Desde luego, lo que presentamos a continuación es una excepción a la regla: I Love Curiosas.

Mija:

Antes de cualquier otra cosa, quedemos claros en algo: a menos que usté tenga una fascinación especial por los vírgenes, todos ya hemos tenido algún tipo de experiencia con el sexo opuesto. Hemos dado besos con la misma boca, acariciado con las mismas manos, metid… usté ya entiende.

Por ende, es altamente probable que alguna cosa que su macho le esté haciendo, y que usté se pregunte si lo habrá hecho antes con otra mina, la respuesta es: . Sí! Es lógico que sí. Y si es la primera vez que él está haciendo algo, probablemente se lo dirá. Con eso ya dicho, empecemos.

* * *

Claramente, un tipo que oculta absolutamente su prontuario en una relación ya avanzada es de desconfiar. Igualmente, tener alguna noción de cómo se ha manejado el compadre con minas en el pasado puede ayudar a las minas a sacarle una mejor foto (su pasión número 1). Pero hay que saber qué preguntar, cuándo preguntarlo, y sobre todo, qué NO hay que preguntar ni cagando. Con una mina que quiere descubrir a cada rato si eres first-timer en algo, dan ganas de arrancar. Y gentilmente, le hemos puesto la Con Ella También (C.E.T. para los amigotes).

Ejemplos:

Derechamente matapasiones

  • Estás recién conociendo a la mina, estás en tu casa, y quieres crear ambiente encendiendo ese incienso especial que tienes guardado.  Ella reacciona encantada y él subraya el gesto diciendo “éste me lo reservo para las ocasiones especiales ;) “. C.E.T. replica: “Ahh, o sea que lo usai cuando te toca… (sonrisita)“. CUEK.
  • Estás a punto de follar por primera vez con una mina, estás poniéndote el condón, y ella te suelta con sorna: “Ajá… veo que andabai preparado…“. CUEK (es un clásico).
  • Estás follando y le dices algo cochinín. Al terminar de follar, C.E.T dispara: “Oye… eee… eso que me dijiste recién… siempre lo dices?” CUEK.

Potencialmente matapasiones

  • Estás in love, en el paisaje ideal con ella. Y le sueltas por vez primera: “Te quiero“. Ella responde sonriendo, y luego se pone complicada y replica: “Oye… y… tú alguna vez te has enamorado?
  • Estás follando con ella y decides utilizar tu técnica de la doble hélice en invertida con semi-asfixia. Y ella, una vez que recobra el aliento, pregunta: “Oye, y eso de DÓNDE lo sacaste?
  • Están el living, besándose. Y ella, como de la nada, te larga con cara de querer saber el desenlace de la batalla de Trafalgar: “Oye, a ver, quién crees tú que es la mina que mejores besos te ha dado?

Inofensivo (aunque siempre hay excepciones)

Sí o sí, cualquier pregunta de éstas hecha en un contexto romántico o calentón es potencialmente matapasiones, ofensiva o desubicada. Así que las siguientes, hágalas en un contexto lo más neutral posible:

  • Preguntar por la relación más larga, cuánto tiempo lleva soltero, cómo terminó con su ex anterior (sin detalles escabrosos)
  • Pedirle que te muestre fotos de alguna ex (yo no entiendo cuál es el masoquismo en compararse, pero bueh) y no hacer comentarios al respecto de ella. Ni buenos ni malos.
  • Preguntarle si alguna vez se ha enamorado

El gastarse intentando saber estas cosas es una trampa: si sentiste la necesidad de preguntárselas, cualquier respuesta que no sea “eres la mejor” o “eres la primera (y por ende, la mejor)” te va a molestar sí o sí. Es pura inseguridad, querer justificar una taimadura o ansiedad. Y por supuesto, llevas al susodicho directamente a pensar en otras en un momento que está solo contigo.

Avíspese!

Shao.

Update: Tal vez le interese leer algunas respuestas posibles a estas preguntas incómodas.

A pesar de los rumores, no estaba muerto. Sólo encerrado trabajando en un proyecto mega hiper secreto alejado de la internet. Para los que lo notaron, ofrezco las disculpas del caso. Ahora, a lo que vinimos.

Paul: [Opens the door to Tom's apartment] We didn’t know who to call.
McKenzie: It’s Amanda Heller all over again.
Rachel Hansen: You did the right thing.

Para los que todavía no han visto la película, trataré de resumirla en 20 palabras o menos: Summer es una golfa que le aplasta el corazón a Tom después de  ilusionarlo y tener sexo en la ducha. O al menos esa fue la impresión que me dió la primera vez que la vi. Pero después de verla un par de veces más, me di cuenta que en realidad es Tom el mal enfocado.

Pausa para la airada reacción del público.

Prosigo. De lo único que se puede acusar a Summer es de no saber el significado de la palabra amistad; y no haberle contado que estaba de novia. Punto. No es una santa, pero tampoco es un súcubo que picotea almas entre sus comidas vegetarianas no lácteas y bajas en sodio.

Tom, por otro lado, siempre vive la misma historia con distinta protagonista. Así se llame Summer Finn, Amanda Heller o Autumn Loquesea. Es la fórmula:

  1. Enamorarse.
  2. Jugársela más de lo conveniente en el nombre del amor.
  3. Sufrir terriblemente cuando – ¡qué sorpresa! – las cosas no resultan.
  4. Enjuagar y repetir.

Podría gastar mucho espacio explicando todo lo que está mal con esa manera tan – a falta de una mejor palabraintensa de entender las relaciones, pero este video lo explica mejor que yo:

Supongo que la Lección para la Vida® del día de hoy es que los amores tormentosos de las películas, sólo funcionan en las películas. En la vida real, las cosas generalmente se dan. Y claro, podríamos echarle la culpa de nuestras desgracias a la FOX y las canciones pop, pero esperar que todas las historias de amor sean como Love Story es igual de ridículo que pedir que te llamen por tu nombre élfico o sospechar que estás dentro de la Matrix.

Saludos.

Después de una pausa necesaria, seguimos con la cuenta de las (7) verdades sobre el amor y todas esas cosas que se esconden en la película que le da el título al post. Como siempre, con los comentarios del artista antes conocido como Richi. Este viene por partida doble.

It’s official. I’m in love with Summer. I love her smile. I love her hair. I love her knees. I love how she licks her lips before she talks. I love her heart-shaped birthmark on her neck. I love it when she sleeps.

Tom Hansen

I hate her crooked teeth. I hate her 1960s haircut. I hate her knobby knees. I hate her cockroach-shaped splotch on her neck. I hate the way she smacks her lips before she talks. I hate the way she sounds when she laughs.

Tom Hansen

Todos hemos estado ahí. En la burbuja, arriba de la nubes. Basta que todo ande bien con nuestra princesita bonita pichiruchi media naranja, para que estemos felices aunque nos quedemos sin pega, nos vaya mal en la universidad o cualquier otra cosa.

Pero a veces llega un día negro en el que te entregan el sobre azul (probablemente porque nuestra media naranja no está ni ahí con tener una relación con un cesante/porro que cree que todo está bien) y la vida se te desarma.

Te sientes traicionado. Y como en cualquier caso de traición, tiras a matar. Así como antes tenías un (l) o una (f) en tu nick de messenger, ahora la odias y quieres que todo el mundo lo sepa. A veces, de manera pasivo-agresiva (carretear hasta morir para demostrar que no te afecta, hacer comentarios oscuros pero alusivos al tema, etc.), y, por qué no, de manera un poco más proactiva (llamando a las dos de la mañana para decirle que es una maraca de mierda mujer de malos sentimientos). A riesgo de sonar a libro de autoayuda, quizá no es tan buena idea. Para variar, una historia de la vida real:

Juanito terminó con Juanita y se dedicó a tirarle mierda de manera sistemática. Mientras tanto, Pepita estaba ahí, apoyando, escuchando, esperando su oportunidad. La cosa es que cuando vió como Juanito tiraba mierda con un balde a Juanita, la pensó dos veces. No se iba  arriesgar a que, en caso de que no funcionara, Juanito hablara de ella de la misma manera en que hablaba de Juanita. Cuando a Juanito le empezaron a pasar cosas con Pepita, el daño ya estaba hecho.

Quizá es algo obvio y que todos ustedes ya lo sabían, pero a Juanito le costó entederlo. La cosa es que el consejo para la vida del día de hoy es que, a pesar de que odiar es una manera divertida (quizá la segunda más divertida) de superar a alguien, hay que hacerlo pa’ callao buscar mejores maneras de olvidar. Por nosotros mismos y por las que están (porque siempre están) a la banca, esperando su turno al bat.

Sé que suena medio violento el título, pero la culpa no es mía: es de la que escribió el libro Por Qué Los Hombres Aman a las Cabronas. Para los que sólo les gusta leerse la contratapa de los libros, les cuento que es un compendio de consejos e insights acerca cómo una mujer puede obtener no sólo el respeto de un hombre, sino su absoluta sumisión. Algo así como un manual PUA, pero invertido y con olor a Cosmo.

Están los típicos consejos del tipo “hazlo esperar en msn“, “no estés siempre lista para contestarle el teléfono“, “hazte la difícil y el te perseguirá“, “compórtate como si fueses el trofeo“, etc. También, de fondo, está la constante premisa de “no seas demasiado buena, no entregues tanto, deja que sea él quien se enganche primero”. Algunos de estos consejos efectivamente contrarrestan esos comportamientos babosos que, para ser honestos, yo los veo hoy en día más en los hombres que en las mujeres.

En fin, un buen manual para minas weonas, de esas arrastradas y que se las pasan cagando (yo no conozco muchas, pero de que las hay, las hay).

Pero hay algunas mujeres (sé de casos concretos) a las que este cuentito de sentirse cabronas se les va a la cabeza, y de pronto tienes a una especie de Kill Bill, que creyéndose la zorra, van de aquí para allá trapeando el piso con cuanto weón se les cruza por delante. Y entre las múltiples cabezas que cortan siempre habrá un par pertenecientes a tipos como la gente.

Esto es pa decir lo siguiente: Cabroncita, en primer lugar, no se nos suba por el chorro. Que le resulte lo de escobillar su wáter con dos, tres, diez, veinte pelmazos no quita que, en definitiva, se trate sólo de pelmazos. Quizá usté ya lo sabe y se busca pelmazos deliberadamente, porque sabe que un tipo con un mínimo de autoestima y con un mínimo de experiencia en maracas no le va a aguantar, o la va a mandar a la chucha.

Porque una mina que siempre anda haciendo tiempo pa verte, que siempre te tiene en último lugar de sus prioridades, que pone unilateralmente sus condiciones pa que la relación funcione, y que en definitiva, se siente dueña del sistema de premios y castigos, está destinada a quedarse con pelmazos, porque nadie más la va a soportar.

Y andar por la vida con afán vengativo no es precisamente la mejor manera de encontrar una relación. Andar compitiendo contra el sexo opuesto tampoco lo es. Ahí hay tranca. Si alguien la cagó (sea su padre, su pololo, su marido o quien sea), eso se arregla con el culpable. Asumir que la culpa es compartida por cualquier ser con tula es como no comer más manzanas porque te salió una podrida.

Relaje la vena, o se va a quedar botá.

Shao.

Ayer me llamó la atención esta noticia que revelaba 15 cosas inesperadas que los hombres, supuestamente, encontramos sexy en las mujeres: por ejemplo, unos rollitos locos, estrías, su panza loca o maquillaje corrido, entre otros tips que reflejarían naturalidad y una cierta despreocupación. Aún más, presentan los tips como útiles “para evitar poner en riesgo tu relación”.

Personalmente, sospecho que los encuestados fueron un grupo de rednecks-cuarentones-guatones-cerveceros-gringos de los que rara vez se bañan. Y sospecho también que la idea del reportaje era subirle un poco la autoestima a las minas dejadas con su apariencia.

Damas, no se equivoquen: a nosotros nos gustan las mujeres que se preocupan de verse guapas. Y, especialmente, cuando una mujer se pone guapa para vernos a nosotros. Por más que las mujeres —principalmente por razones de conveniencia— intenten convencernos de lo contrario, lo cierto es que mujer que se arregla, mujer que quiere verse atractiva para los hombres. Y si se arregla para ti, es porque el sexo está contemplado en alguna parte del cronograma para ella (otra cosa es que finalmente te resulte :) ).

Además, una mujer que se produce es un desafío, por la misma razón: si está mostrando sus encantos y atractivos constantemente al sexo opuesto, pretendientes no le van a faltar, lo cual significa competencia y comparación constante para ti.

Esto implica que un hombre al cual le guste ver a su mina descuidada sólo significa una cosa: es un inseguro y necesita asegurarse de que ella “ya no está cotizándose en el mercado” y que, por tanto, se está quedando con él solamente (la misma razón para que hayan minas que les gusten los hombres poco atractivos: son garantía de fidelidad, porque nadie más se fijará en ellos).

Si a usté, fémina, le gustan los inseguros, adelante: restándose atractivo encontrará a varios disponibles. Pero a usté, amigo, le advierto: mujer que se produce poco está menos disponible para el sexo, no sólo con otros hombres, sino también contigo.

Los hombres sabemos que hay cosas que una mujer no puede alterar de sí misma: por ejemplo, la estatura, la forma de su rostro, su contextura ósea, su genética, etc. Sabemos también que no a todas las mujeres les queda bien eso de operarse o cambiarse el color del pelo. Perfecto. Pero en lo demás no hay excusa: una mujer que no se preocupa de sí misma es matapasiones. ¡Ellas ya lo saben!

Y una última reflexión acerca de lo que es sexy o no: teniendo dos versiones de la misma mujer, exactamente igual, pero una bien arregladita y la otra media dejada de lado, con la mano en el corazón, ¿cuál eliges?  Ése sí es parámetro para darte cuenta qué cosas realmente prenden las pasiones y qué cosas son meramente fruto del conformismo o la inseguridad.

Shao.