
No todo tiene por qué ser tan Rainbow Brite, mijita.
Generalmente mamón es un término que se aplica a un hombre que, en lugar de ponerse los pantalones, se subyuga a la dirección de una mujer, sea su madre, su esposa o la wacha a la que pretende. Pero es perfectamente aplicable a las minas también, y cresta que me cargan las minas mamonas.
Las mamonas sufren de algo que yo llamaría femineidad mal entendida, las llamadas “delicaditas”. En alguna parte de su formación como hembras recibieron una sobredosis de My Little Pony, y ya creciditas, nunca dejaron ciertos aspectos de la pre-pubertad.
Usté puede reconocer a una mamona por rasgos como los siguientes:
- Evitan los garabatos hasta un extremo ridículo. Ok, yo estoy de acuerdo con Fegnin en que las garabateras son lo peor, pero decir “como el ajo” en vez de “como el orto“, “este niño” en vez de “este weón” (habiendo ira de por medio), o “retutetutata” en vez de “conchetumadre” (lo mismo), es porque te fuiste al chancho. En ciertas ocasiones lo necesario es un garabatito bien puesto, dicho con gracia. Mierda.
- Asquientas. Son las que ponen mueca de “oliendo caca” si les hablan de una fellatio o un cunnilingus (incluso si usas exactamente esos términos). En general, todo lo que tenga que ver con fluidos humanos es tabú para ellas. Encuentran “último de feo” hablar de “agarrar”, y olvídate de que vayan a usar su lengua para nada más que tomar helado. Usualmente son mañosas también para comer.
- Fomes para tirar. No se quejan, no gritan (y no toleran que tú lo hagas tampoco), no se mueven, no corren mano, no les gusta el sexo oral (dado o recibido), una agarrada de nalgas ya es motivo de complicación (olvídate de darles una nalgada, se pondrán a llorar). Son las que cuando van a la casa del pololo prefieren quedarse en el living con los suegros lo más posible.
- Hipersensibles. A mí me encantan las tiernas, y entiendo los períodos hormonales de las mujeres, pero una mujer que está así el mes entero es como musho. No puedes agarrarlas pal weveo (para mí es imperdonable no poder columpiar un ratito a mi pareja), no puedes alzar la voz en su presencia, incluso un solo de batería “es como muy brutito”.
- Faltas de carácter. Les cuesta pararle los carros a un jote, hacer valer sus derechos, decir algo políticamente incorrecto.
- Cero empatía con los gustos masculinos. [¿Puedo hacer un paréntesis acá? Ahora está como de moda entre las minas dárselas de futboleras, quizá para ganar puntos con nosotros. ¿Cómo distinguir una auténtica de una mula? Las auténticas le tiran chuchás al árbitro. Gracias.] Son las que te ponen mala cara cuando quieres ver un partido, o las que comentan “no entiendo eso de tantos niños corriendo tras una pelotita”. Las que no entienden que los hombres necesitamos descargar testosterona cada cierto tiempo, sea agarrándonos a patás en la raja con los amigotes, jugando una pichanga hasta morir o cantando rock a grito pelado.
- Pollerudas, necesitan permiso de los papás hasta para comprarse sostenes. ¡Y estoy hablando de minas grandecitas! (A mis 26, no me van las menores de edad) Son de las que siempre tendrán atados para quedarse afuera, para carretear hasta muy tarde o demasiado lejos; las que mamá o papá las telefonea cada 45 minutos para saber si están follando (e interrumpir el follón si es que es así, claro).
Seguro se me quedan rasgos de mamonas en el tintero. Y a usté, ¿le gustan?
Shao.
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