¿Sigues creyendo que se va a tomar esa sopita?

(…guía práctica para no quedarse con los crespos hechos)

Si bien es cierto el mundo de la soltería masculina es bastante intrigante por la serie de códigos que debe manejar un hombre soltero, también es cierto que no todo lo que brilla es oro, y fue precisamente esa iluminación la que alcanzó mi espíritu hace un par de semanas, al encontrarme con este tipo de mujer, que francamente me dejó hasta los huevos. Con ustedes amigos, la calientasopas.

Como la mayoría de nosotros sabe, la calientasopas es una mina bien rica, simpática, compatible con uno, que te llena de ganas de seguir conociéndola y te lleva a alucinar con el día en que puedan agarrar (ya sea para sacarse las ganas o para ver si el asunto va hacia algún lado), pero tiene un solo problema: Te hierve la sopa hasta que no das más, y después se corre. Y por supuesto, no se corre definitivamente, lo hace hasta que tú -hueón empedernido- caigas nuevamente en sus redes de afinidad emocional y belleza física, momento en el cual vuelve a alejarse, sólo por el placer de tener un baboso más en su colección.

Ahora, dónde está el “catch” con estas minas: Si sabes hacerla, si juegas bien jugadas tus cartas -que son pocas, estas minas tienen la habilidad innata de hacerte partir el juego con un cuarto de tu mano-, puedes llegar a mucho, a tanto que incluso te puedes dar ese maravilloso lujo que has pensado desde la primera vez que se corrió, dar vuelta la situación.

Si alguna vez te ha tocado una calientasopas, te podrás dar cuenta que son minas que en realidad buscan estabilidad en una relación, pero que al mismo tiempo simplemente A D O R A N la atención incondicional que entrega un hombre que se siente atraído hacia ellas. Pero si uno sale del esquema dominado-dominatriz, se podrá dar cuenta que lo que más ata a estas minas, lo que realmente las vuelve locas, es la falta de atención. Amigo FAQer, te invito a realizar el siguiente ejercicio:

Si conoces a un ejemplar de éstos, déjate caer en sus redes una vez, para generar el vínculo que ellas necesitan para asumirse como controladoras de la situación. Luego, cuando veas que hizo la maniobra evasiva contigo, déjala de lado, no la pesques más, no la llames, no le envíes un SMS, no le hables por MSN, no pienses en ella y dime: ¿Cuánto se demoró en llegar ella a tí?

Si has realizado el ejercicio, podrás darte cuenta que no fue mucho el tiempo transcurrido antes de que ella se volviera a acercar a tí. Pero ojo, lo hace solamente para volver a llevarte a sus redes, está todo fríamente calculado en sus inconscientes cargados de “Daddy issues”, así que no des la mano a torcer tan fácilmente y, en cambio, sigue en tu parada de no pescar, hasta que finalmente llegue al punto de ebullición y te pida salir, verte, tenerte de alguna forma.

Si logras llegar a este punto, ya has dado vuelta la situación, y toda esa atención que ella requirió de su padre y no fue entregada, será puesta en tí; Ahora tú tienes el control. Una vez adquirido el control de la situación, puedes maniobrar a gusto, estás en una zona segura, donde tú eres el que calienta la sopa, y ella la que desesperadamente espera que te la tomes.

Salud!

Tú, desde el punto de vista de una Egocéntrica

Tengo claro que al hablar de usté le estamos haciendo un favor, Srta. (o Sra.) Egocéntrica. Pero no importa. Más relevante me parece que nuestros amables lectores sepan distinguir una a kilómetros, y bueno, de ahí ellos verán si se quieren meter en el cachito o no. En gustos hay de todo.

Pero lo que es a mí, me revienta una mujer egocéntrica. Me revienta aún en mayor medida que una mujer que te convierte a ti en su objeto de adoración (lo cual vendría a ser el otro extremo). Puede que sea un tema de choque de caracteres, pero las encuentro sumamente matapasiones, al punto de ser un dealbreaker. Algunas razones del porqué:

  • La relación parte desigual desde el principio. Con una egocéntrica sólo puedes relacionarte en los términos de ella (algunas, no todas, son cabronas precisamente por eso). Y eso implica darle el micrófono y la tarima a ella, mientras tú aplaudes. Hay gente que les acomoda eso. Yo paso. Gracias.
  • Tus gustos, necesidades y prioridades pasan a segundo plano. A menos, claro, que te arranques de ella a perderte. Tampoco te apures mucho: no te perseguirá.
  • Su tiempo y sus ganas se irán donde se le preste más atención. Eso, en números fríos, significa: para ella, si dos le prestan atención, eso siempre será mejor que uno. Por ende, si le das a elegir entre pasar una noche a solas contigo o atender a sus cientos de followers que la esperan para una Twitcam, adivina cuál gana.
  • Se relaciona superficialmente con la gente. A todos les pone imaginariamente nota, de acuerdo a su potencial de subida de ego. Un tipo haciéndose el interesante o el digno con ella, chao. Cero estrellitas.
  • Colecciona babositos. Evidentemente, un baboso es apuesta ganadora cuando se trata de conseguir atención. La egocéntrica los cuida, los mima, los mantiene en órbita. Y si es necesario, los priorizará sobre ti.

A primera vista, una egocéntrica puede parecer una maraca. Pero se diferencian: una maraca busca favores, transporte, objetos y plata; la egocéntrica busca atención y adoración. La maraca intenta pasar piola; la egocéntrica no puede permitirse pasar piola.

Identifique su Egocéntrica más cercana

Ya sea que pretenda mandarla a la chucha o rendirse a sus pies para darle pleitesía, le convendrá saber ciertos rasgos que distinguen a una chiquilla así:

  • Híper sociable y simpática. Necesita estas cualidades para expandir su red de contactos a más y más gente.
  • Alumbrada. Por razones obvias, ama exponer su vida.
  • Siempre “le sucede algo”. Sea que se emputezca por la caza de babuinos en Guinea Ecuatorial o que la cajera del banco la haya tratado mal, siempre tiene un tema que dominará la agenda de conversación contigo ese día. Además, ese “algo” se convierte fácilmente en excusa para solicitar tu presencia, o para correrse si tiene algo mejor que hacer.
  • Está constantemente lanzando definiciones sobre sí misma. Obviamente, lo hace con mucho estilo y de forma sutil. Ejemplos:  “Hay algunos que son tan habladores… suerte que yo no“, o “¿Por qué a los esforzados nos chaquetean tanto?“, o “Yo nunca, nunca he perdido mi esencia, ni siquiera ahora que me va bien“.
  • Se enorgullece de las muestras de atención que recibe. Es la clásica que retuitea todos los piropos que le envían, o que pasa quejándose de lo joteada que es.
  • Exitosa. Usualmente se encuentra en una posición de prestigio o valoración por lo que ha logrado (ya sea mover el culo con gracia en la TV, o entregar aportes brillantes a la comunidad científica). Dicho éxito es el que suele disparar sus instintos egocéntricos. Y por razones obvias: cuando estás abajo, puedes ser todo lo ególatra que quieras, pero nadie te inflará.
  • Coqueta. Los hombres somos presa demasiado fácil de la coquetería. Nos rozan con la raja una sola vez, y cagamos: nos quedamos pendientes para ver cuándo será la próxima ocasión. La Egocéntrica sabe que con un poco de agüita que le dé a un hombre, se gana su atención por largo tiempo.
  • Suelen pasar solteras. Una vez que te subiste a la moto de la adoración pública, no te baja nadie. Y sacrificar todo eso para quedarse con un puro weón es un costo demasiado alto para ella. Por lo mismo, suelen escoger mal deliberadamente a sus parejas, o espantan a los candidatos demasiado prometedores. O, se buscan una pareja que no demande mucha atención y que le aguante sus flirteos con el mundo.

Lamentablemente para la Egocéntrica, la atención no sustituye al amor. Es un sucedáneo superficial, que tal vez no te exija ningún desafío, compromiso o revisión interior, pero que tampoco te entrega mucho de vuelta. La cura para cualquier egocéntrico, finalmente, es ésa: cambiar el sustituto por el original, y quererse más.

Pilar Sordo mode off.

Shao.

Éste es el quinto espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Antes de empezar…

El otro día se me ocurrió saludar a un amigo con el que no hablaba hace tiempo por Facebook, y me topo con la sorpresita de que el compadre me había borrado! Justo lo tenía online en el chat, así que le pregunté… y me pidió disculpas: sucedía que la polola, al ver que “le posteaban muchas minas en el muro” obligó a mi amigo a cerrar su Facebook, y recién lo estaba re-abriendo y re-agregando gente.

“Sí, yo sé que es macabeo hacer eso”, reconoció.

Amigo, lo tenemos muy claro.

Con ustedes, La Bruja.

La Bruja (“Ah no, tú dejas de juntarte con esos tipos. No, es que encuentro que no te hacen bien, y aparte, andan todos solteros, y tú estás conmigo”)

La Bruja. No es la primera vez que salta al ruedo en este blog. Sospecho que muchas mujeres, si pudieran hacerlo sin sentir remordimientos o sin recibir una patá en la raja como respuesta, serían Brujas. La Bruja es envidiada, por ejemplo, por la Taimada, porque la Bruja logra con tranquilidad y clase lo que la Taimada a duras penas consigue con pucheros: mantener cortito a su hombre.

Pero claro, es que hay una notable diferencia entre la Bruja y la Taimada: la Bruja es dominante, la Taimada no lo es. La Bruja se busca de partida un weón sometido, un pollito, un ser de material fácilmente maleable, alguien con quien llevar a cabo una suerte de experimento social de modelado. A la Bruja le encantaría ser mamá, para crear un humanito a su pinta desde cero, pero como aún no quiere pasar por la guata, el parto y lo demás, empieza a practicar con el monigote de plasticina que más a la mano tenga.

Ustedes ya saben a quién me refiero.

La Bruja suele tener mucha personalidad, y suele creerse dueña de la razón. Sabe lo que es correcto para sí misma – un weón blandengue – y sabe lo que es correcto para ese weón blandengue – ella misma – . Por esta razón, desde tempranito comienza a administrar la vida del pololo (lea el respectivo post para más detalles). El pololo acepta feliz, dadas sus características: suele ser un pajero en cuanto a tomar decisiones y asumir riesgos, y por ende, le acomoda mucho más cederle el mando a alguien que parece saber tanto y que más encima parece quererlo tanto.

Los celos de la Bruja no son de inseguridad; son de territorialidad. Así como no le gusta que le usen su perfume, no le gusta que le miren su pololo. Es la clásica que dice “el es mío“, y el “mío” lo dice abriendo grandes los ojos y levantando las cejas con severidad.

A la hora de los celos, la Bruja toma una estrategia previsora: sabiéndose más celosa que la mierda, organiza todo de modo que al tipo le sea totalmente imposible sacarle celos. En carretes o reuniones sociales, o está sentada al lado del pololo, para detectar quién lo mira, o se sienta en el lado opuesto, para detectar dónde está mirando él. Otros métodos de control son:

  • Restringirle las salidas con amigos solteros, buenos para el weveo o que puedan incitarlo a emanciparse
  • Prohibirle las salidas a algún bar o local nocturno sin ella
  • Cortarle el contacto con ex-algo y con minas con las que alguna vez haya tenido ondita
  • Restringirle el contacto con amigas que no estén pololeando
  • Sacarlo a puras salidas entre parejas
  • Interrogarlo constantemente sobre sus actividades, buscando inconsistencias que pudieran delatar algún desliz
  • Pedirle la contraseña de su mail o Facebook (“yo te lo reviso y te aviso mi amor, dont worry”)
  • Restringirle la lectura de FAQWomen :)

Y sí, la Bruja puede revisar tu celular si tiene oportunidad de hacerlo.

¿Solución? NOT

¿Quiere saber cómo librarse de una bruja? Pateándola. ¿Y… realmente quiere patear a su brujita linda? Probablemente NO.

Como ya discutimos antes, la Bruja y el Sometido se necesitan mutuamente. El Sometido usualmente acepta feliz el control por parte de la Bruja, porque así se ahorra asumir responsabilidades, marcar límites y tomar decisiones sobre su vida.

Por eso es que la Bruja no hace escenitas de celos; levanta una pura ceja no más, y el Sometido acata.

A algunas les gusta eso.

Shao.

Éste es el capítulo 2 de la serie que comenzó en este post.

Hoy sí le voy a hablar a los hombres. No todos han puteado y muchos ni siquiera han visto la foto de una prostituta en internet. ¿Quieren saber con qué se pueden encontrar?

En primer lugar, lo obvio: estas chicas son mujeres, y como tales podemos encontrar una inmensa diversidad de personalidades. No obstante, creo que lo único que podría unirlas a todas es la capacidad de disociar cuerpo y emociones.

No digo que no se exciten. Ciertamente pueden llegar a tener conexión con algunos clientes (y existe también un pequeño grupo de ninfómanas), pero la mayor parte del tiempo esto es trabajo duro y para ellas esto no es plata fácil, es plata rápida.

Muchachos, si quieren putear (aunque mi consejo es: evítenlo y conquisten como verdaderos hombres), no se empoten ni se enrollen, ellas están trabajando. Gocen la fantasía que en ese momento se vive.

Pero vamos a lo que nos convoca: ¿cómo viven el servicio e interactúan con sus clientes estas chicas? Acá les entrego mi humilde y generalizada división:

Intentando Sobrevivir

Es la puta del esfuerzo, la que cobra poco y suele ser no muy agraciada. Esta mujer atiende entre 3 y 5 tipos diarios. El 90% de ellas tienen hijos, marido y se sacan la cresta para generar plata y darle lo mejor a su familia. En su mayoría tienen más de 30 años, son simpáticonas, amorosas y varias han experimentado el trabajo callejero. Acostumbradas a los clientes sin-opción, primerizos y viejos rancios, debo decir que les aplaudo el estomago y paciencia que tienen.

Diva Narcisista

¿Pagarías 120 lucas (N. de la R.: 250 dólares aprox) por una hora de sexo?

Clásico que te toca una argentina. Son pedantes, no dan besos, cobran escandalosamente caro y no atienden a más de un empresario al día. Estas chicas no son necesariamente unas despampanantes afroditas, pero se comportan y se sienten como si lo fueran.

Un ejemplo de esto para mi es la famosa María Carolina, la cual (afortunadamente, dicen) no he tenido ocasión de pagarle, aunque sí de verla en persona. He escuchado más quejas que elogios a su servicio. Ella no es una puta, es una empresa-altar de autoadoración a su personaje de puta. Por eso también, como muchas, calza un poco en nuestra próxima categoría…

Todo x $

Estas son SUMAMENTE PELIGROSAS pues son el terror de pollitos, sin-opción, babosos y empotados.

He conocido a tantos de estos Agujeros Negros. Te ofrecen de todo y eventualmente te lo dan, pero siempre buscando sacar un partido económico más allá de lo pactado en el servicio. Es la mina que arrienda un lujoso departamento, tiene el medio auto y ha gastado millones en cirugías. Siempre auspiciada, por supuesto, por los babosos que juran de guata que pagando los van a querer más.

En una ocasión una chica me prometió sexo una tarde entera, gratis si le sacaba un crédito de consumo para agrandarse las tetas. Afortunadamente, como hippie que vive del reciclaje de latas, eso estaba fuera de mi alcance y tuve tiempo para huir.

Es importante aclarar que estas mujeres no son las que tienen un precio para cada aberración sexual. Esas otras son guarritas que le hacen a todo y descubrieron que pueden lucrar muy bien con esto. A la larga, un poto bien administrado da más que un fundo.

Pero para hablar más de estas últimas lolitas, ¿por qué no pasar a la próxima categoría?

Ninfómana

Era mi cumpleaños y visité a una amiga putita, masajista, argentina. Me ofrece un masaje por el onomástico y terminamos cogiendo sin restricción de tiempo, sin pagar y sin protección (sí, lo sé, soy un irresponsable, y ella una caliente). En el post anterior les mencioné que soy feo y no tengo nada del otro mundo al coger. Esta chica, por otro lado, es una diosa.

¿Por qué lo hizo? Porque es una ninfómana. Su servicio es reconocido como uno de los mejores en el país. No voy a dar sus datos por razones obvias, pero si puedo decir que haberla conocido me abrió los ojos de que hay chicas que trabajan con un total y absoluto amor por su trabajo, al punto de estar dispuestas a darse un gustito haciéndolo gratis.
Hace poco me encontré con otra de estas chicas y he podido confirmar la regla que han instaurado estas excepciones.

Ciertamente mi análisis es una breve pincelada, pero creo que sirve un poco para humanizar esta fantasía, y ver cómo detrás de esta se esconden mujeres esforzadas, vivarachas, calentonas, pedantes, simpáticas y amorosas.

El problema radica cuando el Sr. Cliente (porque nunca deja de ser aquello) empieza a perderse con los límites de qué es “Seres Humanos en la Realidad” y qué es “Personajes de una Fantasía”. Ahí es donde comienzan los empotamientos.

¿Quiere que le cuente más de eso? Pues no se pierda mi próximo post…

N. de la E.: Este es el primer post del Dr. Ninfómano en FAQ Women.

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He tenido el placer (o desgracia, aunque no lo crean) de compartir muchísimo con las putas y sus clientes en Chile.

He sido masajeado, follado, he conversado, he escuchado dramas y he llorado con ellas. Las he visto sufrir, drogarse, cagarse de la risa, pelear y ser folladas por varios hombres al mismo tiempo. He estado en partuzas, he cumplido el sueño del pibe con dos minas y lo mejor, puedo decir que la he hecho incluso sin pagar a pesar de ser del montón en cuanto a pinta y físico. Estas experiencias son las que compartiré con ustedes ahora.

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