RCLC: ¿Realmente las mujeres manejan peor que los hombres?
por Richi en Richi contra la Ciencia| 58 comentarios »
Sí. ¡Nos leemos a la próxima!
…ahora en serio, estamos de vuelta con la sección que pone en duda todo con tal de llegar a la verdad. En el capítulo de hoy, Seguros Falabella nos desafió a entrar en el antiguo debate sobre quién maneja mejor, los hombres o las mujeres.
Como siempre, pueden hacer sus descargos y aportes en los comentarios. Además, teniendo en cuenta que el blog de al lado ya tocaron el tema tratando de defender lo indefendible, aprovechen de seguir el debate en twitter mediante el hashtag #NosotrosManejamosMejor.
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Primera
Un viejo refrán (algunos historiadores se lo atribuyen a Henry Ford) dice “Mujer al volante, peligro constante“. Y la verdad es que sería demasiado fácil hacer un collage de videos de mujeres manejando mal. Pero somos mejores que eso, y sabemos que en la gran mayoría de los casos, es todo una exageración de los medios. Pero también debemos aceptar que, detrás de la sabiduría popular, siempre hay algo de razón.
Segunda
Quizá la cosa empieza por la relación que establecen las mujeres con sus autos. Una rápida encuesta demostró que el 23% de las mujeres, al preguntarle qué auto tienen, responden “blanco” (o el color de turno). Sobre todo si no se lo compraron ellas o le sacan el auto a los papás o a los hermanos o al marido. Y una vez que están adento, la cosa no mejora mucho. Pueden andar tres meses con la luz de “check engine” encendida, la maleta y el asiento trasero están llenos de ropa, lo lavan una a las quinientas y les da lo mismo que esté con algún abollón chico o raspado.
A lo que voy es que el vínculo de las mujeres con el auto es, en la gran mayoría de las veces, meramente funcional, sin el componente fetichista y reafirmador de la masculinidad, que hace que funcionen películas como Gone in 60 Seconds o The Fast and the Furious entre el público masculino. Y claro, si no les interesa, o no les apasiona o no les llama la atención, no es de extrañar que la gran mayoría de las mujeres que manejan lo hagan lo suficientemente bien sólo para llegar de un punto A a un punto B y nada más.
Tercera
Pero eso no significa que las leyes del tránsito no apliquen para ellas. Para muestra, un botón:
El viernes pasado estaba esperando para cruzar una avenida principal cuando se arma un taco porque había una flaca tratando de doblar en u donde no sólo estaba prohibido por ley (ya saben, por el letrero gigante que dice “no doblar en u”), sino que el sentido común te hacía preguntarte “¿pero, qué cresta quiere hacer?”.
La mujer en cuestión se quedo parada cinco minutos esperando a que dejaran de pasar autos a pesar de los bocinazos desesperados de los otros conductores, como si la cosa no fuera con ella. Pero como una golondrina no hace verano, la anécdota podría terminar ahí.
Pero inmediatamente después, otra conductora hace lo mismo, generando nuevamente el caos. Y cuando, desde el semáforo, estamos comentando el episodio con una señora que dice, y estoy citándola textualmente, “por eso es que dicen que las mujeres manejamos mal“, aparece una tercera conductora que encontró que era buena idea copiarle a sus dos congéneres, generando otros 5 minutos de taco y el llanto en algunos de los automovilistas desesperados por llegar a sus trabajos. La fiscalía descansa.
Cuarta
Algo que siempre me ha llamado la atención acerca de las mujeres, es su fascinación por los espejos. Andan con un espejo en la cartera, se miran en cualquier espejo o superficie bruñida que encuentren en la calle, incluso descargan la aplicación para el iPhone. La cosa es que usan harto los espejos, excepto los laterales del auto. Y después cuando chocan, el primer comentario es “¡Uy! ¡No te vi!”. Y lo peor es que de verdad no te vio.
Quinta
Quizá la más peligrosa de las razones por las que tanta mina maneja tan mal, es que las mujeres se compraron el mito de que como sus dos lóbulos cerebrales funcionan al mismo tiempo, son secas para el multitasking. Eso de creer que pueden hacer más de una cosa a la vez, debe ser la causante número uno de los accidentes. Cuántas veces no han visto a mujeres maquillándose en el auto (¿por cuál otra razón alguien pondría un espejo tan grande dentro?) al mismo tiempo que habla por celular y/o hace un reply en twitter.
Está científicamente demostrado que uno baja los niveles de atención cuando intenta manejar mientras hace otras cosas, independiente de que uno sienta que lo hace tan bien como siempre.
Reversa
Antes de que un ejército de versiones femeninas de Fittipaldi se me tire encima por andar criticando su manera de manejar, poniendo en duda desde mi capacidad intelectual hasta mi potencia sexual, hay que reconocer un punto. Casi nada de lo que expuesto anteriormente es prueba concluyente de que las mujeres manejan peor que los hombres.
Hay hombres que no usan los espejos, que no respetan las leyes del tránsito y que han chocado por quedarse mirando una mina que pasaba por la calle. Y los estudios que se han hecho terminan diciendo que las mujeres chocan más, pero los hombres peor.
Además que la gran mayoría de los profesores de manejo son hombres, así como generalmente son los papás o una figura masculina quien enseña a l@a hij@s a manejar. Lamentablemente hay un prejuicio machista sobre las mujeres y la conducción que hace que les enseñen más tarde, menos cosas y con menos ganas.
Pero como no está en nuestras manos solucionarlo, lo único que podemos hacer es seguir molestándonos los unos a los otros hasta que los autos empiecen a manejarse solos, y podamos encontrar otra cosa por la cual pelearnos.
Al final, sólo queda una pregunta por responder: ¿Cómo cresta pueden manejar con tacos?
Shau.
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