Si me pongo a escribir es para hacerme preguntas y compartirlas con ustedes. Estoy absolutamente convencido que pocos pensamientos míos se ajustan a una posible verdad.

¿El tema central? Qué diablos priorizamos los seres humanos al momento de buscarnos una pareja.

En lo personal sé muy bien que sólo quiero cariño y sexo, pero ambas cosas traen consigo un montón de sub requisitos. El cariño requiere empatía, similitud de niveles socioculturales, gustos en común y maneras parecidas de manifestar los sentimientos, entre otras cosas. Por otro lado, el sexo requiere atracción física, expectativas y gustos similares, mismo tipo de abusos sufridos durante la infancia, jajaja. Entre broma y broma, eso último es cierto.

La atracción sexual representa el amor que unirá a una pareja para entregarle lo más básico a una posible descendencia. Está asociado a asegurar las necesidades primarias de los hijos, la existencia. El cariño, por otra parte, está ligado al amor romántico, el que le garantizará una familia estable a la criatura para protegerlo en la infancia, cuando es más débil. Esta última característica es importantísima para la evolución de volvernos más inteligentes, pues para nacer con cerebros más grandes debemos hacerlo de manera prematura. Nacemos tan vulnerables que es fundamental una buena familia para protegernos, fortalecernos y educarnos.

Espero no se dé esa torpe discusión de que el amor es una cosa y el sexo otra, pues no va a lugar y creo que Helen Fisher ya lo dejó todo bien claro en sus estudios.

Mas, somos una especie bruta. Hemos evolucionado a medias y seguimos debatiéndonos entre conductas animalescas y conductas de humanos civilizados, lo que nos lleva a actuar como completos idiotas que: No saben lo que quieren, no saben qué es lo mejor para ellos y se niegan a actuar únicamente por instinto como los animales. Súmele que somos una especie pro vida que eliminó la selección natural para convertirse en una plaga mundial llena de tarados.

Actuamos a medias y eso, sumado a nuestra percepción de lo abstracto y la subjetividad, hace que la gran mayoría de la gente divague constantemente de una frustración amorosa en otra, dejando la realización para los más inteligentes y los más brutos (con excepciones, por supuesto).

Por mi parte, he podido distinguir cuatro estereotipos bien marcados al momento de establecer las prioridades que son importantes en una pareja. Parto con los que están relacionados con los polos: los que siguen los impulsos sexuales o de atracción física y luego los que siguen los impulsos de satisfacción amorosa, romántica y de empatía. Los últimos dos grupos serán, para mí, los que representan al humano promedio:

“Me importa sólo el físico y la química sexual”

Actúan con los impulsos más primarios  y con frecuencia son los más bellos y bellas. Han tenido éxito con su apariencia por miles de años y, especialmente los especímenes femeninos, no necesitan más que eso. La belleza les da todo para vivir con simpleza y sin preocupaciones. Para ellos la vida es sencilla y aunque puede que no establezcan relaciones muy duraderas,  la simpleza del cortejo los hace liberar ansiedad quitándoles el estrés para  apañarse esta comedia llamada vida.

He tenido poco contacto con gente de la farándula, pero me imagino a muchos de ellos en este grupo junto a otros tantos que lamentablemente imitan este modelo.

“Me importa muchísimo más su personalidad, inteligencia y empatía, aunque no sea tan [email protected]

No confundir con los pasados a caca que la venden con este discurso, a ellos los voy a dejar para el siguiente grupo.

Conozco algunas parejas de este tipo. Son adorables y maduros, discuten todas sus diferencias y las solucionan sin taimaduras tontas. Se acompañan y parecen tener sus vidas personales y de pareja muy clara. Suelen ser muy inteligentes y exitosos en sus trabajos, aunque no lo demuestren gastando el sueldo en basuras inútiles. Crían hijos felices y con alta autoestima, los acompañan y les enseñan a aprender y sentir sed por conocer, descubrir y crear.

No sé si su realización sexual sea placentera y satisfactoria, pero me da la impresión que se las saben arreglar y si no, lo esconden bastante bien.

Me encantaría ser como ellos, son mis favoritos, pero desgraciadamente soy muy superficial y degenerado.

“Me importa su personalidad e inteligencia (pero en verdad no me doy cuenta que sólo me importa lo químico-sexual)”

A estos los he conocido bastante bien en su versión femenina, pues caigo con frecuencia en esa mentira que ellas mismas incluso se creen: intentar querer a alguien por su manera de ser, pero dejarlo por la falta de impulsos de amor sexual provocados. Parecen ser homo sapiens en el periodo de transición de simios a civilizados humanos. Quieren ser más, tienen sed, pero no les da para mucho y el mundo de la belleza es demasiado tentador.

Están a las puertas de dar el salto a la civilización y si lo hacen se los aplaudiré energéticamente, pero es muy probable que tengan que esperar algunas generaciones más para este conmovedor evento.

“Me importa sólo follar rico (porque no me doy cuenta que me importa la personalidad y no logro establecer relaciones estables)”

Creo que estoy dentro de este grupo. Somos el otro bando de los que estamos a punto de dar el salto, los resentidos que no tenemos problemas para encamarnos, pero nos regodeamos con que nuestra pareja tiene que ser un ícono de belleza y sensualidad. Detrás nuestro tal vez haya gente hermosa que nos desea, pero decimos: “No está a mi altura”.

Somos tan brutos como los anteriores, huraños y solitarios. Tenemos mucho que entregar, pero nuestro egoísmo nos hace esconderlo eternamente. A la larga la chusca con la que te encamaste el sábado no merece que le muestres tu mundo.

Le tenemos pánico a aburrirnos sexualmente de nuestra pareja, a desear a otras personas. Puras patrañas, en especial si le has puesto atención al link de más arriba de Helen Fisher, donde te explican de manera verosímil y coherente que puedes desear e incluso amar románticamente a varios seres humanos al mismo tiempo. Nosotros también queremos una persona especial para envejecer jugando canasta y tomando té, pero somos frívolos y generalmente adictos a los placeres de los sentidos.

No podemos querer por lo que una persona es, asique nos desquitamos cogiendo como malditos roedores y nos acostumbramos a llegar solos a la casa a disfrutar de nuestros vicios mientras planificamos nuestra próxima cacería.

¿Hijos? El día del pico.

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Las dos últimas categorías son parecidas y representan a quienes dicen querer algo — pero parece que quieren otra cosa — aunque no están seguros de eso — pero tampoco saben si lo otro es lo real… jajaja. Son un enredo monumental.

Alguna vez discutimos con @shesho que la gente no sabe lo que quiere, menos en el plano romántico. Nuestra imaginación y ego nos nubla, dejando lista a la modernidad para que nos noquee con su superficialidad y velocidad.

Al final actuamos sin mirarnos honestamente al espejo y sin saber que es lo que nuestro ser nos pide para la vida. Puede que mis categorizaciones al estilo FAQ Women sean una mierda, pero para mí sí es una verdad que actuamos torpemente porque no nos damos el tiempo para escucharnos en silencio y con paciencia.

Hoy no conquistamos ni nos dejamos amar; es preferible mostrar el culo y las calugas en Twitter para tener 3.000 seguidores que me alimenten el ego antes que darle a la persona que amas la posibilidad de conocer tu esencia para intentar formar la familia que criará un hijo feliz y preservará nuestra permanencia en el mundo por algún tiempo más.

Si cree que estas categorizaciones son una bazofia o tiene las suyas propias, expóngalas y comentémoslas, pues a mí me interesa mucho el tema.

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Putero por naturaleza, caliente como nadie y totalmente desprejuiciado, el Dr. Ninfómano ha dedicado su vida al arte de follar en todas sus formas. Sígalo en Twitter

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