Después de una polémica primera parte, sigue el conteo de  las cosas que aprendí viendo la dichosa película. El tema de hoy es la idealización, con los comentarios de su vecino amigable.

Narrator: This is a story of boy meets girl. The boy, Tom Hansen of Margate, New Jersey, grew up believing that he’d never truly be happy until the day he met the one. This belief stemmed from early exposure to sad British pop music and a total mis-reading of the movie ‘The Graduate’.

Esta me llegó medio a medio. Nunca es fácil admitirlo, pero si hay alguien que se compró la fantasía romántica prefabricada por esos amañados guionistas de Hollywood, soy yo. Por ejemplo, en mi tierna adolescencia estaba “enamorado” de Jamie Buchman, el personaje que Helen Hunt interpretaba en Mad About You. Si no me entienden, quizá este video de cuando Paul se va a operar, está inconsciente y ella se manda este speech, ayude:

Minísima. Usándola como punto de comparación, comprenderán que las otras mujeres (las de verdad, las que no tienen un ejército de guionistas dictándoles la frase precisa , ni maquilladoras ni iluminación profesional), se veían un poco deslucidas en comparación.

La gracia (y lo peligroso, cuando se es joven e influenciable) de series, películas y etcéteras como Mad About You (por usar el mismo ejemplo, pero aplica para todas las películas del género) es exactamente eso. Te venden un mundo en el que una mujer linda, inteligente y graciosa, es todo lo que necesita un tipo bajito con jewfro y principio de alopecia para ser feliz. Y al igual que Tom, yo me la compré entera. Pensé que si le pasó a ese personaje interpretado por un actor pagado, me podía pasar a mí. Pero no pasó. Todavía no pasa. He estado con chicas muy bonitas, muy inteligentes y muy simpáticas y nunca, nunca, ha sido como en las películas.

Así que haga como el Richi: Levántele el dedo del medio a Disney, deje de ver películas mamonas y vaya a tocarle el timbre a esa mujer que quizá no sea perfecta, pero al menos es real.

Estas son cosas que suceden cuando tienes amigos como yo:

Aquí el anuncio: Señoritas Bailarinas Exoticas y del Caño

Bueno, volviendo al tema: caños, lencería, bailes y otros (recomiendo Marín 014, pieza 2) son mis fetiches favoritos. Creo que haré un concurso con las mujeres que acá conversan ya que el richi no me pescó ni en bajada.

Ya me fui.

Ahora lo que se estila en FAQ Women es inaugurar secciones. Hoy inauguramos la sección Matapasiones: cosas que le quitan atractivo a una fémina. Por si acaso, este artículo no se refiere a una postura durante el sexo (¿o tal vez sí?).

Usté, no se pare así

Si hay una wea que es capaz de quitarle automáticamente el atractivo a una mina es un mal lenguaje corporal. He visto minas muy guapas, que andan con la cabeza gacha, se paran con la espalda chueca, caminan como recién bajadas del caballo, se sientan como con culpa de ocupar espacio o andan con cara como de que acaban de oler caca, y realmente, me cagan la onda.

Y sus bonitos genes no son capaces de compensarlo.

Tal como el pelo, la postura revela una actitud interior. Cómo se para uno sobre el piso es cómo se para uno frente a la vida (ok, autoayuda mode off). Una mina desgarbada, en primer lugar, es una mina que no quiere mostrarse. La postura chueca esconde las tetas y el poto (y si usted lee este pasquín testosterónico a menudo, sabrá que son de nuestra predilección).

Y una mina que no quiere mostrarse, simplemente, es una mina que no quiere ser atractiva para los hombres. Súper válido (en especial si eres lesbiana). Pero ¿para qué nos vamos a molestar siquiera en acercarnos?

Lo mismo con la manera de caminar. Una mina que camina desgarbada refleja que no está ni ahí con nada (a mí me gustan las curiosas, lo cual será tema de otro post). A una mina que camina amachotada se le nota que no está muy conectada con su sensualidad. Una mina que camina con actitud de pollita asustada, te la podrás imaginar a la hora de la intimidad.

Por eso, ladies, saquen pecho. Párense derecho. Miren para arriba. ¡Como las modelos, caramba! Sin vergüenzas. Aparte de todo, la postura influye automáticamente en el estado de ánimo (compruébenlo). Muestren orgullo. Una mina orgullosa de sí misma es una delicia.

Shao.

P.D.: ¿Cuáles son sus matapasiones en las minas? Más allá de las cosas obvias, como el mal aliento, olor a poto, bigotito en la cara, etc. Tiren ideas.

Si hay un rasgo psicológico que hace atractivas a las mujeres, es el misterio. Acompañado de su hermana chica, la discreción. El “no sé qué“, ¿de dónde cree usted que viene? “No siempre todas las cartas sobre la mesa” me recomendaba hace un rato una amiga. Cuando el “no se qué” pasa a ser “ya sé qué“, es fome.

Este post va dedicado a las minas alumbradas. Como buen chilenismo, “alumbrado” es un término súper ambiguo, y podríamos decir que describe dos actitudes: 1) una persona sobreexpuesta, que ventila demasiado sus pensamientos o actividades privadas (en cuanto a presas, no tenemos nada de qué quejarnos), y 2) una persona demasiado explícita para jactarse de algo.

Vamos primero con las alumbradas sobreexpuestas. Es fácil detectarlas: publican o tuitean cada variación de su estado de ánimo (“estoy cansada”, “ocupada”, “aburrida”, “triste”, “con la regla”, etc.), que aderezan con carnadas específicamente dirigidas al público masculino (“quiero un masaje”, “quiero un regaloneo”, “con ganas de dar besos”, “hoy salgo a ponciar! yupi!”).

La sobreexpuesta sabe que con esto tendrá mucha atención del público masculino. Nosotros, no sé porqué chucha, somos porfiadamente idiotas en creer que cada una de estas manifestaciones va dirigida personalmente a nosotros. La lola pregunta “Y tú qué opinas?” y el weoncito dale con sentirse identificado y responder, sin importar que otros 26 hayan respondido antes pensando lo mismo.

El problema, señorita sobreexpuesta, es que atraerá la atención de todo el mundo, menos de sus potenciales parejas. Porque la weá espanta. Espanta verse emparejado con una mina que, mientras tanto, sigue pidiendo masajitos y besitos al orbe (como dando a entender que los tuyos no bastan). Espanta estar interesado en una mina y verla proclamar después de un carrete donde NO salió contigo, “ufff… increíble lo de anoche… menos mal que me tomé la pastilla, jaja“.

Quizá la sobreexpuesta sabe esto, y en verdad se alumbra harto para tenerlos a todos babosos y no tener a nadie demasiado cerca. Tal vez es narcisista o ególatra, o es una insegura que necesita sentirse importante hasta para tirarse peos. En una de esas sólo está jugando y disfrutando mientras está soltera. Pero a cualquiera interesado en una mina para algo más que follársela por la noche, espanta. Tenedlo en cuenta.

Luego vienen las jactanciosas, y éstas me dan risa. Usualmente se alumbran con que son buenas para la cacha, o unas party girls incansables y energéticas, o unas sofisticadas exóticas que encuentran flaite hasta a Brad Pitt. Quizá buscan que les tengamos miedo: miedo a no rendir tanto en la cama como ellas, miedo a no ser tan gozadores como ellas, miedo a no poder seguirles el paso en la fiesta, miedo a no saber degustar la sinfonía de jamón serrano con praliné y duraznos a la menta jengibrada.

Ojo, éstas suelen no ser las conocidas como “maracas”. Como bien apuntaba otra amiga, “a la maraca le va bien. Si tiene tiempo para alumbrar, es porque está sola“.

Éstas son las que en los carretes, con sus amigas, se les escucha al pasar cosas como  “ufff, pero ya weona, de anoche mejor ni hablemos, te acordai? jajaja“, o “puta que me he comido weones ricos últimamente“, o las que online alumbran con “ufff lo pasé tan rico comimos tan rico cierto? 1313” o “próximo fin de semana only girls party, vamos a dejar la cagá jajaja

El punto es que el fiasco suele ser grande. Puede que sí le guste la cacha, pero no sepa ni dar un beso bien (ej.: se dedican a morder), o ponga cara de asco para hacer sexo oral. O quizá sí sea incansablemente fiestera, pero si no le tienes el equivalente a un Wild On cada finde, se te aburre y pone cara de taimada. O tal vez sí sea sofisticada y tenga muy buen gusto, pero si la sacas del bistró o del bar ondero, o si le apagas la película constructivista rusa, no sepa qué hacer con un tipo a solas.

Incluso, concedámoslo, quizá sí son aquello que proclaman. Pero el hecho de alumbrarlo tanto te deja un gusto raro. Quizá es la falta de misterio, quizá es la sospecha de que en realidad estamos frente a gente poco interesante. Comer, carretear y follar rico no es TAN exclusivo como para alumbrarlo tanto o para fotografiarlo en Instagram como si fuera un perro verde. A mí siempre me matará más el misterio y la discreción.

Ir conociéndose de a poquito, enterarte de las weás porque te las contó ella y no porque lo leíste en Facebook, y guardar algo de privilegio informativo. Saber que lo que conoces de ella no es lo mismo que sabe el resto del ciberespacio. Y dejar que las cosas se demuestren con hechos, guardar espacio para la sorpresa.

Además que, si llegas a terminar una relación con una mina discreta, no vas a ver tu nombre y referencias a tus partes pudendas esparcidas por todo Internet.

Shao.