A pesar de los rumores, no estaba muerto. Sólo encerrado trabajando en un proyecto mega hiper secreto alejado de la internet. Para los que lo notaron, ofrezco las disculpas del caso. Ahora, a lo que vinimos.

Paul: [Opens the door to Tom’s apartment] We didn’t know who to call.
McKenzie: It’s Amanda Heller all over again.
Rachel Hansen: You did the right thing.

Para los que todavía no han visto la película, trataré de resumirla en 20 palabras o menos: Summer es una golfa que le aplasta el corazón a Tom después de  ilusionarlo y tener sexo en la ducha. O al menos esa fue la impresión que me dió la primera vez que la vi. Pero después de verla un par de veces más, me di cuenta que en realidad es Tom el mal enfocado.

Pausa para la airada reacción del público.

Prosigo. De lo único que se puede acusar a Summer es de no saber el significado de la palabra amistad; y no haberle contado que estaba de novia. Punto. No es una santa, pero tampoco es un súcubo que picotea almas entre sus comidas vegetarianas no lácteas y bajas en sodio.

Tom, por otro lado, siempre vive la misma historia con distinta protagonista. Así se llame Summer Finn, Amanda Heller o Autumn Loquesea. Es la fórmula:

  1. Enamorarse.
  2. Jugársela más de lo conveniente en el nombre del amor.
  3. Sufrir terriblemente cuando – ¡qué sorpresa! – las cosas no resultan.
  4. Enjuagar y repetir.

Podría gastar mucho espacio explicando todo lo que está mal con esa manera tan – a falta de una mejor palabraintensa de entender las relaciones, pero este video lo explica mejor que yo:

Supongo que la Lección para la Vida® del día de hoy es que los amores tormentosos de las películas, sólo funcionan en las películas. En la vida real, las cosas generalmente se dan. Y claro, podríamos echarle la culpa de nuestras desgracias a la FOX y las canciones pop, pero esperar que todas las historias de amor sean como Love Story es igual de ridículo que pedir que te llamen por tu nombre élfico o sospechar que estás dentro de la Matrix.

Saludos.

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Después de una pausa necesaria, seguimos con la cuenta de las (7) verdades sobre el amor y todas esas cosas que se esconden en la película que le da el título al post. Como siempre, con los comentarios del artista antes conocido como Richi. Este viene por partida doble.

It’s official. I’m in love with Summer. I love her smile. I love her hair. I love her knees. I love how she licks her lips before she talks. I love her heart-shaped birthmark on her neck. I love it when she sleeps.

Tom Hansen

I hate her crooked teeth. I hate her 1960s haircut. I hate her knobby knees. I hate her cockroach-shaped splotch on her neck. I hate the way she smacks her lips before she talks. I hate the way she sounds when she laughs.

Tom Hansen

Todos hemos estado ahí. En la burbuja, arriba de la nubes. Basta que todo ande bien con nuestra princesita bonita pichiruchi media naranja, para que estemos felices aunque nos quedemos sin pega, nos vaya mal en la universidad o cualquier otra cosa.

Pero a veces llega un día negro en el que te entregan el sobre azul (probablemente porque nuestra media naranja no está ni ahí con tener una relación con un cesante/porro que cree que todo está bien) y la vida se te desarma.

Te sientes traicionado. Y como en cualquier caso de traición, tiras a matar. Así como antes tenías un (l) o una (f) en tu nick de messenger, ahora la odias y quieres que todo el mundo lo sepa. A veces, de manera pasivo-agresiva (carretear hasta morir para demostrar que no te afecta, hacer comentarios oscuros pero alusivos al tema, etc.), y, por qué no, de manera un poco más proactiva (llamando a las dos de la mañana para decirle que es una maraca de mierda mujer de malos sentimientos). A riesgo de sonar a libro de autoayuda, quizá no es tan buena idea. Para variar, una historia de la vida real:

Juanito terminó con Juanita y se dedicó a tirarle mierda de manera sistemática. Mientras tanto, Pepita estaba ahí, apoyando, escuchando, esperando su oportunidad. La cosa es que cuando vió como Juanito tiraba mierda con un balde a Juanita, la pensó dos veces. No se iba  arriesgar a que, en caso de que no funcionara, Juanito hablara de ella de la misma manera en que hablaba de Juanita. Cuando a Juanito le empezaron a pasar cosas con Pepita, el daño ya estaba hecho.

Quizá es algo obvio y que todos ustedes ya lo sabían, pero a Juanito le costó entederlo. La cosa es que el consejo para la vida del día de hoy es que, a pesar de que odiar es una manera divertida (quizá la segunda más divertida) de superar a alguien, hay que hacerlo pa’ callao buscar mejores maneras de olvidar. Por nosotros mismos y por las que están (porque siempre están) a la banca, esperando su turno al bat.

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Después de una polémica primera parte, sigue el conteo de  las cosas que aprendí viendo la dichosa película. El tema de hoy es la idealización, con los comentarios de su vecino amigable.

Narrator: This is a story of boy meets girl. The boy, Tom Hansen of Margate, New Jersey, grew up believing that he’d never truly be happy until the day he met the one. This belief stemmed from early exposure to sad British pop music and a total mis-reading of the movie ‘The Graduate’.

Esta me llegó medio a medio. Nunca es fácil admitirlo, pero si hay alguien que se compró la fantasía romántica prefabricada por esos amañados guionistas de Hollywood, soy yo. Por ejemplo, en mi tierna adolescencia estaba “enamorado” de Jamie Buchman, el personaje que Helen Hunt interpretaba en Mad About You. Si no me entienden, quizá este video de cuando Paul se va a operar, está inconsciente y ella se manda este speech, ayude:

Minísima. Usándola como punto de comparación, comprenderán que las otras mujeres (las de verdad, las que no tienen un ejército de guionistas dictándoles la frase precisa , ni maquilladoras ni iluminación profesional), se veían un poco deslucidas en comparación.

La gracia (y lo peligroso, cuando se es joven e influenciable) de series, películas y etcéteras como Mad About You (por usar el mismo ejemplo, pero aplica para todas las películas del género) es exactamente eso. Te venden un mundo en el que una mujer linda, inteligente y graciosa, es todo lo que necesita un tipo bajito con jewfro y principio de alopecia para ser feliz. Y al igual que Tom, yo me la compré entera. Pensé que si le pasó a ese personaje interpretado por un actor pagado, me podía pasar a mí. Pero no pasó. Todavía no pasa. He estado con chicas muy bonitas, muy inteligentes y muy simpáticas y nunca, nunca, ha sido como en las películas.

Así que haga como el Richi: Levántele el dedo del medio a Disney, deje de ver películas mamonas y vaya a tocarle el timbre a esa mujer que quizá no sea perfecta, pero al menos es real.

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