Catálogo de Minas Joteadas

Iguols

Por supuesto, que una mina sea (la mayor parte del tiempo) una Joteada, no implica que, de ser necesario, no pueda tomar la iniciativa. Es más: toda Joteada es potencialmente una Joteadora. Y el modus operandi de cada Joteada, se refleja también en su estilo al jotear (me cansa el sonido de las J).

Tal como para las minas, el tener a una mina jotéandote puede ser agradable o desagradable dependiendo de quién se trate. (Sólo que nuestro umbral está considerablemente más bajo.) PERO, sí sucede algo que, en general, se da de modo inverso en las minas: nosotros siempre le subimos los puntos a una mina si nos jotea. La pensamos. Igual la hacemos. Iguols, ¿ah? Si total, no le falta ni un diente, está lista. Tenemos, como género, nuestro porcentaje de oportunismo (puede variar entre 90% y 100%, según estudios).

Usté apreciará a continuación que el apelativo de “Joteadora” puede quedarle grande a ciertas categorías de minas, cuyas actitudes caerán, siendo muy generosos, dentro de “demostraciones imperceptibles de interés”. Así que valga este micro-catálogo también para las que dicen “ay, yo no soy Jote“. Por esta vez, les daremos algo de razón.

La Jote Simpática

Esta mina suele ser imbatible al jotear, porque es demasiado simpática, así que es difícil no pasarlo bien con ella. Además, estas minas, de tan simpáticas, suelen dejar a todo el mundo con la bala pasá: es abordable, es accesible, pero a la vez es imposible. Entonces el joteo de una Simpática vale por dos.

Usualmente consiguen hacerla piola: mezclan la natural discreción femenina con su simpatía, también natural. Y como ella es Simpática con todo el mundo, la diferencia puede pasar inadvertida incluso para el mismo joteado. Pero ella, como quien no quiere la cosa, se encargará de hacer invitaciones y sugerencias que propicien la conquista.

La Jote Vergonzosa

Bueeeno, ella no jotea. ¿Una vergonzosa joteando? Es como un pescado con rodillas. Pero cuando ella se fija en alguien que aún no osa jotéarsela, ella intentará despertar el instinto joteador de él: irá, vergonzosamente, a preguntarle algo, con alguna excusa insulsa: que si tienes corrector, que si esa pipeta con tetrahidrúxido de alumonio es tuya o de ella, que si estará bien cambiada la hora de su celu (ahora ésa está de moda). Usualmente se presenta con una sonrisa mal disimulada, e incluso con algún grado de rubor en su cara.

También está la vergonzosa pero vivaracha, que se entera de algún tipo de conexión (un amigo en común, una prenda del mismo color, la misma cantidad de ojos en la cara, etc) entre ella y él, y se encarga de que algún palo blanco la ayude presentándolos, o metiéndolos bajo llave en ese frigorífico donde morirán si no se abrazan constantemente.

La Jote Diva

Ésta es casi tan escasa como la anterior, precisamente porque el concepto de una Diva pasa por no mostrarle interés a nadie. Para la Diva, usualmente no es problema si encuentra a alguien que le hace volar los calzones: de todas formas no hará nada. Está entrenada para la indiferencia y la cara de baldosa. De todas formas, es probable que él se acerque, piensa ella.

PERO, a la Diva se le pueden despertar los instintos cazadores, en caso de que el tipo la moje, Y, ADEMÁS, no la pesque. Al igual que la Vergonzosa (quién lo diría, ¿no? Se parecen más de lo que uno podría pensar), ella intenta provocar la “casualidad” que iniciará el encuentro. Dependiendo de su intrepidez, puede ser tan simple como pedirle permiso para pasar por ahí, o tan audaz como darle vuelta encima un copete para pedirle disculpas y quedarse con él intentando arreglar la situación.

La Jote Calientasopas

…en esta ocasión se la toma.

La Jote Humilladora

A ésta le gusta desafiar a sus joteados: ¿Te la podís conmigo, o no washito? ¿Sí? ¡Ya poh, démosle! ¡Nooo, pero altiro no más, ná de weás de niñita! Si el susodicho declina la invitación, por muy justificadas que sean las razones (él está pololeando, la mina es igual al Coca Mendoza, etc), recibirá una descarga de bullying público por parte de la mina, ya sea tratándolo de impotente, pico chico, poco hombre, mariquita, etc. Le gusta usar la presión social como vehículo para conseguir lolitos.

La Jote Insegura

Dr. Jekyll y Mr. Hyde. En un polo, tendrá serios problemas para jotear: no quiere que la tomen por calentona (muchas Inseguras tienen rasgos exóticos que acentúan notablemente esta percepción, como ya discutimos). Por lo mismo, no se va a jotear a un weón si no le gusta por completo.

Y ahí aparece Mr. Hyde: ya sea porque el tipo que apareció es el hombre de sus sueños, o porque el copete le susurra al oído “ez el homwre de duz zueñoz“, la mina se transforma, se empelota, baila arriba de la mesa y le hace koala con agarrón de paquete a su target. Toda la exuberancia reprimida sale con presión a chorro. Lo mismo sucede si el tipo con el que está logra calentarla lo suficiente: se volverá loca. Después, despertará de su frenesí, se mirará las uñas ensangrentadas de rasguñar la espalda del susodicho, y dirá: “¡Chucha!“.

La Jote Necesitada

Ésta es la que representa lo que todos entendemos por mina jote. Es la del piropo explícito (con intenciones de conquista, desde luego), la de la invitación sin filtro, la de la indirecta demasiado directa. La que agarra al tipo y se lo va llevando a lo oscurito, pegándole su roce de tetas y todo lo que tenga a su alcance para engrupirlo. Se le nota una cierta urgencia, que la diferencia de una jote Calientasopas, la cual se toma su tiempo.

Usualmente directa para acercarse, su joteo suele causar reacciones extremas: si es rica, es una delicia; si es mala, un cacho. Usualmente la cara del macho se lo dirá todo: o está con plácida expresión de berlín, o está mirando para todos lados con cara de “Corten! Corten!“.

Señoras y señores, éste fue el Catálogo de Minas Joteadas.

Shao.

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Éste es el séptimo y último ejemplar del Catálogo de Minas Joteadas. Lea la Bienvenida si quiere profundizar en todo lo que es el tema del joteo.

“Hooooooooli ;D”

¿Ha visto en Twitter a ésa que retuitea todos los saludos y piropos que le mandan? Le presento, amiguito, a la Necesitada.

Esta minita está en constante conflicto entre dos polos: a) su necesidad de ser joteada, insistida, y finalmente, conquistada y b) la perenne amenaza de que el punto a) se le note demasiado. Es difícil hasta que deja de serlo. ¿Captó? ¿No? Esta paradoja puede ser resuelta explicando un particular fenómeno, que llamaremos El Elástico:

  • Hasta un cierto peso (nivel de jote), el elástico (la mina) aguantará y aguantará, sin ceder jamás.
  • Pasado dicho peso (o sea, dado un nivel de jote superior), el elástico se corta sin transición ni dificultad.

Esto quiere decir: frente a un weón que encarne algo deseable y admirable para ella, la Necesitada se abrirá de patas. Sin transición.

Dependiendo del umbral de exigencias y de la sobriedad de la mina, ese “algo deseable y admirable” puede ser (vaya imaginándose a cada uno): un weón famoso, un modelo o actor, un famosillo, un weón con mucha pinta, un weón forrado en plata, un amigo de famosillo, un weón con acceso al VIP de la disco donde ella se menea, un weón con un poco de plata, un amigo de un weón con un poco de plata, un weón que con tres piscolas parezca pasable, o simplemente, un weón (a secas).

La Necesitada, permítame aclararle, no es siempre una necesitada de pico; es, más bien, una necesitada de autoestima. Por lo mismo, suele ser una mina en constante conflicto y contradicción, reflejo de esos dos polos ya mencionados. A la vez que se está abriendo de patas, está enrollándose y complicándose. Lo que por ahí llaman Resistencia de Último Minuto, lo veremos aquí a raudales. Frases típicas de esta mina serán:

  • Puta, te encuentro súper rico, pero no sé, yo no venía preparada para esto.
  • Es que no era la idea, era noche de sólo minas, habíamos quedado en que nadie iba a conocer minos.
  • Ya, pero oye, pucha no sé, yo no tomo pastillas, me da no sé qué.
  • ¿Sabís qué? Como que te veo tan relajado, se nota que estai acostumbrado a agarrarte minas así, me da no sé qué.
  • (Inmediatamente después de que usté saca el condón) Ah, veníai preparado, esto es rutina de la noche pa ti.

La loca se muere, se MUERE por agarrar o irse a lo oscurito o tener sexo; pero le aparece un Pepe Grillo (con forma de su mamá, las amiguis cartuchas, algún cura o una versión idealizada de ella misma) a susurrarle que es como musho, que parece regalá, que si sigue así la van a ofrecer a tres por luca en la feria, etc.

¿Qué se hace en estos casos? Se le da de probar a la Necesitada una puntita de… su propia inseguridad. Al menor gesto de arrepentimiento de ella, usté muestra su acuerdo: Sí, tenís razón, la estoy puro cagando, te veo demasiado complicada, paremos esto ahora. El pánico a perder lo que había logrado hasta el momento hará que las reticencias de la Necesitada arranquen volando como bandada de palomas. Nada mejor que dejar que alguien aprenda de la experiencia, ¿no? Muajaja.

La Necesitada vive del piropo. A diferencia de la Vergonzosa, ésta sí tiene cierta costumbre de ser piropeada; por ende, no se siente sobrepasada con joteos y pretendientes; más bien, se alimenta de ellos. Los recibe con mal disimulado gozo; los publica, los difunde, se encarga de que todos sepan de que a ella la pretenden y la desean. Incluso si el jote en cuestión es un psycho obsesivo, ella se siente secretamente orgullosa de poder despertar tales obsesiones en alguien.

Quítele usté el piropo, y… ¿la tendré comiendo de mi mano, escuché por ahí? No necesariamente. Si usté ya se la agarró (y por ende, está dentro del “cierto nivel” en el que los elásticos de sus chitecos se le vencen sin más), quitarle el piropo efectivamente la tendrá con síndrome de abstinencia, haciendo toda clase de maravillas con tal de obtener su fix. Pero si usté aún no se la ha agarrado, y lleva su tiempito ya trabajándola a piropos… probablemente ya no la hizo no más, macho. Quítele el piropo, y ella lo reemplazará sin problemas por otro baboso piropero.

(Sí, el “otro” lleva implícita la idea de que usté fue un baboso piropero también. Pucha.)

La Necesitada por despecho (alias la Volando-Bajo)

Esta variación de la Necesitada es temporal: es la mina a la que acabaron de patear (o que ella acaba de terminar por notable abandono de deberes del susodicho), y anda en busca de una mezcla de revancha con cariño perdido. Esta mina, dada su fragilidad emocional, su necesidad de diversión, la euforia de la soltería mezclada con el vacío de la relación perdida, etc., la convierten en terreno fértil para cualquier cosa.

Cualquier cosa.

Usté podrá verla andando o incluso pololeando a las tres semanas de haber terminado, segura de haber encontrado a su nuevo amor. Desde luego, una vez que se estabiliza, las nubecitas se desaparecen y el pololo-prótesis usualmente es echado con viento fresco. Pero mientras se encuentre en el período vulnerable, esta lolita es un win seguro. Sólo ponga cara de normalidad.

Joteo Diurno (liceo, preuniversitario, cola del Servipag, etc)

La Necesitada usualmente es coqueta y hace aspavientos para atraer la atención de sus candidatos (siempre tiene candidatos). En algún momento intentará despistar haciéndose la difícil o proclamando que “a mí no me vienen con weás“, para luego seguirse derritiendo con sus coqueteos e insinuaciones. Usualmente es bastante simpática y abordable, y prende con agua. A menos, claro, que usté sea un tipo menos apetecible que empanada de quáker.

Joteo Nocturno (partybus, cañito en las dunas, fogata musical, after office, etc)

La abundancia de opciones propia de la noshe coloca a la Necesitada en una postura más cómoda, donde ella evalúa dentro de lo que se le presenta. Apenas suene la alarma de “jote apto”, ella pondrá su mejor cara y toda su felinidad al servicio del cachondeo. Mientras usté no sea un pastel, un rancio o un baboso de cuarta, si ve a la Necesitada sonriéndole de oreja a oreja, la tiene cocinada.

Joteo Virtual (FacebookPeruano.com, Christian Singles, etc)

Esta lolita es fácilmente reconocible en Twitter, donde le da RT a todo halago o piropo. A veces trata de hacerla pasar piola retuiteando junto con una respuesta de ella (“lindooo!!!”), así como para justificar el retuiteo, pero mijita, no trate de hacernos weones.

También cae en este saco la que pide masajitos a su fanaticada, la que dice que le encantaría un daikiri en una piscina junto a “alguien especial“, la que está buscando al verdadero amors, la que proclama en público que todos los hombres son iguales (y que luego se regocija viendo a la manada de babosos responder “es ke no me as conosido a mi, no puedes desir que son todos iguales, ay gente onesta que te kerria de verdad”), etc.

Si usté intenta escalar hacia niveles más íntimos de contacto, vaya viendo si la lolita le apaña. De ser así, usté está en tierra derecha. Si lo esquiva con evasivas, vuelva a la sección donde nos referimos a usté como “baboso piropero”.

Aquí debería terminar el Catálogo de Minas Joteadas. Pero como FAQWomen lo cuida y lo mima, le traeré un bonus track de regalo: La Joteadora.

No se la pierda.

Shao.

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Éste es el sexto ejemplar del Catálogo de Minas Joteadas. Lea la Bienvenida si quiere profundizar en todo lo que es el tema del joteo.

Seguro que usté, avezado lector, cuando vio los títulos de las lolitas en la presentación de este Catálogo, pensó: Bah, y ¿dónde está la mina que se hace la difícil con todos, pero no por Diva, sino de jodida no más?

Bueno, se la presento: es la Insegura. Y se llama la Insegura, y no “la Difícil”, porque esta lolita, como veremos más adelante, no es tan difícil como intenta alumbrar.

“No soy ná llegar y llevar yo”

La Insegura siente que el mundo la ve como una minita fácil. Sea porque se viste provocativamente para deslumbrar a los hombres (lo cual es otra expresión de su inseguridad), o porque la genética le dio cuerpo o cara de caliente, o meramente porque tiene la cabeza llena de pajaritos, ella siente que los hombres la miran como un pedazo de carne, y que nadie la valora como mujer. Permítame añadir: ni ella misma se valora.

Es la clásica a la que la mamá, damnificada de la época donde aún había que cuidarse de la sífilis, le enseñó que los hombres lo único que quieren es su flor. Que van a ser unos caballeros encantadores, le abrirán la puerta del auto y le llevarán flores, pero que finalmente, todas esas galanterías buscan sólo una cosa: el sexo.

Al igual que la Humilladora, ésta también tiene miedo a ser vista como inferior o fácil; pero la Insegura, tal vez por un tema de carácter, reacciona haciéndose la difícil a toda costa. Todos hemos visto el caso de la mina que uno dice “ésta tiene una cara de…“, y luego la observa mañosear y regodearse, negándole la pasada a tipos por las que sus amigas se mueren. Aquellos tipos, desde luego, pensaron “exuberante = fácil“, y como la disponibilidad inmediata es un buen afrodisíaco para nosotros, fueron a probar suerte “para pasar el rato“.

Pero no pues, yo no estoy para pasar el rato, se defiende la Insegura.

La Insegura mira y envidia a la Diva. Ve sus caritas de asco, y las copia. Cree que eso le dará caché. A distancia, puede estar mojando por ti; pero te acercas, y pondrá su ensayado rictus de oliendo caca para decirte que no. Necesita reafirmar su valor como mina, rechazando lolitos a los que feliz les daría en otros contextos.

Es el caso también del cuico (con cara de cuico) yendo a agarrar a la disco flaite: mientras unas pocas se le lanzarán al cuello ante la oportunidad imperdible, las demás pensarán: “Y este cuico culiao, qué se cree, que le voy a tirar los calzones no más porque es carilindo y tiene plata?“. Y la flaite se queda con su flaite; feo será el weón, pero es terreno conocido y sabe que no anda “cachureando”.

Algunas Inseguras son aspiracionales, y van a carretear a lugares donde el estatus social promedio es superior al de ella. Se produce harto con sus amiguis, practican bien el “amiga“, “regio” y “estupendo” al hablar, y tratan de pasar lo más piola posible como locales. O tal vez la Insegura trabaja o estudia en un lugar donde, con un poquito de producción, fácilmente puede ser confundida con una mina top. En cualquiera de los dos casos, lo escurridizo de la Insegura es simplemente miedo a matar la magia: no vaya a ser que ese príncipe enamorado, al ir a ver dónde tiene ella estacionado su carruaje, se encuentre una calabaza. O una ese hashe.

Es como esas minas que se ponen harto relleno en los sostenes, o pantalones con poto, y después no se dejan tocar por nada del mundo: la magia se vive mejor de lejitos.

Fortaleza de la contraseña: débil

Es aquí donde encontramos el talón de Aquiles de la Insegura. Como mencioné al principio, la Insegura no es imposible; el único requisito para desbloquearla es hacerla sentir valorada. Hablo de “hacerla sentir valorada” y no de “valorarla realmente”, porque ella, como Insegura que es, no sabe distinguir bien. Dado que necesita mucho de la aprobación ajena, cualquiera que se la dé y parezca ser sincero obtendrá rápidamente el corazón y las piernas abiertas de esta lolita.

El corazón y las piernas abiertas. La Insegura entrega ambos en un pack; es por esto que se suele enganchar perdidamente de aquellos con quienes tiene sexo, y es por esto que suele volver a casa con las piernas cerradas y el corazón roto.

Por lo mismo, no es buena candidata a tiramiga o al sexo casual: es de las que se embalan. Y luego, si el tipo les quita la atención, más se pegan. Así tienes a minas que luego pasan años persiguiendo la sombra de un weón.

Joteo diurno (Mall, máquina de café, fila del casino, etc)

La Insegura consentirá en ser joteada sólo si viene previamente ensayada. Olvídese de descolocarla: se espantará. Dígale no al motel, y sí a las caminatas por el parque. Sea romántico: dedíquele una canción de Camila. Si la intención de usté parece ser pololéarsela, le irá bien; pero tenga muy en cuenta lo advertido en el párrafo anterior. Le puede salir el tiro por la culata.

Joteo nocturno (Tallarinata bailable a beneficio, ritual shamánico, tocata indie, etc)

Acá la Insegura tiene sentimientos encontrados: ama el lugar, porque sabe que es donde recibirá la mayor cantidad de joteos, pero tal como la Vergonzosa, también intuye que aquí es donde los jotes más experimentados sacan sus garras y trucos de magia.

Si usté se acerca en volá conversadora, muestra interés y no parece apurado en follársela, tal vez le resulte. Pero ojo: a la Insegura se le acaba rapidito el tema de conversación. Así que prepare también su traje de tony.

Joteo virtual (Snapchat, Fono Mil Amigos, Línea Chacotera, etc)

La Insegura, adivinó, es la del álbum de fotos “Simplemente yo” en Facebook, consistente en 160 imágenes, todas casi iguales, sacadas con la webcam o el celu nuevo y llenas de poses felinas, mostrando el escote en el baño o echada en su pieza.

Es de las que no responde nada o simplemente agradece los innumerables piropos (“ola beia (A) eres mui wapa bueno ojala podamos ablar mas tarde o mas adelante kien sabe ^^ conosernos de mejor manera :) bueno un beso (K) muak eres la mas linda (H) jejeje bueno eso chau xD“), pero los alimenta todo el día, sea posteando fotos sersys, o explicando que necesita un masaje, que daría lo que fuera por encontrar el verdadero amor o que le encantaría que la llevaran a comer pizza.

Hay una clase especial de Inseguras, que son las que tienen más cara de calientes, y que reniegan por completo de usar su sensualidad o de ser catalogadas como “calentonas”. Medias artistas o pachamámicas, su Facebook está lleno de mandalas. Y como a un mandala no puedes piropearle los atributos físicos, bueno, le sirve a ella como filtro para encontrar a un alma más cósmica a quien soltársela.

En fin, la Insegura es como un chicle: si se derrite, se le pega. Así que a menos que quiera pololeársela (y verla transformarse en una celosa Taimada), hágase un favor, hágaselo a ella, y no siga insistiendo.

Próximo capítulo, se termina esta serie con la Necesitada.

Shao.

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Éste es el quinto ejemplar del Catálogo de Minas Joteadas. Lea la Bienvenida si quiere profundizar en todo lo que es el tema del joteo.

“Voh poh, pichiruchi, bájate de la micro primero y después hablamos de salir”

Un auto lleno de minas (ricas) para en un semáforo en rojo, justo afuera de un pub repleto de gente. En la vereda hay un grupo de tipos, conversando. Las minas en el auto, aprovechando la luz roja, comienzan a llamarlos y a hacerles señas para que se acerquen. Uno de los tipos se aproxima, y cuando está a punto de apoyarse en la ventanilla para saludar, el semáforo da verde y el auto parte, hecho una goma, mezclando el ruido de la pelá de forro con las carcajadas de las minas adentro. El incauto queda conversándole al aire, para el deleite de todo el pub. True story.

Ahí tienen ustedes a un grupete de Humilladoras.

Ahora veamos, en dos tiempos, el aterrizaje forzoso del jote pasado-a-caca, cortesía de la Humilladora, su depredadora natural. El jote pasado-a-caca se acerca a la mina y le despliega su carta triunfadora (siempre es una sola carta), con la cual suele conquistar lolitas de menor monta. La carta puede ser:

  1. Tengo plata, mucha plata
  2. Tengo el medio auto
  3. Soy musculoso y trabajo en un gimnasio
  4. Tengo movidas para entrar gratis al VIP de la discotén
  5. Soy famoso, pseudo-famoso o ex-famoso
  6. Soy “amigo de”
  7. Tengo la media pinta
  8. Soy rebelde anti-sistema y me pego las medias reflexiones sobre el mundo y la sociedad

Para este momento, la Humilladora ya está afilando sus dientes. Una presa, fresca e inocente, ha venido a ofrecérsele en bandeja. Dependiendo de la carta mostrada, es la arteria que atacará de un puro mordisco:

  1. ¿Tení plata? Cóoomprate un poquito de inteligencia, porfa, no me sigai dando la lata.
  2. Ajá, ¿pico chico? No, gracias.
  3. Oye, ¿y no haces flexiones de cerebro de vez en cuando? No sé poh, te pregunto porque parece que los esteroides te comieron las neuronas. Además dicen que te achican el pico, asquitooo.
  4. Menos mal que tenís esas movidas, porque con esa cara de macaco, yo, si fuera guardia, no te dejo pasar ni cagando.
  5. Ajajajajá, ¿y se me tienen que caer los calzones ahora? Olvídalo, ¡me baja el pelo! Anda a buscarte una weona más tontita.
  6. Ah, qué bacán, me podríai presentar a tu amigo, porque con voh ni a la esquina.
  7. Hey, carilindo, tu eres de los que abren la boca y dejan la cagá, ¿no? Te veís más bonito callado.
  8. Oye el weón denso, deberíai estar carreteando con la Raquel Correa, no quiero ni imaginarte en la cama.

Pobre jote. Lo peor es que la Humilladora tiene razón: aparte de su carta, que usa una y otra vez como un talismán, el compadre no tiene mucho más que ofrecer, y al menor cuestionamiento de la mina, se queda sin recursos y debe emprender la retirada, mascullando misoginadas.

De alguna manera, esta niñita se siente superior a los demás, y especialmente, superior a los jotes. Dependiendo de la mina, esta superioridad puede tomar tres formas:

a) La Humilladora Rica. Se siente fuera del alcance de los comunes mortales. Suele quebrarse acerca de sus conexiones, de sus carretes inalcanzables, de sus ex-pololos famosillos y de su vida llena de privilegios y lujitos que, en la mayoría de los casos, no alcanzan ni a rozar su bolsillo. Se pavonea, sonríe y coquetea con los tipos a su alrededor: quiere que se le acerquen.

La Humilladora se aprovecha del instinto cazador masculino, y los tienta a todos: “Veeen, veeen, juégatela!”, parece decir. Una vez que un jote cae en la trampita, ella lo humilla, con variantes que van desde el simple rechazo hasta hartarse columpiándolo en presencia de sus amigas o del pololo. Además de los ya mencionados, se deleita haciendo sentir inferiores a los jotes que no tengan plata, auto, roce social, apellido o domicilio en un barrio “decente”.

Esta lolita tiene un problema de inseguridad muy fuerte, que necesita canalizar en forma de desprecio hacia otros. El miedo constante a ser inferior la arrastra a contrapesarlo sintiéndose lo más superior posible, y la carne de cañón para aquello son los pobres jotes y sus técnicas patéticas.

b) La Humilladora Fea pero Muy Inteligente. Esta mina le tiene miedo al joteo, por un tema de frustración: en el fondo, igual le gusta Poco y desearía ser más apetecible; y como no sabe lograrlo, usa su inteligencia, a la vez, como su principal atractivo y como su escudo frente a jotes aprovechadores y miradores en menos.

Ésta es la que considera el joteo masculino como ultra básico y risible, tan por debajo de su nivel intelectual. Le provoca el mismo rechazo que Yingo: no tolera que algo tan burdo le resulte atractivo. A ella. Entonces humilla, porque es su mejor defensa; es la única manera de demostrar esa superioridad que, por fuera, no se le nota.

c) La Humilladora No Tan Fea pero Que Se La Cagaron Rico. Esta chica se siente superior en respuesta a alguna trapeá de piso que se pegaron con ella en el pasado. Alguna vez la embaucaron con un joteo de cuarta, ella cayó y sufrió en el proceso, y ahora se levanta de sus cenizas prometiendo vengarse, con el látigo en una mano, y el Por qué los Hombres Aman a las Cabronas en la otra.

Es la clásica que jura no enamorarse más, que los hombres no valen la pena, etc., etc., y que en adelante se dedica a hacer justicia y salvar al mundo de esos malvados penes pensantes. Desde luego, más de una cabeza (nunca mejor dicho) inocente rueda en el proceso.

Esta Humilladora, a diferencia de las otras, es más temporal: se le quita cuando se da cuenta que se ha portado como una pendeja de mierda.

Distinga a la Humilladora

Usualmente los jotes no duran mucho rondándole, sencillamente porque casi (casi) nadie es tan weón como para soportar humillaciones de una desconocida, por rica que sea. Así que el timing puede ser un buen indicador de la presencia de una Humilladora.

Una Humilladora de tiempo completo siempre tiene trancas. En general, no es una tipa recomendable ni siquiera para ponciar. Distingámosla, eso sí, de una mina más normalita, que en presencia de un jote especialmente saco de huevas, se ve obligada a ser temporalmente Humilladora, para ahorrarse molestias y (ojalá) darle una lección.

Tal como en el caso de la Diva, una Humilladora se desbloquea sólo en presencia de un tipo realmente superior a ella.  E incluso en dicha ocasión seguirá humillando, como parte de su test habitual anti-huevones; claro que si usté, macho, de verdad es superior a ella, ya sabrá que hacer al respecto. :)

Joteo Diurno (oficina, universidad, colegio, etc)

Nada nuevo bajo el sol: ella hace su vida con normalidad, y desprecia con normalidad a los jotes de rutina que se le acercan, que la invitan a cafés, que le hacen favores. Con estos últimos, dependiendo de la mina, puede haber una diferencia: están las que se aprovechan del baboso y sus ofrecimientos, cuidándose de humillarlo sólo a sus espaldas, y están las que se ríen de en su cara de su patetismo.

Joteo Nocturno (fiesta Senséichon, carrete metalero, cartoné en la zapla, etc)

Misma cosa que durante el día, sólo que amplificada por el alcohol y por la cantidad de jotes. Tal vez se ensañará con alguno especialmente borrachín. Pobre.

Joteo Virtual (Fotolog, ICQ, Latinchat, etc)

Ésta retuitea los joteos que le llegan vía Twitter, con fines humilladores principalmente: como ya se dijo, un jote puesto en evidencia es un jote humillado. Se burlará sin piedad del clásico abacanado cuya biografía reza “musculoso, playero, inteligente, me gusta la música, los deportes extremos, carretear, y salvar a koalas bebés en Australia en mis ratos libres“.

En Facebook, es difícil que se moleste en humillar a sus jotes, en primer lugar porque es políticamente incorrecto, y en segundo lugar, porque se guarda la humillación para los pelambres con sus amigas.

Y porque, en el fondo, igual lo disfruta un poquito. Chiquitito. Y no quiere espantarlos. Vio?

Próximo episodio: La Insegura.

Shao.

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Éste es el cuarto ejemplar del Catálogo de Minas Joteadas. Lea la Bienvenida si quiere profundizar en todo lo que es el tema del joteo.
Lea aquí la versión de Fegnin de este espécimen.

“¡Graacias, lindo!”

La Calientasopas se baja, sola, del auto del amigo que la fue a dejar al carrete de casa. Se despide con un beso cuneteado y mil agradecimientos por la gentileza del transporte.

Entra al carrete, sola, y la está esperando un vaso servido de su copete favorito, sostenido por una mano. El dueño de la mano es un atento muchacho, que en la otra mano tiene otro exactamente igual para él. Le pasa el trago y exige inmediatamente un brindis con la mina. “Ay, pero déjame saludarte primero“, dice ella y le da un beso, también cuneteado, a la vez que le agarra el antebrazo.

El tipo sabe que la mina acaba de llegar y tiene que saludar al resto de la gente, pero el beso y el toque cálido del antebrazo ya lo tienen en estado de pre-trance. Saca su cajetilla de cigarros y le ofrece a la mina, con la intención de fumar juntos y prolongar el contacto. La Calientasopas acepta el cigarro, acepta el fuego del encendedor Zippo (siempre es un Zippo cuando se trata de jotear), le tira el humo en la cara y le vuelve a tocar el antebrazo mientras le dice:

¿Espérame un segundito cariño? Voy a saludar a mis amigas y vuelvo. No te muevas — y le dedica una última sonrisa, antes de dar media vuelta e irse contoneando las caderas.

Y miren ustedes: el weón no se mueve. Pasa el rato y se queda mirándola con el copete en la mano y una sonrisa estúpida, mientras ella, un poco más allá, reparte sonrisitas, secretitos sexys al oído y toques de antebrazo con otros tantos amiguitos. Uno por ahí le ofrece un carrete mejor, otro le ofrece un pito, otro le ofrece un jale. El tipo sorbe su copete y acompaña la escena desde lejos, sonriendo, como queriendo comunicar que ella anda con él y que, apenas termine el ritual de los saludos, regresa a terminar de tomarse ese trago juntos.

Pero la Calientasopas no vuelve. Se está fumando un caño en la terraza mientras baila reggaeton con el dueño de la hierba, que le dice que mañana le llegan toneladas de White Widow y que está cordialmente invitada. Ella, por su parte, está cagá de la risa y con los ojos chicos, tomando su copete y meneando el trasero. El compadre que le regaló el trago empieza a entender que lo dejaron pagando y se pasea desde lejos, observando el vaso de la chica. Cuando lo ve vacío, se aproxima con la botella y se lo llena, mientras le pide un nuevo brindis.

Ella le echa los dos brazos al cuello y le dice “eres demasiado lindo, eres la raja, te pasaste, ojalá fueran todos los hombres así“. Él entra en trance nuevamente. Siente que se la va a agarrar. Ahora. Ella apega su cuerpo al suyo y le da un sonoro beso… en la mejilla. Cuando él está a punto de estirar la trompa para darle un topón, ella súbitmente mira hacia el lado y chilla: “Dieeeegoooooo!!!!“. Se descuelga del baboso y va corriendo a tirársele encima al recién llegado, y lo besuquea en la mejilla mientras sigue chillando: “Wachito rico carnúo, puta que quería verte amigoooo“.

Y claro, Diego tiene auto. Y siempre tiene after.

Han pasado 20 minutos, y la Calientasopas ha hablado con: doce tipos y cero minas.

¿Cómo lo hace?

Anda a Ponerte a Pensar Cuando Tienes un Par de Tetas Rozándote el Antebrazo

Las cafeteras (no, no me refiero a las máquinas de hacer café) lo saben: hay roces en ciertas zonas que desconectan la mente de un hombre. En 0,5 segundos lo dejan hecho una masa amorfa e impensante. Por ejemplo, agarrarle el paquete. Por ejemplo, rozar con las tetas. Por ejemplo, el contacto de su pierna desnuda con la de él. Y durante ese lapso de tiempo, él está en un microtrance y muy probablemente hará lo que la mina le sugiera. Una vez que el contacto ha cesado, el tipo siente la ausencia y va por más.

Así de fácil es engancharnos.

Bueno, la Calientasopas también lo sabe. Más allá de los piropos baratos, lo que la hace exitosa es su capacidad de usar el contacto físico en su favor. Tal como los gatos melosos que se te frotan en las piernas para establecer su dominio sobre ti, la Calientasopas marca su territorio contigo. Usa harto perfume en todas partes. Sigues oliéndola horas después de que se te acercó. No necesariamente es rica, pero sí sensual. Encantadora. Y sumamente superficial.

Bienvenido a Babosolandia (con llaves de la ciudad y todo)

Si una Calientasopas te está calentando la sopa, ya perdiste. Te marcó y entraste en la baboso zone. Puedes salir de ahí con un poco de indiferencia, pero con eso ella te excluye de la ronda. Y cuando ves el desfile de roces y coqueterías y cuchicheos con los demás, piensas: puta, yo aprovecharía mejor estos coqueteos, estos weones no atinan.Y piensas que estar fuera de la ronda es fome y que quizás no deberías tomártelo tan lejanamente. Y te dejas querer, y vuelta a la ronda, a lo mismo de antes.

La Calientasopas es una mina que usa su poder de atractivo para conseguir cosas de los hombres. Es decir, una Zorra de tomo y lomo. Si tú le das a entender que no conseguirá nada de ti con piropos y toqueteos, eso tan sólo te mantiene fuera del grupete de babosos. Pero de ninguna manera eso te convierte en alguien atractivo a sus ojos. Eres un weón neutro, que no le sirve.

Para empezar a llamarle la atención a una Calientasopas, tienes que descolocarla. Darle a entender que comprendes perfectamente su juego. Que te parece burdo. Que los babosos se merecen ser exprimidos, por weones. Que si quiere llamar tu atención, más le vale que deje las tecniquitas de primero medio. Tal vez tengas que ser tú un Calientasopas con ella y con otras.

Es un juego divertido, pero tampoco te llevará tan lejos. Por mucho que logres que ella desee estar contigo, si tú le haces ver que no le vas a dar los favores y privilegios que le entregan la otra manga de pelotudos, significa que ella aún necesitará de dicha manga de pelotudos para poder seguirlos gozando.

Porque no pensaste que ella iba a dejar de lado todas esas regalías sólo por agarrar contigo, ¿cierto?

Joteo Diurno (oficina, universidad, colegio, etc)

La Calientasopas se sienta al lado del más mateo. Así que, si quieres que la Calientasopas se te acerque, parte por ser el más mateo o el más responsable. Así podrás entregarle apuntes, resúmenes, conseguirle fotocopias y hacerle trabajos por precios irrisorios (un par de piropos, un beso cuneteado, aceptarte una invitación a salir, etc).

En la oficina, esta minita mira para arriba. Si eres su jefe o la supervisas, o tienes algo que a ella le pueda servir, la tendrás calentándote la sopa. Feliz aceptará un cafecito contigo, una chelita contigo, una cena contigo. ¿Y qué tiene de malo? Llenarle las ilusiones a un pelmazo es hacer caridad con el más necesitado.

Joteo Nocturno (discotén, pub, completada bailable, partuza, karaoke, etc)

Suficientemente descrito.

Joteo Virtual (Facebourbs, Twintler, MSNgrns, etc)

Como imaginarán, aquí la mina debe vérselas con la falta del contacto físico. Por ende, la Calientasopas se ve obligada a reemplazarlo por el Piropo a Gamba. Aceptará tu solicitud de amistad en Facebook, celebrará que seas el baboso número 1.520 en postearle “olle eres exkisita simpatica linda etc ke mas se puee pedir? weno ojala ke podamos sigar ablando gracias por aseptarme un beso y suerte en todo byeee“, y responderá tus iletrados intentos por chatear con ella con sonrisas rosadas, en fuente Comic Sans.

Que es, por cierto, una de las razones más poderosas por las cuales Comic Sans sigue existiendo.

Próximo espécimen: La Humilladora.

Shao.

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