Matapasiones: Feministas extremas
por Shesho en MatapasionesTags: alternativa, feministas, lateras, Matapasiones, son todos iguales dijo mi mamá | 27 comentarios »
Con esto me voy a echar a varias lectoras encima ![]()
Disclaimer: Este post vendría a describir a la versión femenina del misógino, que, como usté sabe, no tiene una palabra equivalente para el sexo opuesto. Y no, “misántropa” no sirve.
Una mujer feminista extrema es sumamente matapasiones. Aparte de ser criticonas y lateras, se pisan la cola con su intento de ser iguales a los hombres (meen paradas sin usar el cono mágico y después hablamos). Por cierto, una feminista de las de verdad no es feminista porque sí, y he ahí lo que las vuelve matapasiones. Generalmente poseen una o varias de las siguientes características:
- Les va como el orto con los hombres. El que está forrado en plata no se anda quejando contra el capitalismo (salvo, claro, que eso le reporte aún más plata).
- Les va bien, pero se las han cagado hasta por las orejas. No se han detenido a pensar de que el buscarse un saco de weas tras otro tal vez sea un problema de sesgo de ellas, y piensan que la raza masculina entera es un gran conjunto de peleles.
- Tienen problemas pendientes con su padre. Tanto odio hacia los hombres muchas veces proviene de atados con la figura del Hombre por excelencia: el papá. No ahondaré más porque no es un tema para wevear.
- Están poco conectadas con su femineidad. Aunque sea irónico, sí. Una feminista intenta equipararse con el hombre en atributos que son más bien masculinos, como la competencia, la agresividad o la dominancia, porque le faltan atributos más femeninos como la ternura, la sensualidad y la emocionalidad. Que se entienda bien: ambos sexos mezclamos atributos de ambos lados, pero hay una proporción para todo.
- Les falta pico. Sorry, es la pura verdad. Pregúntenle a una mujer satisfecha.
Meet the Feminista Extrema
Bueh. Identifique a su feminista más cercana y aprenda a distinguirla de una mina normal, pero quejona o de una mina que sencillamente valora mucho a su género:
- Tiene fundamentos elaborados para despreciar a los hombres. Las que uno suele ver despotricando en Facebook: “Hombres, son todos iguales! unos weas!” es una mina a la que se la acaban de cagar, nada más. Una feminista te hablará tranquila y te citará un par de autores autoras.
- Se produce poco. Tal como lo comentamos alguna vez de las que se las dan de independientes, una mujer que cuida su aspecto más allá de la higiene básica (x ej., pasarse una peineta) está interesada en atraer a un hombre, sin importar cuánto se queje de lo contrario.
- Gusta de aconsejar a las mujeres que “se cuiden de los hombres”. En general. Porque todos sabemos que saquitos de weas tenemos para uno y otro sexo, pero otra cosa muy distinta es identificar a un género completo como peligroso. Eso se llama fobia. ¿Cómo distinguir? Vea si alguna vez habla bien de un tipo de hombre que no sea gay.
- Se las da de que no necesita hombres. Cosa ya cubierta en el post ya citado. Algunas pachamámicas también caen en este saco. Las que salen a carretear “only girls” o las que hacen club de Lulú de cuando en cuando, no, no lo son.
- Te acusará de machista si osas contradecirla. Y en general, ven machismo y “objetivización de la mujer” en todas partes. Y les encanta pelear acerca de eso.
- Suelen carecer de ternura o adorabilidad. Que es una de las mejores cosas del sexo femenino.
En realidad me da un poco de paja discutir los argumentos del feminismo, no es la idea de este post tampoco. De hecho, le aconsejo: no caiga en pelear con una de ellas (y esto aplica en general con una defensora de cualquier “ismo”). No le siga el juego. Vaya a buscarse una mujer que sí sepa tratarlo y que no lo odie secretamente por ser hombre. No le costará mucho encontrar.
Shao.


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