La última colaboración de este FAQ Anniversary es de don Uri Martinich, el cual escribe en su blog, es consultor SEO y en su tiempo libre se come a tu hermana (según él. Según nosotros, no sería nada de raro). Disfruten!

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Las mujeres son las peores consejeras en lo que a otras mujeres respecta. Bueno, quizá están al mismo nivel del amigo mamón, que la única mina con la que se ha acostado es la gordita pesada de su polola de toda la vida, o al del hueón que se las da de bacán pero sólo es un jote más (y probablemente se ha acostado con DOS gorditas pesadas, lo que no es mucho mejor).

El problema de hacerle caso a las mujeres cuando te aconsejan sobre tu rollo con otra mina, es que asumes que vienen desde un punto de autoridad. Es decir, si un paco te enseña a cómo tratar con otro paco cuando te detiene… algo debe saber. Si un empresario te dice cómo presentarle un proyecto a otro empresario… algo debe saber. Por lo que, siguiendo la misma lógica, si una mina te da consejos sobre otra mina… algo debería saber ¿o no?

Partamos por lo básico:

1. Las minas no saben lo que las atrae (y no quieren saberlo)

Son muy pocas las mujeres que dicen “a mí me encanta que me pesquen menos y que el tipo sea un poco imbécil… sin pasarse”. La mayoría, ni siquiera lo sabe. Y las que lo saben, prefieren no pensar en ello. Es bastante obvio: si la mujer en cuestión racionaliza demasiado cuánto le gusta que no la pesquen (o lo que sea que le guste), deja de ser tan atractivo. Gran parte de las cosas que nos atraen lo hacen porque no las entendemos, porque no pensamos en ellas. Simplemente “pasan”.

Las minas siempre preferirán ser conquistadas. Si tienen tan claro cómo operan sus propios gatillantes emocionales… todo pierde gracia.

De ahí viene el clásico y peor consejo que una mina te puede dar respecto a otra:

“Se tierno con ella y se irá enamorando de ti”.

WRONG!! Nunca seas dulce antes de la primera nalgada.

2. Las minas no tienen experiencia.

Ok ¿Con cuántas mujeres te has acostado? ¿Cuántas minas has perdido por hacer una pésima jugada? ¿Cuántas te han maldecido y jurado destruirte?

Pues de seguro, más que a la mina que te está aconsejando.

Ella nunca ha tenido que lidiar con una psycho celosa, con una mina que te encanta pero no puedes leer, con una que quiere acostarse contigo pero se está haciendo la difícil más allá de la cuenta…

¿Así que, qué mierda haces pidiéndole consejos a alguien con menos experiencia que tú?

3. A las minas también las han bombardeado con modelos que no existen

¿Viste alguna vez Sex and the City? Mr. Big, el hombre perfecto, tenía entre sus características:

  • Misterioso. Nunca se sabía exactamente qué estaba pensando o haciendo. Y si no me equivoco, durante la serie nunca se sabe su nombre. Siempre es Mr. Big.
  • Tiene rollos con el compromiso… pero se termina casando con horse face.
  • Seguro de si mismo. Mino. Maduro.
  • Exitoso: ganaba mucho dinero (él mismo, no heredado) y hasta tenía chofer en NY.
  • Desocupado: siempre que la rubia con cara de caballo lo llamaba, él estaba ordenando papeles en su escritorio, libre para salir o hacer cualquier cosa.

¿Alguien me puede explicar como chucha un tipo tiene todo el tiempo libre del mundo y además está forrado en plata? ¿Cómo mierda tiene rollos con el compromiso pero se casa con la mina que más lo huevea (si te complica comprometerte, no lo haces con quien te asfixia)?

¿Y qué tiene que ver todo eso con el consejo que una mujer te pueda dar? Pues que si se lo estás pidiendo, ya no eres ese hombre ideal (recuérdalo, él es seguro de si mismo). La mina te tratará como al hombre no-ideal… y volvemos, de nuevo, a los consejos tipo “sé dulce con ella”.

No eres Mr. Big, así que te dirá como ser “como el resto” en vez de cómo ser “un poco como él”.

4. Una mina te dirá lo que le gustaría escuchar, pero no en el momento correcto

Toda mina que dice que le cargan las flores, ama un racimo si en dos años no le has dado ni un Super 8. Las mujeres quieren cosas que no saben y saben las cosas que no quieren. Pero no tiene la más prostituta idea del cuándo.

El consejo de “dile que la quieres” tendría sentido si tu pregunta es “nos hemos acostado muchas veces. Ella desea algo más serio, pero yo no estoy seguro. La quiero, pero no deseo monogamia todavía”.
 Bien, “dile que la quieres” es un excelente consejo EN ESE MOMENTO.

Pero si la pregunta era “tenemos onda. Nos miramos y lanzamos palos, pero ella siempre está como dándome a entender que no pasará nada”, decirle “te quiero” sería meterse una Magnum 357 en el culo, apuntar hacia arriba y disparar. Dos veces.

5. Las mujeres son celosas, inclusive con los hombres que jamás se tirarían

Siempre corres el riesgo de que una mina te de un mal consejo, simplemente porque no te quiere “con esa”. Porque ella no le gusta para ti o, simplemente, porque inconsciente o conscientemente, te quiere… como amigo o perrito faldero, pero te quiere.

Darte un mal consejo es la mejor manera de asegurarse que volverás. Quizá no lo haga de “mala” (aunque algunas sí), sino simplemente de… mina.

Quizá estén pensando en quién me creo que soy para enfrentarme a una pregunta que ni Freud ni Gibson pudieron contestar. Y no voy a caer en el chiste fácil de contestar la pregunta con el archiconocido e hipercitado “uno de este porte” (separando los índices el largo que considere apropiado en el momento).

Es que hoy en día, en que las mujeres son renovadas, liberadas, asumidas e hipoalergénicas, hay que ser realista un cerdo machista para pensar que nuestras contrapartes femeninas necesiten sólo unas buenas embestidas para ser felices. Yo siempre he creído que buscan unas buenas embestidas acompañadas de algunas otras cosas. El reduccionismo de Mr. Blue, pero con papas a un lado.

Así que en aras del mejor entendimiento entre los sexos, y para que nosotros los hombres podamos satisfacer de alguna manera las irreales simples expectativas de las mujeres, dejo aquí un humilde perfil con las  cualidades del hombre promedio, basado en artículos de Cosmo, conversaciones callejeras, posts leídos en blogs femeninos/feministas y varias otras fuentes poco confiables:

  • Extrovertido, pero enigmático;
  • Relajado, pero que sepa hacerse cargos de situaciones;
  • Con su lado femenino desarrollado pero varonil;
  • Divertido, pero serio para algunas cosas;
  • Que la deje pagar lo suyo, pero que la invite;
  • Que le guste viajar y salir, pero también quedarse en la casa sin hacer nada;
  • Que sea caballero, pero no a la antigua,
  • Que tome la iniciativa en el sexo, pero que no se asuste ante sus avances sexuales;
  • No tan alto, pero no tan bajo;
  • No tan peludo, pero tampoco lampiño;
  • No tan flaco, pero no gordo ni demasiado musculoso,
  • Rubio, pero moreno.

Esta lista no es en ningún caso exahustiva, pretende ser una pincelada que nos permita empezar a entender lo que ellas quieren. Ahora, como contraparte, está la teoría de Samantha Jones (sí, la de Sex and the City. No, no he dejado mis testículos en mis otros pantalones):

“You fantasize about a man with a Park Avenue apartment and a nice big stock portfolio…For me, it’s a fireman with a nice big hose”.

Y es que al final, (parafraseando a nuestra ninfómana preferida nuevamente) aunque todas quieran ser Carrie, antes que estar con Mr. Big, preferirían estar con Mr. Too Big.