Iguols

No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Éste es el último post de la serie, solo para nostálgicos. Y dice:

La Perfecta, o “cómo conoceré a su madre”

Una de sus muchas versiones en la cultura pop

Una de sus muchas versiones en la cultura pop

De todas las leyendas que cuentan los hombres desde que el mundo es mundo, ninguna otra a lo largo de la historia ha cobrado más vidas. A veces de manera literal y otras (las más), en sentido figurado, cuando se deja todo en pos de un El Dorado con ojos soñadores, boca de fresa y pechos de miel. No importa si su origen es mitológico o histórico, si es una estrella de Hollywood o vive a pocas cuadras de tu casa. No importa que se llame Afrodita, Helena, Scarlett o P… bueno, se entiende el punto. Obviamente, estamos hablando de la Perfecta®.

Igual es complicado establecer las características principales de una Perfecta, ya que es sabido que nunca es igual para dos hombres (como las Bestias de los Sueños de Weinbaum), pero vamos a hacer un reduccionismo en nombre de la efectividad del relato. Según uno de los Rollos del Mar Muerto, sabes que encontraste una Perfecta cuando:    

  • No le cambiarías nada: Parafraseando a Murakami, puede que tenga una nariz con personalidad, o un lunar gracioso, o sea del Colo, pero igual vai. ¿Si eso no es amor, entonces qué?
  • Te acepta como eres: Todos tenemos una larga lista de cosas que creemos que necesitamos arreglar, por lo que es reconfortante encontrar a alguien que te quiera a pesar de, bueno, de ti mismo.
  • Tiene lo mejor de las demás: Lo mejor de encontrarte con una Perfecta, es que junta el apetito sexual insaciable de la Ninfogeishapornostar, la heterocuriosidad juguetona de la Lesbiana que no ha Encontrado al Adecuado y la entrega incondicional de la Princesa, en cómodas porciones individuales a gusto del consumidor. Y una mina así no se suelta.

Lo triste de todo esto, es que el tipo de persona más propenso a creer en la existencia de la Perfecta, suele ser quien tiene la cabeza medio echada a perder por las rom-coms y la música pop. Entonces, cuando creen que la han encontrado, se ponen un poco como Ahab y están dispuestos a usar el pecho como un cañón, si eso significa poder atrapar a su ballena blanca (lo de ballena es una alegoría, no por que estés gorda). Pero todos sabemos cómo terminó esa historia (spoiler: se va todo a la mierda).

En general, la historia de la búsqueda de una Perfecta termina de dos maneras:

La menos mala

Nunca la vas a encontrar. Y puede que te pases la vida (o unos años, hasta que aprendas a punta de porrazos) preguntándote si allá afuera no habrá alguien mejor que la persona que tienes al lado.

La “no te deseo mal, pero ojalá”

Encontrar a alguien que cumpla con la descripción del cargo. Que te resulte. Y, tiempo después, darte cuenta que una mujer no es la respuesta. Que no puedes esperar que te complete. Que te salve. Porque esa chica que confundiste con la Perfecta, al final del día es un ser humano. No tiene por qué aguantar que des vuelta tu mochila emocional arriba de la mesa. Y te va a mandar a la cresta. Y tú vas a querer que te devuelvan la plata. Porque la escena final de esta película, es darte cuenta que la Perfecta solo existía en tu imaginación, como una Tyler Durden con vagina.

Para terminar, yo le creo a Borges (última referencia literaria que uso, lo prometo) cuando dice que uno tiene que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Cuesta, pero se puede. Y ahí es cosa de botar a la basura este Gran Libro de las Mujeres Imaginarias, y disfrutar estar con una de verdad.

Shau.

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Después de 4 años, el año pasado me volvió a tocar el día de los enamorados solo. Para mi suerte mis amigotes más cercanos estaban en las mismas, así que decidimos tomarnos unas cervezas por ahí. Invariablemente los locales rebosaban de parejas de todo tipo, y para gracia nuestra, también estaba lleno de mesas de solteras, como si este día fuese un purgatorio de relaciones pasadas (o simplemente la madurez de saber que ser soltero ya no es un estigma).

Entre cerveza y cerveza y algo de coqueteo con las mesas de solteras, no pude evitar verme reflejado en los rostros de la otrora condición de pareja en la que alguna vez me encontré; vi el empaquetamiento de esta celebración y no pocas caras de incomodidad, y me pregunté: ¿en realidad ésta era una fecha que esperaba con ansias cuando estaba en pareja, o era un simple protocolo por cumplir?

Lo primero que hice fue descartar el tema sentimental; simplemente analicé la tradición, las exigencias y las consecuencias de este día, descartando el plano amoroso que supondremos óptimo para todo caso. Y es que, en general, el día de los enamorados está cuidadosamente planeado para que ellas sean las festejadas, y no el amor en sí.

Entonces me pregunté: ¿Cuáles son las cosas que nos hacen doler los cocos?

La fecha

El primero de los dolores de esta fecha es que es —valga la redundancia— una fecha, y los hombres cual broma diabólica somos pésimos para recordarlas, en general. Por centurias hemos luchado contra el olvido y hemos inventado aparatos para ayudarnos; pero siendo realistas, en realidad no luchamos contra el olvido, sino contra las consecuencias de éste: para qué andamos con cosas, si se nos olvida el natalicio de algún prócer dudo que nos corten el agua.

Desde que la mujer inventó la agricultura, tuvo obligatoriamente la necesidad de tener calendarios para la siembra y la cosecha, junto con el concepto abstracto del tiempo. Tanto lidiaron con esto que prácticamente quedo en su inconsciente colectivo, subyugando al hombre a adoptar horarios y conceptos de tiempo para los cuales no hemos sido entrenados.

Nota 1: Sí, señoritas, ustedes inventaron el concepto del tiempo, porque si le preguntan a un hombre cuánto le importa, la respuesta unánime es “Frankly, my dear, I don’t give a damn“.

El regalo

Es otro de los motivos que torturan al hombre: si en Navidad tenemos excusas de presupuesto y exceso de familiares a quienes regalar, en el día de los enamorados no existe excusa divina que pueda exculparnos de una mala decisión al momento de comprar. Así pues, en la mente del hombre básico como una piedra, existen dos alternativas:

  • Alternativa 1: Buscar ese regalo que ella tanto quiere pero que es dificilísimo de encontrar, le puede tomar meses porque existe sólo en un color que ella quiere y de un tipo de material específico; probablemente no sea caro, pero invertirá mucho tiempo en buscarlo. Lo que sí es que si lo encuentra le garantizo que el ratio de los blowjobs será considerablemente más alto.
  • Alternativa 2: En consecuencia del punto anterior, nuestra ineptitud con las fechas nos llevará a olvidar el regalo hasta último minuto, donde para evitar el hecho de que no nos preocupamos, optamos por el regalo caro que no necesariamente le gustará (la boleta de cambio es un buen resguardo). Mientras, nosotros somos felices conformándonos con el paquete de 5 prestobarbas o la versión pirateada del PES.

Nota 2: Esto no significa que no nos guste regalar cosas, ya que como somos más impulsivos, generalmente llegamos con regalos del momento que nos tincó y en fechas sin importancia; tampoco significa que no nos preocupemos, como demuestra el hecho de que en muchos casos somos casi sus ingenieros informáticos personales y ayudantes de la U, entre otras cosas.

La cena

No es un problema per se: nos gusta comer, y honestamente nos encanta que ellas coman menos que nosotros (así comemos por dos); el problema es que vamos a comer a lugares repletos, y si no llegaste temprano quedas prácticamente en la cocina, sin considerar la cantidad de tiempo que hay que esperar. Cocinar en casa es buena alternativa, pero con el escaso tiempo que se cuenta hoy en día, a menos que sea fin de semana, dudo que se pueda hacer mucho.

El estrés

La verdad es que este día en particular es estresante: sabemos que las mujeres son especiales a la hora de evaluar el amor o el romanticismo, no lo ven igual que nosotros y lo sabemos. Este día es representativo de como la mujer percibe el amor; por lo tanto, debemos hacerlo bien para que ella entienda de una vez por todas (hasta el otro día al menos) que las amamos y que luego de eso no será necesario preguntarlo tantas veces.

Porque sería genial que ellas consideraran como un acto de romanticismo extremo el ir a buscarlas a las 4 de la mañana donde las compañeras porque estaban haciendo una maqueta para la U —y eso no lo haces ni con tu mejor amigo—; y que se dieran cuenta que el hecho de instalarles programas, aprender a usarlos y enseñárselos es el acto máximo del amor que existe; y también que mamarte esa chorrera de canciones románticas y películas mamonas es un acto de valía que no debe ser despreciado. Pero no, ellas son especiales, tienen otros parámetros para medir el amor, quizá son los correctos y nosotros somos quienes tenemos los equivocados… quién sabe.

Conclusión

Entonces, el hombre debe entrar al mundo del amor como lo ven las mujeres, no es un acto de fluencia; sin embargo, en defensa de todas las hembras del planeta, vale la pena celebrarles un día en un mundo creado por lo demás a la medida de los hombres.

Porque más que el regalo, una fecha o una cena, es el viaje a lo más profundo de la psiquis femenina lo que más nos incomoda del 14 de febrero, y la mayoría acepta tomar ese viaje porque ama a su pareja; así que al llegar al hogar, si su hombre cumplió o al menos intentó de verdad realizar todas las escalas de este viaje, un buen y merecido polvo es el acto recíproco por antonomasia.

Atte.

David

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Ésta es una entrada en la Enciclopedia Ilustrada Coleccionable de las Técnicas Zorras.
Remítase a la Bienvenida para una explicación general de las Zorras y sus características.

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Descripción de la técnica

angel-malherido

Ángel Malherido, circa 1560

El Ángel Malherido (sí, el nombre le sonará a canción de Maná o Arjona) es una Técnica Zorra consistente en fingir o exacerbar un estado de vulnerabilidad mental, emocional o física, como excusa para justificar todo tipo de comportamientos.

Esta técnica tiene como parienta cercana a la Mosquita Muerta. La diferencia es que aquí, más que encubrir, se intenta justificar un hecho evidente, ya sea porque (a) la Zorra andaba pajareando y la pillaron, o (b) cometió un acto imposible de maquillar. Podríamos decir que es la técnica “del día después”, cuando otras más sutiles han fallado.

Por estado de vulnerabilidad entenderemos las chivas de origen mental/emocional, como depresión, bipolaridad, crisis de pánico, TOC, borderline, etc. Autodiagnosticarse como borderline está bastante de moda, porque tiene nombre gringo y suena a que de alguna forma es un caso clínico y se puede citar a Grey’s Anatomy como evidencia.

Otro origen frecuente de excusas son relaciones traumáticas del pasado, donde ella siempre salió con el corazón destrozado y sus alitas rotas, incapaz de recordar cómo era eso de amar a alguien de verdad (o al menos de cómo sentir celos sin destrozarle el auto al pololo). Tampoco faltan las pachamámicas, que le echarán la culpa a que son niñas Indigo o Cristal y que por ende son “especiales” y necesitan que les hablen suavecito.

Dependiendo del contexto de la muchacha y su víctima, algunas harán uso de excusas aún más exóticas: “es que me encuentro en un proceso de purificación de herencias energéticas ancestrales”, “mi psicólogo me pidió que no me guardara nada”, “es la cruz que me tocó cargar”, “me hicieron un amarre”, “son las gotas homeopáticas que estoy tomando, significa que me están haciendo efecto”.

Excusas físicas suelen relacionarse con dolencias menores, como gripes, diarreas, ataques de colon, intolerancia a la lactosa, etc, que usualmente encubrirán cosas igualmente inocuas. Están también quienes le echan la culpa a La Regla o al SPM por cosas que en realidad ocurren fuera del período. Como este tipo de excusas suele ser más fácil de detectar, la Zorra preferirá las emocionales para los casos más complejos.

Usos y efectos

Entre las cosas que la Zorrita puede intentar excusar con el Ángel Malherido, tenemos:

  • Arranques de mal genio, rabia e ira desproporcionados
  • Escenas de celos, shows pobres y peleas estilo Daniella Campos v/s Titi Ahubert con alguna otra Zorra, etc.
  • Infidelidades
  • Inminente término de una relación (donde la causa real es que la mina se aburrió)
  • Haber tratado con la punta del zapato a un baboso que después (como buen baboso) va a pedirle explicaciones
  • Arrepentirse a último minuto de tener sexo con alguien con quien no quiere quedar mal
  • Arrepentirse a los pocos días o semanas de haberse puesto a pololear
  • Faltar al trabajo, a un examen, a una cita, etc.

Esta técnica funciona tan bien porque se ancla a dos puntos débiles que tenemos los hombres: a) el desconcierto y la total parálisis que sentimos cuando vemos a una mina quebrarse y b) nuestro instinto de protección, que fácilmente deviene en complejo de superhéroe/enfermero si la ocasión se presenta.

Esto le da oportunidad a la Zorra de bajarle la guardia a su víctima dándole la oportunidad de salvarla, rescatarla, sanarla. Llegado este punto, el susodicho no sólo tapará con tierra cualquier ofensa, sino que secretamente se sentirá hasta honrado de que esto le haya pasado a él.

El real peligro de esta técnica es que, una vez aceptada, se convierte en el comodín para justificar cualquier tipo de mañas y pendejadas. De la misma forma, para la víctima ya no es tan fácil salirse del loop si se le agota la paciencia: no puede llegar y abandonarla a su suerte, está tan vulnerable y desvalida. Tiene que quedarse ahí y resistir. (Somos bien huevones a veces.)

Índice de peligrosidad: MUY ALTO (5/5)

Antídoto y profilaxis

Al igual que otras técnicas que involucran vulnerabilidad, es muy difícil separar el polvo de la paja. Desde luego, hay minas que de verdad sufren algún tipo de trastorno o trance difícil y necesitan una pizca extra de paciencia y cariño. Pero aún siendo así el caso, usté merece saber si va a tener que lidiar con una mujer en una situación complicada o con una fresca de raja de marca mayor.

Un buen punto de partida es establecer qué tan grave es la excusa:

  • Para excusas suaves: la primera vez que ocurra, asuma que ella está diciendo la verdad. La segunda vez atribúyalo a una lamentable coincidencia. La tercera vez usté ya puede dar por hecho que hay una excusa en acción.
  • Para excusas más serias: acá es bueno hacer un background check e intentar hablar con familia o cercanos a ella para sondear qué tan real es lo que aqueja a la lolita. Pruebe también dándole vuelta la tortilla: agárrese de la supuesta gravedad del asunto, e insista en que vea su caso con un doctor/un abogado/los pacos/un exorcista/Tony Kamo. Si ella opone resistencia a que un externo la revise, o si es algo que supuestamente nadie más puede saber, empiece a sospechar.

Para Terminar, Un Mensaje Positivo

A veces las mentiritas blancas sacan de apuros y suavizan verdades demasiado rudas. Hay ocasiones donde es preferible pensar que su amor de verano terminó porque ella “está pasando por un momento complejo” en lugar de “en verdad estái muy fofo y yo quiero ir a tirarme otros minos”. Es menos dañino para la paz mental y ayuda a enfocarse en otra cosa. Todos la hemos hecho alguna vez.

Pero recuerde también que todo tiene un límite que rompe el deseo. A mucha gente le han pasado weás muy pencas y se las arregla como sea para que esas cosas no definan su personalidad (no ponerlo en la bio de Twitter ayuda bastante). Y en general, se pasa mucho mejor con la gente que no se anda poniendo excusas para todo.

Shao.

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Sí, sí, ya sé. Pero alguien tenía que decir algo sobre esta vaina de los artículos de “Sal con una chica que___” escritos por chicas que ____

 

…………….

Sal con una chica que no escriba artículos para convencerte de salir con chicas que hacen las cosas que ella hace. Que no caiga en ese recurso pasivo-agresivo de “debes amarme por que…”. Una chica que deje que decidas por ti mismo por qué te gusta. Que te deje descubrir cosas en ella que no sabía que tenía.

Sal con una chica que no haga el show pobre de retuitear los piropos que le mandan o preocupada de la cantidad de likes de su última foto de perfil.

Sal con una chica apasionada por sus hobbies, pero que no crea que viajar o leer o andar en bici la convierte sin concursos ni sorteos en un tipo superior de ser humano.

Sal con una chica que no trate de pasar sus defectos por adorables rarezas que la hacen más especial.

Sal con una chica que, después de leer esto, no te diga “Pero Richi, si tú haces todas esas cosas”. Esa chica sabe que lo sabes, pero te lo deja pasar porque hay cosas más importantes que humillarte en frente de media Internet.

Sal con una chica que, después de conocerte, todavía quiera salir contigo. Y ahí sí que estás cagado weón.

 

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“Me dan ganas de matar a alguien y al mismo tiempo comer pretzels blanditos”
— Jess, New Girl

Bienvenidos a La Regla*, el mágico y misterioso limbo hormonal por el que navegan las mujeres con una regularidad igualmente mágica y misteriosa. La regla es contradictoria: odiada cuando llega, aún más odiada cuando no llega. Paradójicamente, carece de reglas: acomete a cada fémina de manera especial y con intensidad azarosa cada vez. La regla es tragicómica: la mina sabe que sus emociones están en estado de sitio, le pueden parecer incluso graciosas sus reacciones, pero no puede hacer nada al respecto.

Pero por sobre todo, la regla es un absoluto tabú para nosotros los hombres. No está en los manuales. No la vemos venir. No sabemos hablar de ella (pregúntele a cualquier hombre emparejado qué tal anda todo cuando ella anda en el período, y lo verá reírse nerviosamente sin saber qué responder). El sexo también se vuelve contradictorio en esos días: aumenta la incomodidad junto con las ganas. Contraría todo lo que intuitivamente sabemos, y no notamos su presencia hasta que es demasiado tarde.

Es por eso que aquí va una recopilación de sabiduría personal y colectiva para lidiar con la pasión, muerte y resurrección de las hormonas femeninas.

Ruler Facts

Básicamente, la regla es como si recibiéramos una patada en las bolas mensualmente. Es algo que nunca sabremos a ciencia cierta, pero no se me ocurre otro equivalente masculino a ese molesto dolor prolongado, expandido, que no parece irse nunca, que nos obliga a doblarnos y que involucra algún aparato reproductor.

— Puede que todo parezca estar muy mal ese día para ella, sin razón aparente. Para uno es difícil de entender cómo ayer nuestra fémina salió con alegría y entereza de una reunión de trabajo donde le voltearon un café encima, el jefe le hizo un chiste sexista y se armó una pelea donde casi la despiden, y en cambio hoy fue un día horrible porque se le quedó la bolsita del almuerzo en casa.

La única manera de salir del mindfuck es entendiendo que

—Puede que ella necesite más cariño que de costumbre, pero no sepa pedirlo. Por un lado, la sensación física infernal la urge a hacerse bolita y refugiarse en el cuddling, pero por otro lado quiere estrangular al primero que tenga cara de llamarse Andrés. Además, puede que se sienta culpable por estar demandando demasiado, pero al mismo tiempo quiere que el cariño sólo llegue, sin más pregunta o explicación; y eso hace que lo odie a usté un poquito por necesitar tantos aspavientos para una weá tan básica como un regaloneo, y a la vez se odie a sí misma por no poder ser más clara en algo que supuestamente es fácil de pedir.

Este mar de contradicciones explica el que muchas veces, el relato lastimero de los hechos del día no es más que una exhibición de pruebas para que uno diga “woou, qué día feo que tuviste, ven acá a regalonear“; pero en lugar de eso, uno (como buen hombre) se lanza a resolver analíticamente los problemas: “Pero a ver, ¿almorzaste o no? ¿Sí? ¿Entonces para qué tanta gravedad?“.  Ella, que quiere que la abracen y no que la cuestionen, se frustra; y uno se frustra a su vez, porque no entiende por qué ella se enoja en lugar de analizar el problema y ya. Y así empiezan muchas hecatombes de proporciones bíblicas.

Por eso es importante tener presente que

— El desconcierto que usté tiene en su cabeza acerca de la Regla, ella también lo tiene. Y está en disputa interna con su némesis hormonal, que sólo quiere alivio, cariño y burbujas plásticas para reventar con furia. Tratarla como si ella estuviese de acuerdo con su período es inútil. Nada que le pueda decir usté al respecto le es novedad, porque ella misma está en ese conflicto interno y quiere salir de ese estado, pero no sabe cómo. Esto explica que suceda lo siguiente:

No hay alivio más grande que cuando ella reconoce que su <inserte comportamiento desconcertante aquí> se debía a que andaba con la regla. A menos que uno meta la pata (ver punto siguiente), terminará sucediendo tarde o temprano si es que realmente era así.

Y es algo que sólo ella puede realmente hacer, porque

— Usté no puede directamente echarle la culpa de nada a que ella anda con la regla. NO LO HAGA. Es, por lejos, la estupidez más soberana que puede uno cometer, y le explico por qué: si efectivamente el desajuste emocional se debe a la regla, usté queda como un desatinado, que a sabiendas de la situación no está teniendo ni una pizca de tacto, y con el añadido de que ella está efectivamente con la regla y por ende le afectará más.

Si por el contrario, usté yerra, es aún peor: en primer lugar, queda como un pelotudo machista, que desvaloriza el legítimo derecho de ella a enojarse o estar sensible, achacándoselo a las hormonas; y en segundo lugar, ni siquiera es capaz de acordarse de cuándo le llega la regla realmente.

El corolario de este hecho es que

— La mejor manera de lidiar con la Regla es tenerla presente, pero no usarla como carta para zanjar discusiones. Es decir: si ella está sensible o enojada, lo está con el mismo derecho el día 14 que el día 28. Pero al mismo tiempo, tener presente que una parte de ella se encuentra temporalmente poseída por Katie Kaboom contra su voluntad, permite no enfrascarse en discusiones estériles, donde uno trata de abordar racionalmente algo que en realidad sólo pedía un poco de contención… aunque ahora que lo pienso, eso también es válido para el resto del mes.

Y es que en verdad, la Regla nos termina de poner en contacto con la multidimensionalidad de las mujeres. Y es algo que uno aprende con el tiempo. Cuando uno es un pendejo, entre amoríos pasajeros, la regla no entra mucho en la ecuación (y ojo, que es la razón de muchas inexplicables cancelaciones de planes a último minuto). Siempre es lo último que conocemos de una mujer. Es propia de las relaciones hechas y derechas, tanto de las de pareja como de las amistades. Cuando nos encontramos con ella, es porque la cosa va en serio. Y tal vez es bueno que sea así, porque se necesita amor, y no lógica, para salir airosos de La Regla.

Shao.

* Todo lo dicho aquí se aplica también por extensión al famoso Síndrome Pre-Menstrual (PMS).

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