Autor » Richi

Hay estudios “serios” que proponen que el sexo casual es solo una forma de escaparse del “riesgo” de generar vínculos. O sea, reemplazamos la oportunidad de tener una conexión real con alguien por la más simple opción de enchufarnos a cantidades ingentes de orificios (v.gr. vaginas, bocas, anos) para penetrar y eyacular en. Y me niego a aceptar eso, aunque la vida se encargue de demostrarme lo contrario.

Pertenecemos (iba a poner pertenezco, pero jódanse, los meto a todos en el mismo saco) a una generación a la que le da miedo el Amor. Así con mayúscula y susurrado a media voz, como si fuera mala suerte nombrarlo.

Somos de una generación que creció escuchando que Laura no está, Laura se fue y que Marcos se ha marchado para no volver. Y es ridículo que en un mundo donde no tenemos certeza del trabajo, de la salud, de la jubilación… ¡Ni siquiera sabemos si el planeta va a ser habitable en 50 años! ese temita sea la mayor de nuestras preocupaciones.

Y lo peor es que ya nadie cree en el amor para toda la vida. Entonces es una paradoja tremenda tenerle miedo a algo en lo que no creemos. O quizá sí creemos, sí lo queremos para nosotros, quizás lo deseamos tanto que nos cerramos a la posibilidad de que exista para que no duela tanto cuando nos demos cuenta que es solo otra promesa vacía, que nadie nos va a querer como somos o por lo que somos si no por como nos mostramos y por lo que hacemos.

Porque, y creo que nadie (excepto esa shiny happy people de mierda a la que todo le sale bien a la primera) lo va a negar, que estar con alguien es pega. Y hay gente que se asusta cuando la cosa no es como en el folleto. Porque todo eso de que alguien en el mundo se va a dar cuenta de lo fucking special que eres y que después de eso todo va a estar bien, es puro marketing. En el fondo nunca va a estar bien siempre.

Porque si el amor es (y perdonen la analogía) como tirarse a una piscina sin saber si hay agua, no se puede tener miedo. No puede ser que uno se tire de guata mientras la otra persona se mete de a pocos. Qué mierda es ver que alguien recién se está mojando las patas cuando tú ya tienes los dedos arrugados. Y con eso termino con esta analogía de mierda.

Entonces, en resumen y para irme a dormir, el amor a veces es pasarlo mal. Cuando no lo tienes, lo pasas mal buscándolo in all the wrong places. Cuando lo tienes, lo pasas mal cuidándolo, tratando de no perderlo. Nadie lo pasa bien con el amor.

O quizás solo soy yo el que lo pasa como el pico.

Shao.

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Después de un largo período en las sombras, volvemos con este Pequeño Larousse Ilustrado® de Estereotipos Femeninos Inventados por Hombres Calenturientos. En el fascículo de hoy, una regalona de la galucha.

La Ninfogeishapornostar, A.K.A. la Cinta de Embalaje (cuesta despegarla del paquete)

Retrato robot de una ninfogeishapornostar

Me demoré mucho en seguir esta serie porque no tenía muchas ganas de meterme en este tema tan complicado. Complicado porque desde el principio de los tiempos, cientos de jovencitos alrededor de todo el mundo han puesto sus esperanzas en encontrar a esa zorra insaciable que quiera hacer las cosas más sucias todo el tiempo.

Y que venga un aparecido a decir que quizá no es eso lo que en verdad quieren no me va a hacer el hobbit más popular de la Comarca (así como tampoco usar analogías sacadas de El Señor de los Anillos). Pero en fin, alguien tiene que hacerlo.

Partamos por el principio. A saber, estas son las características principales que hacen atractiva a una Ninfogeishapornostar:

  • Es ninfómana: Perdonando lo noventero de la referencia, esta es la mina Lomitón “Cuándo quieras,  cómo quieras, dónde quieras”. Y sin necesidad de masajes en la espalda ni palabras cariñosas. Porque el foreplay es un invento de las minas, ¿no?
  • Tiene algo de Geisha: Usando el término como sinónimo de cortesana (Sí, sé que no son lo mismo. No, no me importa, esto no es Wikipedia), para la Ninfogeishapornostar lo importante a la hora del sexo es cómo lo pasas tú. Está dispuesta a cualquier cosa con tal de que te sientas como el hombre viril y poderoso que realmente eres, que ya estaba bueno.
  • Y, obviamente, tiene mucho de Pornostar: Vale decir: es terrigle’ riga, o al menos tiene una pinta de morbo que no deja indiferente a nadie, te pide que no dejes agujero por explorar y recibe tu jalea masculina como si fuera la última Coca-Cola del desierto.

Muchos deben estar pensando “acá sí te caíste Richi, resulta que yo he estado con/soy una mina así”. Y bueh, obvio que hay mujeres expertas en hacer el martín pescador en reversa, a la que les encanta que saques fotos y videos de sus encuentros íntimos y te deja invitar una amiga, un amigo o a toda la plana mayor del Partido Radical a unirse a la acción. Y si bien, creo que el nombre es autoexplicativo, hay pequeños matices que hacen la diferencia entre una mujer muy, muy, muy comprometida con su vida sexual (casi militante, si quieren) y una ninfogeishapornostar, que hacen la diferencia:

Fatiga de materiales

A pesar de la fe que uno pueda tenerle a su capacidad amatoria, un encuentro con una ninfómana de verdad puede ser más de lo que el hombre promedio está praparado para aguantar. En las sabias palabras de Zapp Brannigan: “El espíritu es fuerte, pero la carne está flácida y magullada“.

La recomendación del Dr. Richi es que, si alguna vez te topas con una de esas, lleves pantalones anchos y un tarro de Hipoglós. Los vas a necesitar.

Los zombies te quieren por tu cerebro, ella solo por tu “cabeza”

En un mundo donde las mujeres ya no tienen que estar enamoradas para tener sexo porque son liberales y modernas y todas esas cosas, no deja de ser interesante el hecho de que para una ninfogeishapornostar, tu miembro es tan bueno como cualquier otro, por lo tanto, perfectamente fungible. Para decirlo en una frase, la ninfogeishapornostar no tiene sexo contigo, tiene sexo a pesar tuyo.

Y a veces, eso de que una mujer te busque por tu pene, más que alimentar el ego, lo destruye. De hecho, David Foster Wallace tiene un ensayo sobre el mundo del porno, en el que muchos de los actores se sienten disminuidos en su masculinidad, ya que lo único que interesa de ellos es su capacidad para tener una erección de calidad. Pero como esto está lleno machos recios disociados de sus sentimientos, este punto no es para nada importante.

Ni sumisa ni devota

Por más que una mujer te apañe a intentar cosas distintas, en tu cruzada por completar el bingo de clichés porno, en el fondo lo hace por ella, no por ti. Eso significa que:

a) Hay cosas que quiere probar;

b) Cosas que no, pero en las que está dispuesta a llegar a un compromiso; y

c) Otras que no hace ni cagando. Incluida esa que viste una vez en que una cosa entraba en la cosa mientras otra cosa hacía cosas que te da cosa describir.

 

Unas palabras al cierre: La obsesión por estar con una ninfogeishapornostar tiene que ver con el hecho de vivir la fantasía del porno. Y pucha cabros, lamento decirles que, en la mayoría de los casos, no van a ser como el Sr. Gómez aunque se tomen toda su sopita.

En el próximo y último capítulo de esta serie: La Perfecta

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Amigo lector, si tiene amigas, pololas, hermanas, colegas, etc. que quedaron fascinadas con la nueva apuesta de Canal 13, prepárese. Durante los siguientes cuatro meses, su facebook, twitter, conversaciones en la oficina, en la casa, en el happy hour, entre otros, se verán invadidos por comentarios del tipo “sobran pasteles, faltan bombones“, “todos los hombres son iguales“, “Monito culiao maricón” y muchas otras perlas de sabiduría sacadas de las aventuras de Cristina Moreno.

Suena como a un infierno feminista y posmoderno, pero como siempre, FAQ Women viene al rescate con una pequeña guía para dejar que las minas disfruten Soltera Otra Vez (de ahora en adelante SOV) sin morir de rabia en el intento:

1. Cristina “es el típico prototipo de mina chilena necesitada y dependiente de su pareja”:

Quise empezar citando este tweet, porque creo que la serie les hace un flaco favor a los ejércitos de feministas superadas y autovalentes que pululan por este blog y que seguramente estaban celebrando lo maravillosamente bueno de la serie y lo agudo de sus insights. Lamentablemente para ellas, Cristina no se parece en nada al estereotipo de soltera feliz y ready pa lo que venga que Cosmo se encarga de vender.

A la loca no le ha ido tan bien en la vida, no terminó la universidad, tiene una pega más o menos, lleva años pololeando sin que el pololo dé señales de sacar anillo. Pero se queda en esa relación porque igual está enamorá y es lo más estable que tiene. Y pah! la patean. A los 35 años. Y más encima la cambian por una más joven, más rica, más flexible. A ella que lo esperaba, que no le hacía atados ni le sacaba el temita, que le pagaba la U, LE PAGABA LA U, ¿CACHAI?. En fin, es el medio drama. Drama que, con matices, es la realidad de muchas minas.

Entonces, cuando escuche a una Cristina en potencia burlarse de los pasteles que salen en la serie, sepa que, en el fondo, se ríe para no llorar. Déjela hacer, ¡sea empático, carajo!

2. Con amigas así, para que quieren enemigas:

Quiero partir diciendo que conozco mujeres que son amigas-amigas, así hermanas del alma. Pero son las menos. La mayoría de las veces, me ha tocado ver a “amigas” hablando mal unas de otras por la espalda y dando consejos que no sirven para nada. Sobre todo cuando se trata de hombres. Entre las amigas de una mujer, fijo que hay mínimo una de estas:

  • La típica guatona culiá amargada que da consejos amorosos a diestra y siniestra, a pesar de que no ha estado con nadie desde que los radicales estaban en el poder (sí, te estoy hablando a ti).
  • La “hembra alfa” que, como está con un pastelazo sometido que le lleva el amén en todo, se cree con el derecho a darle un listado de las razones por las que obvio que no encuentra pareja o no le han pedido matrimonio.
  • Y la peor de todas, es la que le da consejos desinteresados y buenos pero igual la odia, porque en el fondo no sabe cómo se consiguió ese pololo, y “qué tiene ella que no tenga yo, a menos que le pase el asterisco día por medio, pero no creo porque en la universidad ni sabía como se agarraba una corneta“.

Debe ser triste pelear la “guerra de los sexos” (N.delA.: tenemos que encontrar otro término para el amor y todo ese rollo romantoerótico, y pronto) teniendo miedo todo el rato de que te disparen por la espalda. Así que, una vez más, empatía cabros.

3. Los hombres valen callampa, pero igual esperan que uno no:

Una de las mayores críticas que leí sobre la teleserie es que los personajes masculinos eran básicos y unidimensionales. Y se va a poner peor cuando Cristina empiece a salir con un pastel detrás de otro. Obviamente nos van a ridiculizar y puede que a más de alguno se le aprete la guata un poco, pero no pise el palito. Al contrario, tome nota, sea autocrítico y reconozca que a veces es un poco mamón, o vive pendiente del gimnasio, o que su ex se lo caga a cada rato con lo de los alimentos. Pero ríase, porque al final del día, es ficción.

En la vida real, los problemas son más heavy: maltratos, infidelidades, enfermedades venéreas. Y ahí es cuando ella se da cuenta que usted, con su ponchera, su poco sana obsesión con Diablo III y su corte de pelo de dos lucas, es un Weón Bueno™, jugado, empático. Así que disfrute con su pareja riéndose de los pobres weones que van a aparecer en pantalla. La flaca sabe que tiene suerte de estar con alguien como usted y no con Cristóbal Caliente®, Sebastián Sífilis® o Pablo Schilling. Y no se preocupe de sus suspiros por Gonzálo Valenzuela, porque

4. Igual tienen miedo a que llegue una mina más rica a quitarle al pastelazo (usted):

Por lo que pude cachar, ver SOV en pareja puede traerte problemas. Y es que Josefina Montané encarna uno de los principales miedos de muchas algunas mujeres: La típica zorra que le mueve el poto al pastelazo y lo hace caer en sus redes. Ahora, antes de que me vengan a buscar con horquillas y antorchas, aclaro que es un miedo equivalente al morir en un accidente aéreo. Uno no se acuerda que lo tiene hasta que bajan las máscaras de oxígeno.

Entonces, cuando está en un bajón y la tele le recuerda que a ella le puede llegar a pasar lo mismo, se enoja. Se enoja con las minas así, por maracas. Se enoja con ella-misma-del-futuro, por que fijo que no va a darse cuenta. Pero sobre todo, se enoja contigo, estimado lector, porque cuando la hagas (porque desde su perspectiva del momento, está claro que la vas a hacer) la hiciste de caliente, de poco hombre, de pijacorta.

Así que debería darte vergüenza pensar en la posibilidad de dejar de lado todo lo que han construido juntos por un par de nalgas firmes y levantadas. Y no sacas nada con poner tu bad poker face cuando te pregunten al respecto. La solución, de verte enfrentado a ese tema, es la empatía. En vez de reaccionar con justa indignación por tan terribles acusaciones, entienda que ella simplemente no quiere quedarse soltera otra vez. Abrázala y recuérdale que eres un Weón Bueno™. Eso o cambia de canal. (De nada, Tolerancia Cero).

5. Es televisión, aweonao:

Aunque nos pinten de cuadritos, al final del día SOV no es más que otro programa de televisión. Está pensado para mostrar una visión sesgada y mala onda de las cosas con el fin de causar polémica para que la gente lo vea. Ya saben, por lo del rating y todas esas cosas. así que no queda otra que acomodarse en el sillón y relajarse. Porque si te tomas en serio las cosas que aparecen en la pantalla (o en un blog), tienes problemas (y lo digo porque been there, done that).

Y lo siento, pero no puedo ser empático con la gente así.

Eso.

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No quería empezar este post con un comentario tan manoseado como “Las redes sociales llegaron para quedarse”, pero la cosa es que las redes sociales llegaron para quedarse. Y están cambiando la manera de relacionarnos entre personas. Y entre esas relaciones, obviamente están las romantoeróticas. Así que a continuación, un pequeño cuadro con las maneras en que estas nuevas herramientas afectan el dating scene del siglo XXI.

(Ahora, esto no es una guía de “Como engrupirse a una mina usando las redes sociales”. Para eso mejor lea este post de la faquette y gurú de multitudes Bruffinelli)

Joteo 2.0

Hubo un tiempo en que pinshar por internet era entrar al Latin Chat y ponerse de acuerdo con alguien para juntarse a conversar/agarrar/follar/ en algún lugar convenido con anterioridad. Lo malo es que uno iba a la suerte de la olla: es cierto que podían mandarse fotos, pero no siempre se correspondían con la realidad. Así que un punto a favor de las redes sociales es que te permiten realizar una pequeña psicopateada investigación previa. Obviamente para cerciorarse que la mina con la que nos vamos a juntar no sea una asesina en serie o, lo que sería peor, poco agraciada.

(Antes de que salten con eso de “acasotecreíBradPittshushetumare” o, el más mamón pero igualmente molesto, “todas las mujeres tienen su encanto“, me refiero a esas veces en que uno está esperando a Heidi Klum y cuando llega la cita, se encuentra con Don Knotts)

Establecido el primer filtro, viene la parte del toqueteo virtual. Los famosos pokes, que son como un holitencontrérricaperonomedaparaescribirtealgo. O agregar despreocupadamente a Facebook a la mina con que estuviste conversando en el carrete. Una vez admitido en el mundo no tan privado de una persona, viene el proceso de la interacción, o cómo hacer para destacar entre sus 543 amigos y contando.

Y en esa dinámica, varios suelen caer en la categoría del gustador compulsivo: El típico weón que pone me gusta a todo lo que la mina postea. Y mal. Una cosa es que te “gusten” sus fotos en ropa interior. Pero darle un dedito para arriba a cada nuevo status, foto, link, nota, video o vaquita que le regalan en el Farmville, es como mucho. No se ve simpático y optimista, sino desesperado.

Lo mismo aplica en Twitter. Ahora que está de moda, muchos intentan capitalizar esta nueva herramienta con mensajes seductores en 140 caracteres. Y al parecer, a esos que tienen el don de la palabra, no les va mal. Como escuché una vez por ahí: “Antes me tiraba blogueras, ahora me tiro tuiteras“. Así que asumo que puede que resulte, pero hay que tenerle un poco de fe a las minas y no pensar que van a caer con un “@Mengana te mandé un DM hermosa”.

Alguien te mira

Uno de los principales problemas de las redes sociales es que le dio a [email protected] [email protected] de siempre todo un nuevo set de herramientas para hacer su gracia, aprovechando esa tendencia natural que tienen algunas personas a la sobreexposición.

Por ejemplo (Disclaimer: FAQWomen no aprueba en ningún caso el psicopateo, y lo expuesto aquí es sólo para fines didácticos) preguntar de manera anónima en Formspring para armarse un dossier sobre la persona en cuestión; revisar en Foursquare dónde anda para encontrarse casualmente por ahí; contratar Radian6 para monitorear todo lo que se habla sobre esa persona en redes sociales. Porque es fácil ser el alma gemela de alguien cuando la descripción del cargo está publicada por todas partes. Eso.

Rage Against the Relationship Status

Digamos que la supiste hacer con tus dotes de “galán del megabyte”.  Ahora viene otra decisión difícil. ¿Publico o no que estoy con alguien? Las opiniones están divididas. Y como no quiero ningún comentario del tipo “mi pololo me dijo que leyó en FAQ Women que no debería salir el relationship status, Richi y la conchadetumadrinadeconfirmación“, sólo digamos que obedece la mayoría de las veces a dos razones. Hay gente a la que no le gusta estar dando explicaciones; y hay gente que es muy celosa de su vida privada (aunque tenga Facebook, pero eso es tema de otro post)

Lo importante es que usted sienta que su relación análoga con su pareja lo hace feliz. Claro que tiene que haber una coherencia entre las identidades virtuales y reales, pero como esto no es La Guía Pilar Sordo para las Relaciones en la era de la Internet (cáchate el concepto para un libro, de nada Mrs. Sordo) vamos a dejarlo hasta aquí.

Una recomendación que nunca está de más, es tratar de no discutir por chat. Cuando uno está enojado, tiende a leer lo que la otra persona escribe de la peor manera posible y a responder más agresivamente y así y así hasta que salen comentarios que no tienen nada que ver con el tema del principio. Y hay ciertas cosas que ningún emoticon puede arreglar D:

Otro comportamiento que aflora una vez que pasaste del flirteo a algo más serio, es que hay minas que  obligan a sus recién estrenados pololos a cerrar su cuenta en Facebook porque “se lo jotean mucho”, y a abrirse otro donde sólo admita “a los amigos de verdad”. Una versión más moderna del clásico cartel con la consigna “Bajo nueva administración”. Por el otro lado, siempre está el que sale a marcar territorio en el muro de su pareja cuando se la jotean. Y da pena leer un “yo también te encuentro rica mi amorcito pichiruchi” debajo de surtidos “estai rica” “èntèrà bèllàkà” “ermoza” y otras vainas. Si quiere marcar territorio, mejor agárrarle el poto en mitad de la zapla. Y suba fotos.

Hablando de fotos, uno de los mayores dramas es que te etiqueten en fotos “indebidas“, que van desde un abrazo amistoso fuera de contexto, hasta agarrando con “la prima del sur”. Hay distintas soluciones, pero la más recomendable es pórtese bien. O si se va a portar mal, cuidado con las cámaras.

Lo que el timeline se llevó

Una terminada siempre es triste. Y la mejor manera de seguir adelante con nuestras vidas, es dándonos el espacio necesario para olvidarsh. Antes, cuando terminabas una relación, el acuerdo generalmente era “no me llames“. Ahora es “no me llames, no me mandes mensajes directos, mails, inbox, sms, y por favor no rebloguees nada de lo que suba en tumblr“.

Pero lejos, el mayor cambio que las redes sociales pudieron traer a la vida sentimental es enterarte que se acabó tu relación por Facebook (Juanita pasó de estar “en una relación” a “soltera y ganosa”); Twitter (RT @Juanita: Camino a terminar con @Mengano) o Foursquare (@Juanita está en El Motel con @alguienquenoerestú). El hecho de que todo el mundo haya sabido antes que tú (sobre todo si tienes un dumbphone) no hace más que echarle sal a la herida. Igual, si alguien te termina de esa manera tan pasivo-agresiva, podríamos decir que es para mejor.

Para terminar, mis dos centavos sobre la conveniencia de tener a tu ex en Facebook. No hay problema, si no te importa ver como se la jotean tus amigos. Una de esas Historias de la Vida Real™ que nadie quiere protagonizar.

Saludos.

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Espero que no se malentienda, disfruto el cine checo de entreguerra como cualquier hipster hijo de vecino. Pero El Séptimo Sello no es la única fuente de sabiduría en 35 milímetros. Así que saquen sus cabritas y apaguen los celulares, porque se vienen cinco tips sobre el amor y todo ese rollo romantoerótico, sacado de lo más selecto del cine de tiroteos, explosiones y malos chistes.

Foto no tan relacionada, pero divertida

 

Por regla general, las segundas partes nunca son una buena idea: Esta se aplica a las terminadas. Volver puede parecer una buena idea, porque pucha, en el fondo ya se conocen y son adultos y las cosas se pueden arreglar. Y sí, conozco casos en que resulta. Pero la mayoría de las veces es miedo a lo desconocido y a volver a estar en la dating scene. Si revisa este blog, se dará cuenta que no es tan complicado. Respire tranquilo, mire para ambos lados y acuérdese de que casi todas las relaciones han empezado con un “hola”. Aprenda de Comando y no se mande un Delta Force II, a menos que realmente crea que puede ser su Duro de Matar III.

A veces, uno es víctima de las circunstancias: Al final de Duro de Matar 4.0, Thomas Gabriel le dice a John McClane “En tu epitafio debería decir: ‘Siempre en el lugar y momento incorrectos’“. Y a veces uno quiere vivir la vida como una orgía interminable de carrete y touch and go’s. O anda deprimido porque son todas maracas están todas locas y queremos meditar sobre la condición humana en soledad. Y pah! aparece la mina que nos mueve el piso cuando menos la esperamos. Pero, como decía el otro tipo, “la vida es lo que pasa mientras estamos ocupados haciendo planes”. Así que no sea pollo y juegue, total, lo peor que puede pasar es que vuelva a lo de antes.

El verdadero enemigo es el que menos imaginas: Esto tiene que ver con los celos. Porque siempre anda por ahí un amigo muy, muy, muy cariñoso, o el ex con el que “terminamos tan bien, que ahora somos los mejores amigos” o el tipo que le pone like a todos sus posts en Facebook. En Daño Colateral, la verdadera mala era la mujer que Arnold había salvado anteriormente (N.de la R. : ¡La cagó la weona loca!). Nadie lo vio venir, ¿cierto? Y si hay algo que las minas saben hacer bien, es ser infieles. A lo que voy no es que sean todas infieles y blah, si no que cuando lo son, lo hacen la raja, al mejor estilo Vesper Lynd. Así que si siente que es muy obvio y público el interés de su shiquilla por un loco, relájese. Demás que su mina se lo está cagando, pero no con él.

Es entretenido perseguir: Eso es para todos los flojillos allá afuera que dicen “estoy chato de andar persiguiendo a esta mina”, para que no se olviden del valor de la incertidumbre, cuando está bien administrada. Perseguir un ratito a la lola puede ser el condimento perfecto para una relación cinco estrellas/dedito para arriba/tres Jumbitos. Por ejemplo, El caso Bourne es un pedazo de película (a pesar de Matt Damon). Y la escena del Mini arrancando de la policía es de las mejores. Al final uno igual sabe que todo va a terminar bien, pero se entretiene. Y aquí es lo mismo. Si la chiquilla se deja perseguir (porque estamos claros que se dejan perseguir, ¿no?) usted ya se anotó un poroto. Puede que quiera ver como se maneja nomás. No la decepcione.

Algo sobre las explosiones: Sí, caeré en el lugar común y usaré la imagen como sinónimo del orgasmo. En este caso, el femenino. Nuestra sociedad falocéntrica convierte el orgasmo femenino en una vara para medir nuestra potencia sexual. Y así, obvio que a uno le bajan las ganas de preguntar si se sacó un siete. Pero (pregúntele a sus amigas) es súper contraproducente. Es mucho mejor aprender a prestarle atención a las señales que andar haciendo cuestionarios. Y es mejor aún aprender a preocuparse del propio orgasmo, y dejarla a ella preocuparse del suyo. No me imagino a Arnold volviendo a revisar si la casa explotó del todo, o faltó un poco más de C-4 en el cobertizo. Recuerden, cool guys don’t look at explosions.

Claramente hay muchas otras, pero creo que con esas estamos por ahora. Si tienen algún otro tip que compartir, aplíquese en los comentarios.

Saludos!

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