Aaaaaah el sexo. Bonita cosa, ¿no? Bueno, a veces no.

Con el Dr. Ninfómano hablábamos el otro día sobre este tema y resultó que estabamos de acuerdo. ¿En qué? En algo así:

Yo tengo el pene triste, entre agarrarme desconocidas los fines de semana y la paja… No es vida.

Con todo el destape sexual que ha habido en este último tiempo, cada vez parece se nota más que la gente la anda poniéndo a diestra y siniestra cual deporte. No es que antes se hiciera menos en todo caso, sólo que ahora se ve más y, en cualquier caso, no tiene nada de malo.

El único pero tiene que ver con que, paulatinamente, me encuentro con más gente que piensa en lo de arriba. Están aburridos de andar por la vida agarrándose y follándose a gente random sin una conversa decente de por medio, sin preocuparse de conectar un poco más allá del plano netamente sexual. Alguna afinidad que permita cierta complicidad e intimidad por lo menos. No tiene para qué existir una relación o algo por el estilo, pero idealmente, algo que haga dejar de sentir ese vacío que deja el ponerla por ponerla.

Suena a que muchos andan buscando sexo netamente para llegar al orgasmo y están olvidando, o les importa poco, lo que pasa entre medio, que es justamente donde está la posibilidad de calentar a la otra persona con pequeños juegos mentales o detalles que podrían convertir la experiencia en algo más completo y más satisfactorio.

¿Pero en general qué pasa antes de una cacha? Intentando leer entre líneas, al parecer nada. Fome. Sí, es rico ponerla, pero de esa manera aburre, y pronto. Después de todo, a menos que estés en una película porno, el metesaca es una parte interesante, mas no imprescindible… digamos que es el 10% de lo que sucede en una relación sexual.

Por otro lado existen personas que comienzan con mensajes de texto al medio día, o fotos en pelota mientras el otro pelotudo está encerrado en la oficina y no puede escapar. Un show por Skype el día anterior… qué se yo. En el caso de encuentros más cortos, el coqueteo intenso o frases en doble sentido sirven para avivar la cueca. El erotismo parte mucho antes que el acto en sí. O más bien el acto parte mucho antes.

Después de todo, para las mujeres, el sexo está más en la cabeza que en la otra cabeza de su compañero. Y, siendo honestos, nosotros podramos ser todo lo visual que dicen que somos, pero también nos gusta el juego calentón que sucede en la mente. Lo pasamos mejor. Lo disfrutamos más. Nos conectamos más con la lola o lolo, y al final eso lleva a que sea una experiencia con la que no quedas con gusto a poco. Incluso si es un rapidito y existe esa complicidad, al final es mucho mejor.

Por lo tanto, uno debería intentar al menos erotizar la mente de esas mujeres que te atraen, más allá de seducirlas en una disco u otro lugar x, ¿no? Es trabajo de ellas también, está claro; sin feedback no se saca nada. El punto es que hay que al menos intentarlo.

Y para el cachondeo existe tanto tanto material! Desde la música (una de mis preferidas) hasta directamente comentar que tienes un fetiche específico… hasta una corbata (no precisamente en el cuello… o quizás sí) puede generar complicidad. El sólo hecho de hablar de sexo con una mina que conoces una noche, ya te puede dar varias pistas acerca de qué le gusta, qué no y ya se puede agarrar el hilo de qué comenzar a decir o hacer, antes de llegar a tu casa. O dónde tocar si vas en un taxi or whatever. Al final, de todo, si el sexo puede ser mejor, hay que probar. Calidad por sobre cantidad dicen.

Así que, cachondeen antes de, pregunten, agarren carerajamente; si ya están en la cancha, nadie les va a decir ni una weá. Con algo de tacto, son pocas las que te ponen cara de espanto cuando les hablas de sexo.

Así que, les dejo la inquietud. ¿De qué lado están chicocos?

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