que yo mismo creé. Pero es que yo mismo siento también el peso del caos, y los formatos, las estructuras y lo preestablecido pierden sentido a su vez. No sean mañosos. Están demasiado malacostumbrados: saltan de título en título y buscan las weás que están destacadas en negrita por si encuentran alguna frase clever que compartir en Facebook. O leen las primeras tres líneas y se imaginan lo demás, porque les da paja leer/pensar/interpretar y sólo querían confirmar rápidamente lo que oyeron por ahí (que somos un grupete de pelotudos machistas reduccionistas) antes de que Las Vega’s vuelva de comerciales. O escriben sus propios posts tratando de imitar vacíamente el formato, pensando que nuestro estilo es bacán, como atestigua nuestra bandeja de entrada de colaboraciones y un par de blogs copiones por ahí. A la mierda.
La Moderna se lleva bien con el caos y con que las cosas se vayan a la mierda continuamente, y por eso se maneja con tanta habilidad en este mundo: porque remezclarse siempre gana. Tal vez eso viene con la madurez, porque esta mina ya fue despechada, ya fue single lady con insignia y medalla, ya fue sumisa y devota, ya fue libre, linda y loca y todas esas pavadas, y ya fue belieber del Ken sadomasoquista™ de 50 Shades of Grey y ya lloró su desamor por los rincones y ya le metieron todos los dedos en la boca (pun not intended). Ya no se enoja por la mención de una palabra, no se complica con cocinarle al pololo, no anda buscando machismo encubierto por ahí para denunciarlo en una fanpage.
Las reivindicaciones son de los años 50, el idealismo de los 60, las consignas de los 70, el aburrimiento de los 80, los slógans de los 90. ¿Qué estilo es tu favorito? Tenlos todos: colección primavera-verano, en grandes tiendas.
La (Pos)Moderna es relajada porque, entre tanto caos, tomar partido por machismos, feminismos u otras creencias es superfluo, cerebralmente flojo, absurdo. La Moderna no se complica, porque el mundo ya es lo suficientemente complicado. La Moderna entiende que los hombres estamos tan perplejos como las mujeres en este jueguito de nacer, crecer, ensayar la reproducción, seguir ensayando la reproducción, reproducirse finalmente y morir.
Nos cuesta aceptar que el mundo es inherentemente random. Que la gente buena a veces muere antes, que una criatura inocente puede ser violentada, que un pelotudo puede ganar la lotería. Nos cuesta aceptar que las cosas que ocurren no son ni premios ni castigos. Como no podemos escapar de la evidente falta de criterio moral del universo, nos inventamos patrañas de tentaciones, demonios, karmas y juicios finales en otros “planos de existencia”, como para creer que en alguna parte nos darán la razón.
La Moderna entiende que todo esto es bullshit. Que si un tipo se la cagó, es culpa de ella que no supo darse cuenta antes, no del género masculino y su egoísta falo arquetípico, o de la alineación del regente con Sagitario. Entiende que no por mucho llorar que nadie la pesca (y que morirá sola y rodeada de gatos) va a encontrarse más rápido a alguien que la quiera. La Moderna se equivoca y se autoperdona los cagazos, porque al final nadie es perfecto, todos somos débiles, todos tenemos miedo, todos somos celosos. Incluida ella. Incluidos todos. Especialmente yo y especialmente usté, lector(a), que eligió seguir leyendo hasta acá en medio del caos y las notificaciones del WhatsApp.
Y es que nos remezclamos entre gente imperfecta. Es así. Entender eso te ahorra un montón de sufrimiento innecesario. Sencillamente hay estilos de ser imperfect@ que son más compatibles con nuestra propia imperfección. Y en definitiva, incluso el famoso checklist de requisitos que supuestamente uno necesita para tener relaciones sanas pasa a segundo plano al lado del inexplicable acuerdo entre dos personas de quererse de manera especial. Y no, carajo, no hay manual para eso. Ni siquiera hay un tiempo propicio. No viene destacado en negrita. Es random como el mundo. Pero ése es tema para cuando este blog se acabe.
Shao.



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