Este post es en respuesta a la crítica/petición de una lectora que pidió un post menos alegón sobre las mujeres, en pos de uno más constructivo sobre “Lo que queremos los hombres”. Así que esto se viene en un tono más mamón tranquilo que los habituales posts sobre zorras, celosas y etcéteras. Pero guerra avisada no mata gente.

Cada vez que alguien me pregunta eso, yo comparto mi Teoría de las tres C de una Buena Relación™: Comunicación, Confianza y Chupadas de Pico Cariño. Suena profundo, es fácil de masticar y el 90% de las veces es suficiente. Pero como nuestra amiga fue bastante insistente y quería un post “cabrón”, vamos a tener que explayarnos sobre el tema. Así que, querida lectora, agarre lápiz y papel y tome nota, pero no se acostumbre, que esto no es Cosmo.

Disclaimer: Lo siguiente forma parte de una visión muy personal y que en ninguna manera representa el sentir de FAQ Women o sus empresas subsidiarias.

Pero, ¿qué queremos los hombres?

Aspecto Físico:

Esta es la parte más fácil. Con el perdón de las feministas recalcitrantes, el cuerpo femenino puede dividirse en seis (6) partes básicas, tal como ilustra el diagrama 1. Y, como la mayoría de los hombres estamos en el centro de la campana de Gauss, creo que no vale mucho la pena expresarse sobre las distintas combinaciones de esas partes que nos resultan agradables a la gran mayoría:

 

Esto, básicamente

  • Tetas: Lo que los gringos llaman handfull. Y que desafíen a la gravedad por sí mismas. Pero hay algunos a los que les gustan más chicas; otros a los que les gustan más grandes; y Camilo.
  • Cintura: Estrecha. Pero proporcional al busto y las caderas.
  • Estómago: Marcado, plano, o con unos pequeños love-handles (que igual tienen su mística)
  • Poto: De buen tamaño, paradito, consistente.
  • Piernas: Largas y torneadas.
  • Resto: Agrúpese aquí cara, pelo y otros. Varía de persona a persona.

 

Ahora, mujeres que sienten que quedan en los bordes, no se olviden del Resto. Ahí es donde cada una de ustedes es única y todas esas cosas. Y para las que están pensando “Seguro que tú erí’ Brad Pitt po’ weón“, dos cosas. Uno. Es sin picarse. Dos. En pedir no hay engaño.

Aspecto Psicológico/ Emocional/ Pilarsordístico:

Aquí es donde la cosa se pone complicada. Creo que un curso rápido y honesto sobre la mente masculina (además de leer este humilde pasquín) es revisar Alta Fidelidad, de Nick Hornby (no sea floja y léase el libro). Pero si ya estamos aquí, vamos por partes:

Cele con confianza, pero sea la Digna: Yo no tengo moral para decirle que no cele. Sobretodo cuando uno ha tenido malas experiencias, no quiere que lo pillen de nuevo con los pantalones abajo. Pero resulta que entre toda esa sarta de maracospijacortahijosdemilputas®, suele haber uno que otro Hombre Bueno™. Y si usted está con uno de esos, lo más probable es que ataques de celos permanentes lo único que logren es cansarlo.

Apáñenos en nuestras voladas: Los hombres estamos expuestos a grandes cantidades de stress. Tenemos que rendir en los estudios, en el trabajo, en la cancha, en el carrete, en la cama, en todas partes. Competimos a todas horas contra muchas cosas y eso cansa. Por eso, si queremos hacer algo para distraernos, desde comprarnos un tren de juguete hasta tomar clases de paracaidismo (y eso no mande a la mierda el presupuesto familiar o planes importantes), apáñenos. A veces sólo queremos saber que a usted no le importaría que uno llegue a la casa disfrazado de Enano nivel 45 para ser felices.

Lo mismo aplica claramente para los problemas del mundo real. Ahí se da por descontado que una buena pareja (porque corre para los dos lados del espectro cromosómico) va a estar ahí.

Sea femenina para sus weas: No queremos decir que sea toda modosita y que no hable garabatos. No queremos una cartucha. Pero no trate de ser como un hombre para todo. Hay cualidades estereotípicamente asociadas a lo femenino que de verdad se agradecen (no, no las pienso enumerar, ¡haga su tarea, caramba!). Y, por el amor de Dior, depílese antes de parecerse al doble de Chewacca.

Claramente hay muchas cosas más. Pero esas son las más importantes. En resumen, sea una partner.

La Cosa ZeZual:

Antes de seguir sepa usted, y sépalo ahora, que eso de que “todo hoyo es trinchera” no es una ley universal. Así que deje de pensar que lo que tiene entre las piernas es un premio por el que estamos dispuestos a cualquier cosa (bueno, siempre hay alguien) y preste atención a lo que sigue:

Acuérdese que nos gusta mirar: Luces prendidas por favor. Paséese mostrando lo que Dios le dio. Mándese un strip-tease. Póngase en posiciones que nos dejen verla por todas partes a la hora de los quiubo. Nuff’ said.

Tome la iniciativa: ¿A usted le gusta sentirse sexy? Bueno, a nosotros también. Entonces que sea usted la que nos busque para empezar el folleteo, es la mejor manera de decirnos que la calentamos. Y nos inspira a portarnos a la altura, si sabe a lo que me refiero.

Atrévase: Yo no soy nadie para andar juzgando las cosas que no está dispuesta a hacer en la cama, pero sí le digo que si usted no quiere hacer la vaquera invertida o hacerlo en un lugar incómodo (y no me refiero al asiento trasero de un Volkswagen), no se queje de que a veces uno esté poco motivado. Aproveche esos días en que se siente especialmente experimental y échele la culpa a esa tercera copa de champaña. Acuérdese de que “hoy por ti mañana por mí”.

Bueno, para terminar, si encuentran que las cosas son muy generales, es porque uno nunca sabe lo que quiere hasta que lo tiene (¿o era pierde?), por lo que si los lectores quieren agregar más cosas, enviar amenazas de muerte o sembrar dudas sobre mi potencia sexual, la sección de comentarios está abierta. En fin, espero, estimada Lectora Buena Pa’ Preguntar, que estos pequeños apuntes hayan sido de ayuda en su cruzada.

Saludos.

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