Disclaimer: Este es un post NERD pero cortito. Si se aburre… bueno, las burras se aburren. Los burros no, porque tenemos el manso pene y 1313.

Las minas son multitask, los machos no.

Ejemplar de estudiante esperado en esta cátedra.

Las minas (multitask) ponderan simultáneamente varias situaciones, son manipuladoras y calculadoras. Los hombres (no multitask), ponderamos las situaciones probabilísticamente, es decir, una situación se pondera por pasos y se continúa con la que cumpla con los objetivos. Somos manipuladores y calculadores. Por eso también las minas son más indecisas y los hombres más cuadrados a la hora de tomar desiciones.

Las minas son rollentas, los machos quieren verle el ojopollo. Las minas se complican con que les digan zorras o sueltas; a los hombres no les interesa, porque antes de haberse metido con ud., ya la pensó y concluyó que le da igual y que no cree que le terminen diciendo así. Si no le diera igual, no se habría metido con ud. Siempre hay excepciones, pero así más o menos funciona normalmente.

Las lolas ponderan las 8 situaciones finales simultaneamente. Los lolos ponderan las 8 lineas de decisión por separado. (créditos)

La diferencia en la forma de pensar (no la opinión, sino el mecanismo de pensamiento) es un tema fisiológico y por lo mismo, NUNCA nos podremos poner en el papel del otro completamente, por lo que no, no nos vamos a entender nunca completamente, aunque por momentos lo parezca. Y el tratar de entender sólo lleva a más confusiones ya que, volviendo al inicio, las minas no ponderarán nunca como los hombres ni los mashos como las minas.

¿Qué quiere entender entonces?

De partida, ni las minas saben lo que quieren o, en rigor, lo que las satisface. ¿Cómo diablos esperan entender a la contraparte? Es más, ¿para qué quieren entender esto? Lo único que sacarían sería matar la magia del misterio que es cada persona. Serían las más aguafiestas. Las más pulentamente de la fomeción.

No sea weoncita y siga los sabios consejos de los futuros viejos verdes que escriben aquí; concéntrese en satisfacer y pasarla bien, en entender qué es lo que el de turno quiere en vez de por qué lo quiere, en vez de enrollarse e hinchar las weas.

Chaito.

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Hoy vamos a contestar una pregunta que hizo Fegnin en la última edición de nuestro programa:   ¿Las mujeres necesitan “sufrir” en el proceso de conquista?

Disclaimer: Por su naturaleza subjetiva, este post carece de toda validez científica. FAQ Women no se responzabiliza por cualquier molestia causada por seguir un curso de acción basado en lo expuesto aquí. Los efectos secundarios pueden ser, entre otros: dolores de cabeza, ataques de insomnio y patadas en la ingle.

Fegnin no es la primera persona a la que se la escucho: “A las minas les gusta sufrir”. Cervantes lo decía de otra manera:

Esa es la naturaleza de las mujeres, no amar cuando las amamos y amar cuando no las amamos.

Así que esa particularidad femenina está documentada desde hace tiempo, pero ¿seguirá aplicándose en estos tiempos de sexo sin compromiso, igualdad de género y mujeres liberadas e hipoalergénicas?

Ante la imposibilidad de encontrar un chivo expiatorio ayudante para comprobar la veracidad de la hipótesis, tuve que entrar a consultar con amigas, ex-pololas y gente buena onda de internet su opinión sobre el tema. Sus miradas sospechosas me dieron a entender que mi explicación de “necesito escribir un artículo” no era del todo satisfactoria, pero accedieron a conversar conmigo igualmente. Después de varias entrevistas pude sacar algunas conclusiones. Al parecer:

  • No creyeron mi mentira del artículo y no pueden creer que no les tenga confianza después de tanto tiempo.
  • Necesito ser un poco más como Terry.
  • A las mujeres (cito textual): “Nos gusta que nos falten el respeto“.

El resto de las cosas que pude sacar en limpio ya nos las sabemos de memoria, por lo que me dediqué a observar cómo se comportan cuando no están dando consejos:

  • Juanita está pinchando con un Tipo™, pero no sabe si le gusta porque “a veces como que sí, otras como que no”. Pero si el tipo le manda un mensaje de texto que dice “Hola”, Juanita se emociona porque obvio que significa algo, ¿no cierto?.
  • Juanita está de malas porque el Tipo™ en cuestión no llama hace una semana. Su decisión de mandarlo a la chucha se ve modificada dos minutos después de haberse tomado, por un llamado del susodicho. Se termina la piscola rápidamente porque se va a juntar con él.
  • Juanita se complica entera porque lleva saliendo con el Tipo™ harto tiempo, pero él no da muestras de querer enseriarse. A pesar de ya haberla presentado a La Mamá®. Porque uno no le presenta a cualquiera a La Mamá®.

Podría dar más ejemplos, pero creo que ya se entendió el punto. Más que sufrir (que no le gusta a nadie excepto a Candy), lo que las mujeres necesitan es incertidumbre. Tensión. EMOCIÓN. Resulta que, al final, las mujeres también son seres humanos.

Antes de que un ejército de feministas enardecidas me quiera quemar a lo bonzo por cerdo-machista-misóginodemierda-pijacorta-hijodemilputas-quetienequedejardejuntarseconquinceañerasarrastradas-yquesituvieraamigasconlosovariobienpuestos-noescribiríatantaweajunta, quiero aclarar que me refiero a que hay que bajarlas del pedestal. Resulta que esa chica que te quita el sueño tiene los mismos conflictos, necesidades e inseguridades que tú. Sólo que es mejor jugadora de póker.

Así que si uno aprende a administrar la inseguridad de ella  y sobre todo la propia, todo debería funcionar. Si no, Camilo les devuelve su dinero.

Saludos.

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En la parte 1 de esta miniserie, vimos el tema de la idealización que surge del porno versus la realidad, de cómo el porno recoge aquello que nos excita a los hombres, pero que no nos sirve mucho para conocer (y menos entender) a las mujeres. Hoy veremos…

La Intimidad (There’s No Porn Of It)

¿Han escuchado esa frase “if it exists, there is porn of it“?

Pues bien, el porno se hace cargo de todas las cosas que nos excitan, menos de una: la intimidad.

La intimidad, ese espacio intangible que se crea en complicidad con otra persona. La intimidad/complicidad es el afrodisíaco número 1, ya sea que lo obtengas real o fingido. La intimidad suaviza o embellece muchas imperfecciones. Y la intimidad es la cura para la idealización excesiva. Te saca de la fantasía y te devuelve a la realidad.

El quedarse pegado con el porno, por otra parte, te hace sacar a la intimidad de la ecuación. Como no la ves, como no la sientes ni la percibes, asumes que no es necesaria. Y claro, uno (suele) ver porno solo, y la única intimidad de la que disfruta es la intimidad consigo mismo.

Es cuático el tema de la intimidad con otra persona. La intimidad intimida! (la misma raíz puede generar significados tan opuestos). Crear y desarrollar complicidad es un arte, y un arte no apto para mañosos. Implica mostrarse y aceptar que se te muestren. Se necesita cariño con uno mismo y con ella: no todo lo que se muestra en la complicidad es bonito, pero el producto final suele pararla más que cualquier artilugio por sí solo.

Realidad versus Fantasía

Las mujeres suelen malinterpretar, por inseguridad más que otra cosa, las fantasías de los hombres. Existe un espacio sagrado y personal, donde estamos solos y podemos calentarnos con lo que se nos ocurra: eso son las fantasías. El porno viene a ser la proyección mental de dichas fantasías. Necesitamos ese espacio imaginativo, donde pueda suceder cualquier cosa. Es la válvula de escape de la mente. Es lo que nos puede mantener fieles si es que decidimos comprometernos con alguien.

No es fácil la monogamia, y ni siquiera me consta que vengamos de fábrica equipados para hacerlo bien (somos excelentes en comer, cagar y construir edificios, pero en ser fieles, puta la weá). Quien opte por ese camino, definitivamente va a necesitar tiraje para la chimenea, porque en algún espacio, sea real o virtual, necesitamos ser unas bestias poligámicas de mierda. Las fantasías suplen eso.

Estimada lectora: A menos que su lolito tenga problemas diferenciando la realidad de la fantasía, déjelo tranquilo con sus fantasías. No lo brujee para saber si se sigue corriendo la paja ahora que están pololeando, o si se quedó fantaseando con ese culo que acaba de ver pasar, o si tiene sueños eróticos con alguna ex. Córtela.

Sacar Ideas

Desde luego, el porno es el lugar número 1 para sacar ideas sexuales. Pero en general, los hombres somos tímidos a la hora de proponer fantasías (salvo que hayamos sido educados sexualmente por alguna mina bien loquita). Podemos tener el repertorio entero de disfraces y dirty talk en la mente, pero sólo nos sentiremos cómodos como para mostrarlo si la mujer nos da pie a hacerlo.

En este ámbito las minas parecen estar un poco polarizadas. Están las que se espantan con cualquier cosa que no sea el good ol’ mete-y-saca (incluso la idea de depilarse, carajo), y están las curadas de espanto, a las que follar en el helipuerto de la Posta disfrazada de garota en carnaval les parece cuento viejo.

Los hombres vemos más porno que las mujeres, en el porno hacen cosas más raras, por ende, probablemente tenemos más repertorios raros para ejecutar. Acá vuelve a jugar el tema de la intimidad: nadie quiere espantar a una mina en la cama, sea por muy fome o por muy desquiciado. Necesitamos entender cuáles son los límites de la lola en cuestión, tanto físicos como mentales. Eso se logra con confianza y comunicación mutuas (sorry, apagando nuevamente el modo Pilar Sordo).

Acá sí, lolita, pregunte (sin ponerse jugosa, claro), sugiera, proponga. Por muchas ideas que nos pueda dar, el porno tampoco nos ha enseñado como protagonizar nuestra propia porno, así que creo que eso requiere trabajo en equipo.

Shao. El tema da para mucho, pero los leo a ustedes.

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Ah, el porno. Esa rama de la cultura humana, tan hegemónicamente masculina (Sí, existe porno para mujeres. Sí, probablemente algunas de ustedes, metiches lectoras, ven porno. Sí, son atrevidas e innovadoras, lo sabemos. Sí, también existen hombres que se hacen visos en el pelo. Pero ninguno de esos facts es la regla, sino la excepción).

El porno. Eso que, de adolescentes, negábamos ver en presencia de nuestras compañeritas por miedo a ser tildados de pajeros o califas, sólo para luego irnos a correr la paja a la casa, mezclando los recuerdos de esas mismas compañeritas con el porno habitual.

¿Qué hace tan mayoritariamente masculino al porno? Somos seres muy visuales para calentarnos. Somos relativamente obvios en nuestras preferencias eróticas. Mientras a una mina le interesa – y excita – el “cuento” detrás de un tipo, a nosotros nos excita la imagen de nosotros mismos detrás de una tipa. El culto al cuerpo femenino es preferencia masculina. El maquillaje femenino es preferencia masculina. Las operaciones de tetas son preferencia masculina.

Idealizaciones

El porno – y me duele decirlo – es nuestro propio chick flick, el equivalente masculino a las películas románticamente bobas que hacen suspirar a las no tan adolescentes: es la fábrica de nuestras idealizaciones en pareja. Las minas sueñan con un vampiro Edward que se niegue a follar con ellas por amor; los hombres soñamos con una Sylvia Saint que se niegue a soltarnos la corneta.

La idealización masculina materializada en el porno le entrega a las mujeres una vara de medida con resultados predecibles: si me pongo tetas, él se excitará más; si le chupo el pico, el se excitará más; si me comporto como una gatita calentona y siempre disponible, él se excitará más. En cambio, si un hombre intenta emular el comportamiento del vampiro Edward y le aguanta las maraquerías a una mina con tal de conservar su amor, se transformará en un baboso de tercera (y por si se lo preguntaban, imitar al latin-lobo y hacerse el eterno amigo-jote tendrá las mismas consecuencias).

Pero incluso para nuestro lado, el exceso de idealización hace daño.

Mujeres en el porno versus mujeres en la vida real

En el porno, o las mujeres son perfectas, o calzan perfecto con un fetiche donde su imperfección es estereotipada. En el porno no hay pelitos (salvo en el estilo hairy), no hay olor a ala ni a otras cavidades, no hay dolor de cabeza, no hay mal tufo por haberse pasado media hora tirando sin tomar agua, no hay enfermedades, no hay cama que cruja demasiado o una prenda difícil de sacar.

En el porno no hacen cucharita after sexo; de hecho, difícilmente se encuentra un after sexo. Las minas, entre luces, maquillaje y ángulos apropiados, se ven mucho más deliciosas de lo que realmente son. En el porno, curiosamente, son las mujeres las que poseen una personalidad y carácter definidos; el hombre suele reducirse a una protuberancia. Las mujeres ganan más que los hombres en el porno.

¿Es culpa del porno todo esto? Para mí el porno es una mera radiografía de lo que nos excita más a los hombres visualmente: nuestras preferencias, nuestras fantasías, nuestros fetiches. Por ahí alguien dijo que el porno, por una cosa de negocio, DEBE ser un reflejo fiel de lo que nos excita, porque si no, sencillamente, perdería audiencia.

El porno nos enseña qué nos excita a los hombres, no cómo son las mujeres o cómo es el sexo. Y tal como la púber que ve muchas pelis sigue esperando absurdamente que el próximo poncio que se agarre en una plaza le salga romanticón y épico, un hombre refugiado en el porno corre el riesgo de quedarse esperando para siempre a una mina exquisita, siempre caliente y que no habla más que para decir “oh you bad boy“.

Lamentablemente (o afortunadamente!), ser repartidor de pizza o profesor particular suele no funcionar en la vida real para obtener sexo casual.

Your Personal Porn Star?

Y no es que no te vayas a encontrar nunca a una pornostar en la vida real: se puede. Pero en la vida real te topas también con lo que las pornos no muestran: la mina tal vez es jalera y reventada, o maraca, o prostituta (ambos términos describen a una mujer que usa el sexo como moneda de cambio para obtener otras cosas), o esquizofrénica, o arribista, o manipuladora, o hueca, o sencillamente tu relación con ella es turbia (uno de los dos es amante del otro, eres su juguete sexual o ella el tuyo, se pelean a los combos, están juntos por baja autoestima, etc).

La imperfección es parte de la ecuación. Por algún lado te la topas. El porno no nos ha enseñado todavía a escoger nuestra imperfección favorita (aquella que nos causa ternura, y por cierto, la ternura también queda fuera de la pornografía). El porno es producido en masa para las masas, y aún cuando tienes una variedad de subcategorías como para llenar una guía de teléfonos, al final sólo nos quedamos con una larga lista de estereotipos. Predecibles.

En la parte 2: Intimidad, realidad versus fantasía, cómo sacar ideas y musho más! No se la pierda.

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Igual no me molestaría aguantarle las mañitas a ella...mmm.

Tengo el honor de ser el amigo de uno de los topFaqers, Shesho, y una de las cosas que agradezco de esa relación de amistad es la cantidad de huevadas random que podemos llegar a conversar con una botella de pisco y una coca cola (y un plato de lentejas claro). Dentro de todas esas cosas me salta a la mente como por instinto un tema bastante interesante y por lo cierto MUY importante para todos los Faqers: La psicología Evolutiva.

Ya, se pasó a caca el pendejo, se las dio de psicólogo. No. No hay que ser psicólogo para entender esto, y esa es la mejor parte, solamente hay que entender algo que al ser humano le ha dado por no entender: bien en el fondo, seguimos siendo animales. Y qué tiene que ver esto con FAQwomen, se preguntarán ustedes. Tiene mucho que ver, entender la lógica de la seducción desde la base animal de nuestra existencia, cambia las cosas, y puta que las cambia.

Por ejemplo, ¿sabía usted que la mujer bien en el fondo no busca tanto al sex symbol hiper testosterónico macho recio, si no que más bien esa situación va a depender del momento de su ciclo menstrual? No por nada un amigo siempre me dice “Compadre, uno siempre pololea con 3 minas, la pre menstrual, la menstrual y la post menstrual”. Así nos vamos encontrando con respuestas como que a la mujer pre menstrual, particularmente la mujer que ovula, busca un hombre más macho, quien pueda fecundar el óvulo y luego hacerse cargo de las responsabilidades del proveedor.

La mujer menstrual prácticamente busca a una mina con atribuciones masculinas (si, pene), que satisfaga absolutamente todas sus demandas afectivas, sin importar lo desagradable que esto puede llegar a ser.

La mujer post menstrual es como la más neutra, si bien necesita de un macho alfa que la apañe en el sustento de la potencial familia, busca también un macho contenedor a nivel afectivo, o sea busca el equilibrio, pero le dura como 10 días así que filo, nevermind.

Ejemplos como ese hay muchos, lo importante es entender que dentro de toda nuestra capacidad de hacer hueás que ningún otro animal haría, seguimos siendo animalitos, y eso está lejos de denigrarnos, au contraire, nos ubica en una nueva posición para entender a nuestras queridas féminas.

Llevo cuatro años estudiando psicología y una de las grandes dudas de toda la carrera es la de Freud, cuando dice “Lo único que no he llegado a entender, es cómo funciona la mente de una mujer”. Bueno, creo encontrarme en una posición adecuada como para decir que lo único que hay que entender, es que hay que perpetuar la especie, y ahí sobrevive el más fuerte. Ustedes Faqers, ¿cómo demuestran que son fuertes?

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