Las Joteadoras (BONUS TRACK del Catálogo de Minas Joteadas)
por Shesho en Catálogo de Minas JoteadasTags: holi, holii, holiii, holiiii, holiiiii, holiiiiii | 81 comentarios »
Por supuesto, que una mina sea (la mayor parte del tiempo) una Joteada, no implica que, de ser necesario, no pueda tomar la iniciativa. Es más: toda Joteada es potencialmente una Joteadora. Y el modus operandi de cada Joteada, se refleja también en su estilo al jotear (me cansa el sonido de las J).
Tal como para las minas, el tener a una mina jotéandote puede ser agradable o desagradable dependiendo de quién se trate. (Sólo que nuestro umbral está considerablemente más bajo.) PERO, sí sucede algo que, en general, se da de modo inverso en las minas: nosotros siempre le subimos los puntos a una mina si nos jotea. La pensamos. Igual la hacemos. Igual sí, ¿ah? Si total, no le falta ni un diente, está lista. Tenemos, como género, nuestro porcentaje de oportunismo (puede variar entre 90% y 100%, según estudios).
Usté apreciará a continuación que el apelativo de “Joteada” puede quedarle grande a ciertas categorías de minas, cuyas actitudes caerán, siendo muy generosos, dentro de “demostraciones imperceptibles de interés”. Así que valga este micro-catálogo también para las que dicen “ay, yo no soy Jote“. Por esta vez, les daremos algo de razón.
La Jote Simpática
Esta mina suele ser imbatible al jotear, porque es demasiado simpática, así que es difícil no pasarlo bien con ella. Además, estas minas, de tan simpáticas, suelen dejar a todo el mundo con la bala pasá: es abordable, es accesible, pero a la vez es imposible. Entonces el joteo de una Simpática vale por dos.
Usualmente consiguen hacerla piola: mezclan la natural discreción femenina con su simpatía, también natural. Y como ella es Simpática con todo el mundo, la diferencia puede pasar inadvertida incluso para el mismo joteado. Pero ella, como quien no quiere la cosa, se encargará de hacer invitaciones y sugerencias que propicien la conquista.
La Jote Vergonzosa
Bueeeno, ella no jotea. ¿Una vergonzosa joteando? Es como un pescado con rodillas. Pero cuando ella se fija en alguien que aún no osa jotéarsela, ella intentará despertar el instinto joteador de él: irá, vergonzosamente, a preguntarle algo, con alguna excusa insulsa: que si tienes corrector, que si esa pipeta con tetrahidrúxido de alumonio es tuya o de ella, que si estará bien cambiada la hora de su celu (ahora ésa está de moda). Usualmente se presenta con una sonrisa mal disimulada, e incluso con algún grado de rubor en su cara.
También está la vergonzosa pero vivaracha, que se entera de algún tipo de conexión (un amigo en común, una prenda del mismo color, la misma cantidad de ojos en la cara, etc) entre ella y él, y se encarga de que algún palo blanco la ayude presentándolos, o metiéndolos bajo llave en ese frigorífico donde morirán si no se abrazan constantemente.
La Jote Diva
Ésta es casi tan escasa como la anterior, precisamente porque el concepto de una Diva pasa por no mostrarle interés a nadie. Para la Diva, usualmente no es problema si encuentra a alguien que le hace volar los calzones: de todas formas no hará nada. Está entrenada para la indiferencia y la cara de baldosa. De todas formas, es probable que él se acerque, piensa ella.
PERO, a la Diva se le pueden despertar los instintos cazadores, en caso de que el tipo la moje, Y, ADEMÁS, no la pesque. Al igual que la Vergonzosa (quién lo diría, ¿no? Se parecen más de lo que uno podría pensar), ella intenta provocar la “casualidad” que iniciará el encuentro. Dependiendo de su intrepidez, puede ser tan simple como pedirle permiso para pasar por ahí, o tan audaz como darle vuelta encima un copete para pedirle disculpas y quedarse con él intentando arreglar la situación.
La Jote Calientasopas
…en esta ocasión sí se la toma.
La Jote Humilladora
A ésta le gusta desafiar a sus joteados: ¿Te la podís conmigo, o no washito? ¿Sí? ¡Ya poh, démosle! ¡Nooo, pero altiro no más, ná de weás de niñita! Si el susodicho declina la invitación, por muy justificadas que sean las razones (él está pololeando, la mina es igual al Coca Mendoza, etc), recibirá una descarga de bullying público por parte de la mina, ya sea tratándolo de impotente, pico chico, poco hombre, mariquita, etc. Le gusta usar la presión social como vehículo para conseguir lolitos.
La Jote Insegura
Dr. Jekyll y Mr. Hyde. En un polo, tendrá serios problemas para jotear: no quiere que la tomen por calentona (muchas Inseguras tienen rasgos exóticos que acentúan notablemente esta percepción, como ya discutimos). Por lo mismo, no se va a jotear a un weón si no le gusta por completo.
Y ahí aparece Mr. Hyde: ya sea porque el tipo que apareció es el hombre de sus sueños, o porque el copete le susurra al oído “ez el homwre de duz zueñoz“, la mina se transforma, se empelota, baila arriba de la mesa y le hace koala con agarrón de paquete a su target. Toda la exuberancia reprimida sale con presión a chorro. Lo mismo sucede si el tipo con el que está logra calentarla lo suficiente: se volverá loca. Después, despertará de su frenesí, se mirará las uñas ensangrentadas de rasguñar la espalda del susodicho, y dirá: “¡Chucha!“.
La Jote Necesitada
Ésta es la que representa lo que todos entendemos por mina jote. Es la del piropo explícito (con intenciones de conquista, desde luego), la de la invitación sin filtro, la de la indirecta demasiado directa. La que agarra al tipo y se lo va llevando a lo oscurito, pegándole su roce de tetas y todo lo que tenga a su alcance para engrupirlo. Se le nota una cierta urgencia, que la diferencia de una jote Calientasopas, la cual se toma su tiempo.
Usualmente directa para acercarse, su joteo suele causar reacciones extremas: si es rica, es una delicia; si es mala, un cacho. Usualmente la cara del macho se lo dirá todo: o está con plácida expresión de berlín, o está mirando para todos lados con cara de “Corten! Corten!“.
Señoras y señores, éste fue el Catálogo de Minas Joteadas.
Shao.


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