Éste es el quinto espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Antes de empezar…

El otro día se me ocurrió saludar a un amigo con el que no hablaba hace tiempo por Facebook, y me topo con la sorpresita de que el compadre me había borrado! Justo lo tenía online en el chat, así que le pregunté… y me pidió disculpas: sucedía que la polola, al ver que “le posteaban muchas minas en el muro” obligó a mi amigo a cerrar su Facebook, y recién lo estaba re-abriendo y re-agregando gente.

“Sí, yo sé que es macabeo hacer eso”, reconoció.

Amigo, lo tenemos muy claro.

Con ustedes, La Bruja.

La Bruja (“Ah no, tú dejas de juntarte con esos tipos. No, es que encuentro que no te hacen bien, y aparte, andan todos solteros, y tú estás conmigo”)

La Bruja. No es la primera vez que salta al ruedo en este blog. Sospecho que muchas mujeres, si pudieran hacerlo sin sentir remordimientos o sin recibir una patá en la raja como respuesta, serían Brujas. La Bruja es envidiada, por ejemplo, por la Taimada, porque la Bruja logra con tranquilidad y clase lo que la Taimada a duras penas consigue con pucheros: mantener cortito a su hombre.

Pero claro, es que hay una notable diferencia entre la Bruja y la Taimada: la Bruja es dominante, la Taimada no lo es. La Bruja se busca de partida un weón sometido, un pollito, un ser de material fácilmente maleable, alguien con quien llevar a cabo una suerte de experimento social de modelado. A la Bruja le encantaría ser mamá, para crear un humanito a su pinta desde cero, pero como aún no quiere pasar por la guata, el parto y lo demás, empieza a practicar con el monigote de plasticina que más a la mano tenga.

Ustedes ya saben a quién me refiero.

La Bruja suele tener mucha personalidad, y suele creerse dueña de la razón. Sabe lo que es correcto para sí misma – un weón blandengue – y sabe lo que es correcto para ese weón blandengue – ella misma – . Por esta razón, desde tempranito comienza a administrar la vida del pololo (lea el respectivo post para más detalles). El pololo acepta feliz, dadas sus características: suele ser un pajero en cuanto a tomar decisiones y asumir riesgos, y por ende, le acomoda mucho más cederle el mando a alguien que parece saber tanto y que más encima parece quererlo tanto.

Los celos de la Bruja no son de inseguridad; son de territorialidad. Así como no le gusta que le usen su perfume, no le gusta que le miren su pololo. Es la clásica que dice “el es mío“, y el “mío” lo dice abriendo grandes los ojos y levantando las cejas con severidad.

A la hora de los celos, la Bruja toma una estrategia previsora: sabiéndose más celosa que la mierda, organiza todo de modo que al tipo le sea totalmente imposible sacarle celos. En carretes o reuniones sociales, o está sentada al lado del pololo, para detectar quién lo mira, o se sienta en el lado opuesto, para detectar dónde está mirando él. Otros métodos de control son:

  • Restringirle las salidas con amigos solteros, buenos para el weveo o que puedan incitarlo a emanciparse
  • Prohibirle las salidas a algún bar o local nocturno sin ella
  • Cortarle el contacto con ex-algo y con minas con las que alguna vez haya tenido ondita
  • Restringirle el contacto con amigas que no estén pololeando
  • Sacarlo a puras salidas entre parejas
  • Interrogarlo constantemente sobre sus actividades, buscando inconsistencias que pudieran delatar algún desliz
  • Pedirle la contraseña de su mail o Facebook (“yo te lo reviso y te aviso mi amor, dont worry”)
  • Restringirle la lectura de FAQWomen :)

Y sí, la Bruja puede revisar tu celular si tiene oportunidad de hacerlo.

¿Solución? NOT

¿Quiere saber cómo librarse de una bruja? Pateándola. ¿Y… realmente quiere patear a su brujita linda? Probablemente NO.

Como ya discutimos antes, la Bruja y el Sometido se necesitan mutuamente. El Sometido usualmente acepta feliz el control por parte de la Bruja, porque así se ahorra asumir responsabilidades, marcar límites y tomar decisiones sobre su vida.

Por eso es que la Bruja no hace escenitas de celos; levanta una pura ceja no más, y el Sometido acata.

A algunas les gusta eso.

Shao.

Éste es el cuarto espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Antes de empezar…

A un amigo mío, su polola de aquel entonces amenazó con patearlo, luego de que él -estúpidamente- le confesara que de vez en cuando seguía viendo porno (con la correspondiente paja de rigor, nadie anda viendo porno para quedar acumulado). Por supuesto, ella, después de dejar que el baboso se sintiera culpable e implorara perdón durante un ratito, revocó su amenaza. Y él, claro, siguió viendo porno, sólo que esta vez no le volvió a contar. :D

Efectividad: cero.

Señoras y señores, los dejo con la Taimada.

La Taimada (“Ay no, si no me pasa nada. No, si de verdad nada, córtala. Puta sí, es que me EMPELOTA que sigai hablando con tu ex!”)

La Taimada debe ser el tipo de Celosa más común. Es que taimarse es la reacción más básica: por ejemplo, la Digna requirió mucha madurez y reflexión, o una crianza ad-hoc; la Falsa-Relajada requiere frialdad y masoquismo; la Competitiva requiere esfuerzo y perfeccionismo constantes (las demás Celosas las dejaremos en suspenso). En cambio la Taimada se taima no más, y qué tanta weá. Por decirlo así, es la pajera emocional del Catálogo.

Se enoja, y se siente justificada en su enojo. Para ella, enojarse es la consecuencia inevitable de sentir celos. Lo que nunca se cuestiona, desde luego, es por qué tuvo que sentir celos en primer lugar.

Le Da Color

Probablemente, la Taimada sea la mujer que encontrará más excusas para ponerse celosa. Su especialidad son “las otras”, sean reales o imaginadas. Quizá no intente llenar todos los espacios como la Competitiva, pero anda a ponerle otra mina al ruedo, y arderá. Aparte de las razones más esperables, como la infidelidad, podemos mencionar:

  • Que menciones públicamente a una ex-algo en presencia de ella
  • Que insinúes cualquier referencia a haberte agarrado o follado a otra mina en el pasado
  • Que te encuentres con una mina estando con ella, y que la mina resulte ser una ex-algo
  • Que insinúes tener fantasías o sueños eróticos con alguna ex o amiga
  • Que, a pesar de estar pololeando, aún te corras la paja o veas porno
  • Que pinches o parezca que pinchaste con otra mina (quizá le encontraste cara conocida y por eso la miraste)
  • Que mires tetas, poto o piernas de cualquier mujer, sea real, hecha en 3D, un afiche o un maniquí
  • Que demuestres algún tipo de gusto por la mina rica que sale en la peli (la Taimada es la típica que te tapará los ojos “en broma” cuando la mina rica se empelota)
  • Que una ex o amiga-no-aprobada te escriba en tu muro, te mande un mail, te etiquete en una foto o te invite a su cumpleaños
  • De hecho… que tengas a esa ex todavía en Facebook, MSN o Twitter

Represalias

La primera represalia de la Taimada es taimarse, como imaginarán. Ley del hielo, súbita cara de idiotez, rechazo a los cariños o al sexo, abandono repentino del carrete (“Me voy. Sí, me voy. ¿Que cómo me voy? No sé, en radiotaxi. ¿Que no tengo plata? En mi casa mi mamá paga. Sí, me voy a MI casa.“).

La Taimada no posee mucha estrategia, a diferencia de otras Celosas. De hecho, se taima el doble: contra ti por ocasionarle celos, y contra ella misma por taimarse, porque sabe que su taimadura la coloca en una posición sumamente desventajosa. Usualmente su único recurso disponible es mantener el enojo el tiempo suficiente como para que tú alcances a urgirte.

Sin embargo, su taimadura tiene precio. Hay dos maneras de quitársela:

  1. Dándole en el gusto. Usualmente esto implica algún acto de reparación: pedirle perdón, prometerle que nunca más, borrar a la ex de Facebook frente a su atenta mirada, decirle que ella es la única, etc. Para haber llegado a este punto, primero te habrá hecho sentir sumamente culpable, y te tendrá en las cuerdas por un rato, para asegurarse de que no volverá a suceder. eres el responsable de haberla hecho sentir su santa cólera.
  2. Demostrándole que con sus taimaduras no va a llegar a ningún lado. Usualmente hay dos estilos de hacer esto: ignorándola, o burlándote de su enojo y luego ignorándola. Con “ignorarla” me refiero a ignorar sus mañas: a) comportándote de modo normal, hasta que la fuerza de la normalidad haga que se le pase la maña (haciéndole ver de este modo su pendejería), o b) ingnorándola a ella por completo hasta que agache el moño y regrese, dándole a entender que es ella quien pierde poniéndose mañosa.

ADVERTENCIA: Si usté partió dándole en el gusto a sus taimaduras y de repente, después de leer este venenoso pasquín, decide cambiar de estrategia, afírmese: le harán un escándalo de proporciones, y tendrá que aguantarlo no más. Por weón.

Como pueden imaginar, cada manera de reaccionar corresponde a un tipo muy específico de weón, así que usté elige quién quiere ser en esta película.

Próximo capítulo, La Bruja.

Shao.

Éste es el tercer espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Off topic: Hay minas que engordan, desgreñan o afean a sus pololos/maridos (especialmente si tienen buena pinta) para hacerlos menos apetecibles frente al resto de las mujeres, y de esa manera ahorrarse rollos (poniéndoselos en el estómago al susodicho, por cierto). ¿Qué chucha? Por cierto, es una medida totalmente innecesaria: un tipo que se deja chacrear y estropear por una mujer con tal de obtener su amor, con toda probabilidad es un baboso de cuarta, y difícilmente va a tener las bolas o la chispa como para andar atrayendo minas o sacando celos por otros lados.

Además, un tipo así está comprando – a 36 cuotas – el aburrimiento de la mina en cuestión, una vez que ella se dé cuenta de que hizo desaparecer precisamente aquello que la hizo fijarse en él en primer lugar.

Bien, vamos con la Competitiva.

La Competitiva (“¿Para dónde miras? ¿Ah, y la encuentras rica? ¿Más que yo?”)

La Competitiva usualmente es guapa. Y no es que estar con una guapa sea problemático en sí, sino que este tipo de guapa basa su seguridad y su atractivo como mujer precisamente en su belleza. Asume que su hombre la eligió porque es “lo mejor que hay por estos lados”, y que si salta una mejor al ruedo, ella se verá desplazada, por una cosa meramente de ranking.

La Competitiva compite con todos:

…con las otras minas

La Competitiva quiere ser la mejor, siempre. Y ya sabemos que “lo mejor” no es necesariamente lo que tiene mejores formas, sino lo que llama más la atención.  Es la razón por la cual le damos más importancia, por ejemplo, a Marlen Olivarí, que a montones de otras minas de la tele mucho más atractivas que ella: la loca se muestra.

La Competitiva sabe esto y… se muestra. Escote, falda, maquillaje, mucho estilo. Quiere asegurarse de que ella es lo mejor que su pareja tiene para mirar. Incluso tal vez se haga un poco la difícil con él en público, para darle ella misma la sensación de “conquista”, y evitar que piense siquiera en obtener dicha sensación con otra. En la cama, lo premiará, lo complacerá, será una top performer. Suele follar muy rico. En este sentido, es maestra para conservar a su pareja constantemente embobado como la primera vez.

…con su pareja

Puede que su pareja tenga o no tenga pinta, pero en general ella intentará no buscarse una pareja más atractiva que ella, por la sencilla razón de que debe ser ella quien atraiga las miradas, no él. Sabe que si ella es la más guapa, se garantizará la envidia de ellas… y el acoso de ellos, lo cual obliga al tipo a mantenerse constantemente cuidándola y espantándole los jotes.

Por eso se muestra: no le da oportunidad al compadre ni siquiera de pensar en jotear o mirar para otros lados, porque al menor pestañeo, su propia mina se verá rodeada de jotes. Y a menos que él sea también un competitivo y cobre venganza por otros lados, no le quedará otra que cuidar a la mina y evitar sus propios celos. Y es así como la Competitiva se cubre las espaldas: ganando la competencia de los celos.

…con el entorno de su pareja

A la Competitiva le asusta la idea de que exista algo más interesante que ella para su pareja (sí, es narcisista!). Por ende, intentará llenar todos los espacios. ¿Que el weoncito quiere ir a ver a la familia? Ahí estará ella, la nuera ideal. ¿Que el weoncito quiere ver fútbol con los amigotes? Ahí estará ella, con la camiseta puesta, gritando y puteando al árbitro como la que más. ¿Que el weoncito quiere ir a hacer supersnowsandmountainlongboard? Ahí estará ella, con su tabla, corriendo detrás.

No vayan a pensar que la lolita es cargante; de hecho, la sabe hacer bien, y más contento deja al novio, de tener una mina tan aperrada, que “vaya a todas”. La procesión es la que lleva por dentro la mina: se siente constantemente obligada a ser la mejor, la mejor, la mejor. No se siente suficiente. Nunca se siente suficiente, y he ahí el motor de su inconformismo.

La Competitiva, sin ser tan nociva como otras especies de celosas, es horriblemente insegura de sí misma. Y en su deseo por sentirse la mejor, aceptará de muy buen grado mantener cerca a un círculo de babosos. Tus celos la complacerán, así que no te hará sentir mal por ellos; pero ya sabemos lo que implica una mina que cultiva babosos cual champiñones.

No se pierda la Taimada, próximamente.

Shao.

Éste es el segundo espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Antes de empezar…

¿Habrá algo más empelotante que cuando tratan de sacarte celos? Ok, lo reconozco… a veces es tierno, como cuando la mina, picada por alguna razón A, B o C (razones suelen abundar), mientras ambos ven tele, comenta como al pasar “huy, qué es mino ese compadre del comercial, se pasó“. Ahí no te queda otra que pensar “jaja, qué tierna, se le nota poco que está picada y quiere vengarse“. Hasta respondes con cariño, en el fondo quiere añuñucos y no sabe cómo pedirlos.

Pero claro, a veces no son tan adorables, como cuando le presentas a un amigo y se lo empiezan a jotear descaradamente frente a ti, mientras con un ojo espían tu reacción. Sí, sucede. Nunca subestimes a una mina picada.

Ahora sí, vamos con la Falsa-Relajada.

La Falsa-Relajada (“…y cómo te fue con tu amiga? te la comiste? No? Ay, pero si es súper mina”)

La postura de moda actualmente de las minas frente a los celos es hacerse la Falsa-Relajada. Todo le da lo mismo, todo es light; el weón puede hacer lo que quiera, a ella no le va ni le viene. Especialmente si están conociendo o acaban de terminar con el susodicho, ellas hablan y le preguntan abiertamente acerca de sus experiencias amorosas paralelas. Se colocan en la pará de amiguis, incluso dirán “hey, tenme confianza, me puedes contar lo que quieras“. Buscan sacar información bajándote la guardia.

Si eres lo suficientemente baboso, de pronto te encontrarás relatándole toda clase de detalles amorosos, que son para los amigos o amigas, no para tu pareja o ex-pareja. Por muy relajada que parezca, la hieren. Y tal masoquismo sólo tiene la intención de tener más información que pueda usar para mantener el control de la relación si se siente amenazada.

Son expertas en sacar celos de vuelta, aparentando el mismo relajo con el que te interrogan: “que dónde estoy? acá, carreteando con unos amig… jajaj, ay, Pato, córtala, no me sigai agarrando el poto! jajaja ay, cosito, te llamo más rato, besit… ay! Pato jote, jajajaj, ya coso, beso chau chau!!” Luego usan su aparente falta de celos para hacerte quedar como celoso a ti, creando de este modo una guerra subterránea para ver quién aguanta más las maraqueces del otro sin caer en la psicosis.

El truco es: yo soy relajada contigo, así que tú también tienes que ser relajado conmigo, todo lo demás son puros rollos tuyos. Es ella quien pone las reglas de lo que es y no es relajado, y por tanto estás obligado a aguantarle cualquier cosa.

¿Por qué Falsa-Relajada? Porque si sus límites son sobrepasados, le bajará la histeria o la rabia negra, y ahí te quiero ver cabrito. Dependiendo de su personalidad, se comerá a otro weón enfrente tuyo, te echará la foca o llevará las cosas hasta el límite donde tú digas “sorry, yo llego hasta acá”. En ese momento, la Falsa-Relajada, con la comprobación de que efectivamente ella te importa (si no, no podría hacerte enojar), volverá mimosamente a decirte que en verdad está todo bien, que ambos se enrollaron, y que simplemente tienen que seguir tan relajados como estaban antes. Y déle todo de nuevo.

La Falsa-Relajada se tomó demasiado a pecho la frase “quien menos involucrado está en la relación, gana“. Pone paños fríos desde el principio para estar siempre apareciendo como la distante y tranquila, y desafía tu tolerancia para ver cuánto te demoras en caer en el saco de “celoso”, “cuático” o “pasado de rollos”. Puesto que en realidad su relajo es fingido, no le queda otra que sacar sus celos ocultos a la luz en forma de devueltas de mano. No puede perder las apariencias.

No se pierda a la Competitiva en nuestro próximo episodio.

Shao.

FAQ Women se complace en presentarles el Catálogo 2010-2011 de Celosas, que incluye las siguientes joyitas:

Cada post se ocupará de describir a una. Hoy, luego de la presentación, partiremos por la más sanita.
Por si se lo preguntaba, ésta es la versión original del Catálogo que apareció también en la revista M de LUN, y de la versión (no autorizada) que hicieron en Chilevisión.

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A modo de introducción…

Los celos, caramba. Probablemente nunca lleguemos a entender del todo porqué existen, porqué chucha nos tienen que dar a nosotros, y por qué mierda parecen tan incontrolables cuando ocurren. Se pelea, se mata, se conquista, se compite, se controla, se manipula y se acaricia por celos.

Los celos son la sensación de que ese espacio especial que creemos que hemos construido con nuestra pareja está siendo amenazado. Por muy libertinos que seamos, en alguna instancia, sea física, emocional o sentimental, queremos ese derecho a la exclusividad o al menos a ser únicos. Con mayores o menores grados de tolerancia — o insanidad —, los celos son eso. Una persona insegura sentirá que cualquier cosa, hasta la franja política del Partido Radical, es una amenaza. Una persona segura y confiada sabrá que hay pocas cosas que pueden realmente amenazar su espacio sagrado con la pareja.

Estamos claros que el asunto de los celos es absolutamente unisex, pero como lo que nos convoca aquí son las féminas, vamos a describir algo del espectro de celosas, para que usté identifique a la suya más cercana.

Disclaimer: TODAS son celosas

Que no le vendan esa pomada, amiguito: TODAS las mujeres potencialmente pueden sentir celos. Cuando una mujer está realmente interesada o enganchada con un hombre (y no se siente 100% segura de él), en algún ámbito va a sentir celos por su causa.

Que hayan algunas mujeres que hayan aprendido a dominar, moderar, disfrazar o redirigir sus sentimientos celosos, es otro tema. Usualmente, si su fémina no siente o demuestra celos de alguna manera hacia usted, es simplemente porque no es su fémina :) . Es decir, no le interesas tanto.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres, al presentarse, suele describirse como “no celosa” o “muy poco celosa”. Las posibles razones para pintarse de esa manera son:

  • Hace mucho que no le interesa alguien o no pololea con alguien, por tanto se le olvidó lo que es sentir celos
  • Tiene la inteligencia emocional de Robocop, por ende no sabe distinguir si está enojada, feliz o celosa
  • Tiene ultra dominados y racionalizados sus celos, sabe que los celos demuestran inseguridad, y por ende no les da importancia o los esconde donde no hagan daño
  • Están pololeando o casadas y su pareja es un sometido que no les da motivos ni para dudar
  • Tiene depresión
  • Está interesada en ti y quiere quedar bien contigo :)

Ahora sí, vamos con la celosa de la cual nos ocuparemos hoy:

La Digna (“te celaría por eso, pero en verdad, para qué”)

Este es el espécimen más sano. Si es que usté, amigo, me cae bien, le desearé que se encuentre una así. Esta mujercilla ya ha pasado por el proceso reflexivo de lo que significa sentir celos y celar a su pareja, y se dio cuenta que en el 90% de los casos, los celos son una estupidez con patas. Ya le cayó la teja de que las mujeres celosas son las que más espantan a los hombres, y dado que su objetivo es conservar a su pareja, pensó estratégicamente y postergó (o dejó de sentir) los celos en pos de mantener a su hombre siempre interesado, o de ella misma sentirse… digna.

Esta mujer suele ser bastante segura de sí misma. Y efectivamente, uno se interesa más por una mina así, porque ella, al no sentirse compitiendo con ninguna (o no demostrarlo), aleja las comparaciones de sí misma. Si una mina te está constantemente weveando porque miras o conversas con otra, lo que efectivamente sucederá es que comenzarás a comparar a tu mina con esa otra. La Digna se ahorra ese cacho, y aunque existan situaciones que la hagan arder en celos, se las comerá calladita, porque sabe que no le conviene a ninguno de los dos. Ni tampoco a la otra, esa perra-culiá-maraca-del-infierno-que-se-ha-creído.

La Digna es reconocible porque reconoce las cosas que le molestan o que se pasan de la raya, pero entiende que pueden carretear separados, que puedes tener amigas, incluso que puedes tener amigas nuevas. Como no le vienen con weás, sabe cuándo se le tratan de pasar de listos, y el resto del tiempo, no se ensucia las manos brujeando ni sacando celos. No lo necesita.

A veces tienen un carácter de mierda, pero amigo, ojalá que se encuentre una Digna en su vida. For good.

Manténgase atento, que de aquí para adelante los casos a analizar se ponen wenos.

Shao.