Autor » Richi

En mi exilio autoimpuesto, me dediqué a otros proyectos. Entre ellos, uno que tiene que ver con películas. Es que es cómodo echarle la culpa de mis problemas a la cultura pop. Posteo acá una adaptación del prólogo porque la idea no es promocionar el otro sitio, sino que, como también tiene que ver con mujeres, relaciones y todas esas cosas (classic Richi), la reflexión puede tener cabida aquí. A ver si les hace sentido.

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Partamos con un poco de honestidad: Seguir soltero mientras todo mi círculo se casa, hace aflorar la neurosis de la pichanga escuelera. Es revivir el proceso de ver como van eligiendo gente mientras uno espera recibir el Llamado™. Al principio estás tranquilo, haces como que no te importa. Hasta te das el lujo de decir “Bien, a Manríquez yo también lo habría elegido primero“. La cosa sigue avanzando: se casan Mondaca, Jorquera, el guatón Marambio. Y ahí ya te empiezas a poner nervioso, porque cada vez van quedando menos. Y en eso te llega el parte para el matrimonio de (por decir un nombre) Aguirre. Y ahí todo el zen se va a la mierda: “¿Aguirre? ¿AGUIRRE? ¿ME ESTAI’ HUEVEANDO?

Y ojo que este no es uno de esos posts tipo “Boo-hoo, nadie me pesca” (esos vienen más adelante). Pero esa situación levanta la pregunta de rigor: ¿Por qué yo aún no? Aunque tengo una teoría al respecto (ver Imagen 1):

Esa es la respuesta rápida

Imagen 1: Por qué estoy soltero, hipótesis

Hago la referencia a High Fidelity porque esta reflexión también parte desde un quiebre sentimental. O porque de todos los estereotipos de héroe romántico, me siento identificado con el boy-next-door-perno-pero-cool tipo Cusack (aunque, en honor a la verdad, me parezco más a este tipo). Y por último porque, como Rob Gordon, también quiero saber qué es lo que hago para hace que me vaya mal en esto de las relaciones, a pesar de que llevo años aplicando la ecuación que me enseñaron estas películas:

  1. Chico conoce chica
  2. ???
  3. Final feliz

Claro que lo que Nora Ephron and friends olvidan mencionar en todas sus películas es que dentro de “???” caben una gama de situaciones con las que no se puede lidiar a punta de Peter Gabriel. Y eso es lo que más me gusta de High Fidelity. Que te enseña que las cosas siempre se pueden arreglar. A pesar de los quiebres, las infidelidades, los abortos, las deudas o que, Dios no lo permita, no nos guste la misma música. Gordon dice en la película que los padres deberían preocuparse por las letras llenas de sufrimiento y corazones rotos.

Yo opino que igual de preocupante, es que a punta de películas dejen madurar en mentes débiles como la mía un optimismo mal entendido. Puede que para ustedes cayera de cajón, pero yo me tomé mi tiempo en entender que una relación no funciona gracias al pensamiento positivo, si no en base al esfuerzo y el compromiso de ambas partes. Y durante mucho tiempo pensé que, en lo que se refiere a relaciones, mientras pusiera de mi parte, obvio que iba a resultar. Tenía que resultar. Pero no resulta. Entonces lo intentaba un poco más. Y seguía sin funcionar. Me demoré un poco, pero ya entendí que eso no es ser romántico. Es ser un mal perdedor y un poco idiota. Sea cual sea la razón por la que alguien decide no continuar (o empezar) una relación, es fruto de la voluntad de esa persona. Y uno no debe intentar doblegar esa voluntad, ni siquiera con el mejor mixtape de la vida.

Claro que eso del mixtape lo aprendí de uno de los peores vicios de las películas románticas: El gran gesto romántico. Pero eso es material para otro post.

Saludos

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No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Éste es el último post de la serie, solo para nostálgicos. Y dice:

La Perfecta, o “cómo conoceré a su madre”

Una de sus muchas versiones en la cultura pop

Una de sus muchas versiones en la cultura pop

De todas las leyendas que cuentan los hombres desde que el mundo es mundo, ninguna otra a lo largo de la historia ha cobrado más vidas. A veces de manera literal y otras (las más), en sentido figurado, cuando se deja todo en pos de un El Dorado con ojos soñadores, boca de fresa y pechos de miel. No importa si su origen es mitológico o histórico, si es una estrella de Hollywood o vive a pocas cuadras de tu casa. No importa que se llame Afrodita, Helena, Scarlett o P… bueno, se entiende el punto. Obviamente, estamos hablando de la Perfecta®.

Igual es complicado establecer las características principales de una Perfecta, ya que es sabido que nunca es igual para dos hombres (como las Bestias de los Sueños de Weinbaum), pero vamos a hacer un reduccionismo en nombre de la efectividad del relato. Según uno de los Rollos del Mar Muerto, sabes que encontraste una Perfecta cuando:    

  • No le cambiarías nada: Parafraseando a Murakami, puede que tenga una nariz con personalidad, o un lunar gracioso, o sea del Colo, pero igual vai. ¿Si eso no es amor, entonces qué?
  • Te acepta como eres: Todos tenemos una larga lista de cosas que creemos que necesitamos arreglar, por lo que es reconfortante encontrar a alguien que te quiera a pesar de, bueno, de ti mismo.
  • Tiene lo mejor de las demás: Lo mejor de encontrarte con una Perfecta, es que junta el apetito sexual insaciable de la Ninfogeishapornostar, la heterocuriosidad juguetona de la Lesbiana que no ha Encontrado al Adecuado y la entrega incondicional de la Princesa, en cómodas porciones individuales a gusto del consumidor. Y una mina así no se suelta.

Lo triste de todo esto, es que el tipo de persona más propenso a creer en la existencia de la Perfecta, suele ser quien tiene la cabeza medio echada a perder por las rom-coms y la música pop. Entonces, cuando creen que la han encontrado, se ponen un poco como Ahab y están dispuestos a usar el pecho como un cañón, si eso significa poder atrapar a su ballena blanca (lo de ballena es una alegoría, no por que estés gorda). Pero todos sabemos cómo terminó esa historia (spoiler: se va todo a la mierda).

En general, la historia de la búsqueda de una Perfecta termina de dos maneras:

La menos mala

Nunca la vas a encontrar. Y puede que te pases la vida (o unos años, hasta que aprendas a punta de porrazos) preguntándote si allá afuera no habrá alguien mejor que la persona que tienes al lado.

La “no te deseo mal, pero ojalá”

Encontrar a alguien que cumpla con la descripción del cargo. Que te resulte. Y, tiempo después, darte cuenta que una mujer no es la respuesta. Que no puedes esperar que te complete. Que te salve. Porque esa chica que confundiste con la Perfecta, al final del día es un ser humano. No tiene por qué aguantar que des vuelta tu mochila emocional arriba de la mesa. Y te va a mandar a la cresta. Y tú vas a querer que te devuelvan la plata. Porque la escena final de esta película, es darte cuenta que la Perfecta solo existía en tu imaginación, como una Tyler Durden con vagina.

Para terminar, yo le creo a Borges (última referencia literaria que uso, lo prometo) cuando dice que uno tiene que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Cuesta, pero se puede. Y ahí es cosa de botar a la basura este Gran Libro de las Mujeres Imaginarias, y disfrutar estar con una de verdad.

Shau.

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Sí, sí, ya sé. Pero alguien tenía que decir algo sobre esta vaina de los artículos de “Sal con una chica que___” escritos por chicas que ____

 

…………….

Sal con una chica que no escriba artículos para convencerte de salir con chicas que hacen las cosas que ella hace. Que no caiga en ese recurso pasivo-agresivo de “debes amarme por que…”. Una chica que deje que decidas por ti mismo por qué te gusta. Que te deje descubrir cosas en ella que no sabía que tenía.

Sal con una chica que no haga el show pobre de retuitear los piropos que le mandan o preocupada de la cantidad de likes de su última foto de perfil.

Sal con una chica apasionada por sus hobbies, pero que no crea que viajar o leer o andar en bici la convierte sin concursos ni sorteos en un tipo superior de ser humano.

Sal con una chica que no trate de pasar sus defectos por adorables rarezas que la hacen más especial.

Sal con una chica que, después de leer esto, no te diga “Pero Richi, si tú haces todas esas cosas”. Esa chica sabe que lo sabes, pero te lo deja pasar porque hay cosas más importantes que humillarte en frente de media Internet.

Sal con una chica que, después de conocerte, todavía quiera salir contigo. Y ahí sí que estás cagado weón.

 

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Yo sé que había colgado los botines (o la versión digital de los botines), pero qué tanta weá.

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Angelina Jolie se sacó un artículo, en el que dijo que se había sometido a una doble mastectomía preventiva por que tenía 85% de probabilidades de sufrir de cáncer de mama. Y uno de los focos más importantes de la discusión era a base de argumentos como “Angelina Jolie se sacó las tetas? Oh no! Ahora nunca podré tocárselas!”. Y como que estuve a punto de tener un ataque de apoplejía. Era como el ejemplo perfecto de eso de que “los hombres piensan con el pico“.

Pero no debería sorprenderme, si aquí en el blog pasamos llenos de comentarios y propuestas de columnas que básicamente son versiones algo más elaboradas de “LAS MINAS SON TODAS UNAS MARACAS QUE LES GUSTA EL PICO Y LAS ODIO”. Ojo, que no son todos. Pero son varios.

Y claro, así es obvio que a los weones que firmamos con el nombre, nos metan en el mismo saco que la gente que sólo piensan en las mujeres como “vaginas malvadas que hablan”. Y no tenemos la ventaja del pseudónimo para evitar la furia de esas ciberactivistas que andan por ahí (un minuto, ya voy a hablar de ellas).

En fin, estimado cerdomachistamisóginoypijacorta™ que viene al sitio buscando descargar su frustración con la compañerita de pega o de universidad que no le pasa el chico, deje de hacerlo. Este no es el Centro Chris Brown para Hombres que Odian a las Mujeres. Nos hace al género un flaco favor y muchas veces, sus comentarios no son tan sagaces como usted cree. Se lo digo de una manera que entienda:  Me tomo una sopa de letras y cago mejores comentarios que algunos que he visto por ahí.

Y bueno, por el otro lado, están las haters que pululan los comentarios. Lo que de verdad me molesta de varias de ustedes, más que los insultos, es que TIENEN LA COMPRENSIÓN LECTORA DE UNA PAPA CRUDA. Así que en un esfuerzo de producción, les voy a dar un sistema de tres pasos para antes de comentar:

El blog se llama FAQWomen: De verdad no sé qué chucha pretenden encontrar. ¿Argumentos sobre la necesidad de la paridad salarial? (Antes de que salten con sus antorchas y sus trinches, yo estoy a favor de la paridad salarial, sólo que no voy a discutir al respecto aquí).

Sí, generalmente escribimos reduccionismos: Porque es un post, en un maldito blog, en la puta internet. Hay un concepto que se llama ceteris paribus, que significa que no me voy a dar la paja de explicar toda la cantidad de variables que pueden afectar el tema del que estoy hablando.

Hay una gran diferencia entre la irreverencia y la misoginia: Para que quede claro: No, no odiamos a las mujeres. Personalmente, habré odiado una o dos a o largo de mi vida, pero créanme que el sentimiento era mutuo. Aquí hago un mea culpa y acepto que probablemente el problema es que escribo peor de lo que creo y no logro transmitir el tono adecuado. Por eso aprovecho de aclararlo.

Además, para que vean lo asqueroso del doble estándar de algunas: ¿Cuál es su opinión de 50 sombras de Grey?, ¿Se lo arrancan de las manos a las minas que lo van leyendo en el metro?, ¿Le mandan correos de odio a la autora? Porque si hay una fuente de machismo que está haciendo cagar los logros de años de feminismo, no es esta mierda de blog. Es un best-seller que hace que pendejas de 15 años piensen que sería lo máximo tener un weón con plata y mino que les pague por sexo y que se case con ellas al final. Es como Disney + Barbie + Pretty Woman, con bolas chinas.

O sea, ¿me estai weando?

Ojo, no digo que sean todos los comentarios. Y yo no soy precisamente Simone de Beauvoir, así que probablemente tengan razón en muchas de sus apreciaciones. Pero estamos trabajando para usted. De hecho, es buenísimo cuando alguien logra cambiarme el switch con argumentos. Porque este blog partió con la esperanza de no ser el único al que le pasaban estas weas de las que escribimos. Pero en el camino algo pasó. Y desde mis cuarteles de invierno, sentí que tenía que decir algo al respecto.

Ahora sí que sí, si tienen tele, ahí se ven.

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Queridas (?) lectoras,

Una queja constante entre ustedes (que de partida, deberían estar más preocupadas por lo que pasa en el blog de al lado) es que “encasillamos a las minas“. Claro, como cada una es un único e irrepetible copo de nieve, se ofenden. Y como se ofenden, pasan inmediatamente a utilizar su aguda capacidad de observación para diagnósticar con premura nuestro cerdomisóginopijacortismo.

La verdad, sus diatribas salpicadas de conceptos que aprendieron en su último ovulestre en el Instituto Feminista Jessie Spano eran hasta divertidas, sobre todo porque hacer gárgaras con conceptos como biopolítica o heteronormatividad patriarcal para aplicarlas en un blog, es más ofensivo para Foucault que para nosotros, en mi modesta opinión.

Pero ayer recibí un ataque en otro sitio por algo que sólo puede haber pasado en la vida real. La historia no es muy terrible, pero sólo puede significar que había alguien en la calle que se dedicó a escuchar la conversación que tenía con una amiga por encima del hombro. Y aprovechándose del anonimato de internet, se dedicó a putear en base a un par de frases que escuchó fuera de contexto.

Más que enojarme, me dio lata. La verdad es que de un tiempo a esta parte vengo escribiendo cada vez menos. Después de cinco años dándole vueltas al temita, siento que me quedé sin nada interesante que decir.

Esperaba terminar un par de cosas, como “El Gran Libro de las Mujeres Imaginarias“, antes de decir “Fue un gusto“. Pero esto rompió una de las reglas tácitas del juego, el mantener cada cosa en su sitio.

Sacar la discusión (palabra que le queda grande a la acumulación de insultos y argumentos ad hominem con los que varias de ustedes tratan de validar sus puntos de vista) de aquí y llevarla allá afuera es jugar sucio.

Así que, para hacerla corta, ustedes ganan. Tengo mejores cosas que hacer que andar pasando malos ratos por cosas que se escriben medio en broma, medio en serio, para un blog.

Déjenme decirles algo antes de irme:

Al final del día, son ustedes las que pierden más. Claramente aquí no escriben paladines de la causa feminista, y como grupo somos, a ratos, bastante machistas, pero en este blog hay más interés y cariño por las mujeres que en otras cosas que consumen y disfrutan felices de la vida. Para que le den una vuelta.

En resumen, igual fue divertido mientras duró. Gracias chicos y chicas (las otras chicas, que no meto a todas en el mismo saco), me quedo con los buenos ratos.
Saludos.

Richi

 [N. de la E.: hubo un breve retorno de Richi, de hecho.]

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