Con esto me voy a echar a varias lectoras encima :)

Disclaimer: Este post vendría a describir a la versión femenina del misógino, que, como usté sabe, no tiene una palabra equivalente para el sexo opuesto. Y no, “misántropa” no sirve.

Una mujer feminista extrema es sumamente matapasiones. Aparte de ser criticonas y lateras, se pisan la cola con su intento de ser iguales a los hombres (meen paradas sin usar el cono mágico y después hablamos). Por cierto, una feminista de las de verdad no es feminista porque sí, y he ahí lo que las vuelve matapasiones. Generalmente poseen una o varias de las siguientes características:

  • Les va como el orto con los hombres. El que está forrado en plata no se anda quejando contra el capitalismo (salvo, claro, que eso le reporte aún más plata).
  • Les va bien, pero se las han cagado hasta por las orejas. No se han detenido a pensar de que el buscarse un saco de weas tras otro tal vez sea un problema de sesgo de ellas, y piensan que la raza masculina entera es un gran conjunto de peleles.
  • Tienen problemas pendientes con su padre. Tanto odio hacia los hombres muchas veces proviene de atados con la figura del Hombre por excelencia: el papá. No ahondaré más porque no es un tema para wevear.
  • Están poco conectadas con su femineidad. Aunque sea irónico, sí. Una feminista intenta equipararse con el hombre en atributos que son más bien masculinos, como la competencia, la agresividad o la dominancia, porque le faltan atributos más femeninos como la ternura, la sensualidad y la emocionalidad. Que se entienda bien: ambos sexos mezclamos atributos de ambos lados, pero hay una proporción para todo.
  • Les falta pico. Sorry, es la pura verdad. Pregúntenle a una mujer satisfecha.

Meet the Feminista Extrema

Bueh. Identifique a su feminista más cercana y aprenda a distinguirla de una mina normal, pero quejona o de una mina que sencillamente valora mucho a su género:

  • Tiene fundamentos elaborados para despreciar a los hombres. Las que uno suele ver despotricando en Facebook: “Hombres, son todos iguales! unos weas!” es una mina a la que se la acaban de cagar, nada más. Una feminista te hablará tranquila y te citará un par de autores autoras.
  • Se produce poco. Tal como lo comentamos alguna vez de las que se las dan de independientes, una mujer que cuida su aspecto más allá de la higiene básica (x ej., pasarse una peineta) está interesada en atraer a un hombre, sin importar cuánto se queje de lo contrario.
  • Gusta de aconsejar a las mujeres que “se cuiden de los hombres”. En general. Porque todos sabemos que saquitos de weas tenemos para uno y otro sexo, pero otra cosa muy distinta es identificar a un género completo como peligroso. Eso se llama fobia. ¿Cómo distinguir? Vea si alguna vez habla bien de un tipo de hombre que no sea gay.
  • Se las da de que no necesita hombres. Cosa ya cubierta en el post ya citado. Algunas pachamámicas también caen en este saco. Las que salen a carretear “only girls” o las que hacen club de Lulú de cuando en cuando, no, no lo son.
  • Te acusará de machista si osas contradecirla. Y en general, ven machismo y “objetivización de la mujer” en todas partes. Y les encanta pelear acerca de eso.
  • Suelen carecer de ternura o adorabilidad. Que es una de las mejores cosas del sexo femenino.

En realidad me da un poco de paja discutir los argumentos del feminismo, no es la idea de este post tampoco. De hecho, le aconsejo: no caiga en pelear con una de ellas (y esto aplica en general con una defensora de cualquier “ismo”). No le siga el juego. Vaya a buscarse una mujer que sí sepa tratarlo y que no lo odie secretamente por ser hombre. No le costará mucho encontrar.

Shao.

Después de mis pasadas aventuras y desventuras como opinólogo, científico y/o conejillo de indias de este sitio dedicado a desnudar el alma y otras partes femenina, me quedé sin mucho que comentar. Pero la vida continúa y la coyuntura me da una excusa para volver a las tablas.

La cosa es que según el calendario, pasó un año desde que la última vez que estuve en una relación seria, o más o menos seria, o casi seria, a pesar de tener hasta carta de recomendación. Y si bien una gran parte de la crítica le echa la culpa a que me he dejado estar, personalmente creo que porque estoy esperando a esa Chica Súper Linda Y Algo Rara, Pero De Una Manera Atractiva, o CSLYARPDUMA (El concepto lo saqué de aquí. Es mejor en inglés, pero bueh). – ¿Y que tiene que ver eso con algo? – se preguntarán. Nada, pero quería pasar el dato antes de empezar el post.

Una típica CSLYARPDUMA
Una típica CSLYARPDUMA

Querida CSLYARPDUMA:

Debo confesar que desde que me empezaron a gustar las niñas, siempre me has llamado la atención. Es que siempre fuiste la weona rara distinta. No te vestías igual a las demás, escuchabas otra música y en el recreo te juntabas con otras weonas raras niñas a las que yo no les había hablado nunca, aunque eramos compañeros desde primero básico. Quizá me identifico contigo porque yo también siempre he sido un poco distinto. Pero a la hora de la verdad, generalmente me inclinaba por una niña más “normalita”, por la presión social y todas esas cosas. Disculpa por eso.

Quiero que sepas que no me molestan tus weas raras gustos extravagantes, como tu afición al cine checo de entreguerras, las cantantes pop ucranianas, o que comas sólo alimentos de colores primarios. Esas cosas son las que te hacen especial y diferente al ejército de reggaetoneras que andan sueltas como gabete por el mundo.

Lo que sí me molesta es que, desde que te pusiste de moda, te crees la última chupada del mate. Sí, sé que tomar mate es demasiado 2005 para ti. Y te lo digo porque te tengo cariño, porque me duele ver a un ejército de imitadoras pasearse en sus vestidos de cóctel arriba de sus bicicletas vintage por el Parque Bustamante. Esas que hace dos años eran punk y hace diez, grunge.  Entiendo que debe ser cool que Natalie Portman o Zooey Deschanel te interpreten en películas. Yo también preferiría que me relacionaran más con Brad Pitt, Hugh Jackman o el hijo de Brad Pitt con Hugh Jackman, que con ese gordito simpático de las películas.

Pero en el fondo, mi estimada CSLYARPDUMA, todo esto significa que te has convertido en mainstream. Si ya no quedan más vestidos que encontrar en el closet de tu abuela, siempre puedes encontrarlos en una multitienda, en liquidación. Lamento informarte que ahora todas se dedican a regalar compilados de grupos que nadie conoce grabados en cassette, a negarse a aprender la canción del verano y toman mate en los carretes. Ser diferente hoy en día es que te guste Arjona. Irónico, ¿cierto?. Si decides volver al camino de lo indie, (o irónico-mainstream, ya me confundí) yo estaré ahí a tu lado. Y es que en el fondo, sigo siendo el mismo.