Hace un tiempo leí en El Sábado el reportaje que le hicieron a la gente de Seducción Real, el sitio web chileno que promete convertirte en una máquina de follar una persona con las habilidades sociales suficientes para conquistar a cualquier mujer. Ahora, en mi humilde opinión, pagar 50 lucas para aprender a romper el hielo con frases como “mi mejor amigo acaba de adoptar tres crías de panda y quiere ponerle los nombres de escritores realistas checos del siglo XIX, alguna sugerencia?” es como mucho. Sobre todo cuando pueden googlear un poco y bájarse (o comprarse, para los amigos de la SCD que puedan estar leyendo) The Game, el libro de Neil Strauss, que practicamente empezó todo esto de los “pick up artists” y utilizar jerga militar para hablar de las mujeres, que es ligeramente menos insultante que la jerga basada en instrumentos musicales tropicales que se usa la mayoría de las veces.

El libro básicamente es como una versión masculina de la Cenicienta, en la que un pelado bajito, con lentes y sin cuento aprende a encontrar su inner pimp y termina siendo una especie de Obi Wan Kenobi del sexo. El sueño de todos los colaboradores de este blog pelados bajitos, con lentes y sin cuento. Pero al final <spoiler> Strauss y sus clones abusan tanto de sus recién aprendidas habilidades, que no queda ninguna mujer a la que no se hayan joteado; y para peor, la mujer que realmente ama (porque obvio que tiene que haber una) es inmune a sus poderes jedi (como Watto), por lo que el libro termina con un mensaje buena ondi sobre como ser tu mismo es lo que te lleva a triunfar, pero gracias por comprar mi libro. </spoiler>

Como era de esperarse, el contraataque femenino no se hizo esperar. Nos llaman penosos, desesperados, pijacortas perdidos… Porque claramente, ellas, santas e inocentes palomas, no pueden entender el por qué de tanto problema, cuando sólo quieren a un hombre auténtico. Para muestra, un botón:

Es que me cuesta creer, o más bien me niego a creer, que los hombres estén necesitando seminarios y cursos para aprender a seducirnos.

Yo digo lo mismo, un par de e-books y la lectura sistemática de este blog debería bastar. Hablando en serio, ¿alguien le cree? Si la misma persona dice que nunca podría estar con alguien que use pantalones con pinzas. Entonces, solamente quiere un hombre auténtico y que no tenga un solo Dockers en el clóset. Sé que estoy haciendo un reduccionismo asqueroso, pero es para ilustrar un punto:  Esa disonancia entre lo que dicen y hacen las mujeres es la principal razón por la que cosas como Seducción Real aparecen y prosperan.

Queridas lectoras: yo las acuso. Pero da lo mismo, es parte del juego y por eso las niñas no juegan, como decía mi entrenador de fútbol cuando me dejaba en el banco.

El asunto es que Seducción Real, así como sus símiles en todo el mundo y en distintos formatos, funciona. Pero los seducidos son los cientos de hombres que están dispuestos a invertir tiempo y dinero en cualquier libro, curso o pastilla que parezca ayudarlos a entender a las mujeres.

Al menos este blog, por malo y poco actualizado que sea, es gratis.

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Héroe folklórico

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