Queridas (?) lectoras,

Una queja constante entre ustedes (que de partida, deberían estar más preocupadas por lo que pasa en el blog de al lado) es que “encasillamos a las minas“. Claro, como cada una es un único e irrepetible copo de nieve, se ofenden. Y como se ofenden, pasan inmediatamente a utilizar su aguda capacidad de observación para diagnósticar con premura nuestro cerdomisóginopijacortismo.

La verdad, sus diatribas salpicadas de conceptos que aprendieron en su último ovulestre en el Instituto Feminista Jessie Spano eran hasta divertidas, sobre todo porque hacer gárgaras con conceptos como biopolítica o heteronormatividad patriarcal para aplicarlas en un blog, es más ofensivo para Foucault que para nosotros, en mi modesta opinión.

Pero ayer recibí un ataque en otro sitio por algo que sólo puede haber pasado en la vida real. La historia no es muy terrible, pero sólo puede significar que había alguien en la calle que se dedicó a escuchar la conversación que tenía con una amiga por encima del hombro. Y aprovechándose del anonimato de internet, se dedicó a putear en base a un par de frases que escuchó fuera de contexto.

Más que enojarme, me dio lata. La verdad es que de un tiempo a esta parte vengo escribiendo cada vez menos. Después de cinco años dándole vueltas al temita, siento que me quedé sin nada interesante que decir.

Esperaba terminar un par de cosas, como “El Gran Libro de las Mujeres Imaginarias“, antes de decir “Fue un gusto“. Pero esto rompió una de las reglas tácitas del juego, el mantener cada cosa en su sitio.

Sacar la discusión (palabra que le queda grande a la acumulación de insultos y argumentos ad hominem con los que varias de ustedes tratan de validar sus puntos de vista) de aquí y llevarla allá afuera es jugar sucio.

Así que, para hacerla corta, ustedes ganan. Tengo mejores cosas que hacer que andar pasando malos ratos por cosas que se escriben medio en broma, medio en serio, para un blog.

Déjenme decirles algo antes de irme:

Al final del día, son ustedes las que pierden más. Claramente aquí no escriben paladines de la causa feminista, y como grupo somos, a ratos, bastante machistas, pero en este blog hay más interés y cariño por las mujeres que en otras cosas que consumen y disfrutan felices de la vida. Para que le den una vuelta.

En resumen, igual fue divertido mientras duró. Gracias chicos y chicas (las otras chicas, que no meto a todas en el mismo saco), me quedo con los buenos ratos.
Saludos.

Richi

 [N. de la E.: hubo un breve retorno de Richi, de hecho.]

52 comentarios. Deja el tuyo»