N. de la E.: Este es el primer post del Dr. Ninfómano en FAQ Women.

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He tenido el placer (o desgracia, aunque no lo crean) de compartir muchísimo con las putas y sus clientes en Chile.

He sido masajeado, follado, he conversado, he escuchado dramas y he llorado con ellas. Las he visto sufrir, drogarse, cagarse de la risa, pelear y ser folladas por varios hombres al mismo tiempo. He estado en partuzas, he cumplido el sueño del pibe con dos minas y lo mejor, puedo decir que la he hecho incluso sin pagar a pesar de ser del montón en cuanto a pinta y físico. Estas experiencias son las que compartiré con ustedes ahora.

Para empezar, aclararemos la terminología:

  • Cliente: Pastelito que paga por sexo con una puta.
  • Puta: Trabajadora sexual. No se molesten en eufemismos, incluso ellas se refieren así de sí mismas, y si se lo dices con respeto, hasta tú puedes.
  • Servicio: El acto mismo, es decir: mentir en la casa, llamar, ir al cajero, tocar el timbre, pagar, ducharse, follar, irse y sentir alegría o culpa. O desde el otro lado: Contestar, correr al departamento, bañarse, vestirse, abrir la puerta, cobrar, follar, echar al pegote del depa y sentir alegría o culpa.

Partiré hablando de los clientes, en especial para las señoritas lectoras que pueden mirar con incertidumbre, curiosidad, asco y arrogancia el acto de tantos hombres que pagan por algunos minutos de sexo falso… Qué superficial, ¿no?

Básicamente existen tres grandes tipos de clientes: El Sin-opción, El Infiel y El Voraz. Aquí va mi impresión al respecto:

Sin-opción

Este espécimen ha sido golpeado por el duro látigo de la evolución. A él, la descarnada competencia por el apareamiento y la trascendencia genética le pasó la cuenta.

Estoy hablando del tipo de hombres que puede pasar años sin siquiera besar a una mujer porque su timidez, su fealdad o su carácter similar al de un Chis Pop (por algo ya no los venden) lo enviaron al fondo de la pirámide evolutiva.

Sin-opción es un espécimen que se masturba viendo las páginas de putas durante meses, juntando coraje para llamar a la que más lo calienta. Luego llama con la voz de un jilguero, se baña, perfuma, afeita (no las bolas, obvio) y se da medio millón de vueltas juntando fuerza para golpearle la puerta a la puta. Obviamente, la técnica de las minas de dar la dirección sólo cuando estás abajo del departamento lo estresa y deja al borde de abortar la operación.

En el acto mismo no deja de tiritar y preguntarse “Qué rico esto, ¿le gustaré de verdad?”

La chiquilla comandará todo lo que ahí pase y manejará la situación a su antojo. Si es perversa, manipulará sus nervios y jugará con él, si es buena gente lo tratará con cariño y respeto tratando de darle un buen momento. Si es ninfómana, lo despedazará sin piedad y con más morbo que el normal. Todas pueden llegar a empotarlo por igual.

La frase “a nadie le falta Dios” para ellos es “a nadie le falta Dios… si tienes algo de platita”.

El Infiel

El más común y simple de todos, aunque también el más diverso. En palabras sencillas, es el que no tiene en la casa lo que quiere, y lo busca por fuera. Para él la puta encarna las fantasías que la pareja no le da, por ser demasiado conservadora o por falta de comunicación entre ambos.

¡Mucha atención señoritas con sus parejas! La gente miente, todos mienten, y su príncipe azul puede estar puteando para saciar sus fantasías si existen problemas de comunicación sexual entre ustedes. Porque incluso si no quieres ponerte el conjunto de enfermera en látex y darle un oral con garganta profunda, es algo sumamente normal que él podrá entender, pero debe ser conversado, antes que él busque como obtenerlo afuera.

Tan diverso es este tipo de cliente que no los aburriré describiendo los sub-grupos que he llegado a conocer. Sí les puedo decir que tiene un trato súper natural con las putas, y que con el pasar de los años las convierte en parte de su vida, en algo obvio.

Ellos no creen estar siendo infieles, esto es sólo sexo. Ser infiel es enamorarse de otra persona, no acostarse: así lo ve él.

El Voraz

El Voraz es un primitivo tipo de hombre al cual sus hormonas lo sobrepasan (a todo esto, hay muchos Infieles que también son voraces).

Para este tipo es sencillo. Quiere sexo, sexo y más sexo, y entre la pega y la cada vez más apretada vida social no da abasto con sus conquistas o pareja, entonces hay que buscar con la forma rápida.

Muchas veces se mete de caliente a las páginas de putas y ve alguna con una característica física o de servicio que le hace reventar las hormonas y sentir que tiene que pagar cualquier precio por vivir esa experiencia.

Estos tipos son hedonistas por excelencia, y difícilmente se enamoran. Tampoco se empotan, sólo quieren coger, coger y coger, con todo el morbo posible, ojalá transformando la vida en una película porno. Colgándome de un post anterior, diría que ellos viven su realidad en la fantasía, a un punto que traspasa los límites sanos. Le excitan las fiestas folleteras (partuzas), el sexo en público y los bares swinger.

Se codean con las putas incluso haciéndose amiguis y en ocasiones hasta terminan emparejados con ellas, permitiéndoles que sigan trabajando mientras ellos puedan continuar puteando.

Este tipo de especímenes están condenados a morir de un viagrazo 🙂

No se pierdan los siguientes posts de esta serie candente!

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Putero por naturaleza, caliente como nadie y totalmente desprejuiciado, el Dr. Ninfómano ha dedicado su vida al arte de follar en todas sus formas. Sígalo en Twitter

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