Autor » David
Iguols

Después de 4 años, el año pasado me volvió a tocar el día de los enamorados solo. Para mi suerte mis amigotes más cercanos estaban en las mismas, así que decidimos tomarnos unas cervezas por ahí. Invariablemente los locales rebosaban de parejas de todo tipo, y para gracia nuestra, también estaba lleno de mesas de solteras, como si este día fuese un purgatorio de relaciones pasadas (o simplemente la madurez de saber que ser soltero ya no es un estigma).

Entre cerveza y cerveza y algo de coqueteo con las mesas de solteras, no pude evitar verme reflejado en los rostros de la otrora condición de pareja en la que alguna vez me encontré; vi el empaquetamiento de esta celebración y no pocas caras de incomodidad, y me pregunté: ¿en realidad ésta era una fecha que esperaba con ansias cuando estaba en pareja, o era un simple protocolo por cumplir?

Lo primero que hice fue descartar el tema sentimental; simplemente analicé la tradición, las exigencias y las consecuencias de este día, descartando el plano amoroso que supondremos óptimo para todo caso. Y es que, en general, el día de los enamorados está cuidadosamente planeado para que ellas sean las festejadas, y no el amor en sí.

Entonces me pregunté: ¿Cuáles son las cosas que nos hacen doler los cocos?

La fecha

El primero de los dolores de esta fecha es que es —valga la redundancia— una fecha, y los hombres cual broma diabólica somos pésimos para recordarlas, en general. Por centurias hemos luchado contra el olvido y hemos inventado aparatos para ayudarnos; pero siendo realistas, en realidad no luchamos contra el olvido, sino contra las consecuencias de éste: para qué andamos con cosas, si se nos olvida el natalicio de algún prócer dudo que nos corten el agua.

Desde que la mujer inventó la agricultura, tuvo obligatoriamente la necesidad de tener calendarios para la siembra y la cosecha, junto con el concepto abstracto del tiempo. Tanto lidiaron con esto que prácticamente quedo en su inconsciente colectivo, subyugando al hombre a adoptar horarios y conceptos de tiempo para los cuales no hemos sido entrenados.

Nota 1: Sí, señoritas, ustedes inventaron el concepto del tiempo, porque si le preguntan a un hombre cuánto le importa, la respuesta unánime es “Frankly, my dear, I don’t give a damn“.

El regalo

Es otro de los motivos que torturan al hombre: si en Navidad tenemos excusas de presupuesto y exceso de familiares a quienes regalar, en el día de los enamorados no existe excusa divina que pueda exculparnos de una mala decisión al momento de comprar. Así pues, en la mente del hombre básico como una piedra, existen dos alternativas:

  • Alternativa 1: Buscar ese regalo que ella tanto quiere pero que es dificilísimo de encontrar, le puede tomar meses porque existe sólo en un color que ella quiere y de un tipo de material específico; probablemente no sea caro, pero invertirá mucho tiempo en buscarlo. Lo que sí es que si lo encuentra le garantizo que el ratio de los blowjobs será considerablemente más alto.
  • Alternativa 2: En consecuencia del punto anterior, nuestra ineptitud con las fechas nos llevará a olvidar el regalo hasta último minuto, donde para evitar el hecho de que no nos preocupamos, optamos por el regalo caro que no necesariamente le gustará (la boleta de cambio es un buen resguardo). Mientras, nosotros somos felices conformándonos con el paquete de 5 prestobarbas o la versión pirateada del PES.

Nota 2: Esto no significa que no nos guste regalar cosas, ya que como somos más impulsivos, generalmente llegamos con regalos del momento que nos tincó y en fechas sin importancia; tampoco significa que no nos preocupemos, como demuestra el hecho de que en muchos casos somos casi sus ingenieros informáticos personales y ayudantes de la U, entre otras cosas.

La cena

No es un problema per se: nos gusta comer, y honestamente nos encanta que ellas coman menos que nosotros (así comemos por dos); el problema es que vamos a comer a lugares repletos, y si no llegaste temprano quedas prácticamente en la cocina, sin considerar la cantidad de tiempo que hay que esperar. Cocinar en casa es buena alternativa, pero con el escaso tiempo que se cuenta hoy en día, a menos que sea fin de semana, dudo que se pueda hacer mucho.

El estrés

La verdad es que este día en particular es estresante: sabemos que las mujeres son especiales a la hora de evaluar el amor o el romanticismo, no lo ven igual que nosotros y lo sabemos. Este día es representativo de como la mujer percibe el amor; por lo tanto, debemos hacerlo bien para que ella entienda de una vez por todas (hasta el otro día al menos) que las amamos y que luego de eso no será necesario preguntarlo tantas veces.

Porque sería genial que ellas consideraran como un acto de romanticismo extremo el ir a buscarlas a las 4 de la mañana donde las compañeras porque estaban haciendo una maqueta para la U —y eso no lo haces ni con tu mejor amigo—; y que se dieran cuenta que el hecho de instalarles programas, aprender a usarlos y enseñárselos es el acto máximo del amor que existe; y también que mamarte esa chorrera de canciones románticas y películas mamonas es un acto de valía que no debe ser despreciado. Pero no, ellas son especiales, tienen otros parámetros para medir el amor, quizá son los correctos y nosotros somos quienes tenemos los equivocados… quién sabe.

Conclusión

Entonces, el hombre debe entrar al mundo del amor como lo ven las mujeres, no es un acto de fluencia; sin embargo, en defensa de todas las hembras del planeta, vale la pena celebrarles un día en un mundo creado por lo demás a la medida de los hombres.

Porque más que el regalo, una fecha o una cena, es el viaje a lo más profundo de la psiquis femenina lo que más nos incomoda del 14 de febrero, y la mayoría acepta tomar ese viaje porque ama a su pareja; así que al llegar al hogar, si su hombre cumplió o al menos intentó de verdad realizar todas las escalas de este viaje, un buen y merecido polvo es el acto recíproco por antonomasia.

Atte.

David

20 comentarios. Deja el tuyo»

Aunque mi teoría es que nadie puede cambiar [N. de la E: spoiler], incluyendo a las mujeres, no puedo negar la existencia de ciertos especímenes que prácticamente desaparecen del mapa cuando están en pareja, que su comportamiento difiere de cómo eran antes, “que cambiaron”, para estupefacción de muchos.

¿Qué hace que las personas cambien a pesar de que la experiencia nos dice que no se puede? Después de mucho darle vueltas al asunto, descubrí que en realidad la gente no cambia, lo que sucede con esas personas es simplemente que el miedo les coarta su accionar. Estas personas actúan dirigidas por el miedo y la inseguridad, el miedo a perder; y ese miedo es incluso mas poderoso que nuestras propias costumbres y forma de ser. ¿Por qué digo esto? Porque después de ver terminadas estos tipos de relaciones, los cautivos, del genero que sean, vuelven a ser los mismos de antes.

Este preámbulo era sólo para dejar en claro que no se puede cambiar. Si pudiésemos hacerlo, créanme que esta discusión se habría acabado cuando bajamos del árbol y caminamos erguidos por primera vez.

Sin embargo, existen algunas mujeres (99.999%) que a pesar de la evidencia de que nadie cambia, siguen intentándolo; y tanto lo intentan, que se convirtió en un flanco de batalla en la guerra de los sexos y ellas son conocidas como las Moldeadoras.

Podríamos ser perfectos, ser los príncipes azules que ellas quieren, pero aun así nos pedirían que cambiemos algo, porque no depende de nuestros defectos, sino de un atavismo de moldear cosas; y como no existen personas perfectas, lo primero que hay que moldear son los defectos, mañas y esas cosas que no son defectos pero les molestan a ellas y que nos corregirán como una madre corrige a su retoño. Y de hecho, este afán incansable es un efecto colateral del poderoso instinto materno.

El problema es que nosotros ya fuimos moldeados desde niños por otra mujer, y en un tiempo en que nuestra forma de ser era tierra fértil; en cambio, ahora es un yermo tan árido que nada que se siembre cambiará algo. Es esto lo que le frustra a la mujer y alega una y otra vez que no cambiamos, sin darse cuenta que son sus esfuerzos y expectativas los que están fuera de tiempo y momento.

Pero esto es solo la punta del iceberg: por favor tome asiento por que lo que viene, que ni siquiera Nostradamus lo vio venir.

La madre de todas las batallas

En la guerra de los sexos esta batalla es la mas épica de todas; no se habla abiertamente de ella, porque es como una guerra civil dentro del género femenino, Es la lucha de la madre Moldeadora contra la novia Moldeadora por el dominio de la mente del hombre.

Por un lado, la Madre configuró a su hijo con un 4-3-3 clásico, pero a la polola le gusta que juegue con un 3-5-2 con volantes de proyección. Dos estilos de juego distintos intentando implementarse en la misma persona (el weón). Y lamentablemente, somos nosotros los que recibimos los embates de la artillería:

Madre: Esa niña no te conviene.
Novia: Eres un mamón.

Madre: Ponte una camisa.
Novia: Ponte una polera.

Madre: Estás muy flaco.
Novia: Estás muy gordo.

Madre: Baja la tapa del baño.
Novia: Baja la tapa del baño.

Si usted fue entrenado para jugar como un 4-3-3, morirá como tal. No se complique; jamas podrá darle en el gusto a todas las mujeres de su entorno, así que dése el gusto usted nomas, porque esta batalla viene desde antes, y posiblemente tu madre batalló con tu abuela paterna por lo mismo, y  para qué andamos con cosas: los nietos también son otra arista de esta historia.

¿Por qué no podemos cambiar?

La razón tiene una lógica despiadada: porque en esta lucha es la madre la que gana casi siempre. ¿Cómo sería la vida de una madre si supiese que su hijo al abandonar el nido olvidará todas las enseñanzas? ¡Sería terrorífico! Y es este mismo mecanismo el que protegerá a las que ahora son novias cuando ellas sean madres. Entonces estamos condicionados a ser como nos criaron, por eso no cambiamos. ¡No cambiamos para protegerlas a ustedes! (deberían darme el nobel por esta frase)

Autocrítica

Es verdad, hay defectos que son salidas de madre. No hablo de actos delictuales ni violencia; ésos no son defectos, son problemas serios. Hablo de algunos defectos que no podemos evitar odiar y ellas no podrán evitar querer cambiar, porque siendo realistas, la tolerancia y el auto-control no resolverán todo. Hay casos perdidos donde las partes están destinadas a odiar algo del otro. Si es el caso, corte por lo sano y búsquese otra pareja. No creo que tenga que repetirle porqué.

Así que cuando le moleste algo cotidiano de su pareja, piense en esto:

En un principio nos enamoramos de los defectos, después los odiamos y con los años son esos defectos los que convierten verdaderamente a nuestras parejas en nuestras.

Atte.

David

21 comentarios. Deja el tuyo»

Muchos años atrás, siendo yo un niño, mis padres me invitaron al zoológico, según ellos con el motivo de conocer a mi verdadera familia. Entre la historia de la cigüeña y Dumbo, créanme que iba asustado. La cosa es que estando ahí, presencié sin darme cuenta uno de los acontecimientos mas perturbadores que tengo memoria.

En una de las jaulas había un tigre, un animal esplendoroso, gigante y orgulloso, intimidante ante los ojos de un niño. Me acerqué a unos centímetros para verlo mas de cerca; él giró su cabeza y por un largo rato nos quedamos mirando a través de la reja, pero él en realidad no me estaba mirando; era como si yo no existiera, su mirada me traspasaba hacia el horizonte. No lo entendí en ese momento, pero con el tiempo sería una de las lecciones mas importantes de mi vida.

Años después, Hollywood me entregaría otro de los momentos memorables de mi historia. Rocky Balboa acababa de perder el campeonato mundial de boxeo a manos de Clubber Lang, y derrotado (yo también me sentí derrotado, porque quién no quiso ser Rocky alguna vez) se dirigió al humilde gimnasio que lo vio nacer. Ahí lo esperaba Apollo Creed, que al verlo destruido, le dijo la frase clave: “Perdiste porque perdiste la fiereza… ya no tienes los ojos de tigre”.

No asocié estos dos acontecimientos hasta mucho después, cuando un día en el supermercado, comprando unas cervezas con los amigotes, pasó un caído en batalla con su señora. Lo saludamos y conversamos unos minutos con él, nos entretuvimos haciéndole bromas sobre su estado civil (típico chileno), y él solo atinaba a reírse y mirar el suelo.

Luego de despedirnos uno por uno, estreché su mano y levantó la mirada; y como un flashback de Rocky, todo encajó. Sentí su mirada traspasarme como si yo no existiera. Ahí estaba uno de los guerreros mas reconocidos de los pub que yo hubiese conocido, con su mítica frase de las 4 de la mañana: “Iniciando operación rastrillo“. Era un cazador innato (de lo que fuera), y ahora estaba en una jaula que ni siquiera él comprendía.

Entonces entendí la mirada del tigre de ese día, de rocky, de mi amigo y alguna vez de la mía, y entendí qué era eso de perder los ojos de tigre; comprendí cómo una jaula puede silenciar a un cazador, robarle el coraje, resignarlo a su destino y convertir en un recuerdo cruel la sensación de correr libre por el bosque. Enjaulado, y con todos los instintos cazadores intactos, latientes aún, sin uso.

Comprender eso fue una verdadera pena.

Me prometí a mí mismo nunca más perder los ojos de tigre, pero… hay cosas tan ciertas en la vida como la muerte. Tarde o temprano todos seremos, de una u otra forma, sometidos a la convivencia en pareja y envejeceremos de esa forma, con todos sus pros y contras; eventualmente, todos perderemos los ojos de tigre. Entonces, para mantener en parte mi promesa, decidí al menos perder los ojos de tigre cuando yo y nadie más quiera.

Sea consecuente con lo que quiere, luche y luche lo que más pueda; que la sociedad y sobre todo el clan de los enjaulados (motivados por sus parejas) no le laven el cerebro. Obsérvelos y pregúntese si es eso lo que usted quiere. Recuerde que todos ellos darían un órgano por volver a sentir eso que siente usted, por probar una vez más el sub-valorado sabor de la libertad, por poder darle una mascada a esas gacelas que pastan en los pubs, clubes o bares.

Cuando me veo caminando hacia el pabellón de los callados, cuando me atrincan para dar el siguiente paso y estoy de rodillas a punto de tirar la toalla (pedir el sí), veo los espíritus de Mickey y Apollo que me gritan: “estás en el suelo por que perdiste los ojos de tigre”, y me levanto cual campeón le cuentan hasta diez, respiro hondo y vuelvo a la lucha esquivando cualquier señal de compromiso, bailando sobre el cuadrilátero, lanzando mis mejores ganchos.

Quiera o no comprometerse, evite lo más posible firmar el papel; regálele más tiempo a su soltería y no guarde sus instintos en una caja de zapatos sobre el ropero, porque su cuerpo y mente lo castigarán.

Aquí el problema no es estar en pareja, para nada; el problema es si usted no disfruta su soltería, porque tarde o temprano querrá hacerlo, y si tiene una pareja al lado tendrá verdaderos problemas; no como los problemas de los solteros, quienes sólo discuten por cuál marca de cerveza comprar hoy.

Atte.

David

36 comentarios. Deja el tuyo»

FAQ Women se complace en presentar un folletín de apéndice a la afamada Enciclopedia de las Técnicas Zorras, escrito por David, a quien usté tal vez recuerde por este otro post. Que lo disfrute.

=============================

Esta es una técnica poco común, pero en manos inescrupulosas es una verdadera bomba atómica.

En esta técnica, la hembra juega con la segunda mayor fantasía de un hombre sobre la tierra (sí, señoritas, la mayor fantasía de un hombre es hacer un gol en la final del mundial de fútbol. Sorry), esa fantasía alimentada por millones de horas de pornografía que eleva a quien la consiga al estatus de Zorrón envidiado y admirado: el trío MHM.

Aclarémoslo ya: esto no se trata de lograr el infinitamente soñado ménage à trois. No señores: aquí lo que busca la mujer es ganar tiempo.

¿Para qué la mujer querría ganar tiempo?

El uso más clásico de esta técnica es cuando la mujer está conociendo a la víctima y quiere engancharla. Con esta técnica, ella se convertirá en la mejor mina que pueda conseguir en su perra vida: una mina que le gusten también las minas. Oro puro, con el interés garantizado por el tiempo suficiente, cosa de que sin querer queriendo, el macho se enamore o por comodidad continúe la relación para no perder lo ya invertido.

Otro uso clásico es cuando la relación está mal y se está mirando para el lado; esta técnica es una inyección a la vena de interés por la relación y así pasar las tempestades.

Lo poderoso de esta técnica pasa simplemente porque para llevar a cabo un trío se necesita de la venia de la dama, lo cual automáticamente le da poder absoluto sobre la fantasía. Una vez que han detectado el deseo del macho (llevamos tatuado en la frente “quiero un trío por favorcito”, así que no es gran mérito), la reacción puede ser variada: generalmente, las más recatadas de plantón le dan a entender al hombre que eso es algo asqueroso, anti natura y un sinfín de términos medievales, obviamente acompañado de los miedos relacionados con compartir a su pierno.

En cambio, una mujer medianamente calculadora se sobará las manos.

La técnica

Paso 1, la propuesta: Ella le sugerirá (sutilmente) que le gustaría experimentar un trío. Milésimas de segundo después de esa frase, el hombre cae hipnotizado por la noticia. Un torrente de emociones fluye por su cuerpo de forma incontenible, podría llorar y reír al mismo tiempo, está más contento que perro en asado familiar.

Pero a su vez cae en la más absoluta vulnerabilidad. Este momento el macho lo ha imaginado infinitas veces, entonces sabe cómo reaccionar y con temple de acero sólo asiente con indiferencia: mmm, séeh… podría ser… No importa: en este punto él sólo buscará la mejor forma de mantener a la mina feliz para que no cambie de opinión e intentando disimular su interés. El tipo pensará cada palabra que diga. ¿Una pelea? ¡Jamás! el hombre se convierte en un estratega 24/7 sabiendo que se acaba de ganar la lotería.

El problema es que cobrar el boleto no será fácil.

Paso 2, la espera: Acá la mujer evitará el tema durante el mayor tiempo posible, dejando que la mente del hombre vuele por el universo pornográfico que hemos acumulado en la cabeza de tanto poner en el buscador Lucky Guy Does Two Best Friends. Con sigilo por el empedrado el hombre esperará que la mujer retome el tema. Pero eso no ocurrirá pronto, así que pasado un tiempo prudente el tipo dejará la cautela y el fingido desinterés y retomará la plática.

Ella se mostrará reticente y se hará la loca el mayor tiempo posible, porque él no puede presionarla en exceso sin perder todo lo “avanzado”; pero lentamente el macho terminará ofuscándose y perderá interés. Pero como la finalidad de esta técnica es retenerlo, ella da el paso siguiente.

Paso 3, pasar la Pelota:

— ¡Ya poh, hagamos el trío!
— Puchi, pero no conozco a nadie que quiera…

Acá le tiran la pelota al hombre, y un hombre con una pelota que no sea de fútbol mucho no sabe hacer. El compadre le preguntará a todas sus amigas, conocidas, desconocidas, incluso primas; agotará todas las instancias e incluso considerará el comercio sexual (descartado: ella jamás dejará que uses esa carta triunfo, alegando que es muy sucio, que no le da confianza, etc).

Eventualmente, el tipo podría conseguir alguna mujer que acepte su solicitud, pero su mina simplemente dirá que no le tinca, que no se siente segura, que no le excita o no le gusta, y lo peor es que es entendible absolutamente.

Intente lo que intente el hombre, ella sabe que finalmente el trío fallará y toda la propuesta se hundirá como el Titanic.

Entonces se aprende una gran lección

Grábeselo: El hombre es un invitado en un trío.

Las mujeres, cuando van a eso, ya tienen una complicidad de mucho tiempo; necesitan sentirse seguras, así que ya lo han planeado implícita o explícitamente antes que usted llegue al ruedo. Usted, probablemente, se dará cuenta de que una mina quiere un trío casi el mismo día en que se meta con ella. Obviamente aprendemos que un trío es algo difícil de conseguir (sin pagar); no basta sólo quererlo, se deben cubrir muchos requisitos de ellas.

Bueno, y como está escrito que fallará en la búsqueda, la culpa será achacada a usted: ella lo intentó, ella quiso, y fue usted el que no se consiguió a nadie o no supo estar a la altura de las circunstancias; no hay nada que reprocharle a la mujer, la culpa es del macho, no puede odiarla, ella está libre de polvo y paja.

Después de mucho tiempo se dará cuenta que le hicieron el cuento del tío… digo, el cuento del trío.

Variante de la técnica: La amiga “que ya está lista”

Esta variante es más radical: ella necesita provocar un impacto más fuerte o cuenta con menos tiempo, entonces le propone al hombre hacer un trío con una amiga de ella. El macho se comportará de la misma forma ya descrita (como dije, esto se ha incubado generación tras generación en las mentes de los hombres).

Acá parece que el trío está 100% seguro. NOT. La hembra jugará con los tiempos: cuando tú puedes la amiga no puede, cuando la amiga puede tú no puedes (previa revisión de tus horarios), y así la mina puede estirar la pelota por un tiempo considerable hasta que te enganches.

Conclusión: somos esclavos de nuestros deseos y ellas lo saben, así que sea cauto: si ella se lo propone y anda corriéndose después, es posible que usted se encuentre frente a esta técnica. O dicho de otra forma: si ella tiene interés, siempre lo demostrará.

Atte.

— David

42 comentarios. Deja el tuyo»

David P nos envía este simpático post sobre el arma secreta de las minas para apaciguar a sus parejas. ¿Y usté, tiene alguna idea de post? Léase las reglas, luego vuelva a leérselas y después envíenos su colaboración.

============

Ésta es el arma de destrucción masiva, el ébola de las técnicas femeninas, la espada de Damocles que pende sobre todo hombre emparejado: el Jugo.

Definición de Jugo: Acto en el cual la mujer le demuestra al hombre que es capaz de gritar, llorar, ofender, golpear, humillar, ser caprichosa, tincada, odiosa, irónica, cínica y zorra, si la ocasión lo amerita.

Cómo Funciona

Tan simple como efectivo: si a usted le gusta algo y a su mina no, el jugo será en proporción exponencial a las veces que realice ese acto. Ejemplo: si a usted le gusta carretear y a su fémina no le gusta que usted salga, ella le dará jugo cada vez que carretee. Si carretea una vez más, aumenta al doble el jugo.

Obviamente, las mujeres no son tontas y no pasarán del punto de no retorno donde usted agarra sus pilchas y se va… pero ese punto lo determina usted. Si sus niveles de tolerancia son altos, los jugos que puede llegar a presenciar serán titánicos. Está claro que a veces el Jugo puede ser merecido (muchas veces nosotros somos unos sacos de huevas), pero en muchas otras ocasiones es totalmente inmerecido, con el único objeto de poner en jaque al hombre en su actuar, generando estados emocionales contradictorios y desagradables. Por ejemplo: carretear con culpa. (Ojo, la culpa es nuestra kriptonita).

Todos hemos vivido el Jugo

Después de vivir muchos jugos de proporciones bíblicas, me pregunté: ¿seré yo, Señor? Busqué refugio en las palabras de mis amigos y descubrí que no estaba solo. Entre relato y relato empecé a ver coincidencias a los que jamás les había prestado atención. Recordé, por ejemplo, cómo mi madre le daba jugos épicos a mi padre (hasta el día de hoy le agradezco secretamente haber soportado esos jugos en pos de mi crianza).

Muchos creen que sus parejas no les dan jugo, otros lo niegan, pero quien nunca lo haya experimentado, es probablemente un onanista. De muestra, un ejemplo notable:

Le he dicho a Angelina que siempre he tenido amigas y siempre las voy a tener, fin del tema.
— Brad Pitt

Si una de las minas más ricas del planeta es capaz de darle jugo a Brad Pitt, ¿qué queda para nuestras féminas?

Lo realmente notable es la respuesta de Brad Pitt, porque de una forma lógica y precisa nuestro amigo galán puso en jaque cualquier argumento de su pareja (ese detalle lo comentaremos al final).

Variaciones del Jugo

  1. El Jugo que te convierte en macabeo: La mujer es tan temible que el hombre es minimizado y se vuelve temeroso de la reacción de su pareja. Sigue las reglas porque sabe que una pequeña falta detona la hecatombe. Cuando carretea, toma hasta donde lo dejan y se va a la hora que se le determina. Es un león enjaulado. El problema pasa por ellos, que siempre repiten el mismo patrón. Le dan el poder a la mujer y ella lo toma, como nosotros tomamos en un bar abierto.
  2. El Jugo que no es Jugo: Este es el más peligroso de todos: no se nota. Quienes dicen que no les dan jugo muy probablemente están en esta situación. Es verdad: no les dan jugos aparentes, pero quien los conoció de antes, se da cuenta que ya no son los mismos: cedieron tanto que se mimetizaron con su pareja. Son parecidos a los macabeos, pero sin lanzarse: no desean carretear, fumar o tomar, siempre prefieren estar con su pareja, siendo que meses antes eran los últimos en irse.
  3. El Jugo tormentoso: No es diferente al jugo del macabeo. La diferencia pasa por el hombre, que en este caso no le gusta que le den jugo. Esto hace que la situación rápidamente termine en batallas campales. El problema es que ellos tampoco pueden estar separados. Si la intimidad el macho es capaz de decirle todo, entonces la mina busca instancias públicas para ponerlo en aprieto, con comentarios densos o desagradables. De este grupo son los jugos que vemos en público normalmente.

¿Qué es lo que hace que las mujeres den Jugo?

Es imposible que todas las mujeres del mundo se pusieran de acuerdo para dar jugo, así que claramente aquí debe haber un cierto instinto que las impulsa. Porque sí, dar jugo es una actitud instintiva de la mujer. Esto, en cierto modo, la exculpa de actuar así, del mismo modo que a nosotros se nos exculpa de mirar un escote poderoso o a un perro correr tras un auto.

Para explicar este instinto debemos remontarnos al pasado, la época donde el hombre era cazador y la mujer recolectora.

La Recolectora pasaba mucho tiempo en labores asociadas a un riesgo muy bajo (como cosechar frutos o plantas), en cambio el hombre debía cazar rápidamente pero con un riesgo muy alto (ser atrapado por alguna fiera o sufrir un accidente persiguiendo a la presa). Esto le dio mucho tiempo libre, a diferencia de la mujer. Después de traer una presa grande, el tipo podía pasar muchos días sin hacer nada, dedicado a decansar y ver Rocatelevisión.

Los primeros días, por supuesto, eran agradables: mucho cariño, comida y sexo. Sin embargo, al pasar el tiempo la carne comenzaba a disminuir. Aquí nace el Jugo: la mujer viendo cómo el hombre no hacía nada mientras la comida se acababa (“náah, queda comida, mañana salgo“) y ella se cansaba en el bosque recolectando frutos. El jugo de la mina aumentaba de la misma forma que disminuía la comida, hasta que se volvía intolerable y el hombre, por las buenas o las malas, volvía a la caza.

Así, el jugo fue perpetuándose en un ciclo de miles de años, en el que probablemente las minas más jugosas tenían hijos mejor alimentados. De esta forma, se convirtió en un mecanismo de supervivencia.

Con el tiempo (y el nacimiento de la agricultura) la forma de conseguir el alimento cambió. Eso trajo ciertos problemas, porque al ciclo que nos acostumbramos por miles de años ya no existe. Probablemente hoy en día los jugos sean aún más frecuentes que en épocas antiguas, porque ahora llegamos todos los días a la casa, no se nos echa de menos y vemos más roca-televisión. Vernos siempre en casa detona el instinto —totalmente inconsciente— de la mujer de darnos Jugo para salir a cazar.

Cómo hacerle frente al Jugo

Sépalo: no hay antídoto. Lo más que puede hacer es disminuir su frecuencia.

Piense en esto: “Elige tus batallas, porque de batallar vas a batallar”. Brad Pitt, en la cita de arriba, le impuso a su mina que tener amigas no es un tema de discusión. Ella seguirá dando jugos, es indudable, la diferencia que él eligió por qué no pelear.

Tip para el Bronce: Llevarle un regalo a su pareja al llegar a casa detona muchas reacciones positivas que simulan el hecho de traer una presa a la casa. El chocolate está validado instintivamente. Esto podría funcionar muy bien como Anti-Jugo.

Cuando mi mina me da jugo, la entiendo y salgo a cazar… algunas cervezas para perpetuar el ciclo. Por supuesto el chocolate es una muy buena ayuda al volver a casa ;)

Atte.

David

34 comentarios. Deja el tuyo»