Existen dos maneras de meterte en una partuza: pagando (A) o por mérito propio (B). Yo he tenido la posibilidad de estar en ambos lados varias veces y les quiero contar específicamente el cara y sello de dos tríos MHM en los que me he revolcado… al mismo tiempo.

Como buen trío.

A: Me invitaron a una despedida de soltero común y corriente en la que bien poco tenía que ver con el novio, pero obvio, terminé yendo yo a buscar a las minas en mi auto. Todos los demás eran un grupo de cagones, de los que tiran piropos en masa o tocan la bocina cuando ven un culo. Las minas eran una rubia y una morena, con ligas y tacos de plataforma plateada. Tetas operadas y piercing en la lengua. Todo mi gusto morboso. Sí o sí hoy veremos sexo en vivo, pensé.

B: Una amiga con raspe lleva a su amiwi a mi piscina para pasar el calor. Entre fumarnos algunos cañitos y tomarnos unos copetitos escuchando música relajada, ya no nos importa tirar, manoséandonos, frente a la amiga, que lejos de mostrarse incómoda, se notaba curiosa y extrovertida.

Esta improvisada voyerista me calentó desde el principio, desde que sacó a relucir su micro bikini y ese tatuaje en la colita que parece decirte “Inserte Aquí”. La situación llamaba a exhibirnos frente a ella. Camila, mi amiga, parecía entenderlo demasiado bien. Sospecho que ya tenían un prontuario de “Calienta Pollas” en equipo.

A: Consciente de que se las saben por libro, busqué ignorarlas un poco a la vez que me mantenía sintonizando con ellas, compartiendo el mismo estado de ánimo. Si no era ahí, sería otro día, pero yo quería follar con una de ellas, con  las dos, juntas o por separado, era mi desafío.

B: Guiado por la calentura y por un poco de intuición, empecé a tirarles tallas a las chicas usando el clásico “entre broma y broma, la verdad asoma”, técnica que suele ser bastante efectiva para armar tríos y cochinadas varias.

A: Las putitas salen del improvisado camarín preguntando: “¿Quién es el novio?” y obviamente el enamorado fiel se hizo el de las chacras. Ni hablar de los piroperos a distancia que, en dos tiempos, ya estaban meándose encima. Como buen Doctor. tenía que dar el ejemplo y me ofrecí, fingiendo ser el futuro macabeo.

B: Se me ocurrió que jugáramos al “Verdad o consecuencia”… lo sé, está ultra trillado, pero con unos tragos de más la creatividad no da para mucho… y tampoco se necesita tanta originalidad. Penitencias con prenda de ropa era la consigna.

De lado quedaron todos esos cuestionamientos fruto de la timidez, o esa planificación absoluta de los que se creen shuper liberales y capos para el sexo. ¿No han escuchado a su pareja hablando de dejar las reglas bien claras antes de un trío para que todo ande bien y se puedan seguir mirando a la cara después? Jajaja, no saben lo rápido que eso se va al carajo!!! Yo mismo he vivido el hecho de que no importa cuánto planees, somos humanos, imperfectos, impulsivos, torpes y egoístas. El más mínimo desliz puede transformarse en drama y los límites son demasiado delgados cuando apagas la cabeza para dedicarte a disfrutar.

Así que ojo amiguitos… no tanto con lo que prueban, sino con quién lo prueban.

A: Antes de llegar al coro de Bon Jovi, cuando ni siquiera había empezado a sonar Careless Whisper, ya tenía a las dos bombas arrodilladas frente a mi besándose con mi pene entre sus labios. Sus piercings brillaban en medio de ese excesivo uso de saliva que formaba lianas entre sus bocas y mi glande.

B: En esta circunstancia el copete y los cañitos nos habían liberado ya de esas pajas mentales, y estas chicas claramente sólo querían pasar un buen rato, vivir una fantasía igual que yo e hinchar sus egos exhibiendo ese lesbianismo tan de moda hoy en día.

Obviamente quedé desnudo yo primero y sin pensarlo me tiré a besar a Camila, apenas en calzones. Romina había dilatado su desnudez sacándose pulseras y aros en cada prenda perdida, pero mientras nos miraba, sus movimientos y el color de su rostro delataban lo caliente que estaba. Tenía la mirada fija en nosotros, tras lo que no puede evitar mencionar las palabras mágicas: “Ya que no pagaste con prendas te vamos a tener que castigar con la Camila”. Por dentro sólo rogaba que no llegara la cachetada. Si era así, estábamos al otro lado.

A: Me pusieron un preservativo y cogimos duro, muy duro. Mezclamos siempre la penetración con una y el sexo oral con la otra. Los que inicialmente eran estupefactos espectadores ahora gritaban y arengaban perdiendo la timidez y acercándose a manosearlas un poco, pero esa cruzada era mía y luego de acabar en la boca de una y verla besarse con la otra, ya todo estaba cocinado. Había tenido un trío sin mucho esfuerzo, sencillamente por ser un caradura. Hell yeah.

B: Romina se acercó a besar a Camila primero (muy entendible). Luego la desnudamos entre los dos y la recorrimos por todo el cuerpo con nuestras lenguas. La masajeamos y le hicimos sexo oral. Le vendamos los ojos y la acariciamos por cada rincón de su cuerpo, especialmente esos como las partes contrarias a los codos y rodillas que tanto placer dan. Era nuestro “castigo” para ella. Camila me invitó a penetrarla mientras ella la besaba y acariciaba.

Nos quedamos jugueteando todo el día y parte de la noche hasta que decidieron irse a sus casas. Después de ese día, nunca nos volvimos a ver.

Pronto vienen más historias. Y también algunas de mis compinches, que no se quedan nada de atrás en esto de la cachondería. Porque claro, no estoy solo en esto.

Y ustedes lo saben.

29 comentarios. Deja el tuyo»

Putero por naturaleza, caliente como nadie y totalmente desprejuiciado, el Dr. Ninfómano ha dedicado su vida al arte de follar en todas sus formas. Sígalo en Twitter

29 Comentarios: