Espero que no se malentienda, disfruto el cine checo de entreguerra como cualquier hipster hijo de vecino. Pero El Séptimo Sello no es la única fuente de sabiduría en 35 milímetros. Así que saquen sus cabritas y apaguen los celulares, porque se vienen cinco tips sobre el amor y todo ese rollo romantoerótico, sacado de lo más selecto del cine de tiroteos, explosiones y malos chistes.

Foto no tan relacionada, pero divertida

 

Por regla general, las segundas partes nunca son una buena idea: Esta se aplica a las terminadas. Volver puede parecer una buena idea, porque pucha, en el fondo ya se conocen y son adultos y las cosas se pueden arreglar. Y sí, conozco casos en que resulta. Pero la mayoría de las veces es miedo a lo desconocido y a volver a estar en la dating scene. Si revisa este blog, se dará cuenta que no es tan complicado. Respire tranquilo, mire para ambos lados y acuérdese de que casi todas las relaciones han empezado con un “hola”. Aprenda de Comando y no se mande un Delta Force II, a menos que realmente crea que puede ser su Duro de Matar III.

A veces, uno es víctima de las circunstancias: Al final de Duro de Matar 4.0, Thomas Gabriel le dice a John McClane “En tu epitafio debería decir: ‘Siempre en el lugar y momento incorrectos’“. Y a veces uno quiere vivir la vida como una orgía interminable de carrete y touch and go’s. O anda deprimido porque son todas maracas están todas locas y queremos meditar sobre la condición humana en soledad. Y pah! aparece la mina que nos mueve el piso cuando menos la esperamos. Pero, como decía el otro tipo, “la vida es lo que pasa mientras estamos ocupados haciendo planes”. Así que no sea pollo y juegue, total, lo peor que puede pasar es que vuelva a lo de antes.

El verdadero enemigo es el que menos imaginas: Esto tiene que ver con los celos. Porque siempre anda por ahí un amigo muy, muy, muy cariñoso, o el ex con el que “terminamos tan bien, que ahora somos los mejores amigos” o el tipo que le pone like a todos sus posts en Facebook. En Daño Colateral, la verdadera mala era la mujer que Arnold había salvado anteriormente (N.de la R. : ¡La cagó la weona loca!). Nadie lo vio venir, ¿cierto? Y si hay algo que las minas saben hacer bien, es ser infieles. A lo que voy no es que sean todas infieles y blah, si no que cuando lo son, lo hacen la raja, al mejor estilo Vesper Lynd. Así que si siente que es muy obvio y público el interés de su shiquilla por un loco, relájese. Demás que su mina se lo está cagando, pero no con él.

Es entretenido perseguir: Eso es para todos los flojillos allá afuera que dicen “estoy chato de andar persiguiendo a esta mina”, para que no se olviden del valor de la incertidumbre, cuando está bien administrada. Perseguir un ratito a la lola puede ser el condimento perfecto para una relación cinco estrellas/dedito para arriba/tres Jumbitos. Por ejemplo, El caso Bourne es un pedazo de película (a pesar de Matt Damon). Y la escena del Mini arrancando de la policía es de las mejores. Al final uno igual sabe que todo va a terminar bien, pero se entretiene. Y aquí es lo mismo. Si la chiquilla se deja perseguir (porque estamos claros que se dejan perseguir, ¿no?) usted ya se anotó un poroto. Puede que quiera ver como se maneja nomás. No la decepcione.

Algo sobre las explosiones: Sí, caeré en el lugar común y usaré la imagen como sinónimo del orgasmo. En este caso, el femenino. Nuestra sociedad falocéntrica convierte el orgasmo femenino en una vara para medir nuestra potencia sexual. Y así, obvio que a uno le bajan las ganas de preguntar si se sacó un siete. Pero (pregúntele a sus amigas) es súper contraproducente. Es mucho mejor aprender a prestarle atención a las señales que andar haciendo cuestionarios. Y es mejor aún aprender a preocuparse del propio orgasmo, y dejarla a ella preocuparse del suyo. No me imagino a Arnold volviendo a revisar si la casa explotó del todo, o faltó un poco más de C-4 en el cobertizo. Recuerden, cool guys don’t look at explosions.

Claramente hay muchas otras, pero creo que con esas estamos por ahora. Si tienen algún otro tip que compartir, aplíquese en los comentarios.

Saludos!

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Quizá estén pensando en quién me creo que soy para enfrentarme a una pregunta que ni Freud ni Gibson pudieron contestar. Y no voy a caer en el chiste fácil de contestar la pregunta con el archiconocido e hipercitado “uno de este porte” (separando los índices el largo que considere apropiado en el momento).

Es que hoy en día, en que las mujeres son renovadas, liberadas, asumidas e hipoalergénicas, hay que ser realista un cerdo machista para pensar que nuestras contrapartes femeninas necesiten sólo unas buenas embestidas para ser felices. Yo siempre he creído que buscan unas buenas embestidas acompañadas de algunas otras cosas. El reduccionismo de Mr. Blue, pero con papas a un lado.

Así que en aras del mejor entendimiento entre los sexos, y para que nosotros los hombres podamos satisfacer de alguna manera las irreales simples expectativas de las mujeres, dejo aquí un humilde perfil con las  cualidades del hombre promedio, basado en artículos de Cosmo, conversaciones callejeras, posts leídos en blogs femeninos/feministas y varias otras fuentes poco confiables:

  • Extrovertido, pero enigmático;
  • Relajado, pero que sepa hacerse cargos de situaciones;
  • Con su lado femenino desarrollado pero varonil;
  • Divertido, pero serio para algunas cosas;
  • Que la deje pagar lo suyo, pero que la invite;
  • Que le guste viajar y salir, pero también quedarse en la casa sin hacer nada;
  • Que sea caballero, pero no a la antigua,
  • Que tome la iniciativa en el sexo, pero que no se asuste ante sus avances sexuales;
  • No tan alto, pero no tan bajo;
  • No tan peludo, pero tampoco lampiño;
  • No tan flaco, pero no gordo ni demasiado musculoso,
  • Rubio, pero moreno.

Esta lista no es en ningún caso exahustiva, pretende ser una pincelada que nos permita empezar a entender lo que ellas quieren. Ahora, como contraparte, está la teoría de Samantha Jones (sí, la de Sex and the City. No, no he dejado mis testículos en mis otros pantalones):

“You fantasize about a man with a Park Avenue apartment and a nice big stock portfolio…For me, it’s a fireman with a nice big hose”.

Y es que al final, (parafraseando a nuestra ninfómana preferida nuevamente) aunque todas quieran ser Carrie, antes que estar con Mr. Big, preferirían estar con Mr. Too Big.

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