Ayer me llamó la atención esta noticia que revelaba 15 cosas inesperadas que los hombres, supuestamente, encontramos sexy en las mujeres: por ejemplo, unos rollitos locos, estrías, su panza loca o maquillaje corrido, entre otros tips que reflejarían naturalidad y una cierta despreocupación. Aún más, presentan los tips como útiles “para evitar poner en riesgo tu relación”.

Personalmente, sospecho que los encuestados fueron un grupo de rednecks-cuarentones-guatones-cerveceros-gringos de los que rara vez se bañan. Y sospecho también que la idea del reportaje era subirle un poco la autoestima a las minas dejadas con su apariencia.

Damas, no se equivoquen: a nosotros nos gustan las mujeres que se preocupan de verse guapas. Y, especialmente, cuando una mujer se pone guapa para vernos a nosotros. Por más que las mujeres —principalmente por razones de conveniencia— intenten convencernos de lo contrario, lo cierto es que mujer que se arregla, mujer que quiere verse atractiva para los hombres. Y si se arregla para ti, es porque el sexo está contemplado en alguna parte del cronograma para ella (otra cosa es que finalmente te resulte :) ).

Además, una mujer que se produce es un desafío, por la misma razón: si está mostrando sus encantos y atractivos constantemente al sexo opuesto, pretendientes no le van a faltar, lo cual significa competencia y comparación constante para ti.

Esto implica que un hombre al cual le guste ver a su mina descuidada sólo significa una cosa: es un inseguro y necesita asegurarse de que ella “ya no está cotizándose en el mercado” y que, por tanto, se está quedando con él solamente (la misma razón para que hayan minas que les gusten los hombres poco atractivos: son garantía de fidelidad, porque nadie más se fijará en ellos).

Si a usté, fémina, le gustan los inseguros, adelante: restándose atractivo encontrará a varios disponibles. Pero a usté, amigo, le advierto: mujer que se produce poco está menos disponible para el sexo, no sólo con otros hombres, sino también contigo.

Los hombres sabemos que hay cosas que una mujer no puede alterar de sí misma: por ejemplo, la estatura, la forma de su rostro, su contextura ósea, su genética, etc. Sabemos también que no a todas las mujeres les queda bien eso de operarse o cambiarse el color del pelo. Perfecto. Pero en lo demás no hay excusa: una mujer que no se preocupa de sí misma es matapasiones. ¡Ellas ya lo saben!

Y una última reflexión acerca de lo que es sexy o no: teniendo dos versiones de la misma mujer, exactamente igual, pero una bien arregladita y la otra media dejada de lado, con la mano en el corazón, ¿cuál eliges?  Ése sí es parámetro para darte cuenta qué cosas realmente prenden las pasiones y qué cosas son meramente fruto del conformismo o la inseguridad.

Shao.

Con esto me voy a echar a varias lectoras encima :)

Disclaimer: Este post vendría a describir a la versión femenina del misógino, que, como usté sabe, no tiene una palabra equivalente para el sexo opuesto. Y no, “misántropa” no sirve.

Una mujer feminista extrema es sumamente matapasiones. Aparte de ser criticonas y lateras, se pisan la cola con su intento de ser iguales a los hombres (meen paradas sin usar el cono mágico y después hablamos). Por cierto, una feminista de las de verdad no es feminista porque sí, y he ahí lo que las vuelve matapasiones. Generalmente poseen una o varias de las siguientes características:

  • Les va como el orto con los hombres. El que está forrado en plata no se anda quejando contra el capitalismo (salvo, claro, que eso le reporte aún más plata).
  • Les va bien, pero se las han cagado hasta por las orejas. No se han detenido a pensar de que el buscarse un saco de weas tras otro tal vez sea un problema de sesgo de ellas, y piensan que la raza masculina entera es un gran conjunto de peleles.
  • Tienen problemas pendientes con su padre. Tanto odio hacia los hombres muchas veces proviene de atados con la figura del Hombre por excelencia: el papá. No ahondaré más porque no es un tema para wevear.
  • Están poco conectadas con su femineidad. Aunque sea irónico, sí. Una feminista intenta equipararse con el hombre en atributos que son más bien masculinos, como la competencia, la agresividad o la dominancia, porque le faltan atributos más femeninos como la ternura, la sensualidad y la emocionalidad. Que se entienda bien: ambos sexos mezclamos atributos de ambos lados, pero hay una proporción para todo.
  • Les falta pico. Sorry, es la pura verdad. Pregúntenle a una mujer satisfecha.

Meet the Feminista Extrema

Bueh. Identifique a su feminista más cercana y aprenda a distinguirla de una mina normal, pero quejona o de una mina que sencillamente valora mucho a su género:

  • Tiene fundamentos elaborados para despreciar a los hombres. Las que uno suele ver despotricando en Facebook: “Hombres, son todos iguales! unos weas!” es una mina a la que se la acaban de cagar, nada más. Una feminista te hablará tranquila y te citará un par de autores autoras.
  • Se produce poco. Tal como lo comentamos alguna vez de las que se las dan de independientes, una mujer que cuida su aspecto más allá de la higiene básica (x ej., pasarse una peineta) está interesada en atraer a un hombre, sin importar cuánto se queje de lo contrario.
  • Gusta de aconsejar a las mujeres que “se cuiden de los hombres”. En general. Porque todos sabemos que saquitos de weas tenemos para uno y otro sexo, pero otra cosa muy distinta es identificar a un género completo como peligroso. Eso se llama fobia. ¿Cómo distinguir? Vea si alguna vez habla bien de un tipo de hombre que no sea gay.
  • Se las da de que no necesita hombres. Cosa ya cubierta en el post ya citado. Algunas pachamámicas también caen en este saco. Las que salen a carretear “only girls” o las que hacen club de Lulú de cuando en cuando, no, no lo son.
  • Te acusará de machista si osas contradecirla. Y en general, ven machismo y “objetivización de la mujer” en todas partes. Y les encanta pelear acerca de eso.
  • Suelen carecer de ternura o adorabilidad. Que es una de las mejores cosas del sexo femenino.

En realidad me da un poco de paja discutir los argumentos del feminismo, no es la idea de este post tampoco. De hecho, le aconsejo: no caiga en pelear con una de ellas (y esto aplica en general con una defensora de cualquier “ismo”). No le siga el juego. Vaya a buscarse una mujer que sí sepa tratarlo y que no lo odie secretamente por ser hombre. No le costará mucho encontrar.

Shao.

Dispersas.

Las que en una cita contigo (seas pretendiente, tiramigo, pololo o esposo) dejan el celular sobre la mesa, y a cualquier llamado, sea del 103, cobranzas de Autopista Central o (aún peor) su ex, saltan a contestarlo con cara de urgencia. Aún peores, las que se quedan media hora hablando, o el colmo, las que agarran ellas mismas el teléfono para una “cosa puntual, súper cortita” y se pegan 45 minutos.

Las que se van abruptamente de la conversa en chat contigo sin avisar y vuelven dos horas más tarde sin dar siquiera una explicación.

Las que sólo se escuchan a ellas y no les queda espacio en la memoria, siquiera por cortesía, para recordar lo que les acabas de decir sobre el tema.

A las que, para obtener su atención por escasos minutos, tienes que vestirte a la usanza kabuki, saltar en paracaídas, agarrarte a combos con Jackie Chan o hacerle desfilar una avioneta con un lienzo frente a su casa.

Las que no pueden estar un par de horas regaloneando, conversando, intimando, etc., sin revisar el facebook, el mail, el twitter, el fotolog, el msn.

Las que no pueden estar echadas en una cama con alguien sin prender la tele.

Las que no pueden tener un rato íntimo sin música o en silencio.

Las que no soportan una cita sin estímulos audiovisuales extremos.

Las que no poseen ninguna iniciativa de saludar o empezar una conversación.

Las que no son capaces de sacarse el mp3 de los oídos cuando te saludan.

Las que no te miran a los ojos.

No, mushhhas gracias.

Shao.

Ahora lo que se estila en FAQ Women es inaugurar secciones. Hoy inauguramos la sección Matapasiones: cosas que le quitan atractivo a una fémina. Por si acaso, este artículo no se refiere a una postura durante el sexo (¿o tal vez sí?).

Usté, no se pare así

Si hay una wea que es capaz de quitarle automáticamente el atractivo a una mina es un mal lenguaje corporal. He visto minas muy guapas, que andan con la cabeza gacha, se paran con la espalda chueca, caminan como recién bajadas del caballo, se sientan como con culpa de ocupar espacio o andan con cara como de que acaban de oler caca, y realmente, me cagan la onda.

Y sus bonitos genes no son capaces de compensarlo.

Tal como el pelo, la postura revela una actitud interior. Cómo se para uno sobre el piso es cómo se para uno frente a la vida (ok, autoayuda mode off). Una mina desgarbada, en primer lugar, es una mina que no quiere mostrarse. La postura chueca esconde las tetas y el poto (y si usted lee este pasquín testosterónico a menudo, sabrá que son de nuestra predilección).

Y una mina que no quiere mostrarse, simplemente, es una mina que no quiere ser atractiva para los hombres. Súper válido (en especial si eres lesbiana). Pero ¿para qué nos vamos a molestar siquiera en acercarnos?

Lo mismo con la manera de caminar. Una mina que camina desgarbada refleja que no está ni ahí con nada (a mí me gustan las curiosas, lo cual será tema de otro post). A una mina que camina amachotada se le nota que no está muy conectada con su sensualidad. Una mina que camina con actitud de pollita asustada, te la podrás imaginar a la hora de la intimidad.

Por eso, ladies, saquen pecho. Párense derecho. Miren para arriba. ¡Como las modelos, caramba! Sin vergüenzas. Aparte de todo, la postura influye automáticamente en el estado de ánimo (compruébenlo). Muestren orgullo. Una mina orgullosa de sí misma es una delicia.

Shao.

P.D.: ¿Cuáles son sus matapasiones en las minas? Más allá de las cosas obvias, como el mal aliento, olor a poto, bigotito en la cara, etc. Tiren ideas.