Con este post, muevo para acá la discusión que se ha generado en nuestro bendito Formspring acerca de las vírgenes, el sexo, la castidad, las minas que se masturban y todo lo demás.

Antaño, la virginidad era un bien preciado como un indicador de pureza de las chicas. Antaño, claro, una mujer solía ser penetrada y besada por un solo hombre en su vida (o al menos ése era el ideal). Es la misma época donde se desconocía que las minas pudiesen tener orgasmos (y el vibrador tenía uso clínico contra la “histeria”).

… sino hay que saber llegar

Follarse a una virgen tiene, para algunos, ese valor especial de ser el primero, el que jamás se olvida. Muchos tipos sienten que, al follarse a una virgen, la “marcan” con su sello para el resto de su vida. Pero confrontemos eso con la realidad.

En todo aspecto de la vida, quien quiere destacar por ser “el primero” o “el único” en lograr algo difícilmente tiene mucho más que ofrecer que eso. Ser el primero te permite evitar toda comparación y ser el mejor… mientras seas el único. ¿Cómo va a saber esa minita, que acaba de ser desvirgada, si le tocó un macho bueno, uno más o menos o uno como el hoyo? No puede, porque no conoce nada más.

Después lo sabrá, pero el tipo que llegó primero podrá soslayar las comparaciones argumentando “hey… esta minita pasó por mí primero“. Sin importar que la “pasada” haya durado tres minutos o haya sido más dolorosa que parto de guagua rusa.

Se parece un poco a los que comentan “primero” en un blog, ¿no?

El miedo a las comparaciones. Muchos buscan y sueñan con una virgen por eso: porque la mina no va a andar pensando si la tiene más grande o más chica que el anterior, si duró más o menos, si la calentó más o menos, si podrá tener con él el orgasmo que tuvo con el anterior, etcétera. Está en blanco, no tiene experiencia, y por lo tanto puede ser “enseñada”: otra fantasía que busca tapar inseguridades.

Ésta es una de las razones (no la única, por cierto) por la que muchos tipos buscan minas vírgenes o poco experimentadas.

Por viaje vendo cinturón de castidad, herencia familiar, reliquia, mucho uso

Una mina virgen, por su parte, puede serlo por tres razones distintas:

  1. Es muy chica. Y claro, todos hemos sido vírgenes alguna vez. Lo de “chica” tiene que ver más con una edad sexual que una edad real: es la edad donde aún no tiene ganas de tener sexo. Sea a los 12 o a los 25.
  2. Se está guardando para alguien especial. Aquí tenemos a las minas que son vírgenes por razones religiosas, y también a las que consideran que su sexo es demasiado preciado como para soltárselo a cualquiera. Independiente de lo que la mina considere como un tipo “digno” de su sexo, dos cosas son ciertas: a) está idealizando el concepto mismo del sexo (y de su sexo en particular), y b) el sexo no es prioritario para ella. Si lo fuera, estaría follando, por supuesto.
  3. No está dispuesta a hacer lo necesario para obtener sexo. En este saco pondremos también a las que dicen “quiero, pero no puedo“. Un fact de la vida es que, sin importar lo poco agraciada que seas, siempre habrá un hombre dispuesto a acostarse contigo (no sucede lo mismo al revés, como la mayoría de nosotros los hombres hemos podido experimentar alguna vez).

Entonces, una mina que “quiere pero no puede”, en realidad no puede porque:

a) Los tipos con los que ella se acostaría no quieren acostarse con ella (problema de expectativas/realidad);
b) Hay tipos que quieren acostarse con ella y con los que ella se acostaría, pero no quiere pasar por puta, fácil, regalá, bataclana, ligera de cascos, etc;
c) Tiene algún tipo de miedo a la intimidad, pánico escénico, trancas o traumas con el sexo o culpas religiosas, morales o de crianza. [Update:] En este caso, la virginidad no está siendo una opción para la chica, pero los factores que la mantienen en ese estado son más profundos y pueden requerir trabajo.

En cualquiera de los tres casos, esta chica tiene otras prioridades (exigencias, apariencias o miedos) por sobre el sexo. La virginidad como opción, de hecho, es una postura que prioriza otras cosas por sobre el conocer, explorar y disfrutar el sexo.

Lo mismo sucede con el tema de la masturbación.

Goldfinger

La masturbación de las minas ha sido, largamente, un tema tabú y vergonzoso de reconocer para ellas, mayormente debido a la idea (en la que muchos aún creen), de que una mina que se masturba es una mina loca, necesitada de pico. (Como si eso fuese malo.) Y que la vagina es una weá sagrada, que si la miras a los ojos te conviertes en piedra, y todo eso.

Las minas pueden ser muy chaqueteras cuando se trata de defender sus bastiones morales y sus conceptos de decencia, y la condena social se ha dejado caer una y otra vez sobre las minas que se han atrevido a reconocer que se fingerean o usan vibradores. “Consoladores“, les llaman, qué nombre más como el orto: suena como si la mina se “consolara” del pico que no puede obtener.

Además, hay un tema estratégico: muchas minas suelen ocultarle su deseo sexual al hombre, les gusta aparecer como distantes, difíciles de calentar, imposibles de conquistar. Ego, mayormente. Reconocer que se masturban, entonces, es reconocer abiertamente que les gusta con mayo, y les gusta tanto que les gusta también evocarlo y recordarlo. Eso las colocaría como demasiado accesibles, cosa intolerable para ciertas minas.

Lo cierto es que una mina que se masturba aprende a conocer cómo le gusta que la exciten, y cuáles son sus zonas y sus caminos para llegar al orgasmo. Es una mina mucho mejor equipada para disfrutar el sexo. Y una mina que disfruta el sexo, es una mina que quiere más sexo.

Los weones que miran rarito a las minas por masturbarse, son los mismos pelotudos que hacen que sus minas no muestren el escote y no se arreglen, son los que dicen que las minas que se depilan a la brasileña son maracas, etc. Son los que le temen a la competencia, porque saben que van a perder. Desde luego, con esa actitud pierden igual: convierten a sus minas en seres chatos y opacos, sin capacidad de goce propio. O tal vez las minas que quieren ser chatas y opacas, sin capacidad de goce propio, los buscan a ellos. Vaya usté a saber.

***

Una mina que no se masturba, o que mira feo a otras por masturbarse, o que es virgen por las razones 2 o 3 anteriormente descritas, es una mina a la que no le gusta tanto el sexo. Es una mina que no se ha dado el tiempo de conocerse y conocer cómo siente ella el sexo; desde luego, no tiene nada que ver con las teóricas del sexo. Acá la weá es experiencia. Campo de juego. Cagarla y equivocarse. Conocer sacos de weas, y saber luego evitarlos. Y saber valorar a los weones como la gente.

Cuando una mina que ha pasado por aquello la elige a usté, sabe que lo está eligiendo con conocimiento de causa. Y no por babosa o por pava.

Y bueno, incluso si usté es babosa, pava o simplemente no le gusta el serso, también tendrá machos que la prefieren a usté. Como también hay machos que las prefieren vírgenes, así que no despotrique tanto contra nosotros, lolita. Es un tema de nuestras preferencias.

Y la virginidad, bueno, para nosotros es un plus realmente importante. En el aceite de oliva.

Shao.

138 comentarios. Deja el tuyo»

FAQ Women, el blog de hombres hablando sobre mujeres. Lea el What The FAQ? para más información.