Enciclopedia de las Técnicas Zorras: El Guaguazo
por Shesho en Enciclopedia de las Técnicas ZorrasTags: maracas, papito corazón te paso por weón, plastifícatelo, quiero uno de esos nenucos que lloran cagan y mean, sin casco no hay guerra, zorras | 122 comentarios »
Ésta es una entrada en la Enciclopedia Ilustrada Coleccionable de las Técnicas Zorras.
Remítase a la Bienvenida para una explicación general de las Zorras y sus características.
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Descripción de la técnica
El Guaguazo es la célebre técnica Zorra por medio de la cual una mina, de modo intencional, se embaraza de un tipo (usualmente un ex o un Tiramigo) sin su consentimiento, y le informa, para que éste haga algo al respecto.
Por si usté es de los que sólo se leen las contratapas de los libros, desglosemos la definición de la técnica:
De modo intencional: Claramente los condorazos acá no cuentan. La mina, por razones que analizaremos más adelante, está planeando usar a la futura criatura como medio para conseguir sus fines zorrísticos. Por ende, hay una cierta planificación de la lola para que el embarazo resulte:
- Buscará su momento más fértil del mes con anticipación.
- Atraerá al tipo en la fecha indicada. Si es un ex al cual hace un tiempo no ve, recurrirá, por ejemplo, a la técnica de La Carnada Olvidada.
- Se le insinuará usando todas las artimañas a su alcance para calentarlo e incitarlo a follar. Esto incluye el copete, desde luego.
- Se asegurará de que el sexo sea sin protección, de modo de maximizar las posibilidades del embarazo. Por ejemplo: la mina ya no está tomando pastillas, pero le jura y rejura al incauto que aún se está cuidando. Esta mentira es especialmente efectiva con ex-pololos recién terminados, donde la mina sí solía tomar anticonceptivos, y el compadre cree que eso no tendría por qué haber cambiado ahora.
Sin el consentimiento del tipo: El punto anterior, como ven, requiere toda la logística de la Zorra para vencer cualquier resistencia de la víctima. Ponte tú, si el loco es de esos ejemplares que no se saca el condón ni para correrse la paja, la mina intentará uno de estos recursos:
- Tendrá ella un condón previamente agujereado con un alfiler, el cual se adelantará a ofrecer para la cachita.
- Si él insiste en usar un condón suyo, ella ofrecerá sensualmente ponérselo, e intentará subrepticiamente romperlo con las uñas o algún colmillo afilado.
- Lo incitará a tener un juego “previo” sin ropa, tal vez con un buen blowjob, hasta llevar al tipo al punto del descontrol (punto que todos, todos tenemos) y follárselo sin condón. La Zorra podrá entonces soltar frases del estilo: “Me encanta hacerlo así no más y sentirte enterito, sin nada que se interponga entre nosotros“.
Permítame enfatizar en esto: el tipo no tenía planeado ni en sus pesadillas tener un hijo con esta Zorrita. Acude totalmente incauto a la sesión amatoria. Podemos culparlo por caliente o por weón, pero quien orquestó todo fue la Zorra.
Le informa para que él haga algo al respecto: La minita no pretende embarazarse sólo porque anhela perpetuar los genes de su Adonis o para que el cabro shigo le salga de ojos verdes. Aún cuando entre sus motivaciones sí puede estar algún vacío vital que quiera llenar criando un bebé, sí o sí es parte del plan que él se entere. Las razones por las cuales la mina puede querer esto, a continuación.
Usos y efectos
Existen tres grandes y maquiavélicos usos de esta técnica:
1) Anclar emocionalmente al tipo para siempre jamás: Un hijo en común te liga de por vida con alguien. Una Zorra, enamorada de un weón y angustiada por no poder tenerlo a su lado lo sabe, y en su desesperación, recurre a preñarse del compadre. Esta motivación ocurre especialmente cuando él es un buen tipo, y la mina intuye que, en caso de haber guaguas, él aperrará. Y de ahí en adelante, se verán las caras durante muuuuucho tiempo. Y tal vez —piensa la Zorra— la crianza compartida, prolongada y forzada termine convirtiéndolos en una familia feliz.
2) Sacarle pensión alimenticia: Nos topamos aquí con una de las peores bajezas que esta Enciclopedia ha conocido. La mina quiere sacarle plata al compadre, y de manera especial si el tipo es de plata o es famoso (casos de éstos sobran), sabe que puede obtener mucha por medio de la pensión alimenticia. Dichos juicios son casi todos favorables a la mujer (que es usualmente quien cría), así que el weón está frito. Va a perder plata igual, y si se le ocurre hacerle la pelea legal, perderá aún más por concepto de abogados.
E incluso antes de llegar a tribunales, la sola amenaza de verse públicamente envuelto en un escándalo de este calibre y quedar como Papito Corazón es suficiente incentivo para que la asustada víctima le pague un sueldo durante años a la Zorra.
3) Vengarse: Compitiendo en maraquez con el uso anterior, en esta situación el compadre ya está emparejado con otra mina, feliz y enamorado. La Zorra, con el fin de cagarle la onda (para siempre), lo engatusa con los modos ya descritos a pegarse una canita al aire con ella. Un desliz siempre puede ser negado por el hombre, e incluso perdonado por su pareja; pero con la guagua, cagaste. Es casi imposible que una mina te aguante eso.
Acá la Zorra está fabricando una criatura exclusivamente para satisfacer sus necesidades egoístas, y le está importando un pico. Sumado a que el bebé va a llegar a una familia probablemente disfuncional, tenemos además buenas razones para dudar de la salud emocional de la madre. No es un entorno muy favorable para nacer.
Índice de peligrosidad: MUY ALTO (5/5)
Antídoto y Profilaxis
Acá nos metemos en terreno espinudo, así que lea esto con mente abierta antes de ir a despotricar weás a los comentarios.
Si usté, macho, se ve envuelto en un Guaguazo, tiene tres opciones: a) intentar convencerla para que la mina aborte (y probablemente, desembolsar los costes del aborto), b) aperrar con la guagua y asumir las consecuencias, c) hacerse el weón y esfumarse, sin preocuparse por si la guagua nace o no, a la espera de que —ojalá— llegue un Masilla a parcharlo como papá.
Nada de lo que se diga acá cambiará su reacción natural, amigo, si es que esto le llega a suceder de modo intempestivo. Usté elige cómo tomarse esto. Yo tengo mi opción personal. Piense la suya usté también.
Respecto a la profilaxis, esté muy atento a las siguientes señales:
- Insistencia de la mina en juntarse en un día en especial del mes
- Actitud mucho más provocadora que de costumbre (por ejemplo, aparecer semi-desnuda de improviso al volver del baño)
- Insistencia de la mina en usar su propio condón o ponerlo ella
- Insistencia en juntarse en un lugar donde pueden follar fácilmente
- Insistencia en que usté tome copete
Pruebe a correrle el día de la junta (entre 7 y 10 días es seguro), o a verse en un lugar neutral. ¡Y si la hace, póngase condón! Intente con uno extra-resistente o con espermicida. No transe. Yo sé que es súper difícil resistirse a los encantos de una Zorra, pero piense que esa cachita le puede costar muy, muy caro.
Etimología e historia
Esta técnica ha sido advertida y documentada numerosas veces a lo largo de la historia. Ya en el Siglo XII, el Papa Clemente III, en su encíclica Sit amet consectetur, advertía: “Y os cuidaréis, varones, de aquellas cortesanas que, recurriendo a artificios rayanos en la brujería, [...] preñan su vientre fuera del Sagrado Matrimonio, con el objeto claro de atar a ellas vuestra simiente y herencia, usando un proceder ilegítimo y poco temeroso de Dios“. [1]
El “guaguazo” como tal vino a denominarse así siglos más tarde, cuando la palabra “guagua” ya estaba instalada en el léxico nacional como una onomatopeya del llanto lactante (“guáaaa, guáaaa“).
Para otras variantes de esta técnica, véase El Falso Guaguazo y El Gol de Media Cancha en los próximos fascículos.
Shao.


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