Iguols

Ésta es una entrada en la Enciclopedia Ilustrada Coleccionable de las Técnicas Zorras.
Remítase a la Bienvenida para una explicación general de las Zorras y sus características.

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Descripción de la técnica

El Guaguazo es la célebre técnica Zorra por medio de la cual una mina, de modo intencional, se embaraza de un tipo (usualmente un ex o un Tiramigo) sin su consentimiento, y le informa, para que éste haga algo al respecto.

Por si usté es de los que sólo se leen las contratapas de los libros, desglosemos la definición de la técnica:

De modo intencional: Claramente los condorazos acá no cuentan. La mina, por razones que analizaremos más adelante, está planeando usar a la futura criatura como medio para conseguir sus fines zorrísticos. Por ende, hay una cierta planificación de la lola para que el embarazo resulte:

  • Buscará su momento más fértil del mes con anticipación.
  • Atraerá al tipo en la fecha indicada. Si es un ex al cual hace un tiempo no ve, recurrirá, por ejemplo, a la técnica de La Carnada Olvidada.
  • Se le insinuará usando todas las artimañas a su alcance para calentarlo e incitarlo a follar. Esto incluye el copete, desde luego.
  • Se asegurará de que el sexo sea sin protección, de modo de maximizar las posibilidades del embarazo. Por ejemplo: la mina ya no está tomando pastillas, pero le jura y rejura al incauto que aún se está cuidando. Esta mentira es especialmente efectiva con ex-pololos recién terminados, donde la mina sí solía tomar anticonceptivos, y el compadre cree que eso no tendría por qué haber cambiado ahora.

Sin el consentimiento del tipo: El punto anterior, como ven, requiere toda la logística de la Zorra para vencer cualquier resistencia de la víctima. Por ejemplo, si el tipo es de esos ejemplares que no se saca el condón ni para correrse la paja, la muchacha intentará uno de estos recursos:

  • Tendrá ella un condón previamente agujereado con un alfiler, el cual se adelantará a ofrecer para la cachita.
  • Si él insiste en usar un condón suyo, ella ofrecerá sensualmente ponérselo, e intentará subrepticiamente romperlo con las uñas o algún colmillo afilado.
  • Lo incitará a tener un juego “previo” sin ropa, tal vez con un buen blowjob, hasta llevar al tipo al punto del descontrol (punto que todos, todos tenemos) y follárselo sin condón. La Zorra podrá entonces soltar frases del estilo: “Me encanta hacerlo así no más y sentirte enterito, sin nada que se interponga entre nosotros“.

Permítame enfatizar en esto: el tipo no tenía planeado ni en sus pesadillas tener un hijo con esta Zorrita. Acude totalmente incauto a la sesión amatoria. Podemos culparlo por caliente o por weón, pero quien orquestó todo fue la Zorra.

Le informa para que él haga algo al respecto: La señorita no pretende embarazarse sólo porque anhela perpetuar los genes de su Adonis o para que la criatura le salga de ojos verdes. Aún cuando entre sus motivaciones sí puede estar algún vacío vital que quiera llenar criando un bebé, sí o sí es parte del plan que él se entere. Las razones por las cuales la mina puede querer esto, a continuación.

Usos y efectos

Existen tres grandes y maquiavélicos usos de esta técnica:

1) Anclar emocionalmente al tipo para siempre jamás: Un hijo en común te liga de por vida con alguien. Una Zorra, enamorada de un weón y angustiada por no poder tenerlo a su lado lo sabe, y en su desesperación, recurre a preñarse del compadre. Esta motivación ocurre especialmente cuando él es un buen tipo, y la mina intuye que, en caso de haber guaguas, él aperrará. Y de ahí en adelante, se verán las caras durante muuuuucho tiempo. Y tal vez —piensa la Zorra— la crianza compartida, prolongada y forzada termine convirtiéndolos en una familia feliz.

2) Sacarle pensión alimenticia: Nos topamos aquí con una de las peores bajezas que esta Enciclopedia ha conocido. La mina quiere sacarle plata al compadre, y de manera especial si el tipo es de plata o es famoso (casos de éstos sobran), sabe que puede obtener mucha por medio de la pensión alimenticia. Dichos juicios son casi todos favorables a la mujer (que es usualmente quien cría), así que el weón está frito. Va a perder plata igual, y si se le ocurre hacerle la pelea legal, perderá aún más por concepto de abogados.

E incluso antes de llegar a tribunales, la sola amenaza de verse públicamente envuelto en un escándalo de este calibre y quedar como Papito Corazón es suficiente incentivo para que la asustada víctima le pague un sueldo durante años a la Zorra.

3) Vengarse: Compitiendo en maraquez con el uso anterior, en esta situación el compadre ya está emparejado con otra mina, feliz y enamorado. La Zorra, con el fin de cagarle la onda (para siempre), lo engatusa con los modos ya descritos a pegarse una canita al aire con ella. Un desliz siempre puede ser negado por el hombre, e incluso perdonado por su pareja; pero con la guagua, cagaste. No habrá mujer que te lo aguante.

Acá la Zorra está fabricando una criatura exclusivamente para satisfacer sus necesidades egoístas, y le está importando un carajo. Sumado a que el bebé va a llegar a una familia probablemente disfuncional, tenemos además buenas razones para dudar de la salud emocional de la madre. Convengamos en que no es un entorno muy favorable para nacer.

Índice de peligrosidad: MUY ALTO (5/5)

Antídoto y Profilaxis

Acá nos metemos en terreno espinudo, así que lea esto con mente abierta antes de ir a despotricar a los comentarios.

Si usté, macho, se ve envuelto en un Guaguazo, tiene tres opciones: a) intentar convencer a la mina para que aborte (y probablemente, desembolsar los costes del aborto), b) aperrar con la guagua y asumir las consecuencias, c) hacerse el weón y esfumarse, sin preocuparse por si la guagua nace o no, a la espera de que —ojalá— llegue un Masilla a parcharlo como papá.

Nada de lo que se diga acá cambiará su reacción natural, amigo, si es que esto le llega a suceder de modo intempestivo. Usté elige cómo tomarse esto. Yo tengo mi opción personal. Piense la suya usté también.

Respecto a la profilaxis, esté muy atento a las siguientes señales:

  • Insistencia de la mina en juntarse en un día en especial del mes
  • Actitud mucho más provocadora que de costumbre (por ejemplo, aparecer semi-desnuda de improviso al volver del baño)
  • Insistencia de la mina en usar su propio condón o ponerlo ella
  • Insistencia en juntarse en un lugar donde pueden follar fácilmente
  • Insistencia en que usté tome copete

Pruebe a correrle el día de la junta (entre 7 y 10 días es seguro), o a verse en un lugar neutral. ¡Y si la hace, póngase condón! Intente con uno extra-resistente o con espermicida. No transe. Yo sé que es súper difícil resistirse a los encantos de una Zorra, pero piense que esa cachita le puede costar muy, muy caro.

Etimología e historia

Esta técnica ha sido advertida y documentada numerosas veces a lo largo de la historia. Ya en el Siglo XII, el Papa Clemente III, en su encíclica Sit amet consectetur, advertía: “Y os cuidaréis, varones, de aquellas cortesanas que, recurriendo a artificios rayanos en la brujería, [...] preñan su vientre fuera del Sagrado Matrimonio, con el objeto claro de atar a ellas vuestra simiente y herencia, usando un proceder ilegítimo y poco temeroso de Dios“. [1]

El “guaguazo” como tal vino a denominarse así siglos más tarde, cuando la palabra “guagua” ya estaba instalada en el léxico nacional como una onomatopeya del llanto lactante (“guáaaa, guáaaa“).

Para otras variantes de esta técnica, véase El Falso Guaguazo y El Gol de Media Cancha en los próximos fascículos.

Shao.

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En la polémica parte 1 de esta miniserie de tres capítulos acerca de cómo las minas usan la demora en el sexo como moneda de cambio, analizamos a las chicas que se entregan a las artes íntimas sin dilación. Hoy, veremos a las lolitas que ponen una condición para soltarla.

Las chicas que la sueltan, pero poniendo sus condiciones y su respectiva demora para hacerlo, es probablemente el tipo de actitud respecto al timing sexual que más seguido uno se encuentra. Esto es, probablemente, porque las interacciones hombre-mujer suelen seguir la siguiente dinámica: hombre ganoso – mina que decide. Es decir: todo parece indicar que la mujer puede pasárselas perfectamente sin sexo, y que en cambio, es el hombre el necesitado y el que debe hacer los méritos si quiere su premio (Sexo = premio).

Esto, por supuesto, es totalmente falso, como ya fue analizado en la parte 1. Pero las mujeres han tenido un enorme talento en hacernos creer que es así. Y su mérito es digno de ser reconocido, porque quien sabe aguantarse las ganas (ellas) tiene más poder que quien no (nosotros).

Dicha aparente desigualdad no tiene otro fin que poner a una mujer en una posición ventajosa para negociar ciertas condiciones a cambio del sexo. (Quedan fuera aquellas condiciones propias del acto sexual, como por ejemplo: que el compadre use condón, se lave bien la poronga antes del acto o mantenga la selva a raya). Veamos las más comunes de esas condiciones:

a) Sexo a cambio de relación estable

Por lejos, la más usual. La chica exige elevar la relación a la categoría de pololeo para soltar su flors. La explicación es sencilla: la mina quiere asegurarse de que el tipo no se esté follando a nadie más en paralelo. O al menos, poder putearlo con total propiedad si se entera que lo hace.

En este caso la condición se le hace saber al compadre de manera semi directa: “No Goyo, todavía no, yo sólo me acuesto con mis pololos“, “Prefiero que no, quiero tener la certeza de que esto no es algo pasajero“, “Pucha, es que hice una manda de sólo acostarme con parejas estables para que mi abueli dejara de fumar“.

Esta mina no está dispuesta a arriesgarse a ser casera. Le han metido en la cabeza que, luego de obtener sexo, el hombre se aburre y se va (que, como ya discutimos, también es totalmente falso), y por ende, intenta amarrarlo con un contrato para entregarle el pack premium. Hey, lo hacen las compañías de TV cable y no lo va a hacer una mina en posición de negociar.

b) Sexo a cambio de matrimonio

Práctica habitual entre las mujeres que profesan cultos religiosos que condenan el sexo fuera del matrimonio. Con esto la mujer no sólo se asegura una conciencia libre de culpa religiosa, sino que además se garantiza techo, sustento y exclusividad.

Ahora bien, tenga en cuenta: la mujer puede NO ser virgen, y aún así exigirle a su futuro esposo el celibato previo. Incluso, la mina puede no sólo no ser virgen, sino además haber perdido la virginidad cagándose al novio, y aun así exigirle castidad al pobre (true story).

Por supuesto, la chica no necesita ser una devota para exigir roca por flor: tal como en el ejemplo anterior, ella quiere asegurarse que no la va a soltar a cambio de nada. Si percibe que puede manejar al compadre con tal de arrastrarlo a un compromiso, lo hará.

No sé si se fijan, pero hay un cierto patrón en común en esta actitud y en la anterior : la idea subyacente de que el hombre gana con el sexo, y de que la mujer no, y que por eso la mujer debe asegurarse algún tipo de beneficio. Y después dicen que no hay mujeres machistas.

c) Sexo a cambio de privilegios

Lo cual usualmente se conoce como una maraca. Los privilegios pueden ser: protección monetaria (dinero directamente no, porque eso convertiría el acto en prostitución, pero sí todo lo que el dinero compra), poder, conexiones sociales, el rol protagónico en esa teleserie juvenil, acceso a secretos, aumento de sueldo, etc.

d) Sexo a cambio de algún “plus”

Es fácil confundir esta actitud con la de una maraca; en realidad, se trata de una maraquilla, una zorrita, una vivaracha. Este comportamiento ocurre cuando tanto la mina como el compadre quieren puro darle, y saben que va a suceder; pero la lolita, sabiendo que el tipo muere de deseo, aprovecha de cortar su tajada y sacar algo de ventaja de la situación.

Es entonces cuando la mina estira el elástico un poquito, asegurándose invitaciones a cenar, transporte, regalos, etc. Ojo: no es que la susodicha se acueste POR los regalos y las paleteadas; lo hace porque de verdad tiene ganas, pero sabe que puede salir ganando más que sólo una cachita, y se aprovecha de aquello.

Siempre se puede negociar, está claro. Si ambas partes ganan con el trato, no hay problema. Pero parte esencial de saber negociar es tener claro cuánto está ganando el otro. Piénselo la próxima vez que se pille a sí mismo desenfundando la lapicera para firmar ese contrato.

No se pierda la parte 3, acerca de Las Que No La Sueltan.

Shao.

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Lo siguiente es una contribución de un fiel lector nuestro, que prefiere permanecer en el anonimato (seguramente para proteger sus genitales de alguna Weona Loca). En esta descripción verán reflejados muchos especímenes ya familiares en este pasquín, como la Coleccionista de Babosos, la Agujero Negro o la Zorra. Disfruten. Lea el resto de este artículo »

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¿Sigues creyendo que se va a tomar esa sopita?

(…guía práctica para no quedarse con los crespos hechos)

Si bien es cierto el mundo de la soltería masculina es bastante intrigante por la serie de códigos que debe manejar un hombre soltero, también es cierto que no todo lo que brilla es oro, y fue precisamente esa iluminación la que alcanzó mi espíritu hace un par de semanas, al encontrarme con este tipo de mujer, que francamente me dejó hasta los huevos. Con ustedes amigos, la calientasopas.

Como la mayoría de nosotros sabe, la calientasopas es una mina bien rica, simpática, compatible con uno, que te llena de ganas de seguir conociéndola y te lleva a alucinar con el día en que puedan agarrar (ya sea para sacarse las ganas o para ver si el asunto va hacia algún lado), pero tiene un solo problema: Te hierve la sopa hasta que no das más, y después se corre. Y por supuesto, no se corre definitivamente, lo hace hasta que tú -hueón empedernido- caigas nuevamente en sus redes de afinidad emocional y belleza física, momento en el cual vuelve a alejarse, sólo por el placer de tener un baboso más en su colección.

Ahora, dónde está el “catch” con estas minas: Si sabes hacerla, si juegas bien jugadas tus cartas -que son pocas, estas minas tienen la habilidad innata de hacerte partir el juego con un cuarto de tu mano-, puedes llegar a mucho, a tanto que incluso te puedes dar ese maravilloso lujo que has pensado desde la primera vez que se corrió, dar vuelta la situación.

Si alguna vez te ha tocado una calientasopas, te podrás dar cuenta que son minas que en realidad buscan estabilidad en una relación, pero que al mismo tiempo simplemente A D O R A N la atención incondicional que entrega un hombre que se siente atraído hacia ellas. Pero si uno sale del esquema dominado-dominatriz, se podrá dar cuenta que lo que más ata a estas minas, lo que realmente las vuelve locas, es la falta de atención. Amigo FAQer, te invito a realizar el siguiente ejercicio:

Si conoces a un ejemplar de éstos, déjate caer en sus redes una vez, para generar el vínculo que ellas necesitan para asumirse como controladoras de la situación. Luego, cuando veas que hizo la maniobra evasiva contigo, déjala de lado, no la pesques más, no la llames, no le envíes un SMS, no le hables por MSN, no pienses en ella y dime: ¿Cuánto se demoró en llegar ella a tí?

Si has realizado el ejercicio, podrás darte cuenta que no fue mucho el tiempo transcurrido antes de que ella se volviera a acercar a tí. Pero ojo, lo hace solamente para volver a llevarte a sus redes, está todo fríamente calculado en sus inconscientes cargados de “Daddy issues”, así que no des la mano a torcer tan fácilmente y, en cambio, sigue en tu parada de no pescar, hasta que finalmente llegue al punto de ebullición y te pida salir, verte, tenerte de alguna forma.

Si logras llegar a este punto, ya has dado vuelta la situación, y toda esa atención que ella requirió de su padre y no fue entregada, será puesta en tí; Ahora tú tienes el control. Una vez adquirido el control de la situación, puedes maniobrar a gusto, estás en una zona segura, donde tú eres el que calienta la sopa, y ella la que desesperadamente espera que te la tomes.

Salud!

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Éste es el capítulo 2 de la serie que comenzó en este post.

Hoy sí le voy a hablar a los hombres. No todos han puteado y muchos ni siquiera han visto la foto de una prostituta en internet. ¿Quieren saber con qué se pueden encontrar?

En primer lugar, lo obvio: estas chicas son mujeres, y como tales podemos encontrar una inmensa diversidad de personalidades. No obstante, creo que lo único que podría unirlas a todas es la capacidad de disociar cuerpo y emociones.

No digo que no se exciten. Ciertamente pueden llegar a tener conexión con algunos clientes (y existe también un pequeño grupo de ninfómanas), pero la mayor parte del tiempo esto es trabajo duro y para ellas esto no es plata fácil, es plata rápida.

Muchachos, si quieren putear (aunque mi consejo es: evítenlo y conquisten como verdaderos hombres), no se empoten ni se enrollen, ellas están trabajando. Gocen la fantasía que en ese momento se vive.

Pero vamos a lo que nos convoca: ¿cómo viven el servicio e interactúan con sus clientes estas chicas? Acá les entrego mi humilde y generalizada división:

Intentando Sobrevivir

Es la puta del esfuerzo, la que cobra poco y suele ser no muy agraciada. Esta mujer atiende entre 3 y 5 tipos diarios. El 90% de ellas tienen hijos, marido y se sacan la cresta para generar plata y darle lo mejor a su familia. En su mayoría tienen más de 30 años, son simpáticonas, amorosas y varias han experimentado el trabajo callejero. Acostumbradas a los clientes sin-opción, primerizos y viejos rancios, debo decir que les aplaudo el estomago y paciencia que tienen.

Diva Narcisista

¿Pagarías 120 lucas (N. de la R.: 250 dólares aprox) por una hora de sexo?

Clásico que te toca una argentina. Son pedantes, no dan besos, cobran escandalosamente caro y no atienden a más de un empresario al día. Estas chicas no son necesariamente unas despampanantes afroditas, pero se comportan y se sienten como si lo fueran.

Un ejemplo de esto para mi es la famosa María Carolina, la cual (afortunadamente, dicen) no he tenido ocasión de pagarle, aunque sí de verla en persona. He escuchado más quejas que elogios a su servicio. Ella no es una puta, es una empresa-altar de autoadoración a su personaje de puta. Por eso también, como muchas, calza un poco en nuestra próxima categoría…

Todo x $

Estas son SUMAMENTE PELIGROSAS pues son el terror de pollitos, sin-opción, babosos y empotados.

He conocido a tantos de estos Agujeros Negros. Te ofrecen de todo y eventualmente te lo dan, pero siempre buscando sacar un partido económico más allá de lo pactado en el servicio. Es la mina que arrienda un lujoso departamento, tiene el medio auto y ha gastado millones en cirugías. Siempre auspiciada, por supuesto, por los babosos que juran de guata que pagando los van a querer más.

En una ocasión una chica me prometió sexo una tarde entera, gratis si le sacaba un crédito de consumo para agrandarse las tetas. Afortunadamente, como hippie que vive del reciclaje de latas, eso estaba fuera de mi alcance y tuve tiempo para huir.

Es importante aclarar que estas mujeres no son las que tienen un precio para cada aberración sexual. Esas otras son guarritas que le hacen a todo y descubrieron que pueden lucrar muy bien con esto. A la larga, un poto bien administrado da más que un fundo.

Pero para hablar más de estas últimas lolitas, ¿por qué no pasar a la próxima categoría?

Ninfómana

Era mi cumpleaños y visité a una amiga putita, masajista, argentina. Me ofrece un masaje por el onomástico y terminamos cogiendo sin restricción de tiempo, sin pagar y sin protección (sí, lo sé, soy un irresponsable, y ella una caliente). En el post anterior les mencioné que soy feo y no tengo nada del otro mundo al coger. Esta chica, por otro lado, es una diosa.

¿Por qué lo hizo? Porque es una ninfómana. Su servicio es reconocido como uno de los mejores en el país. No voy a dar sus datos por razones obvias, pero si puedo decir que haberla conocido me abrió los ojos de que hay chicas que trabajan con un total y absoluto amor por su trabajo, al punto de estar dispuestas a darse un gustito haciéndolo gratis.
Hace poco me encontré con otra de estas chicas y he podido confirmar la regla que han instaurado estas excepciones.

Ciertamente mi análisis es una breve pincelada, pero creo que sirve un poco para humanizar esta fantasía, y ver cómo detrás de esta se esconden mujeres esforzadas, vivarachas, calentonas, pedantes, simpáticas y amorosas.

El problema radica cuando el Sr. Cliente (porque nunca deja de ser aquello) empieza a perderse con los límites de qué es “Seres Humanos en la Realidad” y qué es “Personajes de una Fantasía”. Ahí es donde comienzan los empotamientos.

¿Quiere que le cuente más de eso? Pues no se pierda mi próximo post…

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