Este blog nació y creció como una manera de entender a las mujeres. O lo femenino. E inevitablemente al escribir entendimos cosas, y como buenos hombres que somos, pensamos que ese conocimiento podría ser transmitido o dejado como legado, para que otros no se pegaran nuestros porrazos, o para que se peguen los porrazos que sí valen la pena. Y eso de por sí presupone algo sumamente arrogante: que nos quedamos con cosas que al menos a nosotros nos podrían servir para más adelante.

Pero es imposible. Casi 5 años más tarde, de lo único que he aprendido ha sido de mí mismo. Las musas —reales o ficticias— que inspiraron los artículos ya se desvanecieron hace rato. Catalogar y clasificar ha sido divertidamente inútil: hemos sido bibliotecarios de la nada. Y no es que sea problema nuestro solamente. Es que estamos metidos en un mundo demasiado impaciente, donde todo necesita ser un crash course. Vivir para dummies. Agarrarse minas para dummies. Salir de la friendzone para dummies. Necesitamos consejos de seducción para distraernos y así no agarrar una metralleta e ir a matar a las minas que nos rechazaron y sentirnos machos alfa por fracciones de segundo antes de rechazarnos a nosotros mismos de un balazo.

En el fondo, estamos cagados de susto. Tenemos miedo a volcarnos, así que vamos a clases y seminarios sobre cómo volcarnos. Y eso nos hace sentir bien y podemos volver a casa a ver las noticias de las 9 sin culpa. Por eso la gente toma cursos de emprendimiento, y cursos para seducir minas, y cursos de liderazgo y oratoria, y magísters y diplomados. Y luego comparten en redes sociales frases memorizadas, como testimonio de que las capacitaciones hicieron efecto.

Estoy desencantado de la academia en general, y de la gente buena para decirle a otros qué hacer en particular. Y de la gente que espera aprender cosas sentada y con la boca cerrada.

Finalmente, “comprender a las mujeres” o “comprender lo femenino” no son más que masturbaciones mentales. Tal como “comprender a los hombres” o a “lo masculino”, por cierto. He llegado a encontrarme con las mujeres y con las personas con las que ha sido importante encontrarme. Y comprender no ha entrado mucho en la ecuación. Ni en los orgasmos, ni en las peleas, ni en el amor, ni en el desamor, ni siquiera para tomar las decisiones correctas. De hecho, las decisiones correctas (como empezar a colaborar en este blog) siempre partieron sintiéndose un poco estúpidas y tiradas de las mechas.

Pero por alguna razón genética-evolucionaria-metafísica que desconozco, ahí está escondido todo lo que vale la pena. No en este post, por cierto. Ni en nada que venga ya envasado, aunque sea un puré de tomate 100% natural, o los inspiradores relatos de gente que se atrevió a cosas a las que usté no.

Éste es intencionalmente un feel-bad post. Si lo que quería era un feel-good post, disculpe, aquí tiene uno.

Shao.

PD: y ahora lea este comentario.

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FAQ Women, el blog de hombres hablando sobre mujeres. Lea el What The FAQ? para más información.

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