Los ex son el fantasma que ronda en casi cualquier relación que uno empieza. De partida, uno tiende a ver a los ex como el weón que llegó primero, el que clavó la bandera, el que se abrió paso entre la selv… usté entiende. Todas esas patrañas de que “el primer amor jamás se olvida” taladran la cabeza de cualquiera que no se sienta en su mejor momento. Se siente la odiosa comparación con forma de espada pendiendo sobre la cabeza de uno. Y es por eso que muchos prefieren buscarse minas vírgenes o sin experiencia.

(En lugar de darle tanta importancia al que llegó primero, es mucho mejor pensar que luego de experimentar y equivocarse y aprender lo que es bueno, la mina se quedó con nosotros… al menos por ahora. Pero buéh)

El fantasma de un ex rondando suele despertar paranoias en el que recién se viene sumando a las transmisiones; porque la suegra le dice equivocadamente como el anterior, porque buscando un DVD en el closet se encuentra con una carta del ex que la mina tiene cuidadosamente atesorada, porque hurgando un poco en las fotos de Facebook es posible ver a su mina tirando y de la manito con el otro wea (siempre es un wea), y el cerebro no tiene por qué entender que eso es pasado y ya no existe.

(Tal vez por eso algunas tribus piensan que las fotos roban el alma.)

Toda esta charla viene para decirle algo, camarada: no sirve de nada que ande buscando señales de maraqueos o similares si es usté el que anda con la paranoia. Primero hay que asumir que:

  1. La mina ha estado con otros weones, se ha enamorado de otros weones, ha follado con otros weones, otros weones le han corrido mano, ha chupado otros picos, y ha tenido orgasmos con otros weones. Sí, vaya a llorar a la ducha en cuclillas. Es mejor que acepte esta idea, aún cuando su mina le diga lo contrario (las minas suelen mentir en este aspecto cuando ven que el pobre weón es inseguro, así lo hacen sentir mejor). Hágase hombre y asuma desde un principio. No se complique. No trate de imaginárselo tampoco, no sea masoquista. Simplemente acepte la idea. Usté también ya pasó por sus respectivas frotaciones, ¿no?.
  2. La mina se va a acordar de esos otros tipos en varios momentos mientras está con usté, y eso no implica que lo extrañe o lo eche de menos o quiera volver con él o que cante junto a la ventana Is this love, oh that I’m feeling mientras se acuerda de él. Son recuerdos. Especialmente en las relaciones largas. Es normal.
  3. En general, las minas tienen mejor capacidad que los hombres para mantener relaciones cordiales con su ex. Eso incluye: saludarlo para el cumpleaños, preguntarle cómo está si se lo topa en la calle, no evitar deliberadamente un lugar a sabiendas de que se puede encontrar con él, etc. Todo aquello, por supuesto, depende del estado en el que quedó el susodicho después de la terminada.

Por dignidad, por favor mejeto, no cometa la idiotez de ponerse a interrogar a la mina sobre con quién lo ha hecho más rico, o quién le ha dado los mejores besos, o de quién ha estado más enamorada, o si es la primera vez que hace el dragón, etc. No hay ninguna razón para querer saber eso más que la inseguridad de querer validarse ante la mina. ¿No se siente usté como lo mejorcito que ha tenido su mina? Parece que no. Así que si pregunta idioteces, prepárese para escuchar mentiras o respuestas realmente desagradables… las cuales le dolerán el doble, dado que usté es demasiado inseguro.

Dicho esto, veamos señales de que la cosa no va tan bien:

  • Cuando dice “mi ex”, usté ya sabe que se refiere a alguien en específico. Esto no corre, lógico, para las minas que han tenido un solo pololo, o las que terminaron hace menos de un mes (tampoco es buena idea meterse en algo serio con una mina que terminó hace menos de un mes). Si ha tenido varios ex, pero cuando dice “mi ex” se refiere siempre al mismo, es porque ése tiene un exceso de protagonismo. Lo cual no necesariamente es malo, pero ponga ojo igual.
  • Insistencia de ella en que la relación con su ex ya está superada. Especialmente si nadie le pregunta. ¡ESPECIALMENTE si nadie le pregunta! ¿Para qué tanta necesidad de reafirmar lo que supuestamente es obvio? Protip: Si usté, por inseguro, le pasa preguntando acerca de esto, adivine qué sucede: ella empieza a dudar si realmente no estará aún enganchada del ex. No la cague.
  • Hablar mal del ex. Una de las mejores señales de que ella sigue enganchada. ¿Su ex fue una mierda, la trató mal, no la quiso, no le dio lo que quería, en cambio usté, lindo pechocho, es todo lo que ella siempre esperó? Cagaste. La situación está tan vulnerable como para que vuelva el ex una sola vez con flores y la intención de jugársela, y usté pasará directo a las duchas. Acá también incluye hablar bien de usté en comparación con el ex (“mi amor, tiras tan rico, no como el otro pelotudo que ni siquiera sabía hacerme previa“). El otro pelotudo, no le quepa duda, tiene todas las de ganar. Así son ellas.
  • Habla demasiado de sus ex, o de uno en particular. Esto incluye la insistencia en contarle sus historias de los ex y preguntarle a usté las suyas, con el pretexto de “conocerse mejor”. En algún momento, claro, estos temas tienen que salir; pero si ella parece tener demasiado interés en ponerlo en la agenda, puede significar tres cosas: a) se siente insegura y quiere sacarle celos a usté, b) se siente insegura y quiere saber si ella es la más bacán en su vida, c) Está pegada con uno o varios de sus ex y necesita desahogar el tema.
  • Excesiva presencia o joteos del ex. Los casos donde el ex se transforma en un auténtico amigo son como uno en mil, y aún en esos casos transcurrió una cantidad de tiempo al menos equivalente al tiempo en que estuvieron juntos. Y un auténtico amigo sabe respetar los espacios de su mina con el pololo y evita crearle problemas. Ella rasgará vestiduras y jurará que ya son full amigos y que no ocurre nada, o justificará sus joteos como una cosa de él. En cualquiera de los dos casos, es ella la que no está rayando la cancha y trazando límites. Y hay una sola razón para que no lo haga.
  • El ex quedó eternamente enganchado y ella no hace nada por evitarlo. Esta es una situación similar a la anterior. También es similar a la mina que mantiene a sus babosos bien cerquita, pero con una agravante: con este baboso hay historia.
  • Estuvo confundida entre su ex y usté. Es una situación siempre desventajosa para el nuevo, y hay que asumir el riesgo de que la mina vuelva con el ex o se lo cague a usté con el ex (quedando aún más confundida). Esta situación sólo se puede manejar con una buena cantidad de tiempo, con una autoconfianza insuperable, o con un cambio de vida (como irse a otro país o entrar a estudiar a otra parte) que la desconecte definitivamente de su situación anterior y la integre más con usté.
  • Ella “necesita hacer algo” para “cerrar el capítulo con el ex” o para “dejar de estar confundida”. Si ella necesita escribirle al ex, juntarse con él, pegarse una última cacha (TRUE story) o quemar sus fotos en un ritual de macumba, lo que sea con el pretexto de cerrar el ciclo y por fin ser feliz, es porque la situación anda color de hormiga. Desde luego, no sea pánfilo y no vaya a creer que con ese “algo” la situación va a quedar superada, porque not. Tal vez tengan que pasar meses, pero la situación volverá a reflotar, y esta vez de mucha peor forma (“hice lo correcto para olvidarlo y no puedo… esto significa que él debe ser el indicado“). Probablemente ella tiene las mejores intenciones del mundo en olvidar al ex, pero las buenas intenciones acá son tan efectivas como tratar de detener una diarrea con una cadena de oración.

En definitiva, usté lo va a pasar mejor en una relación limpia, sin adjuntos indeseables. No se apresure en emparejarse. Lea las señales desde el principio. Si usté se agarró por primera vez a la mina porque ella andaba volando bajo luego de que la patearan, puta la weá, después no venga como los weones a quejarse que lo dejaron botao porque el ex quiso volver.

Aunque a ella no le parezca muy así, es un asunto meramente de lógica.

Shao.

En la primera parte de esta serie, explicamos por qué la manera en la que su mina distingue y trata a los jotes es crucial para detectar posibles Alertas Maracaibas. Hoy hablaremos de factores indirectos, como sus relaciones y sus reacciones con otras personas, que le servirán para detectar si su mina le puede llegar a traer problemas a futuro.

Qué Entendemos por Historial

Si usté ya estaba agarrando libreta y lápiz para ir a interrogar a su mina sobre sus relaciones pasadas, guárdelas de vuelta en el cajón. Despacito. Eso. Interrogar a su mina directamente no tiene ninguna efectividad, por la sencilla razón de que tanto si miente como si dice la verdad, estará pasando por el sesgo de ella. Y ella, por sesgo, puede avergonzarse de cosas que no tendría por qué, o puede sentirse víctima en una situación donde en realidad tenía toda la responsabilidad, etc.

Por ende, acá la cosa no se trata de interrogar, sino de conocer un poco más su entorno, su familia y la gente con la que se relaciona. Esto debería surgir de manera natural en una relación, así que tampoco se ande apurando tanto. Sencillamente, la próxima vez que salga el tema, tenga estas cosas en mente.

En segundo lugar, el Historial se refiere también al momento presente. ¿Cómo reacciona ella con otras personas? ¿Cómo es con sus seres queridos y la gente que le importa? En ellos hay claves para entender mejor cómo podría llegar ella a tratarla a usté. Aguce su ojo clínico y siga leyendo.

La Mentira

Todos mentimos. ¿De acuerdo? Ok. Sigamos.

El punto no es si alguien miente o no (porque todos mentimos), sino qué cosas son las que se esconden al mentir. Por ejemplo, mentirle a un enfermo terminal para que no sufra tanto sus últimos días es muy distinto a mentirle a tu abuelita para robarle plata. Como sea, no somos tan bacanes como creemos en pillar a alguien mintiéndonos, en especial a alguien a quien conocemos hace poco. Entonces, la única manera de estimar qué tanto nos puede mentir una persona, es ver qué tanto le miente a otras en situaciones similares.

En el caso de una mina, hay que tener especial ojo con las mentiras que use para salir airosa de una situación complicada (porque algún día la “situación complicada” puede ser que ella te esté cagando y justo llegues tú).

Por ejemplo, supongamos que ella olvidó llevar a la universidad su parte de un trabajo en grupo. Atención si ella tiene tendencia a salir del paso haciéndose la víctima (“pucha, estuve toda la noche con colon y recién hoy pude levantarme a duras penas“), intentando culpar a los demás (“pero si ustedes NUNCA me explicaron bien qué tenía que hacer“) o inventando “imponderables” (“weona, mi perro hoy en la mañana se comió todo mi trabajo“). Mucho ojo también si ella tiende a buscar compulsivamente cómplices que hagan su historia más creíble.

El Papá

No hay mejor indicador de cómo ve una mina a los hombres en pareja que cómo se relaciona con su figura paterna. Ella puede ser muy amiga de sus amigos, simpática y hasta cariñosa con tipos que le caen bien, pero ¿cómo se lleva con su padre? ¿Le tiene respeto, admiración, miedo, cariño? ¿Es un personaje lejano o cercano a ella? ¿Lo menosprecia, lo ve como un pichiruchi, o lo tiene supremamente idealizado al punto que nadie se le compara jamás? Todas son cosas que reflejan su visión de los hombres.

Si el papá fue infiel con su mamá, abandonó a la familia, era abusador o cualquier otra disfuncionalidad, la clave está en ver cómo se relaciona ella con eso. ¿Lo perdonó y está en paz con él, o lo niega y es un personaje tabú? ¿Lo ama y lo odia a la vez? Todas estas cosas se transfieren directa o indirectamente a las relaciones, para bien o para mal.

No cometa el error tampoco de pensar que los hijos repiten calcadamente las experiencias de sus padres. Evite las conclusiones apresuradas al respecto.

La Familia

El tema con el papá se extiende, de cierta forma, al resto de la familia. ¿Cómo manejan en su familia los espacios con ella? ¿La dejan ser y la apoyan, la presionan y sobreexigen, o sencillamente no la pescan? ¿Son cerrados de mente, ultraconservadores o exitistas? Por ejemplo, una mina cargada con presiones acerca del “deber ser” y a la vez temerosa de defraudar a sus padres probablemente no se la soltará tan rápido.

En general, con los temas familiares (valores, distribución del cariño, etc) las actitudes posibles que se pueden tomar son tres: a) sumisión b) rechazo c) equilibrio. Por ejemplo, si los papás de ella son hippies rockeros carreteros lanzados a la vida, ella puede a) ser igual que ellos b) rebelarse y ser materialista-exitista o c) tomar elementos de ellos junto con cosas de su propia cosecha.

De más está decir que las cosas irán mucho mejor si su mina se relaciona con las cosas familiares desde el equilibrio. Estos factores pueden servirle a usté, amable lector, para hacerse una idea de cómo se llevará con su mina en el día a día. Que suele ser lo que más pesa.

Las Amigas

Las amigas son un buen indicador de la lealtad de tu mina. A la familia no la eliges, los jotes no interesan, pero a las amigas se las escoge y se las mantiene por opción. Cualquiera de los siguientes comportamientos constituyen peligro de Alertas Maracaibas:

  • Amistades por interés: este es probablemente uno de los mejores indicadores. Sobarle el lomo a alguien sólo para obtener algún beneficio a cambio es una Alerta Maracaiba por excelencia.
  • Cinismo: fingirle amistad y simpatía a alguien que en realidad no soporta. No confundir con cordialidad. Si es de las que siempre le está viendo algo malo a las amigas, o suele comentar cosas a espaldas de ellas que en persona no se las dice, puede imaginarse como hará con usté.
  • Patera: Tal vez no sea amiga por interés, pero sí sea muy buena para sobar el lomo a las amigas, siempre tapándolas a piropos y corazoncitos. El exceso de zalamería suele ser una de las características de una Mosquita Muerta.
  • Aserruchadas de Piso: mina que tiene historial de haberse joteado o agarrado a minos o ex-minos de sus amigas demuestra tener problemas entendiendo los espacios y las lealtades ajenas.
  • Peleas hirientes: ¿Saca tu mina todos los trapitos al sol cuando se pelea con las amigas? ¿Les dice cosas hirientes con intención? ¿Se las caga con secretos si se llega a enojar? Muuucho ojo.
  • Cariños cambiantes: ¿Un día ama a sus amigas y al otro día las odia sin motivo justificado? Tome nota. ¿A la primera cosa que interprete como “deslealtad” ella rasga vestiduras, manda a la chucha y declara finalizada la amistad? Ojo.

Como siempre, al observar estas cosas evite ponerse sobreanalítico. Una buena regla es la siguiente: una vez es excepción, dos son coincidencia, tres ya es una constante.

;D

Próximo capítulo, los Ex: descubra Alertas Maracaibas y ahórrese dolores de cabeza observando cómo se lleva ella con sus anteriores parejas.

Shao.

No quería empezar este post con un comentario tan manoseado como ”Las redes sociales llegaron para quedarse”, pero la cosa es que las redes sociales llegaron para quedarse. Y están cambiando la manera de relacionarnos entre personas. Y entre esas relaciones, obviamente están las romantoeróticas. Así que a continuación, un pequeño cuadro con las maneras en que estas nuevas herramientas afectan el dating scene del siglo XXI.

(Ahora, esto no es una guía de “Como engrupirse a una mina usando las redes sociales”. Para eso mejor lea este post de la faquette y gurú de multitudes Bruffinelli)

Joteo 2.0

Hubo un tiempo en que pinshar por internet era entrar al Latin Chat y ponerse de acuerdo con alguien para juntarse a conversar/agarrar/follar/ en algún lugar convenido con anterioridad. Lo malo es que uno iba a la suerte de la olla: es cierto que podían mandarse fotos, pero no siempre se correspondían con la realidad. Así que un punto a favor de las redes sociales es que te permiten realizar una pequeña psicopateada investigación previa. Obviamente para cerciorarse que la mina con la que nos vamos a juntar no sea una asesina en serie o, lo que sería peor, poco agraciada.

(Antes de que salten con eso de “acasotecreíBradPittshushetumare” o, el más mamón pero igualmente molesto, “todas las mujeres tienen su encanto“, me refiero a esas veces en que uno está esperando a Heidi Klum y cuando llega la cita, se encuentra con Don Knotts)

Establecido el primer filtro, viene la parte del toqueteo virtual. Los famosos pokes, que son como un holitencontrérricaperonomedaparaescribirtealgo. O agregar despreocupadamente a Facebook a la mina con que estuviste conversando en el carrete. Una vez admitido en el mundo no tan privado de una persona, viene el proceso de la interacción, o cómo hacer para destacar entre sus 543 amigos y contando.

Y en esa dinámica, varios suelen caer en la categoría del gustador compulsivo: El típico weón que pone me gusta a todo lo que la mina postea. Y mal. Una cosa es que te “gusten” sus fotos en ropa interior. Pero darle un dedito para arriba a cada nuevo status, foto, link, nota, video o vaquita que le regalan en el Farmville, es como mucho. No se ve simpático y optimista, sino desesperado.

Lo mismo aplica en Twitter. Ahora que está de moda, muchos intentan capitalizar esta nueva herramienta con mensajes seductores en 140 caracteres. Y al parecer, a esos que tienen el don de la palabra, no les va mal. Como escuché una vez por ahí: “Antes me tiraba blogueras, ahora me tiro tuiteras“. Así que asumo que puede que resulte, pero hay que tenerle un poco de fe a las minas y no pensar que van a caer con un “@Mengana te mandé un DM hermosa”.

Alguien te mira

Uno de los principales problemas de las redes sociales es que le dio a l@s sospechos@s de siempre todo un nuevo set de herramientas para hacer su gracia, aprovechando esa tendencia natural que tienen algunas personas a la sobreexposición.

Por ejemplo (Disclaimer: FAQWomen no aprueba en ningún caso el psicopateo, y lo expuesto aquí es sólo para fines didácticos) preguntar de manera anónima en Formspring para armarse un dossier sobre la persona en cuestión; revisar en Foursquare dónde anda para encontrarse casualmente por ahí; contratar Radian6 para monitorear todo lo que se habla sobre esa persona en redes sociales. Porque es fácil ser el alma gemela de alguien cuando la descripción del cargo está publicada por todas partes. Eso.

Rage Against the Relationship Status

Digamos que la supiste hacer con tus dotes de “galán del megabyte”.  Ahora viene otra decisión difícil. ¿Publico o no que estoy con alguien? Las opiniones están divididas. Y como no quiero ningún comentario del tipo “mi pololo me dijo que leyó en FAQ Women que no debería salir el relationship status, Richi y la conchadetumadrinadeconfirmación“, sólo digamos que obedece la mayoría de las veces a dos razones. Hay gente a la que no le gusta estar dando explicaciones; y hay gente que es muy celosa de su vida privada (aunque tenga Facebook, pero eso es tema de otro post)

Lo importante es que usted sienta que su relación análoga con su pareja lo hace feliz. Claro que tiene que haber una coherencia entre las identidades virtuales y reales, pero como esto no es La Guía Pilar Sordo para las Relaciones en la era de la Internet (cáchate el concepto para un libro, de nada Mrs. Sordo) vamos a dejarlo hasta aquí.

Una recomendación que nunca está de más, es tratar de no discutir por chat. Cuando uno está enojado, tiende a leer lo que la otra persona escribe de la peor manera posible y a responder más agresivamente y así y así hasta que salen comentarios que no tienen nada que ver con el tema del principio. Y hay ciertas cosas que ningún emoticon puede arreglar D:

Otro comportamiento que aflora una vez que pasaste del flirteo a algo más serio, es que hay minas que  obligan a sus recién estrenados pololos a cerrar su cuenta en Facebook porque “se lo jotean mucho”, y a abrirse otro donde sólo admita “a los amigos de verdad”. Una versión más moderna del clásico cartel con la consigna ”Bajo nueva administración”. Por el otro lado, siempre está el que sale a marcar territorio en el muro de su pareja cuando se la jotean. Y da pena leer un “yo también te encuentro rica mi amorcito pichiruchi” debajo de surtidos “estai rica” “èntèrà bèllàkà” “ermoza” y otras vainas. Si quiere marcar territorio, mejor agárrarle el poto en mitad de la zapla. Y suba fotos.

Hablando de fotos, uno de los mayores dramas es que te etiqueten en fotos “indebidas“, que van desde un abrazo amistoso fuera de contexto, hasta agarrando con “la prima del sur”. Hay distintas soluciones, pero la más recomendable es pórtese bien. O si se va a portar mal, cuidado con las cámaras.

Lo que el timeline se llevó

Una terminada siempre es triste. Y la mejor manera de seguir adelante con nuestras vidas, es dándonos el espacio necesario para olvidarsh. Antes, cuando terminabas una relación, el acuerdo generalmente era “no me llames“. Ahora es “no me llames, no me mandes mensajes directos, mails, inbox, sms, y por favor no rebloguees nada de lo que suba en tumblr“.

Pero lejos, el mayor cambio que las redes sociales pudieron traer a la vida sentimental es enterarte que se acabó tu relación por Facebook (Juanita pasó de estar “en una relación” a “soltera y ganosa”); Twitter (RT @Juanita: Camino a terminar con @Mengano) o Foursquare (@Juanita está en El Motel con @alguienquenoerestú). El hecho de que todo el mundo haya sabido antes que tú (sobre todo si tienes un dumbphone) no hace más que echarle sal a la herida. Igual, si alguien te termina de esa manera tan pasivo-agresiva, podríamos decir que es para mejor.

Para terminar, mis dos centavos sobre la conveniencia de tener a tu ex en Facebook. No hay problema, si no te importa ver como se la jotean tus amigos. Una de esas Historias de la Vida Real™ que nadie quiere protagonizar.

Saludos.

En la polémica parte 1 de esta miniserie de tres capítulos acerca de cómo las minas usan la demora en el sexo como moneda de cambio, analizamos a las chicas que se entregan a las artes íntimas sin dilación. Hoy, veremos a las lolitas que ponen una condición para soltarla.

Las chicas que la sueltan, pero poniendo sus condiciones y su respectiva demora para hacerlo, es probablemente el tipo de actitud respecto al timing sexual que más seguido uno se encuentra. Esto es, probablemente, porque las interacciones hombre-mujer suelen seguir la siguiente dinámica: hombre ganoso – mina que decide. Es decir: todo parece indicar que la mujer puede pasárselas perfectamente sin sexo, y que en cambio, es el hombre el necesitado y el que debe hacer los méritos si quiere su premio (Sexo = premio).

Esto, por supuesto, es totalmente falso, como ya fue analizado en la parte 1. Pero las mujeres han tenido un enorme talento en hacernos creer que es así. Y su mérito es digno de ser reconocido, porque quien sabe aguantarse las ganas (ellas) tiene más poder que quien no (nosotros).

Dicha aparente desigualdad no tiene otro fin que poner a una mujer en una posición ventajosa para negociar ciertas condiciones a cambio del sexo. (Quedan fuera aquellas condiciones propias del acto sexual, como por ejemplo: que el compadre use condón, se lave bien la poronga antes del acto o mantenga la selva a raya). Veamos las más comunes de esas condiciones:

a) Sexo a cambio de relación estable

Por lejos, la más usual. La chica exige elevar la relación a la categoría de pololeo para soltar su flors. La explicación es sencilla: la mina quiere asegurarse de que el tipo no se esté follando a nadie más en paralelo. O al menos, poder putearlo con total propiedad si se entera que lo hace.

En este caso la condición se le hace saber al compadre de manera semi directa: “No Goyo, todavía no, yo sólo me acuesto con mis pololos“, “Prefiero que no, quiero tener la certeza de que esto no es algo pasajero“, “Pucha, es que hice una manda de sólo acostarme con parejas estables para que mi abueli dejara de fumar“.

Esta mina no está dispuesta a arriesgarse a ser casera. Le han metido en la cabeza que, luego de obtener sexo, el hombre se aburre y se va (que, como ya discutimos, también es totalmente falso), y por ende, intenta amarrarlo con un contrato para entregarle el pack premium. Hey, lo hacen las compañías de TV cable y no lo va a hacer una mina en posición de negociar.

b) Sexo a cambio de matrimonio

Práctica habitual entre las mujeres que profesan cultos religiosos que condenan el sexo fuera del matrimonio. Con esto la mujer no sólo se asegura una conciencia libre de culpa religiosa, sino que además se garantiza techo, sustento y exclusividad.

Ahora bien, tenga en cuenta: la mujer puede NO ser virgen, y aún así exigirle a su futuro esposo el celibato previo. Incluso, la mina puede no sólo no ser virgen, sino además haber perdido la virginidad cagándose al novio, y aun así exigirle castidad al pobre. True story.

Por supuesto, la chica no necesita ser una devota para exigir roca por flor: tal como en el ejemplo anterior, ella quiere asegurarse que no la va a soltar a cambio de nada. Si percibe que puede manejar al compadre con tal de arrastrarlo a un compromiso, lo hará.

No sé si se fijan, pero hay un cierto patrón en común en esta actitud y en la anterior : la idea subyacente de que el hombre gana con el sexo, y de que la mujer no, y que por eso la mujer debe asegurarse algún tipo de beneficio. Y después dicen que no hay mujeres machistas.

c) Sexo a cambio de privilegios

Lo cual usualmente se conoce como una maraca. Los privilegios pueden ser: protección monetaria (dinero directamente no, porque eso convertiría el acto en prostitución), poder, conexiones sociales, el rol protagónico en esa teleserie juvenil, acceso a secretos, aumento de sueldo, etc.

d) Sexo a cambio de algún “plus”

Es fácil confundir esta actitud con la de una maraca; en realidad, se trata de una maraquilla, una zorrita, una vivaracha. Este comportamiento ocurre cuando tanto la mina como el compadre quieren puro darle, y saben que va a suceder; pero la lolita, sabiendo que el tipo muere de deseo, aprovecha de cortar su tajada y sacar algo de ventaja de la situación.

Es entonces cuando la mina estira el elástico un poquito, asegurándose invitaciones a cenar, transporte, regalos, etc. Ojo: no es que la susodicha se acueste POR los regalos y las paleteadas; lo hace porque de verdad tiene ganas, pero sabe que puede salir ganando más que sólo una cachita, y se aprovecha de aquello.

Siempre se puede negociar, está claro. Si ambas partes ganan con el trato, no hay problema. Pero parte esencial de saber negociar es tener claro cuánto está ganando el otro. Piénselo la próxima vez que se pille a sí mismo desenfundando la lapicera para firmar ese contrato.

No se pierda la parte 3, acerca de Las Que No La Sueltan.

Shao.

Este post nació a través de una idea surgida en este comentario.

Ya sabemos que la química es una cosa realmente fuerte cuando ocurre. Sucede también que este tipo de cosas, al sobreanalizarlas y tratar de deconstruirlas, les matas un poco la magia. Que los indicadores de interés, que el kino, que la weá, terminas reduciendo el asunto a un manual de conductas que no calienta a nadie.

Y sin embargo, aunque sea transitoriamente, tenemos que tomar partido (y de hecho, lo hacemos) con respecto a cómo entendemos el origen de la atracción…

¿Nos quedamos sentados esperando tranquilamente a que las cosas “se den” con alguien, o nos lanzamos en picada a generar todas las instancias de “conquista” que podamos? ¿Qué tanto de la torta le corresponde a la iniciativa, y qué tanto le corresponde a la naturaleza?

Normalmente cada cual escoge según aquello a lo que se acostumbró, el nivel de atractivo que trae de fábrica, lo que le ha resultado más en su vida, cómo fue enseñado, etc. Hay varias maneras de abordar este tema, que a mi entender son progresivas:

  1. Que Todo Fluya
  2. Quien No Llora No Mama
  3. Una Cosa Lleva a la Otra
  4. El Tango se Baila de a Dos

Echémosles una mirada.

Que Todo Fluya

Éste es el approach flojo y cómodo, pero también el natural, espontáneo y usualmente sustentable al largo plazo. La idea básica es: si dos personas están hechas para emparejarse, se conocerán y atraerán naturalmente sin esfuerzo. Se trata de no forzar nada, y simplemente dejar que la polaridad atraiga o repela a las parejas, dejar que las oportunidades se manifiesten solas y dejar que una relación tome su curso más natural.

Las ventajas son evidentes: si dos personas se atraen naturalmente, tenderán a permanecer juntas también, por efecto de esa misma atracción. Eso vuelve a las relaciones menos desgastantes de mantener. Usualmente son también relaciones más abiertas y relajadas. La desventaja es que es fácil caer en la flojera al estar en este approach; es fácil tomar la vía cómoda, dejar de cultivarse y no mover un dedo por la relación, así como terminar conformándose con lo primero que se acerque, Alejandro Sanz-style.

Quien No Llora No Mama

Este approach es exactamente lo opuesto al anterior: hay que moverse para conquistar. Acá la palabra clave es, precisamente, “conquista”. En este enfoque, uno busca, abre oportunidades, vence resistencias y muchas veces, crea atracción donde inicialmente no la hubo.

Porque estamos claros, el amor a veces es a segunda, tercera o décimonovena vista. O lo que aguante insistiendo el encargado de cortejar.

La ventaja aquí también es evidente: las oportunidades se multiplican. No hay límites y cualquier situación es apta para tener una experiencia amorosa nueva. Asimismo, evita el conformismo: alguien que se mueve desde un principio por tener mejores relaciones, probablemente será una pareja más jugada y menos pajera.

Las desventajas ocurren cuando uno se pasa para la punta. En primer lugar, se corre el riesgo de echarse encima toda la carga de la relación: yo me acerco, yo conquisto, yo llamo, yo invito, yo me muevo, yo entrego. Es fácil terminar entrampado con una pareja floja del otro lado, que disfruta viendo cómo uno hace toda la pega. A la larga, esto desgasta y cansa. Por otro lado, quedarse eternamente pegado en esta zona también evidencia autoestima baja (“si no me acerco yo, quién se me va a querer acercar a mí?“).

Una Cosa Lleva a la Otra

Este enfoque mira la conquista como un medio más hacia la atracción. La idea es: si se da la atracción sola, muy bien… pero si hay que aplicar conquista, se aplica.

Mirar las cosas así tiene la ventaja de la flexibilidad: dejarse querer o salir a cazar, el momento lo dictará. Además, a los seres humanos nos encanta que nos convenzan, y el proceso de conquista en sí es un ritual que le añade bastante al juego, incluso si la partida ya está ganada. Tal vez esa gatita sí volverá, pero sólo si la llamas y la haces sentirse deseada por ti. Por lo demás, tanto como la atracción, son naturales también las resistencias, y moverse un poco por el asunto ayuda a vencerlas.

La única desventaja que le veo a este approach es que tampoco te da claridad para filtrar parejas flojas. La otra persona puede muy bien sentarse con los pies sobre la mesa y “dejar que las cosas se den”, mientras que es uno el que se esfuerza para que “las cosas se sigan dando”.

El Tango Se Baila de a Dos

Esta mirada es una evolución de la anterior. Ve la atracción como algo que sucede de a dos, y por ende, son ambos encargados de mantenerla, incluyendo la conquista, que aquí viene a ser un medio más para avivar el fuego.

Porque claro, mijitos, el fuego tórrido de la encendida y galopante pasión sí se apaga con el tiempo. La flojera, por ejemplo, es sumamente matapasiones en este tema (más sobre eso, pronto). Dejar una relación a la deriva, en especial si recién empieza, puede matar fácilmente una atracción natural (especialmente si no estamos en una isla desierta y, por ende, tenemos más dónde elegir).

Yo no le veo el punto a romperse la cabeza o maquinar complejas estrategias para obtener la atención de alguien, por mucha química que tengamos. Por eso, mirar la atracción como algo que se construye en conjunto equilibra el tema para ambos. Esto significa: la iniciativa tiene que ser recompensada, e, independiente de quién dé el primer paso, ambos tienen que prestarse atención.

Si encuentras a alguien que también ve las cosas así, todo se va como por un tubo.

¿Cuál elige usté?

Shao.