"We're a generation of men raised by women. I'm wondering if another woman is really the answer we need" – Tyler Durden

Un weón sano y normal —como usté o como yo— no hace dietas, a menos que esté con problemas de salud, con cagadera o esté haciendo mucho deporte o cabezademusculismo. Si uno está guatón, pues va al gimnasio o hace alguna actividad física, y el cambio en el régimen de alimentación se llama cuidar la comida no más y viene por añadidura. A lo más, uno puede decir estoy evitando las chorillanas o también es que prefiero comer más proteínas. Pero un hombre no se dedica a las dietas. Esa weá sería rarita. Por lo demás, ningún hombre espera razonablemente volverse esbelto y tonificado a punta de manzanas e infusión de lágrimas de Dios a la luna llena.

Pero las minas sí que hacen dieta. Énfasis en “hacen”: es una actividad y se reservan para ella (“puchi sorry, es que tengo que hacer dieta“, como hacer caca o hacer las compras). Hacer dieta al parecer es como irse a un retiro —estomacal en vez de espiritual—, y vuelven tal cual: con los ojos vidriosos, tembleques y proclamando al mundo los milagros recién descubiertos. Es como vivir EJE la weá. Prácticamente no hay mina en su vida que no haya probado al menos dos o tres. Parecen tener para ellas un carácter esotérico y milagroso, y se sumergen en ellas con la misma expectación con la que leen el horóscopo para conocer su destino.

Sus dietas son usualmente extrañas y absurdas: que comer puros pomelos durante una semana entera, que comer solamente frutos morados, que comer sólo carnes rojas, que no, que evitar las carnes rojas, etc. Siempre vienen con cantidades desmesuradas de alguna weá media pachamámica como el amaranto, el té oolong o las semillas de chía. Tienen nombres que parecen salidos de un comercial de Walter Mercado, como la dieta de los puntos, la dieta de la luna o la dieta de los trece días (nombres reales). Están también la dieta de las minas neoyorkinas o las dietas de los famosos, que por supuesto, ocultan las lucas que los famosos sí tienen para hacerse bypass gástricos. Estos nombres les hacen brillar los ojitos y evocan fantasías de delgadez milagrosa, pérdidas meteóricas de kilos, grasas que se queman solas como la zarza de la Biblia y, por supuesto, desintoxicación (la cual, para vuestra información, es mayormente un mito).

El por qué llegan a pensar que este tipo de alimentaciones borderline les funcionará para revertir años de sedentarismo y milenios de genética, está fuera de mi comprensión. Pero en este punto el tema hace ratito que pasó de comer sano.

Detrás de toda esta cultura dietética (que, desde luego, no tiene ninguna base científica) hay algo escondido, que dudo mucho que venga de intentar agradar a los hombres. Sí, esto es una excepción a la regla. La obsesión de tantas y tantas minas por llegar a la delgadez a través de cerrar la boca no es algo que hayamos pedido nosotros: es un tema de competencia entre ellas.

Y de muestra este botón, que es un caso real: tipos pidiéndole a sus minas que por favor engorden un poquito y que vuelvan a una figura normal, porque, cito textual, no es agradable acostarse con un cuerpo que cada vez se parece más al de una niña de 12 años. Repito: hombres pidiéndole a sus minas que por favor entren un poquito en carnes y que se dejen de huevear con su dieta, porque el tema se está volviendo matapasiones.

Y claro: a los hombres, en general, nos gustan el poto, las tetas, las caderas y los muslos. No necesariamente desbordantes, pero sí que existan de alguna forma (sólo recuerde esas minas esqueléticas que tienen la parte interior de los muslos desinflada, como si anduvieran constantemente sobre un caballo invisible). Es lo que diferencia a una niña de una mujer, ¿no? Pero para una cantidad inquietantemente grande de minas —y he aquí el meollo del asunto—, la figura curvilínea es chula, poco elegante y les quita estatus. Estamos en una sociedad donde la delgadez (así como los rasgos faciales y el color de piel) transmiten alcurnia genética y poder adquisitivo a la vez: o soy top, o tengo plata para parecerlo.

Y en su afán por mantenerse con la estilización de una modelo de Elite, llegan con facilidad a la anorexia y a la anemia. Bajan 5 o 10 kilos en un mes (muchas veces únicamente evaporando agua) y al mes siguiente vuelven a sentirse gordas y fofas (nada de qué extrañarse aquí tampoco, si no hacen ejercicio). En su bipolaridad, olvidan que la delgadez es, en el mejor de los casos, una mezcla de ejercicio y genes. Hay gente que nace con los huesos más gruesos o los músculos más grandes, y con eso no hay nada que hacer.

Desde el punto de vista de uno como hombre, una mina rayada con las dietas es una lata, tanto si le resultan como si no: se priva de placeres, hay que comprarle todo especial, anda debilucha (¿qué esperái después de comer sólo manzanas una semana entera?), probablemente le bajará la líbido, se pone de mal genio porque está cagada de hambre y en suma, estará evidenciando un descontento consigo misma que ninguna balanza será capaz de arreglar.

En este punto usté debería volver a mirar el título de este post. Toda persona debería mantenerse en su mejor forma posible y comer bien, sencillamente porque es bueno en todos los ámbitos. Si además resulta que usté es de la raza maldita y es flaca y siempre será flaca aunque coma como chancho, bien por sus genes. Claramente el tema acá no es la estética, es la estupidez.

Haga ejercicio y no hinche más las bolas.

Shao.

Si me pongo a escribir es para hacerme preguntas y compartirlas con ustedes. Estoy absolutamente convencido que pocos pensamientos míos se ajustan a una posible verdad.

¿El tema central? Qué diablos priorizamos los seres humanos al momento de buscarnos una pareja.

En lo personal sé muy bien que sólo quiero cariño y sexo, pero ambas cosas traen consigo un montón de sub requisitos. El cariño requiere empatía, similitud de niveles socioculturales, gustos en común y maneras parecidas de manifestar los sentimientos, entre otras cosas. Por otro lado, el sexo requiere atracción física, expectativas y gustos similares, mismo tipo de abusos sufridos durante la infancia, jajaja. Entre broma y broma, eso último es cierto.

La atracción sexual representa el amor que unirá a una pareja para entregarle lo más básico a una posible descendencia. Está asociado a asegurar las necesidades primarias de los hijos, la existencia. El cariño, por otra parte, está ligado al amor romántico, el que le garantizará una familia estable a la criatura para protegerlo en la infancia, cuando es más débil. Esta última característica es importantísima para la evolución de volvernos más inteligentes, pues para nacer con cerebros más grandes debemos hacerlo de manera prematura. Nacemos tan vulnerables que es fundamental una buena familia para protegernos, fortalecernos y educarnos.

Espero no se dé esa torpe discusión de que el amor es una cosa y el sexo otra, pues no va a lugar y creo que Helen Fisher ya lo dejó todo bien claro en sus estudios.

Mas, somos una especie bruta. Hemos evolucionado a medias y seguimos debatiéndonos entre conductas animalescas y conductas de humanos civilizados, lo que nos lleva a actuar como completos idiotas que: No saben lo que quieren, no saben qué es lo mejor para ellos y se niegan a actuar únicamente por instinto como los animales. Súmele que somos una especie pro vida que eliminó la selección natural para convertirse en una plaga mundial llena de tarados.

Actuamos a medias y eso, sumado a nuestra percepción de lo abstracto y la subjetividad, hace que la gran mayoría de la gente divague constantemente de una frustración amorosa en otra, dejando la realización para los más inteligentes y los más brutos (con excepciones, por supuesto).

Por mi parte, he podido distinguir cuatro estereotipos bien marcados al momento de establecer las prioridades que son importantes en una pareja. Parto con los que están relacionados con los polos: los que siguen los impulsos sexuales o de atracción física y luego los que siguen los impulsos de satisfacción amorosa, romántica y de empatía. Los últimos dos grupos serán, para mí, los que representan al humano promedio:

“Me importa sólo el físico y la química sexual”

Actúan con los impulsos más primarios  y con frecuencia son los más bellos y bellas. Han tenido éxito con su apariencia por miles de años y, especialmente los especímenes femeninos, no necesitan más que eso. La belleza les da todo para vivir con simpleza y sin preocupaciones. Para ellos la vida es sencilla y aunque puede que no establezcan relaciones muy duraderas,  la simpleza del cortejo los hace liberar ansiedad quitándoles el estrés para  apañarse esta comedia llamada vida.

He tenido poco contacto con gente de la farándula, pero me imagino a muchos de ellos en este grupo junto a otros tantos que lamentablemente imitan este modelo.

“Me importa muchísimo más su personalidad, inteligencia y empatía, aunque no sea tan bell@”

No confundir con los pasados a caca que la venden con este discurso, a ellos los voy a dejar para el siguiente grupo.

Conozco algunas parejas de este tipo. Son adorables y maduros, discuten todas sus diferencias y las solucionan sin taimaduras tontas. Se acompañan y parecen tener sus vidas personales y de pareja muy clara. Suelen ser muy inteligentes y exitosos en sus trabajos, aunque no lo demuestren gastando el sueldo en basuras inútiles. Crían hijos felices y con alta autoestima, los acompañan y les enseñan a aprender y sentir sed por conocer, descubrir y crear.

No sé si su realización sexual sea placentera y satisfactoria, pero me da la impresión que se las saben arreglar y si no, lo esconden bastante bien.

Me encantaría ser como ellos, son mis favoritos, pero desgraciadamente soy muy superficial y degenerado.

“Me importa su personalidad e inteligencia (pero en verdad no me doy cuenta que sólo me importa lo químico-sexual)”

A estos los he conocido bastante bien en su versión femenina, pues caigo con frecuencia en esa mentira que ellas mismas incluso se creen: intentar querer a alguien por su manera de ser, pero dejarlo por la falta de impulsos de amor sexual provocados. Parecen ser homo sapiens en el periodo de transición de simios a civilizados humanos. Quieren ser más, tienen sed, pero no les da para mucho y el mundo de la belleza es demasiado tentador.

Están a las puertas de dar el salto a la civilización y si lo hacen se los aplaudiré energéticamente, pero es muy probable que tengan que esperar algunas generaciones más para este conmovedor evento.

“Me importa sólo follar rico (porque no me doy cuenta que me importa la personalidad y no logro establecer relaciones estables)”

Creo que estoy dentro de este grupo. Somos el otro bando de los que estamos a punto de dar el salto, los resentidos que no tenemos problemas para encamarnos, pero nos regodeamos con que nuestra pareja tiene que ser un ícono de belleza y sensualidad. Detrás nuestro tal vez haya gente hermosa que nos desea, pero decimos: “No está a mi altura”.

Somos tan brutos como los anteriores, huraños y solitarios. Tenemos mucho que entregar, pero nuestro egoísmo nos hace esconderlo eternamente. A la larga la chusca con la que te encamaste el sábado no merece que le muestres tu mundo.

Le tenemos pánico a aburrirnos sexualmente de nuestra pareja, a desear a otras personas. Puras patrañas, en especial si le has puesto atención al link de más arriba de Helen Fisher, donde te explican de manera verosímil y coherente que puedes desear e incluso amar románticamente a varios seres humanos al mismo tiempo. Nosotros también queremos una persona especial para envejecer jugando canasta y tomando té, pero somos frívolos y generalmente adictos a los placeres de los sentidos.

No podemos querer por lo que una persona es, asique nos desquitamos cogiendo como malditos roedores y nos acostumbramos a llegar solos a la casa a disfrutar de nuestros vicios mientras planificamos nuestra próxima cacería.

¿Hijos? El día del pico.

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Las dos últimas categorías son parecidas y representan a quienes dicen querer algo — pero parece que quieren otra cosa — aunque no están seguros de eso — pero tampoco saben si lo otro es lo real… jajaja. Son un enredo monumental.

Alguna vez discutimos con @shesho que la gente no sabe lo que quiere, menos en el plano romántico. Nuestra imaginación y ego nos nubla, dejando lista a la modernidad para que nos noquee con su superficialidad y velocidad.

Al final actuamos sin mirarnos honestamente al espejo y sin saber que es lo que nuestro ser nos pide para la vida. Puede que mis categorizaciones al estilo FAQ Women sean una mierda, pero para mí sí es una verdad que actuamos torpemente porque no nos damos el tiempo para escucharnos en silencio y con paciencia.

Hoy no conquistamos ni nos dejamos amar; es preferible mostrar el culo y las calugas en Twitter para tener 3.000 seguidores que me alimenten el ego antes que darle a la persona que amas la posibilidad de conocer tu esencia para intentar formar la familia que criará un hijo feliz y preservará nuestra permanencia en el mundo por algún tiempo más.

Si cree que estas categorizaciones son una bazofia o tiene las suyas propias, expóngalas y comentémoslas, pues a mí me interesa mucho el tema.

Gol

Claaro, ahora todas quieren picarla a futboleras. La mina futbolera de verdad, de corazón, la que la sufre y se pica y se alegra de verdad con los partidos, necesita ser justamente honrada. Aquí hay algunos tips de los laboratorios FAQ Women para que no le pasen gato por liebre:

La futbolera de verdad se sabe los nombres de al menos 5 jugadores actuales de su equipo.
La futbolera al Peo sólo recuerda a los jugadores más “minos”, más goleadores o al que protagonizó el último escándalo con una modelo.

La futbolera al Peo siempre tiene una galería de fotos sexy con la camiseta de su equipo o con la Roja.
La futbolera de verdad no siempre tiene camiseta, pero si tiene, ten por seguro que la foto es en el estadio.

La futbolera de verdad puede nombrar 5 directores técnicos vigentes sin repetir ni equivocarse, y sin mencionar a los obvios…
Bielsa, Pellegrini y Pep Guardiola, que son los únicos que recordará la futbolera al Peo.

La futbolera de verdad le echa la foca al árbitro y se sulfura por los penales no cobrados y las posiciones de adelanto.
La futbolera al Peo sólo reclama con los goles en contra.

Para la futbolera de verdad, que el pololo/marido la invite a galucha es una idea genial e incluso romántica.
La futbolera al Peo sólo va el estadio si la invitan en auto a Tribuna, y durante el partido se jura Larissa.

La futbolera de verdad sabe quién es pecho frío, quién moja la camiseta y a quién lo tienen injustamente en la banca en su equipo.
La futbolera al Peo sólo sabe quién tiene buenas piernas y quién está haciendo de las suyas en la discotén.

La futbolera de verdad ve sola los partidos si es necesario y se reserva con anticipación.
La futbolera al Peo se entera en Facebook o Twitter cuando el partido ya empezó.

La futbolera al Peo pasa el aviso de que es Futbolera para que la inviten a los asados pre-partido de los amigotes.
La futbolera de verdad organiza el asado.

La futbolera al Peo pregunta dónde están transmitiendo el partido de su equipo.
La futbolera de verdad siempre sabe cuál es la schopería más cercana con CDF Premium y tiene el link de rojadirecta listo para ser usado.

La futbolera de verdad entiende conceptos como “playoffs”, “pared”, “contragolpe”, “córner corto” o “volante de contención”.
La futbolera al Peo sólo entiende de “falta”, “penal”, “delantero” y “entretiempo”.

Cuando el equipo de la futbolera de verdad pierde, los amigos/as le hacen bullying y la mina se enchucha.
Cuando el equipo de la futbolera al Peo pierde, ella pone caritas tristes en Facebook y los jotes la consuelan.

Frases que jamás le escucharás a una Futbolera al Peo

“¡Pero si estaba habilitado!”
“Claro, ellos juegan con 12” (la futbolera por pose jamás entenderá que el jugador 12 es el árbitro)
“Saquen a ese aweonao”
“A la horita que lo mete, cuando ya no queda nada”
“¡Cállate tú, hincha de cartón!”
“Le hicieron la trampa del offside”
“En esa posición no rinde, si ese weón tiene que jugar adelante”
“Madres”, “Zorras” o “Monjas” (dependiendo de cuál sea su enemigo)
“Yaaa, se tiró a la piscina, un Oscar pal llorón”
“No, ése está suspendido/lesionado”
“Cállate Dante Poli”
“Ya están haciendo tiempo estos weones ratones”
“No era para amarilla”
“Y la próxima fecha nos toca con ______”
“Ya, pero la reunión tiene que terminar a las 4, después es el partido”.

Shaíto.

El siguiente es el aporte del señor Deco, habitué del blog, en una interesante cruza entre relaciones y marketing. ¿Y usté, tiene ideas? ¿Escribe bonito? Envíelas a we@faqwomen.org.

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En este antro-blog se ha analizado hasta el cansancio cómo Disney, los crueles productores de teleseries méxico-venezolanas y los directores hollywoodenses han atrofiado la parte del cerebro dedicada a la inteligencia emocional, y mientras —como dirían Los Prisioneros— no se invente una nueva forma paramar, estamos obligados a aprender ciertos patrones y una estructura lógica, que va contra nuestra propia naturaleza mamona. Aunque la piquemos a rudos.

Así fue cómo, en la ñoñez máxima, descubrí que todo puede extrapolarse a las leyes del mercado. Ellas rigen todo el universo, incluyendo cómo nos metemos en las braguitas de las chicas.

Asumamos que la vida es un gran salón de compraventas, donde están los vendedores (washitas carnúas) y cada uno de los calientes ávidos compradores, listos para gastar su presupuesto.  Obviamente las dos partes esperan lo mismo: tener un mayor beneficio con la transacción, es decir que te paguen lo más posible, o conseguir el mejor producto.  Ahí nace mi postulado number one:

Todos Somos un Producto

…más o menos atractivo, y dependiendo de eso, obtendremos un mejor trato (una pareja más acorde a nuestras expectativas).

Así las cosas (y retomando una metáfora de por ahí) existe una gran variedad de modelos, con distintas líneas, unos más vanguardistas que otros, con carácter, otros más conservadores, con motores de mayor o menor potencia, de distintos colores (a mí me gustan las morochas)… en fin, hay tanta variedad que seguramente puedes encontrar lo que gustes.

El problema, claro, es ver si puedes pagarlo…

En ningún caso quiero decir que las mujeres sólo se fijen en la billetera, o en este caso que tu capital lo constituya sólo el dinero que tienes; no señores, nuestro capital lo da una ecuación compleja entre:

  • La personalidad
  • La inteligencia
  • El caracho (en menor medida)
  • y obviamente, el éxito en lo que hacemos.

(Curiosamente, las mujeres de inteligencia superior, al contrario que los hombres, gozan de un menor éxito amoroso que las rubias no tan brillantes.)

La decisión para elegir no puede ser impulsiva, en especial cuando la “compra” se trata de establecer una relación importante. Por eso, más allá de las cotizaciones, uno suele cerrar sólo unos cuantos de estos negocios en su vida. Y ahí es donde viene la premisa 2:

Cada Oveja con su Pareja

La mayoría tenemos una especie de instinto para prever los precios del mercado, y sabemos a lo que podemos aspirar y a lo que no. Lamentablemente, nos han hecho creer que abundan los casos en que una mujer 10 puntos se fija en un hombre 4 puntos… eso, en la práctica, suele no ser así; si usté ve a una chiquilla regia estupenda, simpática, inteligente y buena en el ring de 4 perillas con un tipo más feo que el hijo de Adrián y Celia Cruz chupando limón, es porque debe existir algún otro factor que contrapese. Por ejemplo, tener (separe sus dedos índices cuanto le parezca suficiente) la MAANSA… billetera.

Y bueno: el error del vendedor a la hora de fijar el precio puede tener consecuencias nefastas, especialmente si a la lolita le da por fijar un precio mayor al del mercado. Esto termina, invariablemente, en la tía cincuentona fanática de los gatos. Y eso nos lleva a:

Cualquier Cliente Puede Cerrar un Trato, el Problema es Encontrar el Precio Adecuado

Lamentablemente “la industria” ha borrado en algunos este instinto, y se aventuran con las puras patas en un stand de Lamborghini tratando de negociar una rebaja enorme. La cantidad de miradas de desprecio, de “estoy bailando con una amiga” o de “uuuhh la raja tener un amigo como tú” que vienen como respuesta deberían llevar a la conclusión de que existen 2 caminos: o buscar algo más acorde al presupuesto, o conseguir más dinero.

A veces sale más a cuenta enchular el auto, siempre y cuando exista la materia prima… así es como las mujeres en un principio aceptan todos nuestros peítos, nuestros rollitos demás y hasta le parecerá de lo más gracioso que nos tomemos el jarrón de chela al seco,  pero de a poco empiezan a invitarte agradablemente a cambiar. Todos sabemos que eso no va a pasar, así que aprenda a aceptar su carcacha como está y no atente contra su naturaleza (un Charade con spoiler es un Charade igual). Y si no, búsquese algo que cumpla sus expectativas (sin olvidar los puntos 1y 2).

No Muestre Demasiado Interés

Un error común que se tiende a realizar en nuestros primeros negocios es demostrar demasiado interés en las tratativas: llamar mucho al vendedor, ponerse celoso si se negocia con otros compradores o espiarlas con binoculares con visón nocturna (¿quién no lo ha hecho, ah?)

Siempre aparenta que tienes más ofertas, y que la otra persona no te está haciendo un favor al estar contigo, sino que por el contrario: con esta relación la que sale ganando es ella.

No Sea Dramático Ni Desesperado

Seguramente han escuchado a más de alguien decir que tiene mala suerte en el amor, que le tocan puras agujeros negros, brujas, sicópatas y demases; yo sólo me pregunto ¿Será una buena forma de mercadeo criticar el gusto de los compradores, rogando por que te compren y recalcando lo mal que te ha ido en los negocios y que tienes muy mala suerte? Las limosnas alivian conciencias, no cambian vidas; siguiendo esas conductas sólo logrará una palmadita en la espalda y frases amables para hacerte sentir mejor.

Así que no ande llorando por los rincones porque le ha tocado sufrir más de la cuenta, porque no lo quiere ni su mamá, porque ni Santa Isabel lo conoce…
Instrúyase, culturícese, sea cordial, desarrolle un hobby, apréndase unos chistecitos y métase al gimnasio. Mejore en vez de echarse más para abajo.

La lastima no te comprará un Ferrari, y nadie te amará solamente porque le ames. Sólo subir tu capital hará que puedas optar al auto soñado.

  • Cuando un tipo se agarra a una mina por la noche y después si te he visto no me acuerdo NO es machismo, como tampoco es feminismo si una mina se agarra a un weón por la noche y después si te he visto no me acuerdo.
  • A menos que sea lesbiana, una mina se arregla porque, en el fondo, quiere sentirse atractiva para el sexo opuesto.
  • De muestra un botón: las minas no se producen del mismo modo cuando van a ver a la abuela que cuando tienen su primera cita.
  • El 90% de las minas ignora, niega, rechaza o es profundamente inconsciente de los dos puntos anteriores.
  • Al 10% restante le va la raja con los hombres.
  • Y pal otro lado el caso es el mismo.
  • La amistad hombre-mujer existe, pero es dolorosamente más escasa de lo que las mujeres están dispuestas a aceptar.
  • Son todos los hombres iguales” o “Los hombres son unos básicos” es absolutamente contradictorio con “No entiendo a los hombres“.
  • No sé cómo olvidarme de él“… buéh, parte por no hablar de él.
  • No es que seamos más prácticos, es que cualquier problema nos parece trivial en presencia de tetas, fútbol y/o cerveza.
  • Nos encanta fingir que el punto anterior es cierto.
  • Toda mina es maraca en ojos del despechado.
  • Todo tipo es un pendejo en ojos de la despechada.
  • La gente en persona siempre se ve como la peor de sus fotos de Facebook. Especialmente aplica para las minas.
  • Levemente relacionado con el punto anterior: desconfía de las minas que se sacan todas sus fotos desde arriba.
  • Hay ciertos gustos que, inevitablemente, dejan ver cómo eres en la cama. Por ejemplo, Arjona.
  • Algo anda mal si la falta de sexo es lo más preciado que tienes.
  • Existe una correlación entre la envidia y la frigidez.
  • El miedo a que se te pase el tren te baja automáticamente del tren.
  • ¿Entender a las mujeres? Así como van las cosas, con que nos den la pasada es más que suficiente.

Bonus track: Facts para Llorones

  • Los roles de género siempre cambian con el tiempo y por ende este blog algún día perderá sentido.
  • Ser feminista no hará que las minas lo pesquen más. Salvo las feministas. Para una buena conversación. Sin sexo.
  • “No me rebajo a hacer cosas por sexo” no es digno, es simplemente asexuado.
  • Hacer cosas por sexo es normal y natural. El que lo niega, o tiene miedo, o simplemente no tiene ganas.
  • Leer demasiado Freud hace mal.
  • El sexo es imperfecto. Deal with it.
  • Tenemos pico y las minas tienen vagina. Y recibimos cargas hormonales distintas. Eso nos hace diferentes. Deal with it.
  • Si se tomó en serio este blog, meta la cabeza al WC y tire la cadena. Tres veces.

Discuss.

Shao.