Autor » David

FAQ Women se complace en presentar un folletín de apéndice a la afamada Enciclopedia de las Técnicas Zorras, escrito por David, a quien usté tal vez recuerde por este otro post. Que lo disfrute.

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Esta es una técnica poco común, pero en manos inescrupulosas es una verdadera bomba atómica.

En esta técnica, la hembra juega con la segunda mayor fantasía de un hombre sobre la tierra (sí, señoritas, la mayor fantasía de un hombre es hacer un gol en la final del mundial de fútbol. Sorry), esa fantasía alimentada por millones de horas de pornografía que eleva a quien la consiga al estatus de Zorrón envidiado y admirado: el trío MHM.

Aclarémoslo ya: esto no se trata de lograr el infinitamente soñado ménage à trois. No señores: aquí lo que busca la mujer es ganar tiempo.

¿Para qué la mujer querría ganar tiempo?

El uso más clásico de esta técnica es cuando la mujer está conociendo a la víctima y quiere engancharla. Con esta técnica, ella se convertirá en la mejor mina que pueda conseguir en su perra vida: una mina que le gusten también las minas. Oro puro, con el interés garantizado por el tiempo suficiente, cosa de que sin querer queriendo, el macho se enamore o por comodidad continúe la relación para no perder lo ya invertido.

Otro uso clásico es cuando la relación está mal y se está mirando para el lado; esta técnica es una inyección a la vena de interés por la relación y así pasar las tempestades.

Lo poderoso de esta técnica pasa simplemente porque para llevar a cabo un trío se necesita de la venia de la dama, lo cual automáticamente le da poder absoluto sobre la fantasía. Una vez que han detectado el deseo del macho (llevamos tatuado en la frente “quiero un trío por favorcito”, así que no es gran mérito), la reacción puede ser variada: generalmente, las más recatadas de plantón le dan a entender al hombre que eso es algo asqueroso, anti natura y un sinfín de términos medievales, obviamente acompañado de los miedos relacionados con compartir a su pierno.

En cambio, una mujer medianamente calculadora se sobará las manos.

La técnica

Paso 1, la propuesta: Ella le sugerirá (sutilmente) que le gustaría experimentar un trío. Milésimas de segundo después de esa frase, el hombre cae hipnotizado por la noticia. Un torrente de emociones fluye por su cuerpo de forma incontenible, podría llorar y reír al mismo tiempo, está más contento que perro en asado familiar.

Pero a su vez cae en la más absoluta vulnerabilidad. Este momento el macho lo ha imaginado infinitas veces, entonces sabe cómo reaccionar y con temple de acero sólo asiente con indiferencia: mmm, séeh… podría ser… No importa: en este punto él sólo buscará la mejor forma de mantener a la mina feliz para que no cambie de opinión e intentando disimular su interés. El tipo pensará cada palabra que diga. ¿Una pelea? ¡Jamás! el hombre se convierte en un estratega 24/7 sabiendo que se acaba de ganar la lotería.

El problema es que cobrar el boleto no será fácil.

Paso 2, la espera: Acá la mujer evitará el tema durante el mayor tiempo posible, dejando que la mente del hombre vuele por el universo pornográfico que hemos acumulado en la cabeza de tanto poner en el buscador Lucky Guy Does Two Best Friends. Con sigilo por el empedrado el hombre esperará que la mujer retome el tema. Pero eso no ocurrirá pronto, así que pasado un tiempo prudente el tipo dejará la cautela y el fingido desinterés y retomará la plática.

Ella se mostrará reticente y se hará la loca el mayor tiempo posible, porque él no puede presionarla en exceso sin perder todo lo “avanzado”; pero lentamente el macho terminará ofuscándose y perderá interés. Pero como la finalidad de esta técnica es retenerlo, ella da el paso siguiente.

Paso 3, pasar la Pelota:

— ¡Ya poh, hagamos el trío!
— Puchi, pero no conozco a nadie que quiera…

Acá le tiran la pelota al hombre, y un hombre con una pelota que no sea de fútbol mucho no sabe hacer. El compadre le preguntará a todas sus amigas, conocidas, desconocidas, incluso primas; agotará todas las instancias e incluso considerará el comercio sexual (descartado: ella jamás dejará que uses esa carta triunfo, alegando que es muy sucio, que no le da confianza, etc).

Eventualmente, el tipo podría conseguir alguna mujer que acepte su solicitud, pero su mina simplemente dirá que no le tinca, que no se siente segura, que no le excita o no le gusta, y lo peor es que es entendible absolutamente.

Intente lo que intente el hombre, ella sabe que finalmente el trío fallará y toda la propuesta se hundirá como el Titanic.

Entonces se aprende una gran lección

Grábeselo: El hombre es un invitado en un trío.

Las mujeres, cuando van a eso, ya tienen una complicidad de mucho tiempo; necesitan sentirse seguras, así que ya lo han planeado implícita o explícitamente antes que usted llegue al ruedo. Usted, probablemente, se dará cuenta de que una mina quiere un trío casi el mismo día en que se meta con ella. Obviamente aprendemos que un trío es algo difícil de conseguir (sin pagar); no basta sólo quererlo, se deben cubrir muchos requisitos de ellas.

Bueno, y como está escrito que fallará en la búsqueda, la culpa será achacada a usted: ella lo intentó, ella quiso, y fue usted el que no se consiguió a nadie o no supo estar a la altura de las circunstancias; no hay nada que reprocharle a la mujer, la culpa es del macho, no puede odiarla, ella está libre de polvo y paja.

Después de mucho tiempo se dará cuenta que le hicieron el cuento del tío… digo, el cuento del trío.

Variante de la técnica: La amiga “que ya está lista”

Esta variante es más radical: ella necesita provocar un impacto más fuerte o cuenta con menos tiempo, entonces le propone al hombre hacer un trío con una amiga de ella. El macho se comportará de la misma forma ya descrita (como dije, esto se ha incubado generación tras generación en las mentes de los hombres).

Acá parece que el trío está 100% seguro. NOT. La hembra jugará con los tiempos: cuando tú puedes la amiga no puede, cuando la amiga puede tú no puedes (previa revisión de tus horarios), y así la mina puede estirar la pelota por un tiempo considerable hasta que te enganches.

Conclusión: somos esclavos de nuestros deseos y ellas lo saben, así que sea cauto: si ella se lo propone y anda corriéndose después, es posible que usted se encuentre frente a esta técnica. O dicho de otra forma: si ella tiene interés, siempre lo demostrará.

Atte.

— David

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