How-To

Iguols

“Me dan ganas de matar a alguien y al mismo tiempo comer pretzels blanditos”
— Jess, New Girl

Bienvenidos a La Regla*, el mágico y misterioso limbo hormonal por el que navegan las mujeres con una regularidad igualmente mágica y misteriosa. La regla es contradictoria: odiada cuando llega, aún más odiada cuando no llega. Paradójicamente, carece de reglas: acomete a cada fémina de manera especial y con intensidad azarosa cada vez. La regla es tragicómica: la mina sabe que sus emociones están en estado de sitio, le pueden parecer incluso graciosas sus reacciones, pero no puede hacer nada al respecto.

Pero por sobre todo, la regla es un absoluto tabú para nosotros los hombres. No está en los manuales. No la vemos venir. No sabemos hablar de ella (pregúntele a cualquier hombre emparejado qué tal anda todo cuando ella anda en el período, y lo verá reírse nerviosamente sin saber qué responder). El sexo también se vuelve contradictorio en esos días: aumenta la incomodidad junto con las ganas. Contraría todo lo que intuitivamente sabemos, y no notamos su presencia hasta que es demasiado tarde.

Es por eso que aquí va una recopilación de sabiduría personal y colectiva para lidiar con la pasión, muerte y resurrección de las hormonas femeninas.

Ruler Facts

Básicamente, la regla es como si recibiéramos una patada en las bolas mensualmente. Es algo que nunca sabremos a ciencia cierta, pero no se me ocurre otro equivalente masculino a ese molesto dolor prolongado, expandido, que no parece irse nunca, que nos obliga a doblarnos y que involucra algún aparato reproductor.

— Puede que todo parezca estar muy mal ese día para ella, sin razón aparente. Para uno es difícil de entender cómo ayer nuestra fémina salió con alegría y entereza de una reunión de trabajo donde le voltearon un café encima, el jefe le hizo un chiste sexista y se armó una pelea donde casi la despiden, y en cambio hoy fue un día horrible porque se le quedó la bolsita del almuerzo en casa.

La única manera de salir del mindfuck es entendiendo que

—Puede que ella necesite más cariño que de costumbre, pero no sepa pedirlo. Por un lado, la sensación física infernal la urge a hacerse bolita y refugiarse en el cuddling, pero por otro lado quiere estrangular al primero que tenga cara de llamarse Andrés. Además, puede que se sienta culpable por estar demandando demasiado, pero al mismo tiempo quiere que el cariño sólo llegue, sin más pregunta o explicación; y eso hace que lo odie a usté un poquito por necesitar tantos aspavientos para una weá tan básica como un regaloneo, y a la vez se odie a sí misma por no poder ser más clara en algo que supuestamente es fácil de pedir.

Este mar de contradicciones explica el que muchas veces, el relato lastimero de los hechos del día no es más que una exhibición de pruebas para que uno diga “woou, qué día feo que tuviste, ven acá a regalonear“; pero en lugar de eso, uno (como buen hombre) se lanza a resolver analíticamente los problemas: “Pero a ver, ¿almorzaste o no? ¿Sí? ¿Entonces para qué tanta gravedad?“.  Ella, que quiere que la abracen y no que la cuestionen, se frustra; y uno se frustra a su vez, porque no entiende por qué ella se enoja en lugar de analizar el problema y ya. Y así empiezan muchas hecatombes de proporciones bíblicas.

Por eso es importante tener presente que

— El desconcierto que usté tiene en su cabeza acerca de la Regla, ella también lo tiene. Y está en disputa interna con su némesis hormonal, que sólo quiere alivio, cariño y burbujas plásticas para reventar con furia. Tratarla como si ella estuviese de acuerdo con su período es inútil. Nada que le pueda decir usté al respecto le es novedad, porque ella misma está en ese conflicto interno y quiere salir de ese estado, pero no sabe cómo. Esto explica que suceda lo siguiente:

No hay alivio más grande que cuando ella reconoce que su <inserte comportamiento desconcertante aquí> se debía a que andaba con la regla. A menos que uno meta la pata (ver punto siguiente), terminará sucediendo tarde o temprano si es que realmente era así.

Y es algo que sólo ella puede realmente hacer, porque

— Usté no puede directamente echarle la culpa de nada a que ella anda con la regla. NO LO HAGA. Es, por lejos, la estupidez más soberana que puede uno cometer, y le explico por qué: si efectivamente el desajuste emocional se debe a la regla, usté queda como un desatinado, que a sabiendas de la situación no está teniendo ni una pizca de tacto, y con el añadido de que ella está efectivamente con la regla y por ende le afectará más.

Si por el contrario, usté yerra, es aún peor: en primer lugar, queda como un pelotudo machista, que desvaloriza el legítimo derecho de ella a enojarse o estar sensible, achacándoselo a las hormonas; y en segundo lugar, ni siquiera es capaz de acordarse de cuándo le llega la regla realmente.

El corolario de este hecho es que

— La mejor manera de lidiar con la Regla es tenerla presente, pero no usarla como carta para zanjar discusiones. Es decir: si ella está sensible o enojada, lo está con el mismo derecho el día 14 que el día 28. Pero al mismo tiempo, tener presente que una parte de ella se encuentra temporalmente poseída por Katie Kaboom contra su voluntad, permite no enfrascarse en discusiones estériles, donde uno trata de abordar racionalmente algo que en realidad sólo pedía un poco de contención… aunque ahora que lo pienso, eso también es válido para el resto del mes.

Y es que en verdad, la Regla nos termina de poner en contacto con la multidimensionalidad de las mujeres. Y es algo que uno aprende con el tiempo. Cuando uno es un pendejo, entre amoríos pasajeros, la regla no entra mucho en la ecuación (y ojo, que es la razón de muchas inexplicables cancelaciones de planes a último minuto). Siempre es lo último que conocemos de una mujer. Es propia de las relaciones hechas y derechas, tanto de las de pareja como de las amistades. Cuando nos encontramos con ella, es porque la cosa va en serio. Y tal vez es bueno que sea así, porque se necesita amor, y no lógica, para salir airosos de La Regla.

Shao.

* Todo lo dicho aquí se aplica también por extensión al famoso Síndrome Pre-Menstrual (PMS).

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Las Tuitercachondas son una especie nueva y llegaron para quedarse. Es el tipo de minas que se hacen una cuenta en Twitter (usualmente bajo un personaje incógnito) metiéndole harta charla sexy y una que otro foto provocativa, y congregan en poco tiempo a un séquito de babosos que sueñan con agarrárselas y de otros jotes con más cancha que quieren demostrarles que están a su altura (también para agarrárselas).

Dado que Twitter aún es un medio con relativamente pocas mujeres, el rumor del éxito asegurado corrió como reguero de pólvora entre las minas, y hoy proliferan tuitercachondas de los más variados estilos. Y ya sea que usté es hombre y quiere aprender a reconocer a una, o es mina y quiere convertirse en una de ellas, aquí va una guía práctica que le facilitará la pega.

1) Búsquese un Nombre de Usuario que Aluda a su Entusiasmo Sexual o a Alguna Curva de su Cuerpo

Por ejemplo, @miss_hot_pants (nombre ficticio, si quiere úselo). Desde luego, si la única parte curvilínea de su cuerpo son las rodillas, es mejor que eche mano de su actitud petera.

Más adelante veremos por qué es tan importante escoger un buen username.

2) Escoja su Personaje y Confecciónese una Bio Sugerente

Las opciones son:

  • La Amazona Salvaje. Malvada y políticamente incorrecta, parece sólo follar con cinturones negros del Tantra e intimida a sus jotes con frases explícitas, garabatos y fotos de sus piercings.
    Joteada: la Humilladora.
  • La Sexóloga Deslenguada. Picarona y divertida, retuitea a su sex shop preferido añadiéndole “1313″ de por medio. Siempre tiene la tallita sepsy o la frase ocurrente de corte erótico bajo la manga.
    Joteada: la Simpática.
  • La Gatita Inocente. Ella sólo quiere que le enseñen a gozar. Pone cara de “no sabo” y espolea a sus babosos diciéndoles todas las cosas que le encantaría hacer y que nunca le han hecho. También aquí cae la que reclama agarrarse a puros pasteles y sólo quiere alguien que la ame y se la folle.
    Joteada: la Vergonzosa.
  • La Sofisticada-Calentona. Vende la pará de Suicide Girl. Se produce, es culta, tiene buen gusto, es shúer loca, tiene tatuajes onderos en lugares estratégicos, pone fotos en hot pants en Instagram y es como una hipster, pero con deseos sexuales.
    Joteada: la Calientasopas.

Sea cual sea el personaje (o una mezcla de ellos), lo importante es que desde su biografía ya estimule la imaginación de los cabecita de smartphone, cosa que digan “hey, esta minita está hecha para mí!“, apreten follow y se sumen a la ronda de pretendientes.

Exacerbe sus gustos, hobbies y preferencias más cotizados por el sexo masculino (minas futboleras, artistas, músicas, deportistas, bailarinas o nerds tienen muy buena aceptación), y aliñe con alguna invitación velada que le haga “tilín” al visitante en cuestión.

Siguiendo con el ejemplo de @miss_hot_pants, la cosa quedaría así:

3) Escoja Un Avatar Aún Más Sugerente

En el avatar se juega la vida… bueno, tampoco tanto; si hizo bien la pega en los dos pasos anteriores, basta con que ponga una foto sersy, que no necesariamente tiene que ver con usté (como bien sabe nuestro amigo Uri con su experimento sobre Paula Morel). La foto estimulará la imaginación de sus seguidores, que se crearán una diosa a la medida con todo lo que usté no muestra en ella.

Entonces ya tenemos algo así (¿le dieron ganas de seguirla? Sorry. No existe):

4) Comience a Seguir Gente y Tuitee

De preferencia hombres, de preferencia hombres que la podrían retuitear, de preferencia hombres que la podrían retuitear y no perderse ninguna de sus twitcams (spoiler). Muéstrese interactiva y acorde con el personaje. Saludar y despedirse masivamente de besos ayuda:

Y es entonces donde empiezan a aparecer los primeros babosos, señal inequívoca de que todo anda bien:

Desde luego, devuelva los follows. Los más que pueda. No sea Diva.

5) Hágase Una Twitcam

Por supuesto. ¿Quién puede resistirse a no hacer una tuitcam alguna vez? Para una tuitercachonda, es una herramienta de marketing imprescindible. Porque los babosos, mientras intentan chatear con usté, están alumbrándolo a la vez en su TL, lo cual hace que sus amigos (curiosos como gatos) se acerquen también a stalkear y a jotear. Es aquí donde el username que haya escogido es fundamental: ayudará a hacer correr la voz.

En la Twitcam usté puede mostrar o no su cara (la mayoría, para proteger el personaje y armar más misterio, usan algún tipo de incógnito). Puede demostrar alguna dote como bailar o cantar, invitar a alguna amiga, etc. En realidad, responder los comentarios de los jotes la mantendrá ocupada, así que no necesita tener un tema preparado ni llevarle fluidez en el parlar.

Desde luego, si usté no quiere ser reconocida bajo ninguna circunstancia (por ejemplo, porque se hizo el perfil tuitercachondo a espaldas del pololo o marido), absténgase de hacer Twitcams.

6) Disfrute los Resultados

Verá subir sus followers como la espuma, a razón de 30 o 40 por semana (y muchos más si hace una tuitcam); verá su lista de DMs colapsar con jotes ingeniosos, jotes explícitos, jotes románticos, jotes caballerosos, jotes que le proponen acertijos para que usté se interese, jotes que le dedican canciones, jotes que intentan hacer piropos graciosos para que usté interactúe de vuelta.

Obtendrá rápidas respuestas y recomendaciones para limpiar de virus su computador, encontrar esa página que a usté le da paja googlear, tener datos de restoranes cercanos a su ubicación, ubicar perritos perdidos, saber dónde está más barata la bencina y elegir su próximo celular.

Y por supuesto, tendrá entretención y atención garantizada esos viernes por la noche donde no sale ningún carrete.

Shao.

Nota: Ningún baboso fue dañado en la elaboración de este artículo.

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Your Move

Disclaimer: Este artículo intenta complementar su conocimiento FAQer en ser más estratégico, no solucionarle la vida ni ayudarle a conseguir pussy conocer a una linda dama. Esté consciente que sobreanalizar es absolutamente dañino, ya que podría llegar alguien más a levantarle la presa.

Estimado camarada, estoy acá para hablarle de las decisiones. No me refiero a las obvias (Alto sobre Capel, o Scarlett Johansson sobre todas las demás) sino a esas complejas y que podrían traer pasajes indeseados en su vida. Y usted se preguntará ¿pero por qué hacerlo en FAQWomen?

Las relaciones con el sexo opuesto están plagadas de decisiones difíciles, y siempre sirve tener algo a mano para esquivar a la weona loca después que pasó por caja, o simplemente se pasó uno que otro rollito, como el protagonista de 500 days of Summer.

Todo partió con John Nash y su Teoría de Juegos: situaciones en que interactúan dos o más tomadores de decisiones, como dos perros tras el mismo hueso. Puede parecer marciano, pero usted la ha escuchado TODA su vida. Para explicarlo, se trata de una interacción simple entre dos jugadores (usted y su perfumada contrincante) donde introduciremos suavecito y con cariño, los conceptos de acciones, estrategias y equilibrios. Primero una fácil y que gusta a los niños en la casa:

1-. El llamado de emergencia, o the bootycall

Usted (jugador uno, o da player) quiere puro servirse a su caserita, pero no sabe si llamarla o no porque ella puede decirle que no. Sus acciones son [Llamado 1313, manfinfla]. Ella (jugador dos, o da prize) podría querer o no acceder gustosa a su libidinosa propuesta. Sus acciones son [no hueís, redypaloquebenga]. Juntamos las acciones en escenarios y vemos que:

1.- [Llamado 1313, No hueís]: Siga participando.

2.- [Llamado 1313, Redypaloquebenga]: VOH DALE.

3.- [Manfinfla, No hueís]: #foreveralone

4.- [Manfinfla, Redypaloquebenga]: La vendiste.

La magia está en ver cuánto le sirve a cada jugador cada escenario, según la decisión del otro. Para el jugador uno es casi obvio, la mejor respuesta ante que la mina esté en modo [no hueís] sería la macaca, mientras que si está [redypaloquebenga] tiene que puro ir a hacerle el favor a la socia. Pero ¿qué pasa con la fémina?

Su mejor respuesta al llamado de emergencia va a depender de su ánimo, y eso si que es difícil de saber a veces. Pero supongamos que la loca no visita al cíclope hace un buen rato. Si la hace bien, la mejor respuesta al [Llamado 1313] será ir a Vietnam, mientras que a la [manfinfla] mejor se deja de ilusionar y pensar en un forzado [no hueís].

Como puede ver, cada jugador evalúa su mejor respuesta a las opciones del otro. Entonces vemos cómo cada cual arma su estrategia a partir de sus escenarios: si cree que le va a ir bien, se tira a la piscina. Si no, ni lo intenta. ¿Suena lógico, cierto? Esto deja una interesante conclusión que ya todos sabemos hormonalmente: El que no llora no mama, y lo que buscamos es eso… mamar (o ser mamados, si andamos con cueva). Lo notable es que la estrategia se basa en la mejor respuesta de todos los jugadores ante lo que crean que va a pasar, algo así como una profecía autocumplida y coherente con el sentido común. Yeah.

Tanto al choque en el ring de 4 perillas como al foreveralone-ismo de los jugadores los entenderemos como equilibrios, ya que hacer otra cosa sería más fome que llamar a la lola con guata de cesárea y miembro del consulado de Camboya; y así el resultado se dará siempre que se repita el juego.

Resumiendo, aprendemos que cuando vaya a tomar una decisión, SIEMPRE piense primero en la mejor respuesta del resto a cada una de sus opciones, y elija así el escenario que más le convenga. A continuación, un torpedo que le ordenará el mate cuando esté perdido:

  • ¿Qué acciones tengo? (no se cierre a los consejos en esto)
  • ¿Qué acciones tiene el resto? (aquí sí véalo solito mejor)
  • ¿Qué haría yo si el resto hace X cosa? (sea honesto, caramba)
  • ¿Qué creo que haría el resto si yo hago X cosa? (lo más difícil de ver, sea objetivo con esto)
  • ¿En qué escenarios coincidimos? (acá candidatea los posibles equilibrios)
  • ¿Qué escenario quiero? (la decisión del equilibrio, a veces el paso más dificil de todos)

Obviamente hay errores en el proceso, especialmente por una pequeña maldición de los seres humanos llamada información asimétrica: no lo sabemos todo, menos las decisiones de las otras personas. En este caso específico, no sabemos las ganas efectivas de la lola, si anda con los días R, si está depiladita o si usted es el único casero, entre otras… pero eso lo podemos discutir en otra ocasión. Por ahora vamos con más ejemplos:

2-. Arrancarse de una mina loca

Un clásico de FAQWomen, en que tal como en el artículo original, sabemos que las acciones de la loca son de temer. Aplicando los pasos anteriores, resulta que mis acciones son: Arrancar/No Arrancar. Sus acciones: Complacerme/Neutra/Atacarme.

Las mejores respuestas coinciden en [No Arrancar, Complacerme], [No Arrancar, Neutra], [Arrancar, Neutra], [Arrancar, Atacarme]… ¡Ya pue! ¡Haga la pega y combine! Si sacamos los casos en que la loca se podría quedar [Neutra] ante lo que hagamos (porque esta loca, loca, loca y no es de esas locas tiernas que nos agarran igual), me queda ponderar: Me quedo si quiero que ella me complazca con toda su mujeridad, sino mejor me preparo para arrancar más rápido que sus balas. Pero ya tiene sus opciones, no sea #pussy y decida su equilibrio favorito.

3-. El lavado de cabeza (o de alfombra, si gusta)

El 68 es casi un voto de confianza en nuestros días, además de ser la aplicación más pervertida del dilema del prisionero. Por esto, no es sólo un tema de ganas lo que importa acá, sino también la idea que podamos recibir (o dar) algo a cambio después. Por esto, las acciones son iguales para ambos jugadores pero de manera secuencial, donde uno elige ahora según lo que haya hecho el otro.

Si las acciones son Mameluco/No Mames Wey tenemos que los dos equilibrios son [Mameluco, Mameluco] y [No Mames Wey, No Mames Wey], y se leen como sigue: Mientras ambos se mantengan haciendo la pega, el otro/la otra también la hará. Pero siempre está el incentivo de no bajar a cumplir si ya me hicieron el favor, así que si uno falla… los dos dejarán de hacerlo (pero el último la gozó más, 68 FTW).

Esto implica dos cosas: Aprenda a hacer un cunnilingus como la gente si quiere que se dirijan al país con su micrófono. Pero si a pesar de esto le fallan, y usté sabe que la mina ya no arrastra la bolsa del pan en este tema particular, no transe y búsquese otra altiro porque no le tiene confianza (y busque ojalá una de labios más gruesos). Si se queda ahí… tenga claro que la socia tendrá que hacer otras cosas muy, pero muy bien.

4-. “Er manoseo” (si recién se está saliendo)

Cuando  la mina es nueva y ya estamos en el área chica, es especialmente difícil seguir aguantándose. Sólo sabemos que la mina podría hacernos saber sus 3 acciones: Dale / Todavía No / NO. Recuerde también que arito de perla nunca lo suelta a la primera, luego no sea vaca y no presione a las que aún se creen doncellas.

Si nuestras acciones son Manosear/Puro Besito, las mejores respuestas coinciden en [Manosear, Dale], [No Manosear, Todavía No]. Nuevamente, descartamos altiro la que dice NO, a menos que usted sea de los que Aman a Laura. Concluímos que si la mina le manda la señal de [No Todavía] en cualquiera de las etapas, RECULE inmediatamente, guárdese pa la otra y no sea jugoso. Ella sabe por qué lo hace. Solo tenga cuidado en que ambos se queden en este equilibrio por mucho rato, ya que usted claramente quiere que salte la liebre.

Y creo que con eso estamos por hoy. Dudas, sugerencias y otras aplicaciones notables con nombres cuáticos y axiomas estrambóticos podemos verlas en los comentarios on-demand. Espero le haya agradado esta primera aplicación, así que ¡a jugar, camaradas! Cuente abajo su estrategia más frívola, enorgullezca a Nash.

El próximo artículo será de la Teoría de Restricciones de Goldratt, a propósito.

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La siguiente es una colaboración de Cash acerca de ese agreste campo de batalla y cacería que son las discotheques, los bares, pubs, kermesses, completadas bailables, etc. Para técnicas relacionadas, consulte el Zarpazo. Y no joda con lo de PUA. Salud!

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Muchas veces nos hemos preguntado qué hacer y qué no hacer en la Discotheque cuando vamos solos o con amigos a intentar conocer una mujer. Dándome cuenta de los errores más comunes de nosotros, y también lo que ignoramos y podría ser gravitante a la hora de querer conocer a una mujer, hice un súper análisis empírico, el que les expondré en el siguiente artículo.

Actitud y Decisión

“Belleza es actitud” dice la Bolocco, y ahí usté tiene que marcar la diferencia. Hay que ser seguro de uno mismo, y si le tirita la pera acercarse a una minita que no conoce, hágase el machito y juegue no más.

Los hombres nos ponemos mil excusas antes de ir a conocer a una mujer. Y el problema es que aún estamos en una sociedad, que por lo general, se predispone a que uno tiene que ser el que tiene que iniciar la interacción con una niña que no conoces.

¿Qué me dirá?, ¿Y si me rechaza?, ¿Qué le digo?, ¿Le gustaré?, al final son sólo excusas que por lo general terminan por vencernos. ¿Y saben qué?, quizás hasta le gustaste a tu musa inspiradora, pero por falta de coraje, no te atreviste a abordarla. Y quizás la chiquilla hasta estaba diciendo: “Pucha, el cabro está encachao’, ¿por qué no viene?”  A mí me pasaba eso, así que decidí solucionarlo de esta manera: me prometí que siempre que encontrase atractiva a una mujer, iba decirme a mí mismo:

Mismo, tienes 3…2…1… ¡Anda!

Sin pensar mucho y sin vacilar, tan sólo hay que ir.

Lenguaje Corporal

Mucho de lo que decimos (el 80%, dicen estudios) no proviene directamente de nuestras palabras, sino de lo que nuestro cuerpo dice. Por ello, algunos ‘tips’ que le podrían ayudar en su actitud:

  • Brazos: No te cruces de brazos, intenta mantenerlos sueltos y abiertos.
  • Piernas: Mantenlas bien separadas cuando estás parado.
  • Sentado: No te encorves ni jorobes.

Iniciando La Interacción

Ya mierda, voy con decisión y actitud, ¡vamos carajo!, 1, 2, 3… Oh wait!… ¿Qué le digo? Aquí yo aprendí que hay 2 formas de acercarte a una mujer:

a) Haciéndose el loco: Radica en hacer de algo ocasional, algo íntimo, por ejemplo:

(Contexto: Discoteque, Música: Con el apagón, qué cosas suceden) Me acerqué a ella y le dije:

Oye, y con el apagón, qué cosas suceden?

Si bien tu intención claramente es conocerla, llegas de una manera más original y no tan directo como el siguiente punto. Hay mujeres que andan con un escudo por la vida, por ende uno no puede ser tan “canchero”. Hay que ser original para marcar la diferencia; una vez iniciada la interacción, ya se hace más simple el poder conocerla.

b) A lo mero macho (Exacto, como la Técnica del Zarpazo): Con esta opción, hay que jugar un poco a ser “care palo” nomás, con la actitud y decisión que les comentaba antes, tirarte una frase del tipo:

— Tú: Te voy a decir algo que no me creerás.
— Ella: ¿Qué?
— Tú: ¡Quiero que bailemos! (su risita picarona no viene mal)

Lo importante sigue siendo NO lo que digo, sino la forma en que lo digo; o sea, creyéndose el cuento, pero sin ser quebrado ni arrogante… si usté es un cabro bueno, tiene buenas intenciones (?).

El Bailongo

Guste o no, la cuestión está hecha para que todo transcurra en la pista de baile. O sea, si le vas a decir a la chiquilla…

No sé bailar, conversemos aquí nomás.

…lo más probable es que guatees pesado. Lo más adecuado no es ser un Tony Manero, pero mínimo aprender los ritmos que la están llevando, dependiendo del lugar. Así como secreto, yo igual practiqué un tiempo bailando con el espejo. Sí, es un poco patético (confío en que no salga de acá eh?), pero ahora bailo bien. Por lo general, es mucho más agradable para ellas un tipo suelto, un tipo que sabe bailar, a uno tieso sin ritmo, y eso se puede adquirir con la práctica.

Dato: mirar a los ojos a la chiquilla con la que estén bailando, no sus pies ni el escote de ella (Sí, se puede).

Llegó El Momento.

Tenemos una buena actitud con la chiquilla, estamos bailando (y bien), se nota que hay onda, falta el puro besito. Existen dos opciones para darle un besito a la chica que le ha robado la noche:

  • Empiezo a mantener su nariz pegada a la mía y comienzo a darle ‘besos esquimales’ con una sonrisa picarona (Aquí está permitido aplicar su cuota de ternura), se hace súper simple identificar cuando la chiquilla quiere y puede darle el beso, ojo con eso.
  • Le preguntas: – ¿Me quieres dar un beso? (risita picarona). Si se ríe se lo das, en realidad si no te dice un ‘¡NO!’, se lo das igual… y si a pesar de eso te corre la cara, tú te alejas, sigues bailando más distante y más aburrido, luego de un rato vuelves a intentar, si no lo acepta, te vas (nada más patético que dale, que dale con el beso).

Probabilidades

En una Discoteque, por muy encachao, seguro, interesante, y cuánta cosa exista seas, uno nunca será del gusto de todas las mujeres. Algunas quizás van sólo a bailar con sus amiguis, otras quizás simplemente no quieren bailar, o no eres de su atractivo, etc.

No es pa echarse a morir. Además, como en todo tipo de cosas, la práctica hace al maestro: si vienes saliendo de una relación larga, típico que cuesta, y cuesta mucho más; así que no se deprima, y siempre recuerde que usté, pase lo que pase, ¡va a pasarlo bien!. Y sí, es cliché pero lo diré igual: hay muchos peces en el mar.

Usté No La Cague

Y para finalizar, algo sumamente importante: JAMÁS mentir. No hay nada más poco hombre y triste que deber incurrir a la mentira para realizar el cometido. En el peor de los casos, uno puede decir: Oye, sabes que soy re-tímido, pero quise venir a conocerte porque te encontré bonita. Hay que hacerlo, pero HACERLO!

Jamás hay que presumir acerca del sueldo, trabajo, contactos, profesión, etc. La única manera de decirlo es si ella te lo ha preguntado; si guías la conversación hacia allá, lo más probable es que sientas un rechazo por parte de ella, y si llegase a funcionar, ella te verá como un ‘Proveedor’, y no es lo que quieres (para ambos casos, pierdes).

Estos puntos me han ayudado a conocer más mujeres. Lo importante no es atraerlas a todas, sino que la que te guste, puedas atraerla a ti y hacerla feliz, ese es el fin. ;)

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A los hombres nos enseñaron, con toda la buena intención que puede tener una madre falta de training en asuntos de conquista, que con las mujeres hay que ser unos caballeros. Educados, solícitos y sonrientes, como anfitrión de restorán pirulo. ¿Se sirve otra cosa, distinguida dama? ¿Le apetecería un cunnilingus de postre?

Un poquito de cortesía de vez en cuando no está mal (Hay que ser un “caballero seguro”, le escuché decir una vez a un viejo zorro en esto de comerse minas). Pero mamá no nos enseñó que el sistema de modales cambia una vez que la calentura nos hace pasar las barreras de la moral y las buenas costumbres. Por eso en nuestras primeras experiencias sexuales solemos ser medios pavos, excesivamente cuidadosos, como si nos estuviéramos follando a una cáscara de huevo; eso de que a la mujer se la toca con el pétalo de una rosa nos dejó cagados de la cabeza.

Uno después va aprendiendo que la cochiná, el dirty talk, las chuchás al aire y hasta los insultos tienen su cabida (¿se espantó? lea esto). Pero la cosa tiene su orden lógico y su progresión. Por ejemplo, partir maraqueando a su mina en la primera cacha puede jugarle en contra y acarrearle un doloroso coitus interruptus.

Así que, poniendo nuevamente en marcha a los equipos de investigación que tenemos en Burundi, Togo y Micronesia, intentaremos poner un poco de claridad sobre este asunto. Este post es, a la vez, un catastro de turn-ons, matapasiones y consejos prácticos. ¡Provesho!

Weás Que Nunca Jamás Deben Ser Dichas Al Follar

Estas frases tendrán el mismo efecto afrodisíaco que pensar en tu abuelita:

Hombre

  • No sea flaite: “Reina”, “dama”, “corazón” no son buenos apelativos. ¿Vio?
  • Nunca jamás dé las gracias. No hay nada peor que dar las gracias por una cacha. Agradécele a Jebús y en silencio, hueveta.
  • Evite los autoelogios y la búsqueda de aprobación desesperada: “Me veo rico cierto?”, “¿cómo estuve?”, “soy un campeón ¿no?”
  • No sea cursi ni arjonesco: “Uff toqué las puertas del cielo”, “me vi sumergido en un remolino de pasión”, “llegué al éxtasis” (mucho peor si en vez de éxtasis dice éctasin). 
  • Jamás se refiera a los genitales femeninos como chonfla, choro u otros productos del mar, a menos que se esté follando a la Yasuri Yamilé.
  • Evite cualquier tipo de disculpa o excusa sobre el tamaño de su regalón o su performance: “Es que hace frío”, “es que como soy tan musculoso se ve pequeño en comparación”, “te aviso al tiro que no duro mucho“, etc.

Mujer

  • No empiece con los arrepentimientos tardíos: “Ay, es que me da susto” (eso se dice antes o después, pero no durante), “me da cosa”, “es que hace tiempo que no soy de nadie” (doble bonus por flaite)
  • Ni se le ocurra mostrarse asquienta: “eeww qué feo”, “me da como nervios tocarlo”, etc.
  • No es momento para andar con inseguridades al desvestirse: “pucha es que se me nota el rollito”, “no me quiero sacar el sostén porque no me gustan mis pechugas”, “ay no que tengo una cicatriz ahí”, etc.
  • Jamás le ponga nombres femeninos al pene. Y ya ponerle nombres tiernitos es como musho.
  • Hacer referencia a otros hombres, sean comparaciones ventajosas o desventajosas, es buscarse una PLR. No lo haga.

De más está decir que cualquier frase que insinúe, aunque sea lejanamente, que la otra persona es poco atractiva o mala en la cama es un condorazo feo. Si el o la partner resultó que folla mal, dígaselo después, o mejor aún, no diga ná y salga a buscarse una cachita mejor. Del mismo modo, el elogio sincero siempre es una carta ganadora.

Fase 1: Primeras Cachas

Usualmente acá hay que tener ojo con lo que se dice, porque la falta de confianza es terreno fértil para malinterpretaciones o rollos. PERO, tal como fuera de la cama, una dosis extra de riesgo y patudez puede acelerar la intimidad.

Diga

  • Hombre: “Me gusta tu olor”, “qué guapa te ves sin ropa”, “qué buena vista que tengo acá” (ideal si lo está haciendo a lo perrito), “se siente rico eso” (referido a un movimiento, una posición, un agarrón, etc), “¿te gusta esto?” (ídem, pero dígalo sólo si ella está demostrando que efectivamente le gusta), y otras frases alusivas a sus atributos físicos, salvo su vagina (ver más adelante). NO INSISTA NI REPITA estas frases durante la misma cacha.
  • Mujer: “¿Te gusta esto?” (especialmente turn-on para un hombre), “qué rico esto”, “qué rico cómo te mueves”, “te ves muy rico”, “¡ay! sigue así”, “mmmm“, y todo tipo de quejidos, en especial esos picarones que vienen acompañados de una risita.

No Diga

  • Hombre: Evite cualquier tipo de epíteto que pueda hacer sentir a la mina como una bataclana o una regalá (eso viene después). Menciones demasiado explícitas a la vagina pueden ser incómodas también. Chulerías como “Soy tu papichulo” o “dámelo rico” son para etapas posteriores. No pregunte “¿te gusta esto?” si no está seguro de cuál va a ser la respuesta.
  • Mujer: “Te veo cansado”, “Apaguemos la luz mejor”, “¿Estás aburrido?”, “¿Qué pasa?” y otras similares están absolutamente fuera de lugar. Olvídese de preguntar si es la primera vez que hace tal o cual cosa.

Fase 2: Una Cierta Confianza

En este punto (que puede ocurrir entre la segunda y la quincuagésima tercera cacha) ya las cosas se ponen más entretenidas y picaronas. Aparecen los juegos de personajes y roles. También hay un poco más de espacio para mencionar cosas que no gustaron o incomodaron.

Diga

  • Hombre: Pase de la pregunta a la afirmación: “Parece que te gusta que te dé por atrás“, “Te encanta chupármelo, se te nota“, “Me encanta cuando te pones tan calentona“. Ya puede ser más gráfico en sus descripciones: “Me excita sentirte húmeda“, “Tu vagina es una delicia“. Juegue a ser chulo y cafichón, premiando sus performances: “Mamacita rica, ven con papi“, “eeso, me encanta cuando te portas mal“. Adorne con nalgaditas y tironeos de pelo.
  • Mujer: Ya puede ser más explícita en sus deseos: “Me teníai tan caliente“, “Me moría por follarte“, “Estoy adicta a tu pico“. Tome iniciativa y juegue a ser dominatrix: “De ésta no sales vivo“, “Afírmate que te dejo seco“, “Eres mi esclavo y tendrás que complacerme“. Aumente los quejidos, gruñidos y gritos.

No Diga

  • Hombre: Los insultos, todavía no. Jactarse o sobrarse, tampoco es momento. Asimismo, evite que la confianza lo ponga romanticón: “Eres el amor de mi vida” no es para decirlo follando, aún cuando el éxtasis químico-hormonal le haga sentir tal cosa. Tampoco se ponga poeta o pachamámico, a menos que se haya engrupido a la mina haciéndose el místico o el sensiblón, y por ende las referencias al ying-yang, el sentir profundo del alma y todas esas weás sean parte del show.
  • Mujer: Las referencias a la duración o a la calidad de la performance son para conversarlas después, no en el momento. Así que evite frases del estilo “hoy hagámosla cortita, tengo que salir“, “Espero que duremos un poco más” o “Trata de apretujarme menos“.

Fase 3: Full Confianza

Si llegó a esta parte, acá hay chipe libre, lo que permite que las cosas se pongan especialmente animalescas. Se puede jugar a la rudeza, al machismo o a la humillación sin que nadie se sienta ofendido. Las nalgaditas ahora son cachetazos. Puede decir un montón de cosas que en fases anteriores podían ser matapasiones.

Diga

  • Hombre: Acá ya puede jactarse ridículamente con frases estilo “Te dejé tontita” o “mañana vas a tener que aprender a caminar de nuevo“. También puede tratar a su mina de puta o perra sin rollos, o jugar a que la tiene sólo para la cacha. Aplique garabatos e insultos, siempre con gracia (sí, se puede decir maraca con gracia).
  • Mujer: Saque toda su chulería escondida y conviértase en una ninfómana deslenguada: “Pónmelo rico papi” (pero ojo, es “pónmelo“, no “pónemelo“), “uuy mi torito, clávame ese cacho”, “dame tu lechita“, y otras que en la vida cotidiana se reservan para las tallas. Póngase de acuerdo con su masho para simular una violación. Grite, chille, exagere si quiere (pero no finja. Gracias). Si encuentra estas cosas de mal gusto, quiere decir que simplemente aún no ha llegado a su nivel máximo de confianza.

No Diga

  • Aparte de las Cosas Que No Se Deben Decir Jamás, son bien pocos los límites. Sólo un recordatorio: JAMÁS permita que los insultos o rudezas ofendan el atractivo físico, en especial de las minas. Palabras como fea o cerda están totalmente proscritas.

Si se encuentra súbitamente saltándose etapas, lo felicito: es indicador de confianza/intimidad. Esta lista hay que mirarla, más que como un manual de instrucciones, como un checklist para saber qué tan confianzudo/a se encuentra en el ring de cuatro perillas.

Comparta sus propias frases ezitadas y zenzuales en los comentarios.

Shao.

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