Enciclopedia de las Técnicas Zorras

La Enciclopedia Ilustrada de las Técnicas Zorras pone en evidencia a las mujeres que usan algún tipo de manipulación o estrategia para conseguir lo que desean de un hombre, en fascículos coleccionables!

FAQ Women se complace en presentar un folletín de apéndice a la afamada Enciclopedia de las Técnicas Zorras, escrito por David, a quien usté tal vez recuerde por este otro post. Que lo disfrute.

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Esta es una técnica poco común, pero en manos inescrupulosas es una verdadera bomba atómica.

En esta técnica, la hembra juega con la segunda mayor fantasía de un hombre sobre la tierra (sí, señoritas, la mayor fantasía de un hombre es hacer un gol en la final del mundial de fútbol. Sorry), esa fantasía alimentada por millones de horas de pornografía que eleva a quien la consiga al estatus de Zorrón envidiado y admirado: el trío MHM.

Aclarémoslo ya: esto no se trata de lograr el infinitamente soñado ménage à trois. No señores: aquí lo que busca la mujer es ganar tiempo.

¿Para qué la mujer querría ganar tiempo?

El uso más clásico de esta técnica es cuando la mujer está conociendo a la víctima y quiere engancharla. Con esta técnica, ella se convertirá en la mejor mina que pueda conseguir en su perra vida: una mina que le gusten también las minas. Oro puro, con el interés garantizado por el tiempo suficiente, cosa de que sin querer queriendo, el macho se enamore o por comodidad continúe la relación para no perder lo ya invertido.

Otro uso clásico es cuando la relación está mal y se está mirando para el lado; esta técnica es una inyección a la vena de interés por la relación y así pasar las tempestades.

Lo poderoso de esta técnica pasa simplemente porque para llevar a cabo un trío se necesita de la venia de la dama, lo cual automáticamente le da poder absoluto sobre la fantasía. Una vez que han detectado el deseo del macho (llevamos tatuado en la frente “quiero un trío por favorcito”, así que no es gran mérito), la reacción puede ser variada: generalmente, las más recatadas de plantón le dan a entender al hombre que eso es algo asqueroso, anti natura y un sinfín de términos medievales, obviamente acompañado de los miedos relacionados con compartir a su pierno.

En cambio, una mujer medianamente calculadora se sobará las manos.

La técnica

Paso 1, la propuesta: Ella le sugerirá (sutilmente) que le gustaría experimentar un trío. Milésimas de segundo después de esa frase, el hombre cae hipnotizado por la noticia. Un torrente de emociones fluye por su cuerpo de forma incontenible, podría llorar y reír al mismo tiempo, está más contento que perro en asado familiar.

Pero a su vez cae en la más absoluta vulnerabilidad. Este momento el macho lo ha imaginado infinitas veces, entonces sabe cómo reaccionar y con temple de acero sólo asiente con indiferencia: mmm, séeh… podría ser… No importa: en este punto él sólo buscará la mejor forma de mantener a la mina feliz para que no cambie de opinión e intentando disimular su interés. El tipo pensará cada palabra que diga. ¿Una pelea? ¡Jamás! el hombre se convierte en un estratega 24/7 sabiendo que se acaba de ganar la lotería.

El problema es que cobrar el boleto no será fácil.

Paso 2, la espera: Acá la mujer evitará el tema durante el mayor tiempo posible, dejando que la mente del hombre vuele por el universo pornográfico que hemos acumulado en la cabeza de tanto poner en el buscador Lucky Guy Does Two Best Friends. Con sigilo por el empedrado el hombre esperará que la mujer retome el tema. Pero eso no ocurrirá pronto, así que pasado un tiempo prudente el tipo dejará la cautela y el fingido desinterés y retomará la plática.

Ella se mostrará reticente y se hará la loca el mayor tiempo posible, porque él no puede presionarla en exceso sin perder todo lo “avanzado”; pero lentamente el macho terminará ofuscándose y perderá interés. Pero como la finalidad de esta técnica es retenerlo, ella da el paso siguiente.

Paso 3, pasar la Pelota:

— ¡Ya poh, hagamos el trío!
— Puchi, pero no conozco a nadie que quiera…

Acá le tiran la pelota al hombre, y un hombre con una pelota que no sea de fútbol mucho no sabe hacer. El compadre le preguntará a todas sus amigas, conocidas, desconocidas, incluso primas; agotará todas las instancias e incluso considerará el comercio sexual (descartado: ella jamás dejará que uses esa carta triunfo, alegando que es muy sucio, que no le da confianza, etc).

Eventualmente, el tipo podría conseguir alguna mujer que acepte su solicitud, pero su mina simplemente dirá que no le tinca, que no se siente segura, que no le excita o no le gusta, y lo peor es que es entendible absolutamente.

Intente lo que intente el hombre, ella sabe que finalmente el trío fallará y toda la propuesta se hundirá como el Titanic.

Entonces se aprende una gran lección

Grábeselo: El hombre es un invitado en un trío.

Las mujeres, cuando van a eso, ya tienen una complicidad de mucho tiempo; necesitan sentirse seguras, así que ya lo han planeado implícita o explícitamente antes que usted llegue al ruedo. Usted, probablemente, se dará cuenta de que una mina quiere un trío casi el mismo día en que se meta con ella. Obviamente aprendemos que un trío es algo difícil de conseguir (sin pagar); no basta sólo quererlo, se deben cubrir muchos requisitos de ellas.

Bueno, y como está escrito que fallará en la búsqueda, la culpa será achacada a usted: ella lo intentó, ella quiso, y fue usted el que no se consiguió a nadie o no supo estar a la altura de las circunstancias; no hay nada que reprocharle a la mujer, la culpa es del macho, no puede odiarla, ella está libre de polvo y paja.

Después de mucho tiempo se dará cuenta que le hicieron el cuento del tío… digo, el cuento del trío.

Variante de la técnica: La amiga “que ya está lista”

Esta variante es más radical: ella necesita provocar un impacto más fuerte o cuenta con menos tiempo, entonces le propone al hombre hacer un trío con una amiga de ella. El macho se comportará de la misma forma ya descrita (como dije, esto se ha incubado generación tras generación en las mentes de los hombres).

Acá parece que el trío está 100% seguro. NOT. La hembra jugará con los tiempos: cuando tú puedes la amiga no puede, cuando la amiga puede tú no puedes (previa revisión de tus horarios), y así la mina puede estirar la pelota por un tiempo considerable hasta que te enganches.

Conclusión: somos esclavos de nuestros deseos y ellas lo saben, así que sea cauto: si ella se lo propone y anda corriéndose después, es posible que usted se encuentre frente a esta técnica. O dicho de otra forma: si ella tiene interés, siempre lo demostrará.

Atte.

— David

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Remítase a la Bienvenida para una explicación general de las Zorras y sus características.

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Así se ve el Mensaje Vacío en uno de los últimos smartphones que salieron al mercado.

Descripción de la Técnica

El Mensaje Vacío es una técnica en la que la Zorra le envía un ídem a su víctima, con el objeto de despertar su curiosidad y atraerlo nuevamente a sus redes.

Esta técnica sorprende por su simpleza y creatividad: una vez que la Zorra ha intentado llamar y contactar por todos los medios a su presa sin resultados (probablemente porque el tipo ya cachó que la mina es bien Zorra y que no le conviene contestar), ella le envía un SMS vacío, usualmente a su celular (en casos menos frecuentes, se han visto e-mails, mensajes de Facebook o tweets). Las llamadas perdidas también son consideradas por varios autores (ver Stinson et al, 2007) como una variante válida de esta técnica.

La idea es que el mensaje vacío despierte la curiosidad del baboso y piense una de estas dos interpretaciones:

  • La Zorra se encuentra en una emergencia, necesita ayuda y no alcanzó a escribir nada (le están robando, se le está quemando la casa o se le cayó el lápiz labial por el alcantarillado)
  • La Zorra tenía, esta vez, algo realmente importante que decir y él necesita comprobar si fue realmente así

La efectividad del Mensaje Vacío depende de que la Zorra no haga ningún tipo de contacto con posterioridad. De esta forma, la curiosidad del susodicho aumentará, logrando eventualmente que éste la contacte para saber qué pasó.

Y de ahí, es pan comido para la Zorra.

Usos y efectos

Esta técnica es el último recurso de una Zorra que intenta buscar a un tipo por todos los medios y éste no responde. Es el último recurso, porque tras él debe interrumpir contacto. Tampoco es una técnica repetible con el mismo tipo: se hace una vez y se quema.

Su aparente inocencia la vuelve una técnica barata, fácil y con bajos efectos secundarios. Está pensada como una técnica que abra la puerta para técnicas más avanzadas y efectivas. Por ejemplo, en caso de que el tipo enganche con el Mensaje Vacío y le conteste, la Zorra puede continuar con la Carnada Olvidada (“puchi, sí, es que te quería contactar porque encontré un polerón tuyo y quería devolvértelo“) o el Falso Guaguazo (“estoy embarazada y estoy segura que eres tú el papá, con los nervios te mandé el SMS antes de escribir algo“).

Nunca hay que subestimar la capacidad de curiosidad del ser humano; dado que la técnica en sí misma no es dañina, la víctima puede pensar que no hay nada malo en averiguar el porqué del mensaje y si está todo bien. Sin embargo, si es que el susodicho aún no ha bajado del todo la guardia, puede también descubrir fácilmente los propósitos de la Zorra y reanudar el bloqueo. Asimismo, el mensaje es fácilmente ignorable.

Índice de peligrosidad: BAJO (2/5)

Antídoto y profilaxis

Ignore los mensajes de este tipo. ¿No ve que la curiosidad mató al gato?

Si tiene sospechas reales y fundadas de que la Zorra puede estar en peligro, puede probar contactándola a través de un tercero. Pedirle a una amiga mujer que le pregunte a la Zorra si está todo bien puede ser bastante efectivo para filtrar otras técnicas.

Próximo fascículo: La Falsa Marcación de Territorio.

Shao.

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Descripción de la técnica

En la radiofoto: La víctima infructuosamente vuela tras el gol de Media Cancha perpetrado por la Zorra (Agencias).-

El Gol (o Golazo) de Media Cancha es la técnica mediante la cual la Zorra, pololeando o casada, se embaraza de un tercero y hace pasar la guagua como hija del baboso oficial.

Lo siguiente le va a doler, macho: la existencia de esta infame técnica tiene razones profundamente arraigadas en la biología y la evolución. Permítame explicarle:

  1. Mucho se manosea la frase “Mujeres para casarse y mujeres para la cama”, pero las mujeres también hacen la misma distinción respecto a los hombres. Los hombres con índices más altos de testosterona tienden a recibir más ofertas sexuales, y por ende a ser más infieles.
  2. De la misma forma, un macho beta tiende a ser un mucho mejor protector de la prole. Los menores índices de testosterona lo vuelven menos proclive a andar cazando minitas, y como es menos requerido sexualmente, tiende a cuidar mucho más a la pareja que tiene.
  3. ¿Se han fijado que algunas mujeres se tienden a casar con tipos mucho menos atractivos o más tranquilos, quitaditos de bulla, que sus anteriores parejas, andantes o tiramigos? Tate. Una mujer, por instinto, sabe que quien la calienta más no necesariamente es quien va a ser su mejor pareja. Entonces, a la hora de elegir una pareja de largo plazo, están dispuestas a sacrificar atracción sexual en pos de la estabilidad emocional, si no pueden obtener ambas a la vez.
  4. PERO, el instinto tira. Ya sea que se busque un amante con el que desarrolla lazos afectivos, un tiramigo o boy-toy que parche los baches sexuales del marido, o una canita al aire surgida de una mezcla de copete y adrenalina, la mina en cuestión se termina acostando con otro weón.
  5. La mina resulta embarazada de este affaire. Tiene razones para sospechar que pueda haber sido el “otro” el papá de la criatura. Entonces, ¿qué hace?
  6. OPCIÓN A: ¿Afrontar la verdad? El día del pico. De partida, adiós matrimonio o relación estable, incluyendo la protección, la compañía y el afecto de la pareja. Si hay otros hijos, es demasiado riesgo y dolor para ellos. Y el padre biológico difícilmente aperrará con la guagua.
  7. OPCIÓN B: ¿Abortar? Raaaaro. Tendría que hacerla demasiado piola para lograr enterarse del embarazo (cosa que siempre es tardía) y luego abortar sin que su pareja se dé por enterada. Estamos hablando de parejas estables, un weón que ya le conoce las reglas y los cambios de ánimo. Demasiado sospechoso. Y no hay que descartar que tal vez la mina, derechamente, no piense abortar en ningún caso.

Aquí entra a jugar la opción C: pasarle el gol de media cancha. Conserva su pareja, le garantiza un hogar a su futuro hijo, y tal vez incluso conserve a su amante.

Para lograr meter este golazo, hay ciertos requisitos:

  1. Usar la técnica de la Mosquita Muerta… pero hey, no nos hagamos los weones: una mina que practica la infidelidad ya está usando esta técnica. Sólo tiene que mantenerla. Este paso es absolutamente imprescindible para saltarse las sospechas, los tests de ADN y otras yerbas.
  2. Tener sexo de manera más o menos regular con la víctima. Qué se yo, una vez cada dos semanas (dicha frecuencia es más usual en las parejas de lo que usté, bestiecilla folladora, pensaría). Si hace seis meses que no tienen sexo y la mina aparece embarazada de tres semanas es, puta, rarito.
  3. Conseguirse un amante no TAN diferente físicamente a la víctima. Porque para que estamos con weás: si el marido es blanco y el amante es negro, la excusa de que te quedaste embarazada viendo una porno 3d probablemente no te va a funcionar.

Usos y efectos

El principal uso de esta técnica, como se explicó ya, es encubrir una infidelidad, asegurarse la crianza de la guagua y evitar una catástrofe familiar. Esta técnica se usa, generalmente, después de ocurrido el condorazo: nadie anda pensando en embarazarse de la sucursal deliberadamente —salvo que sea una Zorra intentando manipular a su amante con el secreto, o una mina que quiere zanjar los problemas de infertilidad de su marido con una “mentirita blanca”; se han visto casos aislados —.

Apartándose un poco de lo obvio relacionado con la mentira y la infidelidad, los perjuicios de esta técnica son más de ego masculino que de otra cosa. Es cierto que el marido va a tener que criar y gastar plata en un cabro chico que no inseminó él; pero dado que él piensa que es suyo, lo va a querer como tal y por ende lo criará con ese mismo gusto y orgullo.

Además, enfrentar la verdad en un caso así puede ser muy dañino, incluso para inocentes si es que hay otros hijos ya. Volvemos entonces a la clásica pregunta: ¿en qué instancias la mentira puede ser más beneficiosa que la verdad?

Suficiente de ética. Porque la weá es absolutamente humillante para el hombre, tanto si se entera como si no. Quedó de cornudo forever, con una criaturilla que servirá de perenne recuerdo. Eso es lo realmente como el pico de toda esta técnica.

Indice de peligrosidad: ALTO (4/5)

Antídoto y profilaxis

Tal como con sus técnicas hermanas, el Guaguazo y el Falso Guaguazo, hay un tema muy peludo en lo de las confianzas: ¿estaremos siendo paranoicos celópatas desconfiados, o simplemente tuvimos buen olfato para distinguir a una potoloco? Ofenderemos realmente a nuestra pareja si le pedimos examen de ADN, o está ella haciéndose la ofendida porque es una Mosquita Muerta?

Tal vez estudiar lenguaje corporal y microgestos le sirva. Más allá de eso, o de volverse un Mafioso paranoico, controlándole hasta el olor de los peos con detectives privados, no es mucho más lo que se puede hacer. Al final, las opciones son confiar, o volverse loco sin poder estar jamás tranquilo.

Quizás, como regla general, valga lo de siempre: atención a las señales. Estos comportamientos casi nunca se presentan aislados. ¿Suele la lolita inventar mentiras grotescas o historias fantasiosas a las amigas o a su familia para evitar quedar mal o acarrearse un reto? Entonces no hay razón para que no pueda hacerlo con usté. ¿Cambió últimamente el comportamiento sexual de ella, extrañamente para mal o extrañamente para bien? Tome nota. ¿Está más distante o excesivamente zalamera? Fíjese cuando algo le llame la atención. Sin exagerar, pero sin hacerse el weón tampoco con lo que está frente a sus propios ojos.

Etimología

Don Eduvigio Ponce jamás imaginó que su goal defendiendo la tricota de Bádminton Football Club (más adelante Ferrobádminton) en noviembre de 1928 ante Gimnástico Arturo Prat tendría tanta trascendencia: recibe el balón desde un defensor, y realiza un chut desde el círculo central, que iría a clavarse directo en las mallas, para asombro de todos, incluidos los linemen. El engominado portero de Arturo Prat tendría que comerse solito la ignominia.

Desde entonces, el término comenzó a usarse cada vez más para ilustrar situaciones donde un sujeto deja “pagando” a otro que andaba pajareando.

Próximo Fascículo: El Mensaje Vacío.

Shao.

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No confundir con el verdadero Guaguazo.

Descripción de la técnica

El Falso Guaguazo es la galardonada técnica Zorra mediante la cual una mina finge un embarazo, con el objeto de intimidar a su víctima (pololo, ex, tiramigo o amante) y conseguir algo de él, usualmente dinero.

Esta Zorrita, a diferencia de la que practica el Guaguazo, es bastante más vivaracha y sabe que dicha técnica, aunque trae compensaciones económicas/emocionales a un muy largo plazo, tiene también el costo y los riesgos de fabricar un bebé y criarlo. Entonces aplica el Falso Guaguazo, que, a pesar de tener alcances más limitados, no involucra casi ningún costo adicional para ella. Y una vez que la víctima cae, es muy difícil que pueda pillar el montaje.

Comúnmente, el Falso Guaguazo nace de aprovechar una oportunidad que se le presenta a la Zorra por casualidad. Entre dichos casos, podemos mencionar:

a) Una amiga suya se hizo un test de embarazo y le salió positivo. La Zorra le pide (o le sustrae) el test a la amiga, y comienza a montar la farsa: pucha, ando con dos semanas de retraso, no te había querido decir nada (día 1), pucha, me tiene demasiado urgida esta weá (día 4), sabís que me voy a comprar un test (día 7), TENGO ALGO GRAVE QUE CONTARTE, ¿ESTÁS SENTADO? (día 8).

La Zorrita, entonces, mostrará el test al incauto*. A partir de ese momento, puede mentirle impunemente sobre exámenes de sangre, visitas al ginecólogo, etc. Lo único que necesita ocultarle, y cuidadosamente, es que le sigue llegando la regla.

* Se sabe de casos, que no hemos podido corroborar, de falseos del mismísimo test de embarazo.

b) La mina quedó efectivamente embarazada, pero perdió el bebé a las pocas semanas. La mina se dio cuenta de que estaba embarazada, pero no se atrevió o no quiso contarle nada al supuesto padre. Sin embargo, a las pocas semanas pierde la guaguita, lo cual le prende la ampolleta para aprovechar la situación (para más detalles, siga leyendo). Los tests de embarazo y las ecografías la avalan absolutamente. Es la situación más creíble de todas.

c) La mina está con retraso por problemas hormonales y confirmó que no está embarazada. Usualmente, esto involucra una visita al ginecólogo… misma visita que la Zorra aprovecha para mentirle a su víctima y decirle que el doctor le confirmó su embarazo, mentira respaldada por su falta de menstruación.

En todos estos casos, la mujer zorra puede valerse de cómplices o ayudas externas, como conseguirse ecografías ajenas o una amiga que la acompañó al gine y que da fe de la supuesta veracidad de todo. Para dramatizar aún más el efecto, la mina tal vez deje de fumar, comience con antojos, finja cambios de estado de ánimo, etc.

Usos y efectos

El principal uso de esta técnica es presionar a la víctima a que le pague un aborto a la Zorra.

El aborto en Chile es clandestino, y por lo mismo, es caro y nadie maneja públicamente los precios. La mina puede asegurar que la operación “en un buen lugar” (nadie quiere ser cómplice de que la mina se muera durante un aborto) vale 500 lucas o un palo, y el incauto está casi obligado a creerle. A esa desinformación súmenle el miedo del susodicho a que un hijo le cambie los planes, y tenemos a un tipo dispuesto a poner la plata que sea.

Para lograr esto, la Zorra procede del siguiente modo:

  1. Va donde su víctima, le cuenta que está embarazada y le muestra las pruebas del caso, según las situaciones ya descritas.
  2. Le llora: “Yo no puedo tener esta guagua, me cagaría la carrera, de dónde saco la plata, tú tampoco creo que quieras andar manteniendo guaguas“.
  3. Le pide plata para el aborto. Dependiendo de la voluntad del tipo, puede pedírsela toda u ofrecer pagar la mitad (las cuentas a medias, qué Zorra más moderna!)
  4. Hay un tiempo de vacilación del susodicho, entre los cuales considerará aperrar con la supuesta guagua, abandonar a la Zorra a su suerte o ponerse con las lucas.
  5. El tipo decide finalmente sacar la tarjeta de crédito, o el talonario de Cheques Restaurant, y le abona el monto a la Zorra.
  6. La Zorra organiza el simulacro de aborto, siempre acompañada por una amiga, con quien “se siente más cómoda”. Pasada la supuesta operación, irá llorando a cobijarse y a fingir arrepentimiento a los brazos de la víctima.
  7. La Zorra se embolsa el botín, y lo gasta feliz en ropa, viajes (“me invitó mi prima para pasar las penas”), celular nuevo, etc.

De más está decir que la técnica de la Mosquita Muerta es vital para encubrir adecuadamente esta situación; la peligrosidad de esta técnica va ligada directamente al grado de confianza que la víctima le tenga a la Zorra.

Otros usos menos frecuentes de esta técnica son: cagarle, o al menos estorbarle, su nueva relación amorosa a la víctima (por despecho o celos), llamar la atención, conseguir vacaciones en la pega o plazos benevolentes para entregar trabajos o dar pruebas en la U, etc. En estos casos, la presión por el aborto no es necesaria; usualmente, basta con que la mina finja que perdió el bebé. Esta blanca mentirilla también aplicará en el caso de que el weón NO le crea y NO le pase plata para abortar a la Zorra: fingir una pérdida la dejará bien parada, digna y sin despertar sospechas.

Me saco el sombrero frente a la viveza criolla de esta Zorra.

Índice de peligrosidad: ALTO (4/5)

Antídoto y Profilaxis

Nuevamente, entramos al peliagudo terreno de las confianzas. Está claro que la recomendación acá es: no sea weón, acompáñela a hacerse los exámenes, acompáñela a hacerse el supuesto aborto, pídale la contramuestra, etc. El punto es: ¿tiene usté las bolas para hacerle frente a su mina y manifestarle su desconfianza? ¿Y si era verdad, y usté era el que se estaba pasando el rollo y osando sospechar? Es una apuesta complicada: o ella es una mentirosa reculiá, o usté es un desconfiao reculiao que no merece estar con ella. Por fu o por fa, parece que se le aproxima el fin de la relación, ¿o no?

La clave aquí es usar la diplomacia para manifestarle sus aprensiones a la mina. Dígale que usté conoce un buen doctor, de confianza, donde pueden hacerse otro examen de sangre, para asegurarse; dígale que éste es un tema grave y que otro examen servirá para tener más claro qué hacer.

Adopte la actitud protectora del “yo me encargo, cariño“, y dirija usté mismo los trámites. Con el rabillo del ojo, observe las reacciones de la mina. Si lo hace con cariño y mostrándose del lado de la lolita, ella no tendría por qué mostrar reticencias… a menos que esté mintiendo.

Si ya se lo cagaron, lo felicito: se metió con una mina sumamente inteligente. Más que usté. Para la otra no más, pues. Ahorre.

Para otra variante de las técnicas relacionadas con bebés, consulte el próximo fascículo: El Gol de Media Cancha.

Shao.

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Descripción de la técnica

El Guaguazo es la célebre técnica Zorra por medio de la cual una mina, de modo intencional, se embaraza de un tipo (usualmente un ex o un Tiramigo) sin su consentimiento, y le informa, para que éste haga algo al respecto.

Por si usté es de los que sólo se leen las contratapas de los libros, desglosemos la definición de la técnica:

De modo intencional: Claramente los condorazos acá no cuentan. La mina, por razones que analizaremos más adelante, está planeando usar a la futura criatura como medio para conseguir sus fines zorrísticos. Por ende, hay una cierta planificación de la lola para que el embarazo resulte:

  • Buscará su momento más fértil del mes con anticipación.
  • Atraerá al tipo en la fecha indicada. Si es un ex al cual hace un tiempo no ve, recurrirá, por ejemplo, a la técnica de La Carnada Olvidada.
  • Se le insinuará usando todas las artimañas a su alcance para calentarlo e incitarlo a follar. Esto incluye el copete, desde luego.
  • Se asegurará de que el sexo sea sin protección, de modo de maximizar las posibilidades del embarazo. Por ejemplo: la mina ya no está tomando pastillas, pero le jura y rejura al incauto que aún se está cuidando. Esta mentira es especialmente efectiva con ex-pololos recién terminados, donde la mina sí solía tomar anticonceptivos, y el compadre cree que eso no tendría por qué haber cambiado ahora.

Sin el consentimiento del tipo: El punto anterior, como ven, requiere toda la logística de la Zorra para vencer cualquier resistencia de la víctima. Por ejemplo, si el tipo es de esos ejemplares que no se saca el condón ni para correrse la paja, la muchacha intentará uno de estos recursos:

  • Tendrá ella un condón previamente agujereado con un alfiler, el cual se adelantará a ofrecer para la cachita.
  • Si él insiste en usar un condón suyo, ella ofrecerá sensualmente ponérselo, e intentará subrepticiamente romperlo con las uñas o algún colmillo afilado.
  • Lo incitará a tener un juego “previo” sin ropa, tal vez con un buen blowjob, hasta llevar al tipo al punto del descontrol (punto que todos, todos tenemos) y follárselo sin condón. La Zorra podrá entonces soltar frases del estilo: “Me encanta hacerlo así no más y sentirte enterito, sin nada que se interponga entre nosotros“.

Permítame enfatizar en esto: el tipo no tenía planeado ni en sus pesadillas tener un hijo con esta Zorrita. Acude totalmente incauto a la sesión amatoria. Podemos culparlo por caliente o por weón, pero quien orquestó todo fue la Zorra.

Le informa para que él haga algo al respecto: La señorita no pretende embarazarse sólo porque anhela perpetuar los genes de su Adonis o para que la criatura le salga de ojos verdes. Aún cuando entre sus motivaciones sí puede estar algún vacío vital que quiera llenar criando un bebé, sí o sí es parte del plan que él se entere. Las razones por las cuales la mina puede querer esto, a continuación.

Usos y efectos

Existen tres grandes y maquiavélicos usos de esta técnica:

1) Anclar emocionalmente al tipo para siempre jamás: Un hijo en común te liga de por vida con alguien. Una Zorra, enamorada de un weón y angustiada por no poder tenerlo a su lado lo sabe, y en su desesperación, recurre a preñarse del compadre. Esta motivación ocurre especialmente cuando él es un buen tipo, y la mina intuye que, en caso de haber guaguas, él aperrará. Y de ahí en adelante, se verán las caras durante muuuuucho tiempo. Y tal vez —piensa la Zorra— la crianza compartida, prolongada y forzada termine convirtiéndolos en una familia feliz.

2) Sacarle pensión alimenticia: Nos topamos aquí con una de las peores bajezas que esta Enciclopedia ha conocido. La mina quiere sacarle plata al compadre, y de manera especial si el tipo es de plata o es famoso (casos de éstos sobran), sabe que puede obtener mucha por medio de la pensión alimenticia. Dichos juicios son casi todos favorables a la mujer (que es usualmente quien cría), así que el weón está frito. Va a perder plata igual, y si se le ocurre hacerle la pelea legal, perderá aún más por concepto de abogados.

E incluso antes de llegar a tribunales, la sola amenaza de verse públicamente envuelto en un escándalo de este calibre y quedar como Papito Corazón es suficiente incentivo para que la asustada víctima le pague un sueldo durante años a la Zorra.

3) Vengarse: Compitiendo en maraquez con el uso anterior, en esta situación el compadre ya está emparejado con otra mina, feliz y enamorado. La Zorra, con el fin de cagarle la onda (para siempre), lo engatusa con los modos ya descritos a pegarse una canita al aire con ella. Un desliz siempre puede ser negado por el hombre, e incluso perdonado por su pareja; pero con la guagua, cagaste. No habrá mujer que te lo aguante.

Acá la Zorra está fabricando una criatura exclusivamente para satisfacer sus necesidades egoístas, y le está importando un carajo. Sumado a que el bebé va a llegar a una familia probablemente disfuncional, tenemos además buenas razones para dudar de la salud emocional de la madre. Convengamos en que no es un entorno muy favorable para nacer.

Índice de peligrosidad: MUY ALTO (5/5)

Antídoto y Profilaxis

Acá nos metemos en terreno espinudo, así que lea esto con mente abierta antes de ir a despotricar a los comentarios.

Si usté, macho, se ve envuelto en un Guaguazo, tiene tres opciones: a) intentar convencer a la mina para que aborte (y probablemente, desembolsar los costes del aborto), b) aperrar con la guagua y asumir las consecuencias, c) hacerse el weón y esfumarse, sin preocuparse por si la guagua nace o no, a la espera de que —ojalá— llegue un Masilla a parcharlo como papá.

Nada de lo que se diga acá cambiará su reacción natural, amigo, si es que esto le llega a suceder de modo intempestivo. Usté elige cómo tomarse esto. Yo tengo mi opción personal. Piense la suya usté también.

Respecto a la profilaxis, esté muy atento a las siguientes señales:

  • Insistencia de la mina en juntarse en un día en especial del mes
  • Actitud mucho más provocadora que de costumbre (por ejemplo, aparecer semi-desnuda de improviso al volver del baño)
  • Insistencia de la mina en usar su propio condón o ponerlo ella
  • Insistencia en juntarse en un lugar donde pueden follar fácilmente
  • Insistencia en que usté tome copete

Pruebe a correrle el día de la junta (entre 7 y 10 días es seguro), o a verse en un lugar neutral. ¡Y si la hace, póngase condón! Intente con uno extra-resistente o con espermicida. No transe. Yo sé que es súper difícil resistirse a los encantos de una Zorra, pero piense que esa cachita le puede costar muy, muy caro.

Etimología e historia

Esta técnica ha sido advertida y documentada numerosas veces a lo largo de la historia. Ya en el Siglo XII, el Papa Clemente III, en su encíclica Sit amet consectetur, advertía: “Y os cuidaréis, varones, de aquellas cortesanas que, recurriendo a artificios rayanos en la brujería, […] preñan su vientre fuera del Sagrado Matrimonio, con el objeto claro de atar a ellas vuestra simiente y herencia, usando un proceder ilegítimo y poco temeroso de Dios“. [1]

El “guaguazo” como tal vino a denominarse así siglos más tarde, cuando la palabra “guagua” ya estaba instalada en el léxico nacional como una onomatopeya del llanto lactante (“guáaaa, guáaaa“).

Para otras variantes de esta técnica, véase El Falso Guaguazo y El Gol de Media Cancha en los próximos fascículos.

Shao.

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