Autor » lorenzo

Lo lamento, no sé escribir de otra cosa que no sea moda. Oh wait…

Dominga

La verdad de la milanesa con ajo es que no pude desocupar mis manos para escribir antes. No, no fue por eso mal pensados. Me estaba cambiando de casa. Moviendo cajas llenas de recuerdos, recuerdos llenos de cajas, etc.  ¿Alguno de ustedes se ha cambiado de casa?. Uff. es un tema. Me da una lata contarles. Bueno, la ueá es que ordenando -la típica- encuentro una foto más antigua que el lunar de la Marilyn Monroe. En mis manos en vez de cajas, había ahora una foto mal tomada, sale mi cara y el pelo negro de una chiquilla. La miro, Ups! ¿Y está, quién es? ¿Y esa ropa? ¿ah?. No entendía nada de nada. Digo, no recordaba nada de nada. ¿Quién chucha es?. Al reverso de la foto estaba escrita la fecha. 10/4/62. Ufffff muchos años atrás, pensé. Al carajo, no recordaba nada. En eso aparece Kevin Johansen en la radio, digo suena este tatita con uno de sus hits. La ueá es que me pongo a tararear el temita este y sigo ordenando las cajas. Pasaron unos cinco minutos y pafff. Ojo: No, no me acordé. Sonó el celular.

-Alo?

-Alo, ¿Lorenzo?.

-Sí?

-Ya po güevón vente pa’ acá.

-¿A donde?

-SHHhhhhshshhhhhhhhhhhhh

El departamento estaba tan lleno de cajas que no habia recepción de señal para el celular, no escuchaba nada así que corté. Uff que día estaba teniendo cuando en esa me agacho por una caja y ¡paff! me pego el tonto cabezazo en todo lo que se llama frente. Chichón. Dolor. Elefantes rosados, verdes, sudafricanos, tenistas, gimnastas, etc. El dolor fue tal, digo el golpe fue tal, que me acordé. La socita en cuestión era un antiguo “pinche”. Se llamaba Dominga. Cualquiera de estilo el nombre po’. Tanto el estilo que era, que por esos años la flaca imponía moda, se teñía el pelo, escuchaba Ray Charles, llegaba tarde a todos lados, usaba pitillos, nada de capris. Uff como me dolía la cabeza. Daba lo mismo, lo había recordado. Cacha que me acuerdo que su viejo era extranjero. La Dominga llegaba a su casa y lo primero que hacia después de saludar a su viejo Irlandés, era abrir el refrigerador y destapar una chela. Era sagrado. Todos los días, todo el estilo. Fue ella la que me enseñó que la manera correcta de decirlo era “JAINEKEN”. Fue ella quién trajo los wayfarers, en fin. Cuanta ueá más habrá impuesto.

Conchetumadre… se me olvidó que tenía que ir a jugar Futbolito con el equipo The Holgazanes. Puros tatas po’. Camilo, Richi, Rodrigo, Mateo, Flavio, Raúl, Deben estar emputecidos. Uf. Ya me voy. No me acuerdo que más les iba a contar, será hasta la próxima vez o el próximo cabezazo.

Lo que pase primero.


Disclaimer: Cualquier coincidencia con la realidad es mera coincidencia

Como nunca llego temprano a la U. Como siempre se me olvida que tengo una ventana. Así que me senté a tomar un café. Es mi segundo del día si soy un güevón exacto. En eso, estoy revolviendo mi cafecito y la mina pasa. Tate!. Pasó, pasó no más po’. ¿Qué está pasando compadre? Le pregunté a Javier que estaba al mi lado, dibujando webadas con su bic azul. Cagué. Justo que hace unos días atrás me habían hablado de ella. ¡Loco! cacha que el otro día pasó caminando por el costado de mi mesa. Chuuuu, se me dio vuelta el café. Por la cresta. Cachenla, mirenla como camina, ella: la diva descontenta. No hay caso, no pesca a nadie. Nadie que no sea de su misma especie. La mijita va caminando con su carita de leyenda de pasarelas como haciendo un puchero. Ojo! un puchero lindo eso si poh!. Pa’ que estamos con cosas, la socia es harto rica, pero siempre, siempre está como descontenta, o tal vez ese puchero es eterno. Eso es po!. Ese puchero, como de nena mañosa es infinito. No quiere comer na’ la tonta. No, no weon no!, no está enojada. Esto es distinto. Yo lo sé. Se diferenciar su descontento de su bello puchero eterno y además de su enojo. Onda, esa carita tiene mucha onda, loco esa eternidad de puchero altiro te dice que se taima por todo, hasta por el más mismísimo mínimo detalle. Loco es tierna taimandose. Loco porfa!, que se taime ahora porfa!. Seguro que la última vez que se taimó fue cuando no encontró esa polerita blanca toda gualaila en su talla. Loco la mina se viste en wanama. Onda sabe lo que es taimarse con estilo. Demás que se taimó cuando se tuvo que poner sus converse que siempre le combinan con nada. Linda la wea, es fanática de ese anillo de plata redondo pachamámico atacameño y gigante pero nunca tan rayada pa’ ponerselo sólo los lunes, miércoles y sábados. De cualquier forma, la cuestión es que no me importan en lo más mínimo tus accesorios pues wachita, es ese lindo y eterno, fino e infinito puchero, uff llegé a hacer un puchero yo. Jajajaj. Me taimé. Ya sé. Te apuesto que se le pasa con la primera cucharada de indiferencia. Pum pa! No la pescai y seguro se le pasa el puchero y te pesca. O sea te acercai a ella no pescandola. Pero primero tienes que hablar con ella eso si. Decirle alguna güevada para que se le quite la maña. ¿No tenis clases con ella?. Partiste hueón!

Ojo que, ser indiferente es bien distinto a ser guevón. (Con G, de Jato)

Seis horas después, captamos la siguiente conversación. Para eso intervenimos las lineas telefónicas con un tarro de leche condensada. Schhhhh, no le digan a nadie.

-¿Alo hueón?

- ¡Buena Simón!, ¿qué onda wachouw?

- Oye huéon, que chucha hago con esta mina?

- Loco, ya te dije ya. No tenis que pescarla.

- ¿En qué sentido me decís que no tengo que pescarla?

- En ese sentido po huéon, o sea, péscala pero en el otro sentido. Voh me cachai po’ hueón.

En fin, la ueá es que su belleza está por sobre su carita y su puchero infinito. Y cómo dijo el amigo de Simón, no hay que pescarlas. No importa, total se les va a pasar. Dejenlas solitas no más, dejemoslas que hagan pucheros cuando no quieran probar su cucharadita con esa miel tan dulce que es la indiferencia.