Sí, sí, ya sé. Pero alguien tenía que decir algo sobre esta vaina de los artículos de “Sal con una chica que___” escritos por chicas que ____

 

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Sal con una chica que no escriba artículos para convencerte de salir con chicas que hacen las cosas que ella hace. Que no caiga en ese recurso pasivo-agresivo de “debes amarme por que…”. Una chica que deje que decidas por ti mismo por qué te gusta. Que te deje descubrir cosas en ella que no sabía que tenía.

Sal con una chica que no haga el show pobre de retuitear los piropos que le mandan o preocupada de la cantidad de likes de su última foto de perfil.

Sal con una chica apasionada por sus hobbies, pero que no crea que viajar o leer o andar en bici la convierte sin concursos ni sorteos en un tipo superior de ser humano.

Sal con una chica que no trate de pasar sus defectos por adorables rarezas que la hacen más especial.

Sal con una chica que, después de leer esto, no te diga “Pero Richi, si tú haces todas esas cosas”. Esa chica sabe que lo sabes, pero te lo deja pasar porque hay cosas más importantes que humillarte en frente de media Internet.

Sal con una chica que, después de conocerte, todavía quiera salir contigo. Y ahí sí que estás cagado weón.

 

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No quería empezar este post con un comentario tan manoseado como “Las redes sociales llegaron para quedarse”, pero la cosa es que las redes sociales llegaron para quedarse. Y están cambiando la manera de relacionarnos entre personas. Y entre esas relaciones, obviamente están las romantoeróticas. Así que a continuación, un pequeño cuadro con las maneras en que estas nuevas herramientas afectan el dating scene del siglo XXI.

(Ahora, esto no es una guía de “Como engrupirse a una mina usando las redes sociales”. Para eso mejor lea este post de la faquette y gurú de multitudes Bruffinelli)

Joteo 2.0

Hubo un tiempo en que pinshar por internet era entrar al Latin Chat y ponerse de acuerdo con alguien para juntarse a conversar/agarrar/follar/ en algún lugar convenido con anterioridad. Lo malo es que uno iba a la suerte de la olla: es cierto que podían mandarse fotos, pero no siempre se correspondían con la realidad. Así que un punto a favor de las redes sociales es que te permiten realizar una pequeña psicopateada investigación previa. Obviamente para cerciorarse que la mina con la que nos vamos a juntar no sea una asesina en serie o, lo que sería peor, poco agraciada.

(Antes de que salten con eso de “acasotecreíBradPittshushetumare” o, el más mamón pero igualmente molesto, “todas las mujeres tienen su encanto“, me refiero a esas veces en que uno está esperando a Heidi Klum y cuando llega la cita, se encuentra con Don Knotts)

Establecido el primer filtro, viene la parte del toqueteo virtual. Los famosos pokes, que son como un holitencontrérricaperonomedaparaescribirtealgo. O agregar despreocupadamente a Facebook a la mina con que estuviste conversando en el carrete. Una vez admitido en el mundo no tan privado de una persona, viene el proceso de la interacción, o cómo hacer para destacar entre sus 543 amigos y contando.

Y en esa dinámica, varios suelen caer en la categoría del gustador compulsivo: El típico weón que pone me gusta a todo lo que la mina postea. Y mal. Una cosa es que te “gusten” sus fotos en ropa interior. Pero darle un dedito para arriba a cada nuevo status, foto, link, nota, video o vaquita que le regalan en el Farmville, es como mucho. No se ve simpático y optimista, sino desesperado.

Lo mismo aplica en Twitter. Ahora que está de moda, muchos intentan capitalizar esta nueva herramienta con mensajes seductores en 140 caracteres. Y al parecer, a esos que tienen el don de la palabra, no les va mal. Como escuché una vez por ahí: “Antes me tiraba blogueras, ahora me tiro tuiteras“. Así que asumo que puede que resulte, pero hay que tenerle un poco de fe a las minas y no pensar que van a caer con un “@Mengana te mandé un DM hermosa”.

Alguien te mira

Uno de los principales problemas de las redes sociales es que le dio a [email protected] [email protected] de siempre todo un nuevo set de herramientas para hacer su gracia, aprovechando esa tendencia natural que tienen algunas personas a la sobreexposición.

Por ejemplo (Disclaimer: FAQWomen no aprueba en ningún caso el psicopateo, y lo expuesto aquí es sólo para fines didácticos) preguntar de manera anónima en Formspring para armarse un dossier sobre la persona en cuestión; revisar en Foursquare dónde anda para encontrarse casualmente por ahí; contratar Radian6 para monitorear todo lo que se habla sobre esa persona en redes sociales. Porque es fácil ser el alma gemela de alguien cuando la descripción del cargo está publicada por todas partes. Eso.

Rage Against the Relationship Status

Digamos que la supiste hacer con tus dotes de “galán del megabyte”.  Ahora viene otra decisión difícil. ¿Publico o no que estoy con alguien? Las opiniones están divididas. Y como no quiero ningún comentario del tipo “mi pololo me dijo que leyó en FAQ Women que no debería salir el relationship status, Richi y la conchadetumadrinadeconfirmación“, sólo digamos que obedece la mayoría de las veces a dos razones. Hay gente a la que no le gusta estar dando explicaciones; y hay gente que es muy celosa de su vida privada (aunque tenga Facebook, pero eso es tema de otro post)

Lo importante es que usted sienta que su relación análoga con su pareja lo hace feliz. Claro que tiene que haber una coherencia entre las identidades virtuales y reales, pero como esto no es La Guía Pilar Sordo para las Relaciones en la era de la Internet (cáchate el concepto para un libro, de nada Mrs. Sordo) vamos a dejarlo hasta aquí.

Una recomendación que nunca está de más, es tratar de no discutir por chat. Cuando uno está enojado, tiende a leer lo que la otra persona escribe de la peor manera posible y a responder más agresivamente y así y así hasta que salen comentarios que no tienen nada que ver con el tema del principio. Y hay ciertas cosas que ningún emoticon puede arreglar D:

Otro comportamiento que aflora una vez que pasaste del flirteo a algo más serio, es que hay minas que  obligan a sus recién estrenados pololos a cerrar su cuenta en Facebook porque “se lo jotean mucho”, y a abrirse otro donde sólo admita “a los amigos de verdad”. Una versión más moderna del clásico cartel con la consigna “Bajo nueva administración”. Por el otro lado, siempre está el que sale a marcar territorio en el muro de su pareja cuando se la jotean. Y da pena leer un “yo también te encuentro rica mi amorcito pichiruchi” debajo de surtidos “estai rica” “èntèrà bèllàkà” “ermoza” y otras vainas. Si quiere marcar territorio, mejor agárrarle el poto en mitad de la zapla. Y suba fotos.

Hablando de fotos, uno de los mayores dramas es que te etiqueten en fotos “indebidas“, que van desde un abrazo amistoso fuera de contexto, hasta agarrando con “la prima del sur”. Hay distintas soluciones, pero la más recomendable es pórtese bien. O si se va a portar mal, cuidado con las cámaras.

Lo que el timeline se llevó

Una terminada siempre es triste. Y la mejor manera de seguir adelante con nuestras vidas, es dándonos el espacio necesario para olvidarsh. Antes, cuando terminabas una relación, el acuerdo generalmente era “no me llames“. Ahora es “no me llames, no me mandes mensajes directos, mails, inbox, sms, y por favor no rebloguees nada de lo que suba en tumblr“.

Pero lejos, el mayor cambio que las redes sociales pudieron traer a la vida sentimental es enterarte que se acabó tu relación por Facebook (Juanita pasó de estar “en una relación” a “soltera y ganosa”); Twitter (RT @Juanita: Camino a terminar con @Mengano) o Foursquare (@Juanita está en El Motel con @alguienquenoerestú). El hecho de que todo el mundo haya sabido antes que tú (sobre todo si tienes un dumbphone) no hace más que echarle sal a la herida. Igual, si alguien te termina de esa manera tan pasivo-agresiva, podríamos decir que es para mejor.

Para terminar, mis dos centavos sobre la conveniencia de tener a tu ex en Facebook. No hay problema, si no te importa ver como se la jotean tus amigos. Una de esas Historias de la Vida Real™ que nadie quiere protagonizar.

Saludos.

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