La Moldeadora y la Redención
por David en FAQ ArticlesTags: Baja la tapa del baño, oye baja la tapa del baño, te dije que BAJARAS LA TAPA DEL BAÑO | 1 comentario »
Aunque mi teoría es que nadie puede cambiar [N. de la E: spoiler], incluyendo a las mujeres, no puedo negar la existencia de ciertos especímenes que prácticamente desaparecen del mapa cuando están en pareja, que su comportamiento difiere de cómo eran antes, “que cambiaron”, para estupefacción de muchos.
¿Qué hace que las personas cambien a pesar de que la experiencia nos dice que no se puede? Después de mucho darle vueltas al asunto, descubrí que en realidad la gente no cambia, lo que sucede con esas personas es simplemente que el miedo les coarta su accionar. Estas personas actúan dirigidas por el miedo y la inseguridad, el miedo a perder; y ese miedo es incluso mas poderoso que nuestras propias costumbres y forma de ser. ¿Por qué digo esto? Porque después de ver terminadas estos tipos de relaciones, los cautivos, del genero que sean, vuelven a ser los mismos de antes.
Este preámbulo era sólo para dejar en claro que no se puede cambiar. Si pudiésemos hacerlo, créanme que esta discusión se habría acabado cuando bajamos del árbol y caminamos erguidos por primera vez.
Sin embargo, existen algunas mujeres (99.999%) que a pesar de la evidencia de que nadie cambia, siguen intentándolo; y tanto lo intentan, que se convirtió en un flanco de batalla en la guerra de los sexos y ellas son conocidas como las Moldeadoras.
Podríamos ser perfectos, ser los príncipes azules que ellas quieren, pero aun así nos pedirían que cambiemos algo, porque no depende de nuestros defectos, sino de un atavismo de moldear cosas; y como no existen personas perfectas, lo primero que hay que moldear son los defectos, mañas y esas cosas que no son defectos pero les molestan a ellas y que nos corregirán como una madre corrige a su retoño. Y de hecho, este afán incansable es un efecto colateral del poderoso instinto materno.
El problema es que nosotros ya fuimos moldeados desde niños por otra mujer, y en un tiempo en que nuestra forma de ser era tierra fértil; en cambio, ahora es un yermo tan árido que nada que se siembre cambiará algo. Es esto lo que le frustra a la mujer y alega una y otra vez que no cambiamos, sin darse cuenta que son sus esfuerzos y expectativas los que están fuera de tiempo y momento.
Pero esto es solo la punta del iceberg: por favor tome asiento por que lo que viene, que ni siquiera Nostradamus lo vio venir.
La madre de todas las batallas
En la guerra de los sexos esta batalla es la mas épica de todas; no se habla abiertamente de ella, porque es como una guerra civil dentro del género femenino, Es la lucha de la madre Moldeadora contra la novia Moldeadora por el dominio de la mente del hombre.
Por un lado, la Madre configuró a su hijo con un 4-3-3 clásico, pero a la polola le gusta que juegue con un 3-5-2 con volantes de proyección. Dos estilos de juego distintos intentando implementarse en la misma persona (el weón). Y lamentablemente, somos nosotros los que recibimos los embates de la artillería:
Madre: Esa niña no te conviene.
Novia: Eres un mamón.
Madre: Ponte una camisa.
Novia: Ponte una polera.
Madre: Estás muy flaco.
Novia: Estás muy gordo.
Madre: Baja la tapa del baño.
Novia: Baja la tapa del baño.
Si usted fue entrenado para jugar como un 4-3-3, morirá como tal. No se complique; jamas podrá darle en el gusto a todas las mujeres de su entorno, así que dése el gusto usted nomas, porque esta batalla viene desde antes, y posiblemente tu madre batalló con tu abuela paterna por lo mismo, y para qué andamos con cosas: los nietos también son otra arista de esta historia.
¿Por qué no podemos cambiar?
La razón tiene una lógica despiadada: porque en esta lucha es la madre la que gana casi siempre. ¿Cómo sería la vida de una madre si supiese que su hijo al abandonar el nido olvidará todas las enseñanzas? ¡Sería terrorífico! Y es este mismo mecanismo el que protegerá a las que ahora son novias cuando ellas sean madres. Entonces estamos condicionados a ser como nos criaron, por eso no cambiamos. ¡No cambiamos para protegerlas a ustedes! (deberían darme el nobel por esta frase)
Autocrítica
Es verdad, hay defectos que son salidas de madre. No hablo de actos delictuales ni violencia; ésos no son defectos, son problemas serios. Hablo de algunos defectos que no podemos evitar odiar y ellas no podrán evitar querer cambiar, porque siendo realistas, la tolerancia y el auto-control no resolverán todo. Hay casos perdidos donde las partes están destinadas a odiar algo del otro. Si es el caso, corte por lo sano y búsquese otra pareja. No creo que tenga que repetirle porqué.
Así que cuando le moleste algo cotidiano de su pareja, piense en esto:
En un principio nos enamoramos de los defectos, después los odiamos y con los años son esos defectos los que convierten verdaderamente a nuestras parejas en nuestras.
Atte.
David

Ésta es el arma de destrucción masiva, el ébola de las técnicas femeninas, la espada de Damocles que pende sobre todo hombre emparejado: el Jugo.
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