Éste es el capítulo 2 de la serie que comenzó en este post.

Hoy sí le voy a hablar a los hombres. No todos han puteado y muchos ni siquiera han visto la foto de una prostituta en internet. ¿Quieren saber con qué se pueden encontrar?

En primer lugar, lo obvio: estas chicas son mujeres, y como tales podemos encontrar una inmensa diversidad de personalidades. No obstante, creo que lo único que podría unirlas a todas es la capacidad de disociar cuerpo y emociones.

No digo que no se exciten. Ciertamente pueden llegar a tener conexión con algunos clientes (y existe también un pequeño grupo de ninfómanas), pero la mayor parte del tiempo esto es trabajo duro y para ellas esto no es plata fácil, es plata rápida.

Muchachos, si quieren putear (aunque mi consejo es: evítenlo y conquisten como verdaderos hombres), no se empoten ni se enrollen, ellas están trabajando. Gocen la fantasía que en ese momento se vive.

Pero vamos a lo que nos convoca: ¿cómo viven el servicio e interactúan con sus clientes estas chicas? Acá les entrego mi humilde y generalizada división:

Intentando Sobrevivir

Es la puta del esfuerzo, la que cobra poco y suele ser no muy agraciada. Esta mujer atiende entre 3 y 5 tipos diarios. El 90% de ellas tienen hijos, marido y se sacan la cresta para generar plata y darle lo mejor a su familia. En su mayoría tienen más de 30 años, son simpáticonas, amorosas y varias han experimentado el trabajo callejero. Acostumbradas a los clientes sin-opción, primerizos y viejos rancios, debo decir que les aplaudo el estomago y paciencia que tienen.

Diva Narcisista

¿Pagarías 120 lucas (N. de la R.: 250 dólares aprox) por una hora de sexo?

Clásico que te toca una argentina. Son pedantes, no dan besos, cobran escandalosamente caro y no atienden a más de un empresario al día. Estas chicas no son necesariamente unas despampanantes afroditas, pero se comportan y se sienten como si lo fueran.

Un ejemplo de esto para mi es la famosa María Carolina, la cual (afortunadamente, dicen) no he tenido ocasión de pagarle, aunque sí de verla en persona. He escuchado más quejas que elogios a su servicio. Ella no es una puta, es una empresa-altar de autoadoración a su personaje de puta. Por eso también, como muchas, calza un poco en nuestra próxima categoría…

Todo x $

Estas son SUMAMENTE PELIGROSAS pues son el terror de pollitos, sin-opción, babosos y empotados.

He conocido a tantos de estos Agujeros Negros. Te ofrecen de todo y eventualmente te lo dan, pero siempre buscando sacar un partido económico más allá de lo pactado en el servicio. Es la mina que arrienda un lujoso departamento, tiene el medio auto y ha gastado millones en cirugías. Siempre auspiciada, por supuesto, por los babosos que juran de guata que pagando los van a querer más.

En una ocasión una chica me prometió sexo una tarde entera, gratis si le sacaba un crédito de consumo para agrandarse las tetas. Afortunadamente, como hippie que vive del reciclaje de latas, eso estaba fuera de mi alcance y tuve tiempo para huir.

Es importante aclarar que estas mujeres no son las que tienen un precio para cada aberración sexual. Esas otras son guarritas que le hacen a todo y descubrieron que pueden lucrar muy bien con esto. A la larga, un poto bien administrado da más que un fundo.

Pero para hablar más de estas últimas lolitas, ¿por qué no pasar a la próxima categoría?

Ninfómana

Era mi cumpleaños y visité a una amiga putita, masajista, argentina. Me ofrece un masaje por el onomástico y terminamos cogiendo sin restricción de tiempo, sin pagar y sin protección (sí, lo sé, soy un irresponsable, y ella una caliente). En el post anterior les mencioné que soy feo y no tengo nada del otro mundo al coger. Esta chica, por otro lado, es una diosa.

¿Por qué lo hizo? Porque es una ninfómana. Su servicio es reconocido como uno de los mejores en el país. No voy a dar sus datos por razones obvias, pero si puedo decir que haberla conocido me abrió los ojos de que hay chicas que trabajan con un total y absoluto amor por su trabajo, al punto de estar dispuestas a darse un gustito haciéndolo gratis.
Hace poco me encontré con otra de estas chicas y he podido confirmar la regla que han instaurado estas excepciones.

Ciertamente mi análisis es una breve pincelada, pero creo que sirve un poco para humanizar esta fantasía, y ver cómo detrás de esta se esconden mujeres esforzadas, vivarachas, calentonas, pedantes, simpáticas y amorosas.

El problema radica cuando el Sr. Cliente (porque nunca deja de ser aquello) empieza a perderse con los límites de qué es “Seres Humanos en la Realidad” y qué es “Personajes de una Fantasía”. Ahí es donde comienzan los empotamientos.

¿Quiere que le cuente más de eso? Pues no se pierda mi próximo post…

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N. de la E.: Este es el primer post del Dr. Ninfómano en FAQ Women.

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He tenido el placer (o desgracia, aunque no lo crean) de compartir muchísimo con las putas y sus clientes en Chile.

He sido masajeado, follado, he conversado, he escuchado dramas y he llorado con ellas. Las he visto sufrir, drogarse, cagarse de la risa, pelear y ser folladas por varios hombres al mismo tiempo. He estado en partuzas, he cumplido el sueño del pibe con dos minas y lo mejor, puedo decir que la he hecho incluso sin pagar a pesar de ser del montón en cuanto a pinta y físico. Estas experiencias son las que compartiré con ustedes ahora.

Para empezar, aclararemos la terminología:

  • Cliente: Pastelito que paga por sexo con una puta.
  • Puta: Trabajadora sexual. No se molesten en eufemismos, incluso ellas se refieren así de sí mismas, y si se lo dices con respeto, hasta tú puedes.
  • Servicio: El acto mismo, es decir: mentir en la casa, llamar, ir al cajero, tocar el timbre, pagar, ducharse, follar, irse y sentir alegría o culpa. O desde el otro lado: Contestar, correr al departamento, bañarse, vestirse, abrir la puerta, cobrar, follar, echar al pegote del depa y sentir alegría o culpa.

Partiré hablando de los clientes, en especial para las señoritas lectoras que pueden mirar con incertidumbre, curiosidad, asco y arrogancia el acto de tantos hombres que pagan por algunos minutos de sexo falso… Qué superficial, ¿no?

Básicamente existen tres grandes tipos de clientes: El Sin-opción, El Infiel y El Voraz. Aquí va mi impresión al respecto:

Sin-opción

Este espécimen ha sido golpeado por el duro látigo de la evolución. A él, la descarnada competencia por el apareamiento y la trascendencia genética le pasó la cuenta.

Estoy hablando del tipo de hombres que puede pasar años sin siquiera besar a una mujer porque su timidez, su fealdad o su carácter similar al de un Chis Pop (por algo ya no los venden) lo enviaron al fondo de la pirámide evolutiva.

Sin-opción es un espécimen que se masturba viendo las páginas de putas durante meses, juntando coraje para llamar a la que más lo calienta. Luego llama con la voz de un jilguero, se baña, perfuma, afeita (no las bolas, obvio) y se da medio millón de vueltas juntando fuerza para golpearle la puerta a la puta. Obviamente, la técnica de las minas de dar la dirección sólo cuando estás abajo del departamento lo estresa y deja al borde de abortar la operación.

En el acto mismo no deja de tiritar y preguntarse “Qué rico esto, ¿le gustaré de verdad?”

La chiquilla comandará todo lo que ahí pase y manejará la situación a su antojo. Si es perversa, manipulará sus nervios y jugará con él, si es buena gente lo tratará con cariño y respeto tratando de darle un buen momento. Si es ninfómana, lo despedazará sin piedad y con más morbo que el normal. Todas pueden llegar a empotarlo por igual.

La frase “a nadie le falta Dios” para ellos es “a nadie le falta Dios… si tienes algo de platita”.

El Infiel

El más común y simple de todos, aunque también el más diverso. En palabras sencillas, es el que no tiene en la casa lo que quiere, y lo busca por fuera. Para él la puta encarna las fantasías que la pareja no le da, por ser demasiado conservadora o por falta de comunicación entre ambos.

¡Mucha atención señoritas con sus parejas! La gente miente, todos mienten, y su príncipe azul puede estar puteando para saciar sus fantasías si existen problemas de comunicación sexual entre ustedes. Porque incluso si no quieres ponerte el conjunto de enfermera en látex y darle un oral con garganta profunda, es algo sumamente normal que él podrá entender, pero debe ser conversado, antes que él busque como obtenerlo afuera.

Tan diverso es este tipo de cliente que no los aburriré describiendo los sub-grupos que he llegado a conocer. Sí les puedo decir que tiene un trato súper natural con las putas, y que con el pasar de los años las convierte en parte de su vida, en algo obvio.

Ellos no creen estar siendo infieles, esto es sólo sexo. Ser infiel es enamorarse de otra persona, no acostarse: así lo ve él.

El Voraz

El Voraz es un primitivo tipo de hombre al cual sus hormonas lo sobrepasan (a todo esto, hay muchos Infieles que también son voraces).

Para este tipo es sencillo. Quiere sexo, sexo y más sexo, y entre la pega y la cada vez más apretada vida social no da abasto con sus conquistas o pareja, entonces hay que buscar con la forma rápida.

Muchas veces se mete de caliente a las páginas de putas y ve alguna con una característica física o de servicio que le hace reventar las hormonas y sentir que tiene que pagar cualquier precio por vivir esa experiencia.

Estos tipos son hedonistas por excelencia, y difícilmente se enamoran. Tampoco se empotan, sólo quieren coger, coger y coger, con todo el morbo posible, ojalá transformando la vida en una película porno. Colgándome de un post anterior, diría que ellos viven su realidad en la fantasía, a un punto que traspasa los límites sanos. Le excitan las fiestas folleteras (partuzas), el sexo en público y los bares swinger.

Se codean con las putas incluso haciéndose amiguis y en ocasiones hasta terminan emparejados con ellas, permitiéndoles que sigan trabajando mientras ellos puedan continuar puteando.

Este tipo de especímenes están condenados a morir de un viagrazo 🙂

No se pierdan los siguientes posts de esta serie candente!

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