Hoy vamos a contestar una pregunta que hizo Fegnin en la última edición de nuestro programa:   ¿Las mujeres necesitan “sufrir” en el proceso de conquista?

Disclaimer: Por su naturaleza subjetiva, este post carece de toda validez científica. FAQ Women no se responzabiliza por cualquier molestia causada por seguir un curso de acción basado en lo expuesto aquí. Los efectos secundarios pueden ser, entre otros: dolores de cabeza, ataques de insomnio y patadas en la ingle.

Fegnin no es la primera persona a la que se la escucho: “A las minas les gusta sufrir”. Cervantes lo decía de otra manera:

Esa es la naturaleza de las mujeres, no amar cuando las amamos y amar cuando no las amamos.

Así que esa particularidad femenina está documentada desde hace tiempo, pero ¿seguirá aplicándose en estos tiempos de sexo sin compromiso, igualdad de género y mujeres liberadas e hipoalergénicas?

Ante la imposibilidad de encontrar un chivo expiatorio ayudante para comprobar la veracidad de la hipótesis, tuve que entrar a consultar con amigas, ex-pololas y gente buena onda de internet su opinión sobre el tema. Sus miradas sospechosas me dieron a entender que mi explicación de “necesito escribir un artículo” no era del todo satisfactoria, pero accedieron a conversar conmigo igualmente. Después de varias entrevistas pude sacar algunas conclusiones. Al parecer:

  • No creyeron mi mentira del artículo y no pueden creer que no les tenga confianza después de tanto tiempo.
  • Necesito ser un poco más como Terry.
  • A las mujeres (cito textual): “Nos gusta que nos falten el respeto“.

El resto de las cosas que pude sacar en limpio ya nos las sabemos de memoria, por lo que me dediqué a observar cómo se comportan cuando no están dando consejos:

  • Juanita está pinchando con un Tipo™, pero no sabe si le gusta porque “a veces como que sí, otras como que no”. Pero si el tipo le manda un mensaje de texto que dice “Hola”, Juanita se emociona porque obvio que significa algo, ¿no cierto?.
  • Juanita está de malas porque el Tipo™ en cuestión no llama hace una semana. Su decisión de mandarlo a la chucha se ve modificada dos minutos después de haberse tomado, por un llamado del susodicho. Se termina la piscola rápidamente porque se va a juntar con él.
  • Juanita se complica entera porque lleva saliendo con el Tipo™ harto tiempo, pero él no da muestras de querer enseriarse. A pesar de ya haberla presentado a La Mamá®. Porque uno no le presenta a cualquiera a La Mamá®.

Podría dar más ejemplos, pero creo que ya se entendió el punto. Más que sufrir (que no le gusta a nadie excepto a Candy), lo que las mujeres necesitan es incertidumbre. Tensión. EMOCIÓN. Resulta que, al final, las mujeres también son seres humanos.

Antes de que un ejército de feministas enardecidas me quiera quemar a lo bonzo por cerdo-machista-misóginodemierda-pijacorta-hijodemilputas-quetienequedejardejuntarseconquinceañerasarrastradas-yquesituvieraamigasconlosovariobienpuestos-noescribiríatantaweajunta, quiero aclarar que me refiero a que hay que bajarlas del pedestal. Resulta que esa chica que te quita el sueño tiene los mismos conflictos, necesidades e inseguridades que tú. Sólo que es mejor jugadora de póker.

Así que si uno aprende a administrar la inseguridad de ella  y sobre todo la propia, todo debería funcionar. Si no, Camilo les devuelve su dinero.

Saludos.


Seguimos en este conteo de las (7) verdades sobre el amor y otras yerbas que aprendí viendo (500) days of Summer. Ya hablamos de la falacia de los intereses comunes y de los peligros de la idealización, por lo que ahora vamos a hablar de las amigas con ventaja. Como siempre, los comentarios son bienvenidos.

Kissing by the copier? Holding hands in IKEA? Shower sex?? That’s not what friends do.

Tom Hansen

Tener una amiga con ventaja es una de las mejores cosas que se puede hacer. Todo lo bueno de una relación (sexo) sin lo malo (compromiso, pareja única, tener que “marcar tarjeta”, almuerzos con los papás, PMS, y un largo etcétera). O al menos eso dice el folleto. Pero habemos hay tipos que a los que algo en apariencia conveniente y sencillo termina complicándolos.

Dice la sabiduría popular que  siempre uno de los dos se empieza a enganchar. Por suerte, es cosa de mirar un rato a una mina para saber si está enganchada. Si no la ves muy comprometida con la causa,  cuidado, que el enganchado puedes ser tú. Pero siguiendo tres sencillas reglas todo debería mantenerse como good clean fun.

Cómo tener una amiga con ventaja y no morir en el intento:

  1. Ser sincero con uno mismo: La única razón válida para comenzar una relación de este tipo es porque una mina te quedó gustando lo suficiente como para querer repetir, pero no lo suficiente para formalizar algo. Cualquier otra razón, como mantener cerca a una ex o no dejar pasar a alguien con quien te ves en algo más serio en algún momento, es un error que en algún momento te va a pasar la boleta.
  2. No juntarse muy seguido: Los seres humanos somos animales de costumbres y la regularidad hace que los límites se pongan difusos. Eventualmente se puede generar un sentido de pertenencia en una relación donde cualquiera de los dos puede estar con otras personas al mismo tiempo con la consecuente aparición de celos e inseguridades, que eran la primera razón para mantenerlo todo del lado de lo casual. Además, si te juntas mucho con ella, te estás juntando muy poco con otras ¿y no es la posibilidad de conocer más gente la razón de mantener tus opciones abiertas?
  3. Y, si no quieren pescar nada de lo de arriba, al menos quédense con esta,

  4. No seguir como el amigo con ventaja pensando que con el tiempo ella va a cambiar de opinión: Axioma. Si llegaste al nivel de querer empezar algo serio con tu amiga con cover,  ella ya lo sabe. Y si ella quisiera pololear contigo, ya estarían pololeando. Quizá no quiera nada serio con nadie, o nada serio contigo, pero si tocas el tema de alguna manera y ella te da a entender que las cosas están bien como están, créele.

Antes de que el ejército de amig@s con ventaja a los que sí les resulta me ataque, estas reglas no son dogmas. Y sí, románticos allá afuera, se la pueden jugar por su tiramiga y tener una relación perfecta y todas esas cosas. Pero si no resulta, sean buenos deportistas y acepten que ella les cantó las cosas claras desde el principio.

Saludos.


En F.A.Q. Women nos dedicamos intensivamente al estudio de la mujer, sus usos y costumbres.  Es por eso que en busca de un mejor entendimiento entre géneros, este intrépido columnista está dispuesto a investigar y desmentir o confirmar los distintos mitos que se establecen en toda relación romanto-erótica.

Un día de trabajo normal en los laboratorios de F.A.Q. Women

Así que al igual que la última vez, hago un llamado a nuestr@s fieles lector@s para que envíen sus teorías. Un panel de expertos elegirá la más entretenida y en un tiempo más publicaré los resultados de la investigación.

Así que, querid@s lector@s, la pelota está de su lado de la cancha.

Saludos.


No puedo postergar más esta tercera entrega, con un mito que es un clásico, y que richi se encargó de sugerirme (N. de la R.: sugirió como mito, él no piensa así):

Y el tercer mito dice: “Son todas maracas“.

Ya, pero honestamente, esto no resiste mucho análisis. Estamos claros que la MAYORÍA de las mujeres no son maracas. A lo que me interesa ir aquí es: ¿por qué alguna vez este mito llegó a crearse? ¿Por qué alguien, en la cúspide de su despecho, es capaz de lanzar semejante diatriba?

Entérese a continuación.

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Quizá estén pensando en quién me creo que soy para enfrentarme a una pregunta que ni Freud ni Gibson pudieron contestar. Y no voy a caer en el chiste fácil de contestar la pregunta con el archiconocido e hipercitado “uno de este porte” (separando los índices el largo que considere apropiado en el momento).

Es que hoy en día, en que las mujeres son renovadas, liberadas, asumidas e hipoalergénicas, hay que ser realista un cerdo machista para pensar que nuestras contrapartes femeninas necesiten sólo unas buenas embestidas para ser felices. Yo siempre he creído que buscan unas buenas embestidas acompañadas de algunas otras cosas. El reduccionismo de Mr. Blue, pero con papas a un lado.

Así que en aras del mejor entendimiento entre los sexos, y para que nosotros los hombres podamos satisfacer de alguna manera las irreales simples expectativas de las mujeres, dejo aquí un humilde perfil con las  cualidades del hombre promedio, basado en artículos de Cosmo, conversaciones callejeras, posts leídos en blogs femeninos/feministas y varias otras fuentes poco confiables:

  • Extrovertido, pero enigmático;
  • Relajado, pero que sepa hacerse cargos de situaciones;
  • Con su lado femenino desarrollado pero varonil;
  • Divertido, pero serio para algunas cosas;
  • Que la deje pagar lo suyo, pero que la invite;
  • Que le guste viajar y salir, pero también quedarse en la casa sin hacer nada;
  • Que sea caballero, pero no a la antigua,
  • Que tome la iniciativa en el sexo, pero que no se asuste ante sus avances sexuales;
  • No tan alto, pero no tan bajo;
  • No tan peludo, pero tampoco lampiño;
  • No tan flaco, pero no gordo ni demasiado musculoso,
  • Rubio, pero moreno.

Esta lista no es en ningún caso exahustiva, pretende ser una pincelada que nos permita empezar a entender lo que ellas quieren. Ahora, como contraparte, está la teoría de Samantha Jones (sí, la de Sex and the City. No, no he dejado mis testículos en mis otros pantalones):

“You fantasize about a man with a Park Avenue apartment and a nice big stock portfolio…For me, it’s a fireman with a nice big hose”.

Y es que al final, (parafraseando a nuestra ninfómana preferida nuevamente) aunque todas quieran ser Carrie, antes que estar con Mr. Big, preferirían estar con Mr. Too Big.


Quizá el título pueda llamar a error. Esto no es una semblanza de la Sra. Schrödinger [que por lo demás debe haber sido una mujer muy aburrida para que su marido haya tenido el tiempo y las ganas de imaginar la manera más ñoña de matar a un felino inocente], es más bien un primer intento en mi camino a la elaboración de una análisis exhaustivo de la mujer, sus usos y costumbres.

Es cosa común entre los hombres, al finalizar de mala manera una relación amorosa o tener una seguidilla de malas experiencias en el plano romántico, llegar invariablemente a una misma conclusión sobre la razón de su fracaso:

Son todas maracas Están todas locas.

Y antes que un ejército de feministas enardecidas y fanáticas de panda decidan quemarme a lo bonzo por ser un cerdomisógino-quelasmeteatodasdentrodelmismosaco-sóloporquenoleresultaconunamina-quefuelosuficientementeinteligenteparanometerseconesemaricón-pocohombre-pijacorta-hijodemilputas, he decidido publicar una teoría que me ha servido para mentirme a mi mismo animarme a intentarlo de nuevo cuando las cosas no salen bien.

[Cabe aclarar antes de seguir que mis únicos estudios de Física son los del colegio y que no me fue tan bien que digamos, por lo que mi tesis es más que nada hacer gárgaras con términos que suenan bien y carece de toda validez científica. Seguir un curso de acción basado en ella puede ocasionar problemas como dolores de cabeza, ataques de insomnio y patadas en la ingle]

Así como el famoso gato ( aquí en versión video), las mujeres viven permanentemente en un estado entrelazado. Por ejemplo, la chica que siempre toma la micro a la misma hora que tú y se baja una cuadra antes de llegar a Escuela Militar. Esa que siempre anda leyendo un libro con cara de concentrada, pero que igual se de el tiempo de cruzar miraditas contigo a través de sus anteojos sin marco. La que has imaginado infinitas veces sin su ropa de alternativa neojipi ecofriendly. Después de una semana [o dos, o un mes] pensando en si hablarle o no, te decides y haces tu movida. En ese momento, ese simple acto colapsa la onda de la mujer en cuestión y al momento de decirle “hola”, ella ya está convertida en, o una perra sin sentimientos, o en la futura madre de tus hijos. Ahí es sólo cuestión de probabilística.Y lo mismo pasa con esa compañera de universidad, con la vecina del frente o la mina que sacaste a bailar en un carrete.

Al menos, esta teoría de la mujer cuántica me da un poco de esperanza. Y en un mundo en el que una mina te patea el mismo día que haces el esfuerzo de tener un detalle lindo para recordarle lo mucho que te importa, la esperanza es lo único con lo que siempre puedes contar. No sé que opinan ustedes.