Enciclopedia de las Técnicas Zorras

La Enciclopedia Ilustrada de las Técnicas Zorras pone en evidencia a las mujeres que usan algún tipo de manipulación o estrategia para conseguir lo que desean de un hombre, en fascículos coleccionables!

Ésta es una entrada en la Enciclopedia Ilustrada Coleccionable de las Técnicas Zorras.
Remítase a la Bienvenida para una explicación general de las Zorras y sus características.

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"La cagó que somos iguales"

Descripción de la Técnica

El Espejito es el engaño mediante el cual la Zorra le hace creer a su víctima que tienen muchas cosas en común, que son tan parecidos y que tienen una química o una conexión especial.

Esta técnica se basa en el hecho de que a todos, en el fondo, nos gusta sentir que no estamos tan solos en nuestras weás raras y que existe un alguien por ahí que piensa y siente como uno. Rapport, que le llaman.

Pero dado que nadie nunca piensa ni siente exactamente igual a otra persona, el famoso rapport a menudo es una ilusión o una conclusión demasiado apresurada, porque al final, mucha gente quiere creer a toda costa que están conectados con alguien de manera única y especial. La Zorra sabe esto y sabe que frente a una víctima necesitada una buena manipulación lo dejará totalmente de los cocos.

Entonces comienza la aplicación de la técnica:

  • La Zorra estimula al baboso a hablar más de sí mismo. Cada cierto rato, ella condimenta con “uuuh, sí! a mí también me pasa lo mismo!
  • Si la Zorra es lo suficientemente observadora, deducirá ciertos posibles gustos del susodicho y los contará como si fuera de ella, cosa que él también pueda decir con sorpresa “la cagóoo, siempre he pensado eso!“.
  • Después de tal intercambio, la Zorra corona el arreglo floral con “oye, la cagó, es que somos iguales, nunca había conocido a nadie tan parecido a mí“. Si la mina ha sido lo suficientemente coqueta en las instancias previas, el baboso contestará con entusiasmo “yo tampoco“, con lo cual oficialmente lo tiene de las bolas.
  • Este intercambio deberá repetirse unas cuantas veces para que el baboso deposite su total confianza en la conexión y química que tienen.
  • Llegado a este punto, la Zorra puede realizar sus maniobras habituales de retroceder, hacerse la weona, enfatizarle que “son sólo amigos”, dejar de pescarlo y luego volver a buscarlo, taparlo a mensajes y déle de nuevo con la cantinela de somos-tan-parecidos-capaz-que-seamos-almas-gemelas. Como ya explicamos en El Paso de Cebra, las víctimas tienen la porfiada tendencia a ver sólo los “” y a omitir los “no“, por lo cual es muy probable que no se dé cuenta de cómo lo están muñequeando hasta que sea demasiado tarde.

Usos y Efectos

Esta técnica encuentra su terreno más fértil en tipos solos, que se sienten desadaptados, incomprendidos o que odian a las minas porque sienten que no pueden conectar con ellas. Los mimos, coqueteos y la conexión cósmica que parece tener con la Zorra le hace verla como una suerte de “redentora”, que además de rica (da lo mismo que sea más fea que mono con arcadas, él la verá como rica) es la persona que él estaba esperando.

El uso principal de esta técnica es, por supuesto, traer a la órbita de la Zorra a un tipo durante mucho tiempo. Este tipo de técnica es especialmente chuchesumadre en relación a la pescá que la Zorra le vende al baboso: no es que le prometa invitarlo a su fiesta de graduación y luego se corra. Acá el daño es mayor. La mina que aplica esta técnica es muy inteligente, probablemente mucho más que su víctima. Eso pesa.

El Espejito deslumbra y ciega totalmente al baboso, que convencido de que esta Zorrita es su alma gemela, pasa a ignorar a cualquier otra mina que pueda rondarle, convirtiéndose él mismo en el principal obstáculo para salir algún día de órbita. Si el tipo llegó a pensar que la Zorra era ese salvavidas que estaba esperando, va derechito a hundirse aún más durante un buen tiempo.

* Índice de peligrosidad: MUY ALTO (5/5)

Antídoto y Profilaxis

Aquí es donde el respetable se pregunta: ok, pero cómo chucha diferenciar entre una Zorra que me engrupe y una mina con la que sí tengo conexión, sin ponerme paranoico?

Bueno, hay ciertas reglas de oro para no cagarla:

a) No saque conclusiones apresuradas. Todos ponemos nuestra mejor carita cuando nos venimos recién conociendo. Y ese mismo afán de tener química con alguien a veces hace que la gente distorsione su carácter y sus gustos. Entonces, lo que era una afición culpable y moderada por, digamos, Roxette o Gianluca Grigniani, se transforma súbitamente en fanatismo acérrimo sólo por el deseo de agradar.

b) Las compatibilidades que realmente importan se van notando con el tiempo. Paciencia. Después de un par de discusiones y un par de malentendidos (y de ver cómo los arreglan), usté recién empezará a entender si la lolita era de verdad o era un globo de helio no más.

c) No porque compartan esa misma afición freak significa que están hechos para estar juntos. Richi lo explica mejor aquí.

d) Desconfíe si parecen estar de acuerdo en casi todo. ¿Parecen gustarle las mismas cosas, la misma comida, tienen la misma opinión del mundo, ven las mismas series? Raaaaaro. Además de que es muy poco probable que sea cierto (y si fuera cierto, sería muy aburrido), denota demasiada prisa por tener química, y eso siempre termina pasando la cuenta, sea o no sea Zorrita la mina.

Etimología

Contrario a lo que sostiene la creencia popular, esta Técnica no fue llamada así por Blancanieves, donde es el espejo el engrupidor y no la mina. Su nombre proviene de la Albania comunista (Pasqyrë, literalmente, “pequeño espejo”) de mediados de la década del 70, cuando los primeros investigadores en Tirana (!) notaron que el engaño de la Zorra podía ser graficado como si ésta estuviera sosteniendo un espejo frente a su víctima. Éste, a su vez, deslumbrado por su propio reflejo, no era capaz de ver quién estaba detrás.

Shao.

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Así se ve el Mensaje Vacío en uno de los últimos smartphones que salieron al mercado.

Descripción de la Técnica

El Mensaje Vacío es una técnica en la que la Zorra le envía un ídem a su víctima, con el objeto de despertar su curiosidad y atraerlo nuevamente a sus redes.

Esta técnica sorprende por su simpleza y creatividad: una vez que la Zorra ha intentado llamar y contactar por todos los medios a su presa sin resultados (probablemente porque el tipo ya cachó que la mina es bien Zorra y que no le conviene contestar), ella le envía un SMS vacío, usualmente a su celular (en casos menos frecuentes, se han visto e-mails, mensajes de Facebook o tweets). Las llamadas perdidas también son consideradas por varios autores (ver Stinson et al, 2007) como una variante válida de esta técnica.

La idea es que el mensaje vacío despierte la curiosidad del baboso y piense una de estas dos interpretaciones:

  • La Zorra se encuentra en una emergencia, necesita ayuda y no alcanzó a escribir nada (le están robando, se le está quemando la casa o se le cayó el lápiz labial por el alcantarillado)
  • La Zorra tenía, esta vez, algo realmente importante que decir y él necesita comprobar si fue realmente así

La efectividad del Mensaje Vacío depende de que la Zorra no haga ningún tipo de contacto con posterioridad. De esta forma, la curiosidad del susodicho aumentará, logrando eventualmente que éste la contacte para saber qué pasó.

Y de ahí, es pan comido para la Zorra.

Usos y efectos

Esta técnica es el último recurso de una Zorra que intenta buscar a un tipo por todos los medios y éste no responde. Es el último recurso, porque tras él debe interrumpir contacto. Tampoco es una técnica repetible con el mismo tipo: se hace una vez y se quema.

Su aparente inocencia la vuelve una técnica barata, fácil y con bajos efectos secundarios. Está pensada como una técnica que abra la puerta para técnicas más avanzadas y efectivas. Por ejemplo, en caso de que el tipo enganche con el Mensaje Vacío y le conteste, la Zorra puede continuar con la Carnada Olvidada (“puchi, sí, es que te quería contactar porque encontré un polerón tuyo y quería devolvértelo“) o el Falso Guaguazo (“estoy embarazada y estoy segura que eres tú el papá, con los nervios te mandé el SMS antes de escribir algo“).

Nunca hay que subestimar la capacidad de curiosidad del ser humano; dado que la técnica en sí misma no es dañina, la víctima puede pensar que no hay nada malo en averiguar el porqué del mensaje y si está todo bien. Sin embargo, si es que el susodicho aún no ha bajado del todo la guardia, puede también descubrir fácilmente los propósitos de la Zorra y reanudar el bloqueo. Asimismo, el mensaje es fácilmente ignorable.

Índice de peligrosidad: BAJO (2/5)

Antídoto y profilaxis

Ignore los mensajes de este tipo. ¿No ve que la curiosidad mató al gato?

Si tiene sospechas reales y fundadas de que la Zorra puede estar en peligro, puede probar contactándola a través de un tercero. Pedirle a una amiga mujer que le pregunte a la Zorra si está todo bien puede ser bastante efectivo para filtrar otras técnicas.

Próximo fascículo: La Falsa Marcación de Territorio.

Shao.

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Descripción de la técnica

En la radiofoto: La víctima infructuosamente vuela tras el gol de Media Cancha perpetrado por la Zorra (Agencias).-

El Gol (o Golazo) de Media Cancha es la técnica mediante la cual la Zorra, pololeando o casada, se embaraza de un tercero y hace pasar la guagua como hija del baboso oficial.

Lo siguiente le va a doler, macho, y no en los cocos precisamente: la existencia de esta infame técnica tiene razones profundamente arraigadas en la biología y la evolución. Permítame explicarle:

  1. Mucho se manosea la frase “Mujeres para casarse y mujeres para la cama”, pero las mujeres también hacen la misma distinción respecto a los hombres. Los hombres con índices más altos de testosterona tienden a recibir más ofertas sexuales, y por ende a ser más infieles.
  2. De la misma forma, un macho beta tiende a ser un mucho mejor protector de la prole. Los menores índices de testosterona lo vuelven menos proclive a andar cazando minitas, y como es menos requerido sexualmente, tiende a cuidar mucho más a la pareja que tiene.
  3. ¿Se han fijado que algunas mujeres se tienden a casar con tipos mucho menos atractivos o más tranquilos, quitaditos de bulla, que sus anteriores parejas, andantes o tiramigos? Tate. Una mujer, por instinto, sabe que quien la calienta más no necesariamente es quien va a ser su mejor pareja. Entonces, a la hora de elegir una pareja de largo plazo, están dispuestas a sacrificar atracción sexual en pos de la estabilidad emocional, si no pueden obtener ambas a la vez.
  4. PERO, el instinto tira. Ya sea que se busque un amante con el que desarrolla lazos afectivos, un tiramigo o boy-toy que parche los baches sexuales del marido, o una canita al aire surgida de una mezcla de copete y adrenalina, la mina en cuestión se termina acostando con otro weón.
  5. La mina resulta embarazada de este affaire. Tiene razones para sospechar que pueda haber sido el “otro” el papá de la criatura. Entonces, ¿qué hace?
  6. OPCIÓN A: ¿Afrontar la verdad? El día del pico. De partida, adiós matrimonio o relación estable, incluyendo la protección, la compañía y el afecto de la pareja. Si hay otros hijos, es demasiado riesgo y dolor para ellos. Y el padre biológico, usualmente un pingaloca, difícilmente aperrará con la guagua.
  7. OPCIÓN B: ¿Abortar? Raro po wn. Raaaaro. Tendría que hacerla demasiado piola para lograr enterarse del embarazo (cosa que siempre es tardía) y luego abortar sin que su pareja se dé por enterada. Estamos hablando de parejas estables, un weón que ya le conoce las reglas y los cambios de ánimo. Demasiado sospechoso. Y no hay que descartar que tal vez la mina, derechamente, no piense abortar en ningún caso.

Aquí entra a jugar la opción C: pasarle el gol de media cancha. Conserva su pareja, le garantiza un hogar a su futuro hijo, y tal vez incluso conserve a su amante (analice el escandalillo, aún en desarrollo, de Gonzalo Valenzuela y Juanita Viale, y piense qué habría sucedido si los paparazzi no hubieran sapeado).

Para lograr meter este golazo, hay ciertos requisitos:

  1. Usar la técnica de la Mosquita Muerta… pero hey, no nos hagamos los weones: una mina que practica la infidelidad ya está usando esta técnica. Sólo tiene que mantenerla. Este paso es absolutamente imprescindible para saltarse las sospechas, los tests de ADN y otras yerbas.
  2. Tener sexo de manera más o menos regular con la víctima. Qué se yo, una vez cada dos semanas (dicha frecuencia es más usual en las parejas de lo que usté, bestiecilla folladora, pensaría). Si hace seis meses que no tienen sexo y la mina aparece embarazada de tres semanas es, puta, rarito.
  3. Conseguirse un amante no TAN diferente físicamente a la víctima. Porque para que estamos con weás: si el marido es blanco y el amante es negro, la excusa de que te quedaste embarazada viendo una porno 3d probablemente no te va a funcionar.

Usos y efectos

El principal uso de esta técnica, como se explicó ya, es encubrir una infidelidad, asegurarse la crianza de la guagua y evitar una catástrofe familiar. Esta técnica se usa, generalmente, después de ocurrido el condorazo: nadie anda pensando en embarazarse de la sucursal deliberadamente —salvo que sea una Zorra intentando manipular a su amante con el secreto, o una mina que quiere zanjar los problemas de infertilidad de su marido con una “mentirita blanca”; se han visto casos aislados —.

Apartándose un poco de lo obvio relacionado con la mentira y la infidelidad, los perjuicios de esta técnica son más de ego masculino que de otra cosa. Es cierto que el marido va a tener que criar y gastar plata en un cabro chico que no inseminó él; pero dado que él piensa que es suyo, lo va a querer como tal y por ende lo criará con ese mismo gusto y orgullo.

Además, enfrentar la verdad en un caso así puede ser muy dañino, incluso para inocentes si es que hay otros hijos ya. Volvemos entonces a la clásica pregunta: ¿en qué instancias la mentira puede ser más beneficiosa que la verdad?

Suficiente de ética. Porque la weá es absolutamente humillante para el hombre, tanto si se entera como si no. Quedó de cornudo forever, con una criaturilla que servirá de perenne recuerdo. Eso es lo realmente como el pico de toda esta técnica.

Indice de peligrosidad: ALTO (4/5)

Antídoto y profilaxis

Tal como con sus técnicas hermanas, el Guaguazo y el Falso Guaguazo, hay un tema muy peludo en lo de las confianzas: ¿estaremos siendo paranoicos celópatas desconfiados, o simplemente tuvimos buen olfato para distinguir a una potoloco? Ofenderemos realmente a nuestra pareja si le pedimos examen de ADN, o está ella haciéndose la ofendida porque es una Mosquita Muerta?

Tal vez estudiar lenguaje corporal y microgestos le sirva. Más allá de eso, o de volverse un Mafioso paranoico, controlándole hasta el olor de los peos con detectives privados, no es mucho más lo que se puede hacer. Al final, las opciones son confiar, o volverse loco sin poder estar jamás tranquilo.

Quizás, como regla general, valga lo de siempre: atención a las señales. Estos comportamientos casi nunca se presentan aislados. ¿Suele la lolita inventar mentiras grotescas o historias fantasiosas a las amigas o a su familia para evitar quedar mal o acarrearse un reto? Entonces no hay razón para que no pueda hacerlo con usté. ¿Cambió últimamente el comportamiento sexual de ella, extrañamente para mal o extrañamente para bien? Tome nota. ¿Está más distante o excesivamente zalamera? Fíjese cuando algo le llame la atención. Sin exagerar, pero sin hacerse el weón tampoco con lo que está frente a sus propios ojos.

Etimología

Don Eduvigio Ponce jamás imaginó que su goal defendiendo la tricota de Bádminton Football Club (más adelante Ferrobádminton) en noviembre de 1928 ante Gimnástico Arturo Prat tendría tanta trascendencia: recibe el balón desde un defensor, y realiza un chut desde el círculo central, que iría a clavarse directo en las mallas, para asombro de todos, incluidos los linemen. El engominado portero de Arturo Prat tendría que comerse solito la ignominia.

Desde entonces, el término comenzó a usarse cada vez más para ilustrar situaciones donde un sujeto deja “pagando” a otro que andaba pajareando.

Próximo Fascículo: El Mensaje Vacío.

Shao.

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No confundir con el verdadero Guaguazo.

Descripción de la técnica

El Falso Guaguazo es la galardonada técnica Zorra mediante la cual una mina finge un embarazo, con el objeto de intimidar a su víctima (pololo, ex, tiramigo o amante) y conseguir algo de él, usualmente dinero.

Esta Zorrita, a diferencia de la que practica el Guaguazo, es bastante más vivaracha y sabe que dicha técnica, aunque trae compensaciones económicas/emocionales a un muy largo plazo, tiene también el costo y los riesgos de fabricar una guagua y criarla. Entonces aplica el Falso Guaguazo, que, a pesar de tener alcances más limitados, no involucra casi ningún costo adicional para ella. Y una vez que la víctima cae, es muy difícil que pueda pillar el tongo.

Comúnmente, el Falso Guaguazo nace de aprovechar una oportunidad que se le presenta a la Zorra. Entre dichos casos, podemos mencionar:

a) Una amiga suya se hizo un test de embarazo y le salió positivo. La Zorra le pide (o le sustrae) el test a la amiga, y comienza a montar la farsa: pucha, ando con dos semanas de retraso, no te había querido decir nada (día 1), pucha, me tiene demasiado urgida esta weá (día 4), sabís que me voy a comprar un test (día 7), TENGO ALGO GRAVE QUE CONTARTE, ¿ESTÁS SENTADO? (día 8).

La Zorrita, entonces, mostrará el test al incauto*. A partir de ese momento, puede mentirle impunemente sobre exámenes de sangre, visitas al ginecólogo, etc. Lo único que necesita ocultarle, y cuidadosamente, es que le sigue llegando la regla.

* Se sabe de casos, que no hemos podido corroborar, de falseos del mismísimo test de embarazo.

b) La mina quedó efectivamente embarazada, pero perdió el bebé a las pocas semanas. La mina se dio cuenta de que estaba embarazada, pero no se atrevió o no quiso contarle nada al supuesto padre. Sin embargo, a las pocas semanas pierde la guaguita, lo cual le prende la ampolleta para aprovechar la situación (para más detalles, siga leyendo). Los tests de embarazo y las ecografías la avalan absolutamente. Es la situación más creíble de todas.

c) La mina está con retraso por problemas hormonales y confirmó que no está embarazada. Usualmente, esto involucra una visita al ginecólogo… misma visita que la Zorra aprovecha para mentirle a su víctima y decirle que el doctor le confirmó su embarazo, mentira respaldada por su falta de menstruación.

En todos estos casos, la mujer zorra puede valerse de cómplices o ayudas externas, como conseguirse ecografías ajenas o una amiga que la acompañó al gine y que da fe de la supuesta veracidad de todo. Para dramatizar aún más el efecto, la mina tal vez deje de fumar, comience con antojos, finja cambios de estado de ánimo, etc.

Usos y efectos

El principal uso de esta técnica es presionar a la víctima a que le pague un aborto a la Zorra.

El aborto en Chile es clandestino, y por lo mismo, es caro y nadie maneja públicamente los precios. La mina puede asegurar que la operación “en un buen lugar” (nadie quiere ser cómplice de que la mina se muera durante un aborto) vale 500 lucas o un palo, y el incauto está casi obligado a creerle. A esa desinformación súmenle el miedo del susodicho a que un hijo le cambie los planes, y tenemos a un tipo que, si le creyó a la Zorra, pondrá la plata que sea.

Para lograr esto, la Zorra procede del siguiente modo:

  1. Va donde su víctima, le cuenta que está embarazada y le muestra las pruebas del caso, según las situaciones ya descritas.
  2. Le llora: “Yo no puedo tener esta guagua, me cagaría la carrera, de dónde saco la plata, tú tampoco creo que quieras andar manteniendo guaguas“.
  3. Le pide plata para el aborto. Dependiendo de la voluntad del tipo, puede pedírsela toda u ofrecer pagar la mitad (las cuentas a medias, qué Zorra más moderna!)
  4. Hay un tiempo de vacilación del susodicho, entre los cuales considerará aperrar con la supuesta guagua, abandonar a la Zorra a su suerte o ponerse con las lucas.
  5. El tipo decide finalmente sacar la tarjeta de crédito, o el talonario de Cheques Restaurant, y le abona el monto a la Zorra.
  6. La Zorra organiza el simulacro de aborto, siempre acompañada por una amiga, con quien “se siente más cómoda”. Pasada la supuesta operación, irá llorando a cobijarse y a fingir arrepentimiento a los brazos de la víctima.
  7. La Zorra se embolsa el botín, y lo gasta feliz en ropa, viajes (“me invitó mi prima para pasar las penas”), celular nuevo, etc.

De más está decir que la técnica de la Mosquita Muerta es vital para encubrir adecuadamente esta situación; la peligrosidad de esta técnica va ligada directamente al grado de confianza que la víctima le tenga a la Zorra.

Otros usos menos frecuentes de esta técnica son: cagarle, o al menos estorbarle, su nueva relación amorosa a la víctima (por despecho o celos), llamar la atención, conseguir vacaciones en la pega o plazos benevolentes para entregar trabajos o dar pruebas en la U, etc. En estos casos, la presión por el aborto no es necesaria; usualmente, basta con que la mina finja que perdió el bebé. Esta blanca mentirilla también aplicará en el caso de que el weón NO le crea y NO le pase plata para abortar a la Zorra: fingir una pérdida la dejará bien parada, digna y sin despertar sospechas.

Me saco el sombrero frente a la viveza criolla de esta Zorra.

Índice de peligrosidad: ALTO (4/5)

Antídoto y Profilaxis

Nuevamente, entramos al peliagudo terreno de las confianzas. Está claro que la recomendación acá es: no sea weón, acompáñela a hacerse los exámenes, acompáñela a hacerse el supuesto aborto, pídale la contramuestra, etc. El punto es: ¿tiene usté las bolas para hacerle frente a su mina y manifestarle su desconfianza? ¿Y si era verdad, y usté era el que se estaba pasando el rollo y osando sospechar? Es una apuesta complicada: o ella es una mentirosa reculiá, o usté es un desconfiao reculiao que no merece estar con ella. Por fu o por fa, parece que se le aproxima el fin de la relación, ¿o no?

La clave aquí es usar la diplomacia para manifestarle sus aprensiones a la mina. Dígale que usté conoce un buen doctor, de confianza, donde pueden hacerse otro examen de sangre, para asegurarse; dígale que éste es un tema grave y que otro examen servirá para tener más claro qué hacer.

Adopte la actitud protectora del “yo me encargo, cariño“, y dirija usté mismo los trámites. Con el rabillo del ojo, observe las reacciones de la mina. Si lo hace con cariño y mostrándose del lado de la lolita, ella no tendría por qué mostrar reticencias… a menos que esté mintiendo.

Si ya se lo cagaron, lo felicito: se metió con una mina sumamente inteligente. Más que usté. Para la otra no más, pues. Ahorre.

Para otra variante de las técnicas relacionadas con bebés, consulte el próximo fascículo: El Gol de Media Cancha.

Shao.

 

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Descripción de la técnica

El Guaguazo es la célebre técnica Zorra por medio de la cual una mina, de modo intencional, se embaraza de un tipo (usualmente un ex o un Tiramigo) sin su consentimiento, y le informa, para que éste haga algo al respecto.

Por si usté es de los que sólo se leen las contratapas de los libros, desglosemos la definición de la técnica:

De modo intencional: Claramente los condorazos acá no cuentan. La mina, por razones que analizaremos más adelante, está planeando usar a la futura criatura como medio para conseguir sus fines zorrísticos. Por ende, hay una cierta planificación de la lola para que el embarazo resulte:

  • Buscará su momento más fértil del mes con anticipación.
  • Atraerá al tipo en la fecha indicada. Si es un ex al cual hace un tiempo no ve, recurrirá, por ejemplo, a la técnica de La Carnada Olvidada.
  • Se le insinuará usando todas las artimañas a su alcance para calentarlo e incitarlo a follar. Esto incluye el copete, desde luego.
  • Se asegurará de que el sexo sea sin protección, de modo de maximizar las posibilidades del embarazo. Por ejemplo: la mina ya no está tomando pastillas, pero le jura y rejura al incauto que aún se está cuidando. Esta mentira es especialmente efectiva con ex-pololos recién terminados, donde la mina sí solía tomar anticonceptivos, y el compadre cree que eso no tendría por qué haber cambiado ahora.

Sin el consentimiento del tipo: El punto anterior, como ven, requiere toda la logística de la Zorra para vencer cualquier resistencia de la víctima. Ponte tú, si el loco es de esos ejemplares que no se saca el condón ni para correrse la paja, la mina intentará uno de estos recursos:

  • Tendrá ella un condón previamente agujereado con un alfiler, el cual se adelantará a ofrecer para la cachita.
  • Si él insiste en usar un condón suyo, ella ofrecerá sensualmente ponérselo, e intentará subrepticiamente romperlo con las uñas o algún colmillo afilado.
  • Lo incitará a tener un juego “previo” sin ropa, tal vez con un buen blowjob, hasta llevar al tipo al punto del descontrol (punto que todos, todos tenemos) y follárselo sin condón. La Zorra podrá entonces soltar frases del estilo: “Me encanta hacerlo así no más y sentirte enterito, sin nada que se interponga entre nosotros“.

Permítame enfatizar en esto: el tipo no tenía planeado ni en sus pesadillas tener un hijo con esta Zorrita. Acude totalmente incauto a la sesión amatoria. Podemos culparlo por caliente o por weón, pero quien orquestó todo fue la Zorra.

Le informa para que él haga algo al respecto: La minita no pretende embarazarse sólo porque anhela perpetuar los genes de su Adonis o para que el cabro shigo le salga de ojos verdes. Aún cuando entre sus motivaciones sí puede estar algún vacío vital que quiera llenar criando un bebé, sí o sí es parte del plan que él se entere. Las razones por las cuales la mina puede querer esto, a continuación.

Usos y efectos

Existen tres grandes y maquiavélicos usos de esta técnica:

1) Anclar emocionalmente al tipo para siempre jamás: Un hijo en común te liga de por vida con alguien. Una Zorra, enamorada de un weón y angustiada por no poder tenerlo a su lado lo sabe, y en su desesperación, recurre a preñarse del compadre. Esta motivación ocurre especialmente cuando él es un buen tipo, y la mina intuye que, en caso de haber guaguas, él aperrará. Y de ahí en adelante, se verán las caras durante muuuuucho tiempo. Y tal vez —piensa la Zorra— la crianza compartida, prolongada y forzada termine convirtiéndolos en una familia feliz.

2) Sacarle pensión alimenticia: Nos topamos aquí con una de las peores bajezas que esta Enciclopedia ha conocido. La mina quiere sacarle plata al compadre, y de manera especial si el tipo es de plata o es famoso (casos de éstos sobran), sabe que puede obtener mucha por medio de la pensión alimenticia. Dichos juicios son casi todos favorables a la mujer (que es usualmente quien cría), así que el weón está frito. Va a perder plata igual, y si se le ocurre hacerle la pelea legal, perderá aún más por concepto de abogados.

E incluso antes de llegar a tribunales, la sola amenaza de verse públicamente envuelto en un escándalo de este calibre y quedar como Papito Corazón es suficiente incentivo para que la asustada víctima le pague un sueldo durante años a la Zorra.

3) Vengarse: Compitiendo en maraquez con el uso anterior, en esta situación el compadre ya está emparejado con otra mina, feliz y enamorado. La Zorra, con el fin de cagarle la onda (para siempre), lo engatusa con los modos ya descritos a pegarse una canita al aire con ella. Un desliz siempre puede ser negado por el hombre, e incluso perdonado por su pareja; pero con la guagua, cagaste. Es casi imposible que una mina te aguante eso.

Acá la Zorra está fabricando una criatura exclusivamente para satisfacer sus necesidades egoístas, y le está importando un pico. Sumado a que el bebé va a llegar a una familia probablemente disfuncional, tenemos además buenas razones para dudar de la salud emocional de la madre. No es un entorno muy favorable para nacer.

Índice de peligrosidad: MUY ALTO (5/5)

Antídoto y Profilaxis

Acá nos metemos en terreno espinudo, así que lea esto con mente abierta antes de ir a despotricar weás a los comentarios.

Si usté, macho, se ve envuelto en un Guaguazo, tiene tres opciones: a) intentar convencerla para que la mina aborte (y probablemente, desembolsar los costes del aborto), b) aperrar con la guagua y asumir las consecuencias, c) hacerse el weón y esfumarse, sin preocuparse por si la guagua nace o no, a la espera de que —ojalá— llegue un Masilla a parcharlo como papá.

Nada de lo que se diga acá cambiará su reacción natural, amigo, si es que esto le llega a suceder de modo intempestivo. Usté elige cómo tomarse esto. Yo tengo mi opción personal. Piense la suya usté también.

Respecto a la profilaxis, esté muy atento a las siguientes señales:

  • Insistencia de la mina en juntarse en un día en especial del mes
  • Actitud mucho más provocadora que de costumbre (por ejemplo, aparecer semi-desnuda de improviso al volver del baño)
  • Insistencia de la mina en usar su propio condón o ponerlo ella
  • Insistencia en juntarse en un lugar donde pueden follar fácilmente
  • Insistencia en que usté tome copete

Pruebe a correrle el día de la junta (entre 7 y 10 días es seguro), o a verse en un lugar neutral. ¡Y si la hace, póngase condón! Intente con uno extra-resistente o con espermicida. No transe. Yo sé que es súper difícil resistirse a los encantos de una Zorra, pero piense que esa cachita le puede costar muy, muy caro.

Etimología e historia

Esta técnica ha sido advertida y documentada numerosas veces a lo largo de la historia. Ya en el Siglo XII, el Papa Clemente III, en su encíclica Sit amet consectetur, advertía: “Y os cuidaréis, varones, de aquellas cortesanas que, recurriendo a artificios rayanos en la brujería, [...] preñan su vientre fuera del Sagrado Matrimonio, con el objeto claro de atar a ellas vuestra simiente y herencia, usando un proceder ilegítimo y poco temeroso de Dios“. [1]

El “guaguazo” como tal vino a denominarse así siglos más tarde, cuando la palabra “guagua” ya estaba instalada en el léxico nacional como una onomatopeya del llanto lactante (“guáaaa, guáaaa“).

Para otras variantes de esta técnica, véase El Falso Guaguazo y El Gol de Media Cancha en los próximos fascículos.

Shao.