Enredarse con Knives Chau es demasiado simple. Quizás por eso no nos gusta. O sea, sí nos gusta en el exacto momento en que estamos dentro de ella, pero no cuando nos acordamos, quizás ni siquiera al minuto y medio después de que estuvimos ahí y pensamos en alguna excusa para irnos o para echarlas. La primera es más fácil, en cualquier caso.
Y te llama y te llama y te llama y contestas cuando es tarde y es eso o meterte a redtube a ver qué hay de nuevo. Y mientras el semen bloquea las sinapsis aprietas el botón verde del celular y pones tu mejor voz y te llenas la boca de palabras lindas sacadas de esa película que vio y de la que habla porque es lo que hay que hacer.
Y ni siquiera el sexo es tan bueno aunque no sea mascar lauchas. Algo no encaja aunque todo esté en su lugar. Entierras la cara en su cuello o miras al techo o las cortinas tratando de no verle la cara e imaginarte alguien más, alguien que pasó o alguien que ojalá pasara aunque todavía no la conozcas.
Hasta ahora ni todo bien ni todo mal, está nada más y eso es todo. Hay un sólo momento en que todo se puede ir a la mierda, porque a pesar de lo que diga todo el mundo o lo que diga yo o lo que se diga aquí, no somos mala gente los hombres, al contrario, queremos mucho a las mujeres de nuestra vida y no nos gusta ver que lo pasen mal aunque no estemos seguros cómo terminaron siendo parte de nuestra vida siendo que intentamos evitarlo desde un principio. Y ese momento es una palabra:

Y entonces sin querer terminas convirtiéndote en el hijo de puta del cual hablará mal con sus amigas sólo porque, aunque no mentiste en ningún momento, la verdad ya no se podía aguantar. Eso o terminas de convencerte que no te podría ir mejor. Una es triste para ella y la otra para ti, y te creería quizás si quieres ser una especie de héroe romántico pero también piensa para quién lo estás siendo, no tienes para qué mentirte a ti mismo.
Creo que la moraleja es que nunca sabemos al cien por ciento lo que siente la otra persona. Creo que no tengo para qué dejar moraleja. Creo que las minas que leen esto creen que soy mala gente siendo que no soy más que la ternura encarnada en un teclado zombie. Creo que este post dejó de tener sentido hace unos puntos seguidos atrás. Creo que mi historial de posts dejó de tener sentido el día en que nació. La moraleja real es nunca decirle a alguien que lo amas, que lo quieres a lo más después del decimoquinto aniversario. Otra moraleja es no desperdiciar quince años con una sola persona. Es bueno Scott Pilgrim, y no digo ser como él, lo más que me han dicho es Young Neil.
Eso. No se enganchen con gente que no les gusta, o que sólo les gusten porque están ahí y dispuestas de piernas abiertas y mejillas sonrojadas, porque no se transforman ni en pizzas ni en italianos tomate abajo suave con la mayo ni siquiera en esa mina que te imaginaste mientras te la culeabas.

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Camilo Muñoz, aunque me dicen @elbuencamilo y también me dicen que me quede callado.

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