Timing Sexual, parte 2: De Las Que La Sueltan, Pero Con Condición
por Shesho en FAQ ArticlesTags: condiciones, la contraseña de mi cinturón de castidad es "1234", maracas, mitos, no sin aceite no!, relaciones, timing | 27 comentarios »
En la polémica parte 1 de esta miniserie de tres capítulos acerca de cómo las minas usan la demora en el sexo como moneda de cambio, analizamos a las chicas que se entregan a las artes íntimas sin dilación. Hoy, veremos a las lolitas que ponen una condición para soltarla.
Las chicas que la sueltan, pero poniendo sus condiciones y su respectiva demora para hacerlo, es probablemente el tipo de actitud respecto al timing sexual que más seguido uno se encuentra. Esto es, probablemente, porque las interacciones hombre-mujer suelen seguir la siguiente dinámica: hombre ganoso – mina que decide. Es decir: todo parece indicar que la mujer puede pasárselas perfectamente sin sexo, y que en cambio, es el hombre el necesitado y el que debe hacer los méritos si quiere su premio (Sexo = premio).
Esto, por supuesto, es totalmente falso, como ya fue analizado en la parte 1. Pero las mujeres han tenido un enorme talento en hacernos creer que es así. Y su mérito es digno de ser reconocido, porque quien sabe aguantarse las ganas (ellas) tiene más poder que quien no (nosotros).
Dicha aparente desigualdad no tiene otro fin que poner a una mujer en una posición ventajosa para negociar ciertas condiciones a cambio del sexo. (Quedan fuera aquellas condiciones propias del acto sexual, como por ejemplo: que el compadre use condón, se lave bien la poronga antes del acto o mantenga la selva a raya). Veamos las más comunes de esas condiciones:
a) Sexo a cambio de relación estable
Por lejos, la más usual. La chica exige elevar la relación a la categoría de pololeo para soltar su flors. La explicación es sencilla: la mina quiere asegurarse de que el tipo no se esté follando a nadie más en paralelo. O al menos, poder putearlo con total propiedad si se entera que lo hace.
En este caso la condición se le hace saber al compadre de manera semi directa: “No Goyo, todavía no, yo sólo me acuesto con mis pololos“, “Prefiero que no, quiero tener la certeza de que esto no es algo pasajero“, “Pucha, es que hice una manda de sólo acostarme con parejas estables para que mi abueli dejara de fumar“.
Esta mina no está dispuesta a arriesgarse a ser casera. Le han metido en la cabeza que, luego de obtener sexo, el hombre se aburre y se va (que, como ya discutimos, también es totalmente falso), y por ende, intenta amarrarlo con un contrato para entregarle el pack premium. Hey, lo hacen las compañías de TV cable y no lo va a hacer una mina en posición de negociar.
b) Sexo a cambio de matrimonio
Práctica habitual entre las mujeres que profesan cultos religiosos que condenan el sexo fuera del matrimonio. Con esto la mujer no sólo se asegura una conciencia libre de culpa religiosa, sino que además se garantiza techo, sustento y exclusividad.
Ahora bien, tenga en cuenta: la mujer puede NO ser virgen, y aún así exigirle a su futuro esposo el celibato previo. Incluso, la mina puede no sólo no ser virgen, sino además haber perdido la virginidad cagándose al novio, y aun así exigirle castidad al pobre. True story.
Por supuesto, la chica no necesita ser una devota para exigir roca por flor: tal como en el ejemplo anterior, ella quiere asegurarse que no la va a soltar a cambio de nada. Si percibe que puede manejar al compadre con tal de arrastrarlo a un compromiso, lo hará.
No sé si se fijan, pero hay un cierto patrón en común en esta actitud y en la anterior : la idea subyacente de que el hombre gana con el sexo, y de que la mujer no, y que por eso la mujer debe asegurarse algún tipo de beneficio. Y después dicen que no hay mujeres machistas.
c) Sexo a cambio de privilegios
Lo cual usualmente se conoce como una maraca. Los privilegios pueden ser: protección monetaria (dinero directamente no, porque eso convertiría el acto en prostitución), poder, conexiones sociales, el rol protagónico en esa teleserie juvenil, acceso a secretos, aumento de sueldo, etc.
d) Sexo a cambio de algún “plus”
Es fácil confundir esta actitud con la de una maraca; en realidad, se trata de una maraquilla, una zorrita, una vivaracha. Este comportamiento ocurre cuando tanto la mina como el compadre quieren puro darle, y saben que va a suceder; pero la lolita, sabiendo que el tipo muere de deseo, aprovecha de cortar su tajada y sacar algo de ventaja de la situación.
Es entonces cuando la mina estira el elástico un poquito, asegurándose invitaciones a cenar, transporte, regalos, etc. Ojo: no es que la susodicha se acueste POR los regalos y las paleteadas; lo hace porque de verdad tiene ganas, pero sabe que puede salir ganando más que sólo una cachita, y se aprovecha de aquello.
Siempre se puede negociar, está claro. Si ambas partes ganan con el trato, no hay problema. Pero parte esencial de saber negociar es tener claro cuánto está ganando el otro. Piénselo la próxima vez que se pille a sí mismo desenfundando la lapicera para firmar ese contrato.
No se pierda la parte 3, acerca de Las Que No La Sueltan.
Shao.

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