Your Move

Disclaimer: Este artículo intenta complementar su conocimiento FAQer en ser más estratégico, no solucionarle la vida ni ayudarle a conseguir pussy conocer a una linda dama. Esté consciente que sobreanalizar es absolutamente dañino, ya que podría llegar alguien más a levantarle la presa.

Estimado camarada, estoy acá para hablarle de las decisiones. No me refiero a las obvias (Alto sobre Capel, o Scarlett Johansson sobre todas las demás) sino a esas complejas y que podrían traer pasajes indeseados en su vida. Y usted se preguntará ¿pero por qué hacerlo en FAQWomen?

Las relaciones con el sexo opuesto están plagadas de decisiones difíciles, y siempre sirve tener algo a mano para esquivar a la weona loca después que pasó por caja, o simplemente se pasó uno que otro rollito, como el protagonista de 500 days of Summer.

Todo partió con John Nash y su Teoría de Juegos: situaciones en que interactúan dos o más tomadores de decisiones, como dos perros tras el mismo hueso. Puede parecer marciano, pero usted la ha escuchado TODA su vida. Para explicarlo, se trata de una interacción simple entre dos jugadores (usted y su perfumada contrincante) donde introduciremos suavecito y con cariño, los conceptos de acciones, estrategias y equilibrios. Primero una fácil y que gusta a los niños en la casa:

1-. El llamado de emergencia, o the bootycall

Usted (jugador uno, o da player) quiere puro servirse a su caserita, pero no sabe si llamarla o no porque ella puede decirle que no. Sus acciones son [Llamado 1313, manfinfla]. Ella (jugador dos, o da prize) podría querer o no acceder gustosa a su libidinosa propuesta. Sus acciones son [no hueís, redypaloquebenga]. Juntamos las acciones en escenarios y vemos que:

1.- [Llamado 1313, No hueís]: Siga participando.

2.- [Llamado 1313, Redypaloquebenga]: VOH DALE.

3.- [Manfinfla, No hueís]: #foreveralone

4.- [Manfinfla, Redypaloquebenga]: La vendiste.

La magia está en ver cuánto le sirve a cada jugador cada escenario, según la decisión del otro. Para el jugador uno es casi obvio, la mejor respuesta ante que la mina esté en modo [no hueís] sería la macaca, mientras que si está [redypaloquebenga] tiene que puro ir a hacerle el favor a la socia. Pero ¿qué pasa con la fémina?

Su mejor respuesta al llamado de emergencia va a depender de su ánimo, y eso si que es difícil de saber a veces. Pero supongamos que la loca no visita al cíclope hace un buen rato. Si la hace bien, la mejor respuesta al [Llamado 1313] será ir a Vietnam, mientras que a la [manfinfla] mejor se deja de ilusionar y pensar en un forzado [no hueís].

Como puede ver, cada jugador evalúa su mejor respuesta a las opciones del otro. Entonces vemos cómo cada cual arma su estrategia a partir de sus escenarios: si cree que le va a ir bien, se tira a la piscina. Si no, ni lo intenta. ¿Suena lógico, cierto? Esto deja una interesante conclusión que ya todos sabemos hormonalmente: El que no llora no mama, y lo que buscamos es eso… mamar (o ser mamados, si andamos con cueva). Lo notable es que la estrategia se basa en la mejor respuesta de todos los jugadores ante lo que crean que va a pasar, algo así como una profecía autocumplida y coherente con el sentido común. Yeah.

Tanto al choque en el ring de 4 perillas como al foreveralone-ismo de los jugadores los entenderemos como equilibrios, ya que hacer otra cosa sería más fome que llamar a la lola con guata de cesárea y miembro del consulado de Camboya; y así el resultado se dará siempre que se repita el juego.

Resumiendo, aprendemos que cuando vaya a tomar una decisión, SIEMPRE piense primero en la mejor respuesta del resto a cada una de sus opciones, y elija así el escenario que más le convenga. A continuación, un torpedo que le ordenará el mate cuando esté perdido:

  • ¿Qué acciones tengo? (no se cierre a los consejos en esto)
  • ¿Qué acciones tiene el resto? (aquí sí véalo solito mejor)
  • ¿Qué haría yo si el resto hace X cosa? (sea honesto, caramba)
  • ¿Qué creo que haría el resto si yo hago X cosa? (lo más difícil de ver, sea objetivo con esto)
  • ¿En qué escenarios coincidimos? (acá candidatea los posibles equilibrios)
  • ¿Qué escenario quiero? (la decisión del equilibrio, a veces el paso más dificil de todos)

Obviamente hay errores en el proceso, especialmente por una pequeña maldición de los seres humanos llamada información asimétrica: no lo sabemos todo, menos las decisiones de las otras personas. En este caso específico, no sabemos las ganas efectivas de la lola, si anda con los días R, si está depiladita o si usted es el único casero, entre otras… pero eso lo podemos discutir en otra ocasión. Por ahora vamos con más ejemplos:

2-. Arrancarse de una mina loca

Un clásico de FAQWomen, en que tal como en el artículo original, sabemos que las acciones de la loca son de temer. Aplicando los pasos anteriores, resulta que mis acciones son: Arrancar/No Arrancar. Sus acciones: Complacerme/Neutra/Atacarme.

Las mejores respuestas coinciden en [No Arrancar, Complacerme], [No Arrancar, Neutra], [Arrancar, Neutra], [Arrancar, Atacarme]… ¡Ya pue! ¡Haga la pega y combine! Si sacamos los casos en que la loca se podría quedar [Neutra] ante lo que hagamos (porque esta loca, loca, loca y no es de esas locas tiernas que nos agarran igual), me queda ponderar: Me quedo si quiero que ella me complazca con toda su mujeridad, sino mejor me preparo para arrancar más rápido que sus balas. Pero ya tiene sus opciones, no sea #pussy y decida su equilibrio favorito.

3-. El lavado de cabeza (o de alfombra, si gusta)

El 68 es casi un voto de confianza en nuestros días, además de ser la aplicación más pervertida del dilema del prisionero. Por esto, no es sólo un tema de ganas lo que importa acá, sino también la idea que podamos recibir (o dar) algo a cambio después. Por esto, las acciones son iguales para ambos jugadores pero de manera secuencial, donde uno elige ahora según lo que haya hecho el otro.

Si las acciones son Mameluco/No Mames Wey tenemos que los dos equilibrios son [Mameluco, Mameluco] y [No Mames Wey, No Mames Wey], y se leen como sigue: Mientras ambos se mantengan haciendo la pega, el otro/la otra también la hará. Pero siempre está el incentivo de no bajar a cumplir si ya me hicieron el favor, así que si uno falla… los dos dejarán de hacerlo (pero el último la gozó más, 68 FTW).

Esto implica dos cosas: Aprenda a hacer un cunnilingus como la gente si quiere que se dirijan al país con su micrófono. Pero si a pesar de esto le fallan, y usté sabe que la mina ya no arrastra la bolsa del pan en este tema particular, no transe y búsquese otra altiro porque no le tiene confianza (y busque ojalá una de labios más gruesos). Si se queda ahí… tenga claro que la socia tendrá que hacer otras cosas muy, pero muy bien.

4-. “Er manoseo” (si recién se está saliendo)

Cuando  la mina es nueva y ya estamos en el área chica, es especialmente difícil seguir aguantándose. Sólo sabemos que la mina podría hacernos saber sus 3 acciones: Dale / Todavía No / NO. Recuerde también que arito de perla nunca lo suelta a la primera, luego no sea vaca y no presione a las que aún se creen doncellas.

Si nuestras acciones son Manosear/Puro Besito, las mejores respuestas coinciden en [Manosear, Dale], [No Manosear, Todavía No]. Nuevamente, descartamos altiro la que dice NO, a menos que usted sea de los que Aman a Laura. Concluímos que si la mina le manda la señal de [No Todavía] en cualquiera de las etapas, RECULE inmediatamente, guárdese pa la otra y no sea jugoso. Ella sabe por qué lo hace. Solo tenga cuidado en que ambos se queden en este equilibrio por mucho rato, ya que usted claramente quiere que salte la liebre.

Y creo que con eso estamos por hoy. Dudas, sugerencias y otras aplicaciones notables con nombres cuáticos y axiomas estrambóticos podemos verlas en los comentarios on-demand. Espero le haya agradado esta primera aplicación, así que ¡a jugar, camaradas! Cuente abajo su estrategia más frívola, enorgullezca a Nash.

El próximo artículo será de la Teoría de Restricciones de Goldratt, a propósito.

Éste es el tercer espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Antes de empezar…

Sé de chicas que engordan, desgreñan o afean a sus pololos/maridos (especialmente si tienen buena pinta) para hacerlos menos apetecibles frente al resto de las mujeres, y de esa manera ahorrarse rollos (poniéndoselos en el estómago al susodicho, por cierto). ¡Qué enfermas!

…y por cierto, es una medida totalmente innecesaria: un tipo que se deja chacrear y estropear por una mujer con tal de obtener su amor, con toda probabilidad es un baboso de cuarta, y difícilmente va a tener las bolas o la chispa como para andar atrayendo minas o sacando celos por otros lados.

Además, un tipo así está comprando – a 36 cuotas – el aburrimiento de la mina en cuestión, una vez que ella se dé cuenta de que hizo desaparecer precisamente aquello que la hizo fijarse en él en primer lugar.

Bien, vamos con la Competitiva.

La Competitiva (“¿Para dónde miras? ¿Ah, y la encuentras rica? ¿Más que yo?”)

La Competitiva usualmente es guapa. Y no es que estar con una guapa sea problemático en sí, sino que este tipo de guapa basa su seguridad y su atractivo como mujer precisamente en su belleza. Asume que su hombre la eligió porque es “lo mejor que hay por estos lados”, y que si salta una mejor al ruedo, ella se verá desplazada, por una cosa meramente de ranking.

La Competitiva compite con todos:

…con las otras minas

La Competitiva quiere ser la mejor, siempre. Y ya sabemos que “lo mejor” no es necesariamente lo que tiene mejores formas, sino lo que llama más la atención.  Es la razón por la cual le damos más importancia, por ejemplo, a Marlen Olivarí, que a montones de otras minas de la tele mucho más atractivas que ella: la loca se muestra.

La Competitiva sabe esto y… se muestra. Escote, falda, maquillaje, mucho estilo. Quiere asegurarse de que ella es lo mejor que su pareja tiene para mirar. Incluso tal vez se haga un poco la difícil con él en público, para darle ella misma la sensación de “conquista”, y evitar que piense siquiera en obtener dicha sensación con otra. En la cama, lo premiará, lo complacerá, será una top performer. Suele follar muy rico. En este sentido, es maestra para conservar a su pareja constantemente embobado como la primera vez.

…con su pareja

Puede que su pareja tenga o no tenga pinta, pero en general ella intentará no buscarse una pareja más atractiva que ella, por la sencilla razón de que debe ser ella quien atraiga las miradas, no él. Sabe que si ella es la más guapa, se garantizará la envidia de ellas… y el acoso de ellos, lo cual obliga al tipo a mantenerse constantemente cuidándola y espantándole los jotes.

Por eso se muestra: no le da oportunidad al compadre ni siquiera de pensar en jotear o mirar para otros lados, porque al menor pestañeo, su propia mina se verá rodeada de jotes. Y a menos que él sea también un competitivo y cobre venganza por otros lados, no le quedará otra que cuidar a la mina y evitar sus propios celos. Y es así como la Competitiva se cubre las espaldas: ganando la competencia de los celos.

…con el entorno de su pareja

A la Competitiva le asusta la idea de que exista algo más interesante que ella para su pareja (sí, es narcisista!). Por ende, intentará llenar todos los espacios. ¿Que el weoncito quiere ir a ver a la familia? Ahí estará ella, la nuera ideal. ¿Que el weoncito quiere ver fútbol con los amigotes? Ahí estará ella, con la camiseta puesta, gritando y puteando al árbitro como la que más. ¿Que el weoncito quiere ir a hacer supersnowsandmountainlongboard? Ahí estará ella, con su tabla, corriendo detrás.

No vayan a pensar que la lolita es cargante; de hecho, la sabe hacer bien, y más contento deja al novio, de tener una mina tan aperrada, que “vaya a todas”. La procesión es la que lleva por dentro la mina: se siente constantemente obligada a ser la mejor, la mejor, la mejor. No se siente suficiente. Nunca se siente suficiente, y he ahí el motor de su inconformismo.

La Competitiva, sin ser tan nociva como otras especies de celosas, es horriblemente insegura de sí misma. Y en su deseo por sentirse la mejor, aceptará de muy buen grado mantener cerca a un círculo de babosos. Tus celos la complacerán, así que no te hará sentir mal por ellos; pero ya sabemos lo que implica una mina que cultiva babosos cual champiñones.

No se pierda la Taimada, próximamente.

Shao.

Hoy vamos a contestar una pregunta que hizo Fegnin en la última edición de nuestro programa:   ¿Las mujeres necesitan “sufrir” en el proceso de conquista?

Disclaimer: Por su naturaleza subjetiva, este post carece de toda validez científica. FAQ Women no se responzabiliza por cualquier molestia causada por seguir un curso de acción basado en lo expuesto aquí. Los efectos secundarios pueden ser, entre otros: dolores de cabeza, ataques de insomnio y patadas en la ingle.

Fegnin no es la primera persona a la que se la escucho: “A las minas les gusta sufrir”. Cervantes lo decía de otra manera:

Esa es la naturaleza de las mujeres, no amar cuando las amamos y amar cuando no las amamos.

Así que esa particularidad femenina está documentada desde hace tiempo, pero ¿seguirá aplicándose en estos tiempos de sexo sin compromiso, igualdad de género y mujeres liberadas e hipoalergénicas?

Ante la imposibilidad de encontrar un chivo expiatorio ayudante para comprobar la veracidad de la hipótesis, tuve que entrar a consultar con amigas, ex-pololas y gente buena onda de internet su opinión sobre el tema. Sus miradas sospechosas me dieron a entender que mi explicación de “necesito escribir un artículo” no era del todo satisfactoria, pero accedieron a conversar conmigo igualmente. Después de varias entrevistas pude sacar algunas conclusiones. Al parecer:

  • No creyeron mi mentira del artículo y no pueden creer que no les tenga confianza después de tanto tiempo.
  • Necesito ser un poco más como Terry.
  • A las mujeres (cito textual): “Nos gusta que nos falten el respeto“.

El resto de las cosas que pude sacar en limpio ya nos las sabemos de memoria, por lo que me dediqué a observar cómo se comportan cuando no están dando consejos:

  • Juanita está pinchando con un Tipo™, pero no sabe si le gusta porque “a veces como que sí, otras como que no”. Pero si el tipo le manda un mensaje de texto que dice “Hola”, Juanita se emociona porque obvio que significa algo, ¿no cierto?.
  • Juanita está de malas porque el Tipo™ en cuestión no llama hace una semana. Su decisión de mandarlo a la chucha se ve modificada dos minutos después de haberse tomado, por un llamado del susodicho. Se termina la piscola rápidamente porque se va a juntar con él.
  • Juanita se complica entera porque lleva saliendo con el Tipo™ harto tiempo, pero él no da muestras de querer enseriarse. A pesar de ya haberla presentado a La Mamá®. Porque uno no le presenta a cualquiera a La Mamá®.

Podría dar más ejemplos, pero creo que ya se entendió el punto. Más que sufrir (que no le gusta a nadie excepto a Candy), lo que las mujeres necesitan es incertidumbre. Tensión. EMOCIÓN. Resulta que, al final, las mujeres también son seres humanos.

Antes de que un ejército de feministas enardecidas me quiera quemar a lo bonzo por cerdo-machista-misóginodemierda-pijacorta-hijodemilputas-quetienequedejardejuntarseconquinceañerasarrastradas-yquesituvieraamigasconlosovariobienpuestos-noescribiríatantaweajunta, quiero aclarar que me refiero a que hay que bajarlas del pedestal. Resulta que esa chica que te quita el sueño tiene los mismos conflictos, necesidades e inseguridades que tú. Sólo que es mejor jugadora de póker.

Así que si uno aprende a administrar la inseguridad de ella  y sobre todo la propia, todo debería funcionar. Si no, Camilo les devuelve su dinero.

Saludos.

Éste es el segundo espécimen de nuestro Catálogo de Celosas. Para leer la presentación o la explicación de por qué son todas celosas, vaya al primer post de esta serie.

Antes de empezar…

¿Habrá algo más empelotante que cuando tratan de sacarte celos? Ok, lo reconozco… a veces es tierno, como cuando la mina, picada por alguna razón A, B o C (razones suelen abundar), mientras ambos ven tele, comenta como al pasar “huy, qué es mino ese compadre del comercial, se pasó“. Ahí no te queda otra que pensar “jaja, qué tierna, se le nota poco que está picada y quiere vengarse“. Hasta respondes con cariño, en el fondo quiere añuñucos y no sabe cómo pedirlos.

Pero claro, a veces no son tan adorables, como cuando le presentas a un amigo y se lo empiezan a jotear descaradamente frente a ti, mientras con un ojo espían tu reacción. Sí, sucede. Nunca subestimes a una mina picada.

Ahora sí, vamos con la Falsa-Relajada.

La Falsa-Relajada (“…y cómo te fue con tu amiga? te la comiste? No? Ay, pero si es súper mina”)

La postura de moda actualmente de las minas frente a los celos es hacerse la Falsa-Relajada. Todo le da lo mismo, todo es light; el weón puede hacer lo que quiera, a ella no le va ni le viene. Especialmente si están conociendo o acaban de terminar con el susodicho, ellas hablan y le preguntan abiertamente acerca de sus experiencias amorosas paralelas. Se colocan en la pará de amiguis, incluso dirán “hey, tenme confianza, me puedes contar lo que quieras“. Buscan sacar información bajándote la guardia.

Si eres lo suficientemente baboso, de pronto te encontrarás relatándole toda clase de detalles amorosos, que son para los amigos o amigas, no para tu pareja o ex-pareja. Por muy relajada que parezca, la hieren. Y tal masoquismo sólo tiene la intención de tener más información que pueda usar para mantener el control de la relación si se siente amenazada.

Son expertas en sacar celos de vuelta, aparentando el mismo relajo con el que te interrogan: “que dónde estoy? acá, carreteando con unos amig… jajaj, ay, Pato, córtala, no me sigai agarrando el poto! jajaja ay, cosito, te llamo más rato, besit… ay! Pato jote, jajajaj, ya coso, beso chau chau!!” Luego usan su aparente falta de celos para hacerte quedar como celoso a ti, creando de este modo una guerra subterránea para ver quién aguanta más las maraqueces del otro sin caer en la psicosis.

El truco es: yo soy relajada contigo, así que tú también tienes que ser relajado conmigo, todo lo demás son puros rollos tuyos. Es ella quien pone las reglas de lo que es y no es relajado, y por tanto estás obligado a aguantarle cualquier cosa.

¿Por qué Falsa-Relajada? Porque si sus límites son sobrepasados, le bajará la histeria o la rabia negra, y ahí te quiero ver cabrito. Dependiendo de su personalidad, se comerá a otro weón enfrente tuyo, te echará la foca o llevará las cosas hasta el límite donde tú digas “sorry, yo llego hasta acá”. En ese momento, la Falsa-Relajada, con la comprobación de que efectivamente ella te importa (si no, no podría hacerte enojar), volverá mimosamente a decirte que en verdad está todo bien, que ambos se enrollaron, y que simplemente tienen que seguir tan relajados como estaban antes. Y déle todo de nuevo.

La Falsa-Relajada se tomó demasiado a pecho la frase “quien menos involucrado está en la relación, gana“. Pone paños fríos desde el principio para estar siempre apareciendo como la distante y tranquila, y desafía tu tolerancia para ver cuánto te demoras en caer en el saco de “celoso”, “cuático” o “pasado de rollos”. Puesto que en realidad su relajo es fingido, no le queda otra que sacar sus celos ocultos a la luz en forma de devueltas de mano. No puede perder las apariencias.

No se pierda a la Competitiva en nuestro próximo episodio.

Shao.

Este título, a lo menos, puede sonarle a contrasentido a usté, lector, que está acostumbrado a nuestras diatribas en torno a la dignidad de género masculina, y a esos deliciosos tips sobre cómo evitar que Ud. sea tratado como un mono de plasticina en manos femeninas.

Pero pongámonos finos desde ya: fíjese que digo “Sepa ceder” y no “Ceda” a la manipulación femenina. Es un arte hacerlo y no salir dañado en el intento. Pero créame, vale la pena y le traerá beneficios.

Antes de que su viril ira lo haga borrar permanentemente FAQWomen de su lista de lecturas diarias semanales mensuales, permítame explicarle…